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Con un gobierno desastroso y despreciado en las urnas, Macri agita el miedo al futuro sin él.

Fuentes: Rebelión

Los inversores y los mercados, únicos dioses verdaderos para el capitalismo, dieron un mensaje de alerta apenas terminadas las elecciones primarias en Argentina. El dólar superó los 60 pesos y las bolsas acusaron pérdidas considerables a modo de reprimenda. Macri, que no destaca por su inteligencia y menos por su creatividad, se colgó de esos […]

Los inversores y los mercados, únicos dioses verdaderos para el capitalismo, dieron un mensaje de alerta apenas terminadas las elecciones primarias en Argentina. El dólar superó los 60 pesos y las bolsas acusaron pérdidas considerables a modo de reprimenda.

Macri, que no destaca por su inteligencia y menos por su creatividad, se colgó de esos llamados de atención y advirtió : «si el kirchnerismo gana esto es una muestra de lo que puede pasar». Si bien es cierto que sus palabras ya carecen de toda credibilidad después de sus constantes mentiras y sus falsas predicciones, los argentinos no están seguros de lo que puede pasar, pero si de lo que pasó y eso lo dejaron claro en las urnas.

No obstante, el presidente insistió en sus amenazas: «es tremendo lo que puede pasar», dijo. No pocos pensaron que difícilmente puede ser más tremendo de lo que está pasando.

Ajeno a lo absurdo de sus pronósticos, Macri siguió amenazando a una mayoría eufórica por el placer de no padecerlo nunca más si no pasa nada raro y en octubre se confirma lo anunciado en las PASO. «El mundo ve eso como el fin de la Argentina» señaló el súbdito mas disciplinado del Fondo Monetario Internacional.

En realidad a los que Macri llama «el mundo» y que le dieron explícitamente su apoyo podemos agruparlos en lo más destacado de la elite dominante. Me refiero en primer lugar a Donald Trup, a Bolsonaro, a Piñera, y al rey Felipe VI de España (16 de las empresas del Ibex 35 actúan en Argentina junto a muchas otras) que apoyó sin reparos las medidas económicas del macrismo.También, por supuesto, a las multinacionales ampliamente favorecidas por el macrismo.

Pichetto, candidato a vicepresidente de Macri, ex peronista hasta hace unos días, crítico severo de Macri hasta hace unos días también, se sumó a estos mensajes apocalípticos y le agregó una pizca de reprimenda a los votantes. «No le echemos la culpa a la gente, dijo, pero es interesante que analice las consecuencias de ese voto».

Yo creo que para Pichetto es mejor que los votantes no analicen mucho, porque de otro modo descubrirían su cambio súbito de camiseta a pocos días de las primarias y no quedaría muy bien parado. Y menos si ponen atención a sus críticas impiadosas a su actual jefe, para modificarlas radicalmente unos días después.

Para que no haya dudas, si es que queda alguna, Macri se enroló en los mercados para decir que «el mercado hoy dijo que en esa propuesta no confiamos». Obviamente en la propuesta kirchnerista, aunque sin tener en cuenta que la fórmula Fernández-Fernández está también alineada al neoliberalismo y no para de prometer que pagará las deudas contraidas por el macrismo con el Fondo y con quien sea.

«Que el kirchnerismo se haga cargo» sentenció finalmente el presidente contrariado.

De ese modo dejó claro que él y su gobierno no se harán cargo, a pesar de dejar al país endeudado como nunca y por los próximos 100 años por lo menos. De haber aumentado la pobreza hasta límites inconcebibles, haber hecho crecer la desocupación, destruido a las medianas y pequeñas empresas, de haber aumentado las tarifas de los servicios públicos hasta hacerlas prácticamente impagables, de haber alentado el gatillo fácil de la represión, y de tantas calamidades mas.

Lo cierto es que la historia nos enseña que el poder jamás se da por vencido. Algunos analistas previenen de posibles trampas de todo tipo de aquí hasta octubre (fecha de las elecciones), cosa nada descartable según los mismos antecedentes.

También nos dice la experiencia, lamentablemente, que jamás la derecha respeta la democracia salvo que le favorezca. Puede fingir en todo caso, pero hay que pensar que algo estará tramando.

Mientras tanto el pueblo argentino, en su mayoría, vive una reconfortante sensación de alivio.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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