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¿”Menos coca en Colombia, más en Bolivia”?

Aliados de EEUU son los mayores fabricantes mundiales de cocaína

Fuentes: Rebelión

Recientes cálculos de NNUU sobre la fabricación de cocaína pregonados por la prensa internacional y exaltados por medios nacionales adversos al gobierno, hacen aparecer a Bolivia como la «bestia negra» de la lucha antinarcóticos, sin destacar, igualmente, que Colombia produce 430 toneladas anuales de cocaína y Perú otras 302. Juntos, ambos países con regímenes de […]

Recientes cálculos de NNUU sobre la fabricación de cocaína pregonados por la prensa internacional y exaltados por medios nacionales adversos al gobierno, hacen aparecer a Bolivia como la «bestia negra» de la lucha antinarcóticos, sin destacar, igualmente, que Colombia produce 430 toneladas anuales de cocaína y Perú otras 302.

Juntos, ambos países con regímenes de derecha aliados a EEUU a través de acuerdos comerciales como el ATPDEA (de preferencias arancelarias), produjeron el año pasado cerca de 750 toneladas de cocaína, es decir más del 75 % de las existencias mundiales, frente a las 113 toneladas atribuidas a Bolivia

De acuerdo con las cifras de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD), publicitadas desde el 19 de junio pasado, Colombia llegó a producir 600 toneladas de cocaína el 2007 en un área cocalera de 178 mil hectáreas, reducidas ahora a unas 81 mil.

El severo recorte en la elaboración de la droga colombiana a partir de la erradicación de cultivos, fue de 170 toneladas, mientras que en Perú y Bolivia el potencial de fabricación subió en 9 y 4.1 por ciento, es decir, a 10 y 12 toneladas, respectivamente:

 

COCAINA

(Potencial de producción)

Producción inmediatamente

Anterior

Producción 2008

recorte/incremento

Aprox.

Colombia

600 t.

430 t.

– 170

Perú

289

302

+ 12.3

Bolivia

103

113

+ 10.1

Fuente: elaboración propia con datos de ONUDD

 

El incremento registrado en Bolivia, ligeramente inferior al de Perú, representa apenas el 2 % de la producción colombiana y cerca del uno por ciento de la producción mundial.

MERCADO MUNDIAL DE 50.000 MILLONES

«Menos coca en Colombia, más en Bolivia», tituló sobre el tema la BBC Mundo [1] , mientras que diarios neoliberales bolivianos subrayaron el crecimiento del potencial local para producir droga, el aumento, de 1.600 hectáreas de los cultivos de cocales (a 30.500), y las plantaciones en áreas protegidas o parques nacionales lo mismo que la magnitud de las áreas cultivadas, y la eventualidad de que 36.200 toneladas de coca fueron desviadas al narcotráfico

Enseguida, los grupos de columnistas, especialistas y comentaristas de los medios privados condenaron el fracaso gubernamental de la lucha antinarcóticos, mientras que las autoridades calificaron como «insignificante» el incremento, respecto de las cifras mundiales, alertando que la tendencia conllevaba un aumento mayor de cultivos, sujetos, sin embargo en el caso boliviano a una pronta erradicación, en las próximas semanas.

«Mal de muchos es consuelo de tontos, ciertamente» dijeron observadores en La Paz, que sin embargo criticaron la utilización de cifras parciales sin tomar en cuenta el contexto mundial y regional.

Para el vicecanciller Hugo Fernández, las cifras deben ser evaluadas en su conjunto. «Lo importante de los datos es que nos dan una base de la realidad para poder atacar el problema en los próximos años», señaló al diario estatal Cambio, una vez conocido el reporte.

La dimensión de la droga en Bolivia resulta ser relativamente pequeña si se la compara con el marcado mundial que mueve 50.000 millones de dólares frente a los 293 millones que se calcula genera la hoja de coca en la economía boliviana (3 % del PIB)

«El mercado global de cocaína de 50 mil millones de dólares está experimentando cambios sísmicos. Los niveles de pureza y los montos de confiscación bajan, los precios suben y los patrones de consumo se mantienen», dijo recientemente Antonio María Costa, director de la UNODC, a la agencia Notimex.

Desde comienzos de año, varios reportes de Bolpress entre otros portales no alineados a la derecha y asimismo distantes de la prensa progubernamental, llamaron la atención sobre el ingreso a Bolivia de la producción peruana de droga, especialmente con destino a Brasil y Argentina.

Tan sólo entre el año pasado y el primer trimestre del 2009, la fuerza antidroga incautó 25 toneladas de cocaína, mientras el gobierno tropezaba con serios problemas para frenar la producción en alza de cocales ilegales que a marzo ya habían saturado los mercados locales (casi 500 t. estocadas en la Paz) creando rencillas entre los mismos cocaleros.

PRECIOS, CULTIVOS Y CONSUMO

«Argentina es el segundo mercado de cocaína de Sudamérica en números absolutos -aproximadamente 660.000 personas-, atrás de Brasil -890.000 personas o 0,7% de la población entre 12-65-«, reportó la agencia argentina DyN, con base en el informe de la ONUDD.

Las más altas tasas de prevalencia anual de base de cocaína fueron reportadas en Chile (0,6%), seguidas por Argentina (0,5%) y Perú (0,4%)».

El pico boliviano es el tercero más alto en 12 años. El primero alcanzó 200 toneladas, y el segundo con 150, ambos durante la administración de los ex presidentes Gonzalo Sánchez de Lozada y Hugo Banzer.

Durante su reciente visita a Colombia, el canciller David Choquehuanca, solicitó a ese país respaldo para que la Organización de Estados Americanos (OEA) legalice el consumo de la hoja de coca.

De acuerdo con informes de la fuerza antidroga boliviana, en los Yungas al norte y este de La Paz, el kilo de pasta base promedió los 800 dólares y el de cocaína alcanzó los 1.100 dólares, mientras que en el Chapare, centro del país, el kilo de droga alcanzó los 1.250 dólares.

«Este seis por ciento de incremento de cultivos, si bien es insignificante, no quiere decir que el Estado y el Viceministerio de Defensa Social estén de brazos cruzados», dijo el viceministro boliviano de Defensa Social, Felipe Cáceres a medios oficiales, después de conocido el reporte.

Probablemente, a causa del incremento de cultivos y potencial de producción de droga, el equipo negociador del presidente estadounidense de Barak Obama, dirigido por el secretario Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Tomas Shannon, insistió el 21 de abril en buscar el retorno de la DEA, reportó el diario digital Erbol, hace una semana.

El organismo antidrogas norteamericano fue expulsado de Bolivia el año pasado, junto con el ex embajador designado en la administración por denuncias de conspirar contra el gobierno del presidente Morales.

«Ahora parece ganar consenso la tendencia de buscar una segunda salida mediante una regionalización de la lucha antidroga, con la actuación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en tareas que antes eran desempeñadas por organismos de inteligencia estadounidense», dice el portal sugiriendo que el próximo embajador boliviano ante la Casa Blanca será el actual canciller Choquehuanca [2] . (Rolando Carvajal, La Paz)