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Caso AMIA, una sentencia contaminada

Fuentes: Gara

La crisis abierta entre Argentina e Irán por las acusaciones lanzadas por Buenos Aires contra Teherán de estar detrás del atentado contra un centro israelí en 1994, se agravó tras la dimisión de un funcionario argentino, Luis D’Elía, que denuncia la «contaminación» del caso por las presiones de EEUU e Israel. Irán criticó el sesgo […]

La crisis abierta entre Argentina e Irán por las acusaciones lanzadas por Buenos Aires contra Teherán de estar detrás del atentado contra un centro israelí en 1994, se agravó tras la dimisión de un funcionario argentino, Luis D’Elía, que denuncia la «contaminación» del caso por las presiones de EEUU e Israel. Irán criticó el sesgo político de la sentencia y pidió a Interpol la detención del fiscal argentino.

El subsecretario de Tierras para el Hábitat Social, el ex dirigente piquetero Luis D’Elía, renunció luego de recibir críticas del presidente argentino, Néstor Kirchner, por declaraciones en las que advirtió sobre la «contaminación» de Estados Unidos e Israel en la causa judicial sobre el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA, ocurrido en julio de 1994).

La dimisión, destacaron analistas, es otra escalada de una situación que ya ha pasado por similares tormentas bajo cuatro gobiernos en el país.

D’Elía fue el lunes a la embajada de Irán a manifestar su rechazo a la nueva solicitud de la justicia argentina para capturar a casi una decena de ex funcionarios iraníes, incluido el ex presidente Ali Aknar Hashemi Rafsanjani. La posición del funcionario dimitente no es única ni aislada en este país.

En su presentación sostuvo que el dictamen del juez Rodolfo Canicoba Corral, quien acusa a Irán y pide la captura de nueve ex altos funcionarios, «está contaminado por circunstancias ajenas a la búsqueda de la verdad», y criticó que se retomen acusaciones que han fracasado en el mundo. Esto lo ratificó ante la prensa.

El argumento es que desde el 19 de julio de 1994, horas después del atentado que dejó 85 muertos y decenas de heridos, Israel acusó sin investigación previa a la milicia chíta de Hizbula, a otras organizaciones, que se fueron mencionando a lo largo de la causa, «y por tiro de elevación a Irán».

En agosto de 1994 Irán rechazó ante la Organización de Naciones Unidas un exhorto del juez Juan José Galeano, separado por graves irregularidades de la causa AMIA, quien acusaba a cuatro ex funcionarios iraníes que habían pasado por la embajada de su país en Argentina y demostraba la debilidad argumental de la solicitud de la justicia argentina.

Galeano sustentó su acusación en información de un supuesto desertor de la inteligencia iraní, un tal Manousher Moatammer, entrevistado por el juez en Venezuela y que resultó luego un fraude. Esto se repitió varias veces con otros nombres de funcionarios iraníes, con el mismo resultado: rechazo por falta de pruebas.

A esta situación se refirió el ex piquetero y ex diputado D’Elía al afirmar que las necesidades estratégicas estadounidenses e israelíes contaminaban la causa y obstaculizaban a la justicia.

En este contexto, Argentina e Irán intercambiaron notas de protestas diplomáticas después que la república islámica sugirió que la causa tenía sesgo político y que iba a pedir la detención a Interpol del fiscal argentino Alberto Nisman y el ex juez Galeano, quien tuvo a su cargo el caso durante nueve años.

El ex dirigente piquetero acusó a Israel y Estados Unidos por su expulsión del gobierno y justificó el documento entregado a la embajada de Irán, al recordar que si bien estuvo y apoya al gobierno, su organización Federación Tierra y Vivienda era autónoma.

«Ha habido una fuerte presión de ambos países para lograr mi renuncia (..) el lobby israelí estadunidense tiene como costumbre encerrar», sostuvo.

«Al presidente me une una excelente relación. Estoy orgulloso de haber pertenecido a este gobierno», dijo el dirigente piquetero al alejarse, para no interferir en la política de Kirchner.

El Departamento de Estado estadounidense dijo en un comunicado que se dio a conocer aquí, que colaborará con Interpol en la captura de los ex funcionarios iraníes, entre ellos el ex presidente Rafsanjani.

Esto fue analizado como «un mayor compromiso» de lo que antes había asumido Estados Unidos, aunque sus funcionarios ya habían mencionado entre 1996 y 1998 que ellos intervendrían en las capturas y procesamientos si esto prosperaba.

También se estima que «la colaboración entre Estados Unidos y Argentina en el tema Irán permitirá a Néstor Kirchner diferenciarse aquí de Hugo Chávez» y que esta solicitud de captura contra los iraníes y su repercusión «no puede haberle venido políticamente mejor al gobierno de (George W.) Bush».

La «prueba» para Bush

En este sentido se recordó que después de la «derrota electoral, cuando la oposición demócrata y el gobierno de Tony Blair están presionando para que Estados Unidos se siente a dialogar con Irán por su plan nuclear, Argentina le dio a Bush una nueva prueba del, como dijo el comunicado de la Casa Blanca, ‘nexo que hay entre el gobierno de Teherán’ y el terrorismo internacional».

Ahora también se habla de que la renuncia del subsecretario D’Elía, un hombre que se acercó fuertemente a Venezuela y Bolivia, también está marcando otras diferencias. Sólo los próximos días dirán cual será el efecto de esta nueva situación que no hace sino repetir una misma figura desde los días siguientes al atentado, cuando ya se le pedía al entonces presidente argentino Carlos Menem que expulsara a funcionarios iraníes aunque las pruebas eran sólo deductivas.

El fiscal federal Alberto Nisman, en tanto, llamó a los iraníes buscados a presentarse para demostrar «que la acusación es equivocada», en lo que funcionarios del gobierno iraní describen como un «extraño mecanismo jurídico, solicitar una captura sin pruebas y pedir a los sospechosos que ellos mismos las presenten».

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