La campaña exige el retiro de los cargos contra Arturo Lugo Macías, detenido casi seis años después de haber sido víctima de un ataque paramilitar en la FES Acatlán, y una investigación real de la violencia institucional en la Universidad.
Colectivos estudiantiles, feministas y organizaciones de derechos humanos presentamos hoy la campaña «Libertad secuestrada: la guerra de la UNAM contra sus estudiantes», en demanda del retiro inmediato de los cargos contra Arturo Lugo Macías, «Sheveck», y del cese de la persecución penal contra quienes fueron víctimas del ataque armado del 5 de abril de 2020 en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán.
Arturo Lugo Macías fue detenido el 8 de enero de 2026 en Guadalajara, acusado de «daño a la propiedad ajena con agravante en pandilla» por hechos ocurridos casi seis años atrás. Según testimonios de sus compañeras, al momento de la detención las propias autoridades reconocieron que la Fiscalía ya buscaba cerrar el caso, pero que la UNAM insistía en mantenerlo abierto. La campaña sostiene que, casi seis años después de aquella madrugada, la Universidad no persigue a los agresores, sino a uno de sus agredidos.
En marzo de 2020, ante la falta de respuesta institucional a sus denuncias de acoso y violencia de género, la colectiva feminista Argüenderas y Revoltosas ocupó un espacio en la FES Acatlán como refugio y acto de protesta. En solidaridad se sumaron estudiantes del espacio anarquista Kubo 906, entre ellos Arturo. En la madrugada del 5 de abril, un grupo de entre siete y diez hombres con vestimenta táctica, pasamontañas, armas de fuego y galones de gasolina ingresó por la fuerza a ambos espacios: torturó a dos estudiantes, prendió fuego a las puertas del cubículo ocupado y agredió sexualmente a varias compañeras. Arturo sufrió quemaduras de segundo y tercer grado al ser rociado con gasolina. Durante el ataque, los agresores gritaron «esto es un mensaje de Erasmo», en alusión a Erasmo González Castro, entonces jefe de vigilancia del plantel y de los “dulceros”.
La campaña denuncia que la UNAM invirtió el relato de los hechos: sus comunicados centraron todo en el incendio del edificio de gobierno como atentado contra su «patrimonio», omitieron las agresiones físicas y sexuales, y difundieron a los medios fotogramas recortados que mostraban a estudiantes identificables mientras dejaban fuera de cuadro a los hombres armados. El ataque armado nunca fue investigado.
El 6 de febrero de 2026, Arturo obtuvo una «libertad condicionada» (con prohibición de acercarse a la FES, custodia de la Guardia Nacional, firma periódica y prohibición de salir del país), pero el proceso penal sigue abierto. Esa medida no es libertad, sino vigilancia y castigo administrado que mantiene vigente la violencia contra la organización estudiantil.
La campaña exige:
Primero, el retiro inmediato de todos los cargos contra Arturo Lugo Macías y el cese de la persecución contra las estudiantes del 5 de abril. Segundo, una investigación real del ataque armado de 2020 y la identificación de sus autores materiales e intelectuales. Tercero, que la UNAM asuma su responsabilidad por los hechos ocurridos dentro de sus instalaciones y ponga fin al uso del aparato jurídico universitario para reprimir a su comunidad organizada.
Convocamos a la comunidad universitaria, a los medios de comunicación y a la sociedad en general a sumarse a la campaña y a dar máxima difusión al caso, para que no se convierta en un precedente más de la represión contra quienes se organizan y protestan de manera colectiva.


