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Cooperativismo y autogestión

Fuentes: Rebelión

La Organización de las Naciones Unidas proclamó el 2012 como el Año Internacional de las Cooperativas. Según la ONU las cooperativas, en sus actividades diversas, contribuyen al desarrollo económico y social reduciendo la pobreza, creando empleos y generando integración social. Contribuyen, pues, al desarrollo comunitario. Una de las primeras experiencias cooperativas data de 1844, cuando […]

La Organización de las Naciones Unidas proclamó el 2012 como el Año Internacional de las Cooperativas. Según la ONU las cooperativas, en sus actividades diversas, contribuyen al desarrollo económico y social reduciendo la pobreza, creando empleos y generando integración social. Contribuyen, pues, al desarrollo comunitario.

Una de las primeras experiencias cooperativas data de 1844, cuando se crea en Rochdale, Inglaterra. Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para formar una organización democrática cuya administración y gestión es para beneficio colectivo. Los principales valores cooperativos son: ayuda mutua; responsabilidad individual y social; democracia; igualdad; equidad; solidaridad; honestidad y transparencia; esfuerzo propio.

Bru Laín i Escandell en su ensayo sobre «Los fundamentos republicanos del cooperativismo» afirma que esta forma de asociación «propugna la ausencia de toda coacción, por lo menos en lo que ámbito laboral se refiere.» Esto es muy cierto, pues, por ejemplo, en el caso de la Cooperativa de Trabajadores Democráticos de Occidente (TRADOC), en El Salto, Jalisco -a partir de su creación en 2005 como empresa productora llantera, después de triunfar el Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores de Euzkadi (SNRTE) con una huelga de más de tres años sobre la Continental Tire, empresa de capital alemán- desapareció la relación coercitiva del capital sobre el trabajo asalariado y con ello, entre otras cosas, se desvaneció la figura del capataz, encargado de vigilar y castigar a los obreros. Por supuesto que las cooperativas navegan en un mar de contradicciones económicas y políticas internas y externas, pues operan dentro de la lógica férrea del mercado capitalista. Las cooperativas no son organizaciones socialistas pero si son una forma de resistencia económica al capitalismo. Son formas económicas protosocialistas, pero el socialismo no puede implantarse jamás en un solo país -Stalin decía que si era posible- ni en un sola fábrica como si fuese una ínsula ajena al mercado mundial capitalista.

Como bien lo señala Eric Olin Wright, sociólogo estadounidense, la visión más antigua de una alternativa emancipadora al capitalismo es la empresa propiedad de los trabajadores [la cooperativa de trabajo]. «Las cooperativas son, pues, uno de los componentes de este marco complejo, multidimensional y plural para el empoderamiento social. Es una de las más prometedoras por el hecho de poner en el corazón de su actividad económica los principios de la democracia y la igualdad que prefiguran una alternativa sistémica emancipadora más amplia.»

Karl Marx -cuyo pensamiento es más vigente que nunca- decía en su «Discurso de inauguración a la Asociación Internacional de los Trabajadores»(1864): «Hablamos del movimiento cooperativo, sobre todo de las fábricas cooperativas, levantadas con los esfuerzos de unas cuantas ‘manos’ valientes y sin ayuda. El valor de estos grandes experimentos sociales no puede ser infravalorado. En hechos más que en palabras, han demostrado que la producción a gran escala, de acuerdo con los mandatos de la ciencia moderna, se puede llevar a cabo sin la existencia de una clase de patronos que contratan a trabajadores; que para dar frutos, los medios de trabajo no necesitan ser monopolizados como medio de dominio por encima del (y de extorsión en contra de) trabajador, y que, igual que la mano de obra esclava, igual que el trabajo servil, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria e inferior, destinada a desaparecer… Conquistar el poder político se ha convertido en el gran deber de la clase obrera.» En efecto, la cooperativa demuestra que no es necesaria la figura del patrón capitalista y que los propios obreros pueden administrar perfectamente la producción, al menos dentro del proceso de la producción inmediata. Eso lo vemos también en TRADOC. Otro ejemplo: centenares de fábricas abandonadas por sus empresarios fueron «recuperadas» por los trabajadores en Argentina durante la crisis de 2002 y se convirtieron en espacios productivos autogestionadas bajo la forma de cooperativas. Autogestión y cooperativismo van de la mano.

Todo lo anterior viene a mención porque el pasado domingo 10 en la ciudad de Guadalajara se realizó la asamblea constitutiva para integrar la Unión de Sociedades Cooperativas de Actividades Diversas del Estado de Jalisco. Durante dicha asamblea, el presidente de TRADOC, Jesús Torres Nuño, indicó que este movimiento implicará «levantar la mano, de un movimiento olvidado y difamado» por los excesos y abusos de «vivales» que han utilizado esta figura para evadir impuestos, por ello el proceso emprendido de reconstrucción del cooperativismo. «Lo que hoy nos une es el objetivo de tratar de construir un movimiento cooperativo a nivel estatal, pero también estamos tratando de construir un movimiento cooperativo a nivel nacional fuerte, queremos que sea un movimiento que sea escuchado, se trata de acabar con el tema de la simulación, darle vida a está unión de cooperativas de Jalisco, no estamos buscando evadir ningún aspecto de carácter fiscal como desde hace años se estuvo haciendo por vivales. Queremos un movimiento cooperativo que sea fuerte, que nos escuchen, que sea tema de generación de leyes como la Ley general de economía solidaria en la que estamos pidiendo se incluyan adiciones que estamos proponiendo. Somos diferentes al capitalismo voraz que se vive actualmente», expuso (La Jornada, Jalisco, 11/03/13).

A su vez, Salvador Torres de la Cooperativa Pascual, testigo de honor en la Asamblea, declaró que «Nuestros intereses no son intereses mezquinos, son intereses para desarrollar una economía social alterna, para que dé empleo a miles de mexicanos que hoy carecen de fuentes de trabajo, sobre todo de aquellos jóvenes, mujeres y hombres campesinos que tienen que ir a desarrollar el trabajo al norte o se van al comercio informal. El sector social pretende que haya empleos, que la economía mejore para muchos ciudadanos, y esa es nuestra labor y objetivo principal».

Torres Nuño también afirmó: «lo hemos dicho: buscamos crear cooperativas pero, más aún, queremos transformar de fondo la sociedad hacía el socialismo.»

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.