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Entrevista al economista político Julio Gambina

«China se transformó en un actor de primer nivel para la economía argentina»

Fuentes: Rebelión

-M.H.: Estamos en comunicación con Julio Gambina con la idea de cerrar el año económico- político. Hubo algunas novedades desde nuestro último contacto. Observo de la lectura de diarios y notas que se combina, por un lado, una situación que podríamos denominar de reactivación de la economía norteamericana y un cierto enfriamiento de la economía […]

-M.H.: Estamos en comunicación con Julio Gambina con la idea de cerrar el año económico- político. Hubo algunas novedades desde nuestro último contacto. Observo de la lectura de diarios y notas que se combina, por un lado, una situación que podríamos denominar de reactivación de la economía norteamericana y un cierto enfriamiento de la economía china que venía siendo el motor que permitía, entre otros a nuestro país, una suerte de crecimiento importante; esto combinado con una baja de los precios del petróleo, de la soja, de los llamados commodities que ha producido una situación bastante crítica. Un primer síntoma de esto es cómo ha afectado a Rusia, aunque parecería ser que Argentina no terminó tan mal como se pensaba. 

-J.G.: Está muy bien descripto el cuadro y muestra la complejidad del tiempo presente. En primer lugar hay que destacar que hay continuidad de la crisis de la economía mundial, hay continuidad de la crisis capitalista. Estados Unidos no termina de repuntar, los datos comparativos demuestran que el crecimiento estadounidense es bajo, el promedio de los últimos años desde que estalló la crisis en 2007/08 sigue siendo muy pobre y, por lo tanto, el territorio del corazón de la crisis sigue siendo Estados Unidos, del mismo modo que la recesión afecta a Europa y a Japón.

La novedad de este año es que los llamados «países emergentes» como son China y Brasil, están creciendo mucho menos que durante los últimos años. Hay que pensar que si bien decimos que Argentina no termina tan mal en función de algunos datos macroeconómicos, nuestros compradores principales son nada menos que estos dos países, con lo cual hay que tener cuidado cuando se miran los datos de la economía nacional.

Se dice que no ha terminado tan mal porque ha recompuesto reservas internacionales, que estaban en el orden de los U$S 26.000 millones y terminan en torno a los U$S 31.000 millones. Han pasado varias cosas, en primer lugar Argentina consiguió préstamos internacionales, acuérdense que venía intentando volver al mercado internacional y lo consiguió por un lado quizás inesperado ya que firmó un acuerdo con China para recibir préstamos por el equivalente en yuanes a U$S 11.000 millones.

-M.H.: ¿Qué parte de ese acuerdo ya se ejecutó?

-J.G.: Más o menos unos U$S 2.500 millones, son tres tramos, pero todavía la Argentina puede acudir al resto. Este tema es importante porque consolida la presencia de un actor internacional que no venía interviniendo en la Argentina en forma integral, piensen que China hace diez años era solo un socio comercial, es más, hace diez años la Argentina tenía una relación comercial favorable con China, era más lo que se exportaba a ese país que las importaciones, hoy somos un socio comercial deficitario porque es mucho más lo que la Argentina importa que lo que exporta, pero el segundo tema es que China no es solo un socio sino que es un inversor.

Históricamente China venia invirtiendo en tierras y ahora además está generando inversiones de infraestructura con lo cual los capitales de inversión de China son más importantes. Y completa el carácter de actor destacado en la economía argentina con esta situación de prestamista de última instancia, es decir, lo que la Argentina no resolvió vía organismos internacionales, vía bancos europeos, estadounidenses o japoneses, termina resolviéndolo con China que hoy es un importante socio comercial con problemas económicos, en desaceleración de su economía, es un importante inversor externo y además es un prestamista, la forma de entrar de la Argentina al sistema financiero internacional.

 

Se han recuperado reservas internacionales pero con 400.000 puestos de trabajo menos 

Por un lado, la recomposición de las reservas internacionales tiene que ver con préstamos chinos, también Argentina logró algún préstamo de menor dimensión de parte de Francia y, por otra parte, llegó a acuerdos con las cerealeras para que liquiden sus exportaciones de soja en un momento en que el precio está en caída y, por lo tanto, las empresas cerealeras exportadoras también vieron como negocio acordar con el gobierno y liquidar la cosecha que estaba guardada en los silo bolsa.

Entonces se destrabaron dos situaciones muy importantes que venían retrasadas: liquidación de exportaciones por parte de las cerealeras y, por otro lado, préstamos internacionales. Ahora, cuando uno dice que eso le permite a Argentina mejorar las reservas, es cierto, pero pensando en nosotros, en ustedes ahí en la radio, en los que nos están escuchando, eso significa que la Argentina ha vuelto al endeudamiento público externo y los préstamos con China tienen vencimiento de un año, quiere decir que los préstamos tomados durante 2014 hay que devolverlos en el 2015, también se pueden prorrogar hasta 3 años, pero en algún momento son vencimientos que hay que pagarlos y mientras se renuevan los préstamos de capital corresponde pagar los intereses, con lo cual son recursos fiscales que se sacan de cualquier otro destino que la población reclame. Eso para pensar en la coyuntura, hoy jubilados y trabajadores vienen reclamando un bono de fin de año, algunos trabajadores del sector privado lo consiguieron, no así los estatales, en todo caso en algunas provincias, pero los jubilados que también reciben recursos previsionales no lo han recibido. Lo doy como ejemplo para ver que en tanto y en cuanto los recursos fiscales estén demandados por intereses de la deuda pública, eso restringe y limita los usos alternativos para cualquier demanda de la sociedad.

-M.H.: Otro de los temas muydiscutidos en estos últimos tiempos tiene que ver con la devaluación de nuestra moneda. La consultora Elipsis señalaba que el dólar para recuperar la competitividad cambiaria de 2003/07 tendría que costar $ 14,30, también hay alguna demanda de pymes industriales señalando que para sus exportaciones el dólar adecuado tendría que ser de $ 10,57, y ninguna de estas situaciones se confirmó en la realidad, no quiero ni hablar del ex ministro Domingo Cavallo que dijo que el dólar iba a llegar a los $ 50 a fin de año. ¿Se podría decir que el equipo económico logró frenar esa fuerte devaluación que se podía prever a comienzos del año?

-J.G.: Son temas técnicos difíciles de explicar, pero lo que implica esto de parar la elevación de la cotización tiene que ver con haber puesto un freno a la actividad económica, lo que hay es un nivel de desaceleración de la economía y de recesión productiva en el país. El principal efecto social que eso tiene es el congelamiento de la generación de empleos, de hecho este es el primer año desde 2002 que no hay crecimiento del empleo, hay una pérdida de puestos de trabajo, en términos absolutos se han perdido 400.000 puestos de trabajo. Por eso en economía política hay que tener mucho cuidado cuando se dice «las cuentas macroeconómicas están mejor porque, por ejemplo, hay un nivel de reservas internacionales recuperado o adecuado», pero falta agregar con 400.000 puestos de trabajo menos. ¿Cuál de los dos valores cuesta más? Por otro lado, tenemos un nivel promedio salarial de $ 6.000 con una inflación muy discutible, el Ministro de Economía habla con los datos oficiales de un 24%.

-M.H.: Pero no le cree nadie.

-J.G.: Y en el otro extremo se habla de 35/40%, supongamos que no sea ninguno de los dos, pero está más cerca del 35% que del 25%. Entonces, entre los puestos de trabajo que se pierden, un nivel de trabajo informal del orden del 35% que se sostiene y no se puede bajar, un promedio salarial de $ 6.000, hay gente que gana mucho más, pero hay una gran base social de trabajadores que ganan muy poco, y un nivel inflacionario que se sostiene y en todo caso se atempera en la última parte del año, sobre todo por los niveles de recesión y de parate que tiene la economía, entonces es complicado decir que la economía está bien porque no hubo devaluación.

El tipo de cambio se sostiene en tanto y en cuanto el gobierno logra que entren divisas a la Argentina.

Varias veces hemos comentado que Argentina no fabrica divisas, ni dólares, ni euros, ni yenes, ni yuanes; pero en tanto tenga un prestamista como China, entran yuanes equivalentes a dólares que permiten pagar las importaciones chinas que como ya dijimos son mayores que las exportaciones, con lo cual no hay yuanes que sobren, porque todos sirven para pagar el déficit comercial que Argentina mantiene con China.

Entonces, mientras Argentina tenga ingreso de divisas puede sostener el tipo de cambio, sin perjuicio de lo cual piensen que el dólar ahorro, ese que pueden comprar los trabajadores en relación de dependencia, que tengan cierta capacidad de ahorro, que pueden gastar desde $ 1.500 a $ 3.000 como ahorro por mes, ha representado U$S 2.600 millones que es lo que se considera una parte ínfima de la fuga de capitales que hay en Argentina. Digo «fuga» aunque ese dinero pueda estar en domicilios particulares, en una caja de seguridad o caja fuerte, no importa que no haya salido del país, porque gran parte no termina en el circuito bancario.

Y ni hablar del dinero que salió legalmente por lo que se llama «contado con liqui» que son esas operaciones que hace cualquier inversor con capacidad importante de ahorro que compra acciones dolarizadas y las termina vendiendo en Estados Unidos y dejando los dólares allí o en cualquier cuenta del exterior, son operaciones legales que permiten hacerse de divisas y sacarlas al exterior.

El problema del tipo de cambio sigue siendo un problema serio y una ventaja para aquéllos que tienen posibilidad de ahorro, el poder hacer cualquier tipo de operación, incluso depositando en plazos fijos a un año para que no tengan una carga impositiva o quienes se quieren hacer inmediatamente de esos recursos y pagan un plus al fisco para hacerse de dólares billete, y ni hablar de los que operan vía bolsa para transferirlos al exterior.

El tipo de cambio sigue siendo un problema y toda la presión que hay sobre él agrava la situación de los trabajadores porque incide en la evolución de los precios de la economía, por un lado y, en otro sentido, toda expectativa devaluacionista va a afectar la capacidad de compra de los sectores de ingresos fijos, principalmente los trabajadores.

-M.H.: La semana pasada se llevó adelante la reunión del Mercosur en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, y allí ingresó Bolivia al mercado regional, ¿qué podés comentarnos de este hecho?

-J.G.: Esa es la única novedad que trae la reunión del Mercosur, tiene la importancia de la incorporación de Bolivia, que todavía no termina de ser plena porque hace falta que los Parlamentos brasileño y paraguayo terminen de aceptarlo. El compromiso es avanzar en ese sentido, por eso es que en esta reunión se dijo «Bolivia termina de ingresar al Mercosur».

Es importante, porque Bolivia junto con Venezuela, que es el anterior socio pleno que ingresó y agrandó el Mercosur, porque originalmente eran cuatro países: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que creció con Venezuela y Bolivia quienes han intentado lo que se considera el proyecto de integración alternativa más importante que es el ALBA, que supone una cantidad de características diferenciadas al comercio tradicional entre potencias capitalistas que favorecen el libre comercio. Ahí uno puede pensar que en tanto y en cuanto, además de la valoración política que pueda representar la incorporación de Bolivia ahora, o la de Venezuela antes, qué cuestiones se pueden desarrollar en el marco económico, y también se puede pensar que obviamente países como Brasil o Argentina de mayor dimensión económica que Venezuela o Bolivia, puedan representar una influencia mayor de las relaciones comerciales capitalistas respecto de Venezuela y Bolivia. Pero creo que el dato más importante tiene que ver con las cuestiones políticas, con lo que representa el liderazgo de Evo Morales en las relaciones interamericanas y dicho esto, al mismo tiempo que ocurría la reunión del Mercosur, se anunció la sorpresa del restablecimiento de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Cuba que supone el comienzo del fin del bloqueo, un tema que tiene que decidirlo el Congreso estadounidense.

-M.H.: Dominado por los Republicanos.

-J.G.: Absolutamente, pero no es menor que desde el Poder Ejecutivo estadounidense se tomen medidas que solo son entendibles en tanto y en cuanto Obama se está retirando del gobierno y para quedar en la historia tiene que hacer un gesto de esta magnitud. En mi opinión, contrario a lo que mucha prensa de derecha o lo que las clases dominantes sostienen, incluso algunos sectores de izquierda que consideran que Estados Unidos ha doblegado la política exterior cubana y ha sacado concesiones de Cuba, yo creo que es un triunfo de la política exterior cubana que logró entre otras cuestiones la liberación de los tres agentes anti terroristas, que estaban detenidos en Estados Unidos, a cambio de otros espías que Cuba tenía de Estados Unidos y favorece algunas relaciones que tendrán impacto económico en Cuba en unas condiciones económicas muy complejas.

Claro, es una negociación, y en una negociación hay beneficios y concesiones de ambas partes. Cuba en las difíciles condiciones de desarrollo económico en las que se encuentra ha tenido que generar algunas concesiones que van a permitir que entren capitales norteamericanos. Ahí está la discusión eterna de quién vence a quién, si las inversiones estadounidenses en Cuba tienen un carácter y un impacto en el desarrollo del consumismo, de una cultura del consumo y de alentar relaciones pro capitalistas, o si la llamada «batalla de ideas» que en su momento instaló Fidel Castro, puede contribuir a que Cuba intente defender su proyecto socialista en las nuevas condiciones de restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos.

-M.H.: Julio, la baja del precio de la soja y ahora del petróleo, entiendo que le pone límites al modelo extractivista.

-J.G.: No sé si le pone límites sino que ahora va a funcionar en condiciones muy distintas.

-M.H.: Lo digo como política de Estado.

-J.G.: Sí, el problema es que la sojización y la mega minería a cielo abierto, tomando dos casos muy importantes, se han transformado ya en un fenómeno estructural. No es tan sencillo ahora para la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay desmontar los desarrollos productivos que han encarado, incluso con el precio en baja del petróleo YPF ha salido con declaraciones muy fuertes de que aun bajando el precio del petróleo los proyectos de inversión en hidrocarburos no convencionales continúan porque la exploración tiene un tiempo largo, hasta que se transforma en explotación pasa mucho tiempo, digamos que también hay una expectativa de los inversores en que sea un problema coyuntural, pero más allá de eso, en tiempos de precio en baja de los commodities se nos complica la situación estructural de la economía Argentina y, los más perjudicados son obviamente los trabajadores, los peones rurales, los pequeños y medianos productores del campo y quien nunca pierde son los que tienen la llave del negocio, es decir, el paquete tecnológico de la producción agraria, que son las transnacionales de la alimentación y la biotecnología y las grandes mega mineras que son las que manejan la tecnología de la explotación a cielo abierto en Argentina y ni hablar de las petroleras con el fracking.

 

En septiembre se decidió armar una Comisión investigadora de la deuda externa en el Parlamento argentino, está terminando diciembre y ni noticias  

-M.H.: He visto que escribiste un artículo hace unos días, vinculado a una campaña popular para suspender los pagos de la deuda externa, inclusive mencionás la fecha del 24 de abril de 2015 cuando se cumplan 15 años del fallecimiento de Alejandro Olmos y evalúas la posibilidad de realizar una conferencia internacional. Me gustaría que te extendieras sobre ese tema.

-J.G.: Así es, el dato importante como vos bien decís, a 15 años del fallecimiento de Alejandro Olmos que fue el patriota que llevó a la justicia la denuncia de la deuda externa pública en tiempos de la dictadura y que motivó la conocida sentencia del Juez Ballesteros en junio del 2000, Olmos muere en abril y en junio aparece la sentencia que demuestra más de 500 casos de fraude y pese a eso esa sentencia pasó sin pena ni gloria. Mirá el lio que hubo este año por una sentencia de un juez estadounidense y hace 14 años hubo una sentencia de un juez argentino y no sucedió nada.

De alguna manera aquella deuda de tiempos de la dictadura es el pecado original de la deuda actual, con lo cual, hay niveles de investigación de la deuda Argentina que demuestran que es ilegítima, ilegal, impagable, odiosa y, por lo tanto, no debiera pagarse; en todo caso debiera investigarse y fíjate que en septiembre se decidió armar una comisión investigadora en el Parlamento argentino, está terminando diciembre y ni noticias.

-M.H.: Recuerdo que lo comentamos en su momento y vos tenías una cierta expectativa.

-J.G.: Si se aprobaba la ley aparecía por fin después de 30 años lo que muchos de nosotros veníamos pidiendo: una investigación. Pasaron tres meses de la aprobación de la ley y no hay Comisión investigadora. Ayer en la reunión de la Asamblea popular por la suspensión de los pagos se decidió mandar una carta a todos los diputados, no solo los del oficialismo sino también a los de la oposición, para que todos puedan decir qué han hecho para hacer realidad ese proyecto.

-M.H.: Una suerte de recordatorio.

-J.G.: Algo así. Y lo que nos estamos planteando, y ya hay acuerdo con el Comité de anulación de la deuda del Tercer Mundo que haría su asamblea latinoamericana en Buenos Aires en abril próximo, es generar una conferencia internacional para que se pueda analizar con opiniones desde Europa, África, Asia, América Latina y, por supuesto, sobre todo el caso argentino, en un año en el que puede recrudecer la cuestión del conflicto con los buitres, la sentencia con Estados Unidos y hacer una gran conferencia internacional, que no solo suponga un debate académico y teórico, sino que signifique un debate popular con acciones callejeras que involucre a la población en su conjunto para discutir un tema tan trascendente. Y que esa conferencia internacional sea el punto de partida de una campaña popular por una consulta que pueda desplegarse a partir de abril en adelante para que decenas de miles de militantes de organizaciones sociales y populares puedan generar un debate con millones de personas en la Argentina para desentrañar una de las estafas más grandes que hay en nuestro país que es la de la deuda externa, y le decimos «estafa de la deuda» cuando en general hay una opinión gubernamental de que la Argentina es un fiel cumplidor de la deuda y lo que estamos planteando es que la deuda es una estafa, en todo caso, las deudas hay que pagarlas, pero no las estafas. Y la deuda Argentina tiene en su origen un tema de ilegalidad muy serio.

-M.H.: Julio, muy agradecido por tu colaboración durante todo el año, nos ha servido mucho para clarificar temas vinculados a la economía política de nuestro país.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.