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Consideraciones en torno a la distribución social del conocimiento, una mirada desde México y América Latina

Fuentes: Rebelión

La actual revolución científico-tecnológica, caracterizada por el desarrollo de la informática y de la biología, ha impactado en todos los ordenes de la sociedad. Dando origen a nuevas formas de organización en la economía, en la política y en lo social. Nuevos conceptos para entender el mundo actual han nacido a partir de la relación […]

La actual revolución científico-tecnológica, caracterizada por el desarrollo de la informática y de la biología, ha impactado en todos los ordenes de la sociedad. Dando origen a nuevas formas de organización en la economía, en la política y en lo social.

Nuevos conceptos para entender el mundo actual han nacido a partir de la relación del hombre con los frutos de la revolución tecnológica.

Uno de estos nuevos conceptos es el de la «sociedad del conocimiento», concepto que ha contribuido a explicar los rápidos cambios estructurales en los que se encuentran inmersos los Estados-Nación con sus respectivas sociedades.

Para el sociólogo Manuel Castells, la sociedad del conocimiento significa el surgimiento de un nuevo paradigma tecnológico, organizado en torno a nuevas tecnologías de la información más potentes y flexibles, que convierten a la información en un elemento clave del proceso de producción global. Lo cual modifica de manera radical al sistema económico mundial.

Dentro de la sociedad del conocimiento «la matriz de todo desarrollo (tecnológico, económico, social) está en la innovación, en el valor supremo de la innovación que, potenciada por la revolución tecnológica informacional, incrementa exponencialmente la capacidad de generación de riqueza y de acumulación de poder»( Manuel Castells).

Desde esa perspectiva conceptual, en el presente ensayo me propongo realizar una serie de consideraciones en torno al estado actual que guarda nuestro país al igual que América Latina, con relación al paradigma de la sociedad del conocimiento ubicando la reflexión desde una postura crítica que mantenga como coordenada conceptual la distribución social del conocimiento.

Para tal efecto, en la primera parte del ensayo tocaré el tema «De la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento», continuando con un apartado que tiene por título «La sociedad del conocimiento, nuevas y viejas desigualdades».

En el tercer apartado del ensayo señalaré de manera muy sintética lo que considero cuales son los impactos más representativos de la sociedad del conocimiento en la sociedad actual, en el ámbito económico, político, social y filosófico.

El cuarto apartado lo he denominado «Distribución social del conocimiento estrategia para enfrentar las nuevas y viejas desigualdades».

De la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento

La sociedad del conocimiento es el resultado del alto nivel de desarrollo tecnológico de los países del primer mundo. Cuyos antecedentes se remontan a lo que Ackoff denomina la «tercera revolución tecnológica», con la aparición en la década de los 40s del computador digital electrónico. Computadora que puede manejar lógicamente los símbolos. Puede procesar datos como puente para convertirlos a información en forma utilizable y convertir la información en instrucciones. De esa manera, se logra construir una maquina tanto de procesamiento de datos (que produce información) como de toma de decisiones (productora de instrucciones).

Ese es el punto de partida tecnológico que con el tiempo se trasformará en las actuales tecnologías de la información y de la comunicación. En donde juega un papel preponderante la creación del Internet.

Es en el Internet, en donde se puede valorar la síntesis que genera la sociedad del conocimiento, al momento de generar un nuevo espacio artificial en donde lo virtual se funde con el sistema económico para generar un novedoso paradigma tecnocultural.

Es en esa fusión de lo virtual y lo económico en donde el capitalismo encuentra un espacio nuevo que colonizar, un espacio en el cual las barreras territoriales y de tiempo son desmanteladas.

Hay que señalar que el proceso de fusión de lo virtual y lo económico lo inician los países del primer mundo. Teniendo a la cabeza a Estados Unidos. En el cual los países de América Latina, ante la incapacidad de asumir un papel protagónico en los cambios tecnológicos, se encuentran tan sólo a la expectativa de recibir las indicaciones tecnológicas de Norte América.

Esta incapacidad de asumir un papel protagónico en los cambios tecnológicos, se puede entender en gran medida, en el papel de «colonias de Estados Unidos» en el que se encuentran los países de América Latina (Marcos Kaplan).

Como podemos observar, el nacimiento de la sociedad del conocimiento tiene su cuna en los países del primer mundo. Quienes aprovechando su consolidación de sociedad industrial pueden lograr las condiciones adecuadas para dar el salto hacia la sociedad del conocimiento.

En un sentido opuesto, los países de América Latina se enfrentan a la condición de colonias de Estados Unidos, situación que nos les favorece para lograr una consolidación industrial que les permita dar el salto hacía la sociedad del conocimiento.

En México, la distancia para alcanzar la sociedad del conocimiento aumenta de una manera drástica cuando contamos con un atraso de un siglo en ciencia y tecnología, a pesar de que nuestro país es considerado como la onceava economía del mundo (Jaime Jiménez-UNAM).

Bajo estas condiciones, y con sólo 300 empresas mexicanas que realizan investigación y desarrollo tecnológicos de un total de 2.8 millones de empresas que existen en México, es prácticamente imposible poder hablar de una real sociedad del conocimiento en nuestro país.

El impacto en la sociedad actual

Estas nuevas tecnologías han impactado de manera directa e indirecta en todos los órdenes de la sociedad, en el presente apartado me propongo mostrar los rasgos más importantes del impacto de la revolución tecnológica en el ámbito económico, político, social y filosófico.

Impacto económico

El actual adelanto científico-tecnológico, ha contribuido a crear las condiciones adecuadas que inauguran una nueva era del capitalismo.

Un capitalismo que se ha tenido que adaptar al nuevo contexto científico-tecnológico, desarrollando novedosas formas de organización y explotación a escala mundial.

Ya no es la fuerza de los obreros los productores de la riqueza, como sucedió en el análisis del capitalismo desde la perspectiva marxista del siglo XIX y que influyo en la comprensión del capitalismo durante gran parte del siglo XX.

Ahora el nuevo origen de la riqueza y del poder, ya sea económico, político o militar, se encuentra en la capacidad de generar y manipular conocimiento de vanguardia.

Lo que obliga que los obreros del capitalismo actual sean los científicos, tanto de las ciencias duras y de las ciencias sociales.

Tal parece que los socialistas perdieron la batalla y ahora el mundo se ha convertido en un gran supermercado, que nunca descansa.

Impacto político

El siglo XIX, vio nacer a los estados nación como una de las principales herencias del siglo XVIII.

Uno de los principales elementos y dogmas del estado nación, fue el de la idea de soberanía.

Soberanía entendida, como el derecho de impenetrabilidad de los estados por parte de fuerzas extrañas y reconocía al estado como la entidad suprema para ejercer el poder en su territorio respectivo.

Hoy con el triunfo del mercado y el creciente poder de las transnacionales, la idea de soberanía ha llegado a su fin.

En la actual coyuntura, los conceptos clásicos de la política y del poder, están experimentando una serie de cambios, que haces 50 años hubieran sido muy difíciles de contemplar.

Como sucede con el principio básico de todas las democracias, que consiste en elegir a nuestros gobernantes, que experimenta una de sus más fuertes crisis.

¿De qué sirve elegir por medio de procesos electorales a quienes nos han de gobernar, cuando las transnacionales toman decisiones que afectan a continentes enteros, sin que a nadie tengan que consultar?.

Impacto social

El impacto social, ha sido de un enorme costo para la mayoría de la humanidad, que es excluida de los mejores adelantos de la ciencia y la tecnología. Para muestra nuestro país.

¿Cómo es posible que en México existan 50 millones de personas en la pobreza y 20 millones en la extrema pobreza, mientras 10 mexicanos se encuentran la lista de los hombres más ricos del mundo?.

Mientras tanto el discurso de las grandes potencias y de los voceros de la transnacionales, alimentan el mito, de que en la medida en que los países pobres inviertan en investigación y educación, van a contribuir a mejorar la calidad de vida de la gente.

¡Que gran mentira, como sino supiéramos que su poder económico y político radica en la desigualdad imperante en los países del sur, como el nuestro!

Impacto filosófico

Con los adelantos científicos-tecnológicos, que permiten manipular la vida, la pregunta sobre ¿qué es el hombre? Se presenta en primer plano.

Estamos en un periodo de transición, que el concepto actual bio-sico-social, que conocemos con el término de hombre, está a punto de cambiar de una manera insospechada. Y no sólo el concepto de hombre, sino el propio concepto de «vida».

La biotecnología, nos ha puesto a pensar sobre cuales deben de ser los límites de la manipulación de la vida, límites que son necesarios encontrar lo más pronto posible, para que se pueda incluso, legislar al respecto.

La pregunta filosófica sobre la libertad, tiene plena vigencia, ¿qué es la libertad, cuando el hombre se encuentra atrapado en una especie de cápsula, que limita sus potenciales creadores, a las de un habitante de un mundo virtual dominado por el mercado?

Distribución social del conocimiento estrategia para enfrentar las nuevas y viejas desigualdades

El discurso de las bondades de la sociedad del conocimiento se reproduce en nuestro país como un eco de los discursos de los profetas de la sociedad del conocimiento de Norte América. Bill Gates ocupa un lugar privilegiado dentro de los profetas de la sociedad del conocimiento.

Desafortunadamente, las tan anheladas bondades de la sociedad del conocimiento no pueden tocar tierra. En México, al igual que en América Latina, la pobreza va en aumento. Las viejas desigualdades políticas, económicas y sociales se intensifican. Y no conformes con tener que enfrentar las viejas desigualdades hay que sumar las nuevas desigualdades políticas, económicas y sociales propias de la sociedad del conocimiento.

Desigualdades que ahora se identifican con la palabra «brecha digital» (Fernando Saez ). Brecha digital que se ve reflejada en el desigual acceso al mundo del Internet.

Usuarios de la Internet en el mundo estimación a septiembre de 2002

Total mundial 605.60 millones África 6.31 millones Asia / Pacífico 187.24 millones Europa 190.91 millones Medio Oriente 5.12 millones Canadá y Estados Unidos 182.67 millones América Latina 33.35 millones

Fuente: NUA, 2004 Internet Surveys. http://www.nua.com/surveys/how_many_online/

La existencia de las viejas desigualdades y la aparición de nuevas desigualdades no son otra cosa más que la permanencia e intensificación del sistema capitalista que en su afán de concentrar el poder económico en unas cuentas manos, es capaz de instrumentalizar la tecnología hasta sus últimas consecuencias.

Bajo está dinámica del capitalismo representado en su fase neoliberal, la tendencia que prevalece en torno a la producción y uso del conocimiento que se produce en el mundo se caracteriza por su alto nivel de centralización y privatización, promovido en gran medida por las relaciones de competencia comercial internacional en donde las transnacionales que se articulan con las grandes potencias económicas, políticas y militares, son quienes gozan de mayores ventajas competitivas al momento de disputarse el mercado de consumo mundial.

Lo anterior ha favorecido el crecimiento de los niveles de desigualdad social que han prevalecido históricamente en México y América Latina, obligándonos a reflexionar de manera crítica en torno el discurso dominante de la sociedad del conocimiento, partiendo del reconocimiento de nuestros propios contextos, e incluso desde nuestras vivencias personales en calidad de sujetos sociales vinculados con relaciones históricas y socioculturales especificas.

Por lo que considero necesario apropiarse del concepto de la sociedad del conocimiento con la intención de otorgarle un sentido que responda a nuestras propias condiciones. Buscando una construcción alternativa de la sociedad del conocimiento.

En este sentido, la idea de distribución social del conocimiento se presenta ante el horizonte Latinoamericano como el elemento clave que nos puede permitir impulsar un proceso de descentralización y socialización del conocimiento que se encuentra inmerso en la región, construyendo estrategias de distribución social del conocimiento que permitan a la mayor parte de la población el acceso a los principales beneficios de la sociedad del conocimiento.

Esto implica, la impostergable necesidad redefinir la función tradicional de las instituciones públicas sin excepción, constituyendo procesos de reingeniería organizacional que permitan tender puentes entre el conocimiento que se produce en los centros de investigación públicos y la sociedad civil, propiciando flujos de interacción reciproca entre el estado y la sociedad con el fin de promover el desarrollo económico y social de los pueblos.

A manera de conclusión

La actual coyuntura, se presenta bajo una serie de cambios que se dan de una manera muy acelerada.

El concepto la sociedad del conocimiento, como fruto social, no está exento de tendencias ideológicas, en este plano, la sociedad del conocimiento se convierte en un arma de dos filos.

Por un lado, las grandes potencias no se cansan de decir que la panacea del desarrollo de los países menos desarrollados se encuentra en la investigación y la educación.

Colocándonos en una carrera por la ciencia y la tecnología, mientras que las sociedades desarrolladas, implementan mecanismos de privatización del conocimiento existente.

Es necesario que le hagamos frente a la actual dinámica de centralización y privatización del conocimiento.

Nuestra mejor estrategia para descentralizar y socializar el conocimiento es por medio de la distribución social del conocimiento, en donde gobiernos de izquierda y la sociedad civil tienen que asumir un rol activo para combatir las nuevas y viejas desigualdades.

Bibliografía

CASTELLS, Manuel, La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Volumen 1, La sociedad red. Alianza Editorial, Madrid, 1997.

ACKOFF, Russell L, Rediseñando el Futuro. Limusa, México,1993.

KAPLAN, Marcos, Estado y Globalización. UNAM, México, 2002.

Hemerografía

JIMÉNEZ, Jaime, «Comparado con el Primer Mundo, México presenta atraso de un siglo en ciencia y tecnología» , La Jornada, México. Domingo 18 de agosto del 2002.

SAEZ, Fernando, «Infotecnología: la brecha cultural», El Mundo, España. Viernes, 13 de abril del 2001.

Internet

Usuarios de la Internet en el mundo estimación a septiembre de 2002 NUA, Internet Surveys. http://www.nua.com/surveys/how_many_online/


Raúl Abraham López Martínez Director de la revista independiente Voz Universitaria www.vozuniversitaria.org.mx