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Crisis, apatía y elecciones

Fuentes: CLAE

En Argentina comenzó la campaña rumbo a las elecciones generales y la economía está en el centro del debate, en un clima de crisis generalizada y apatía ciudadana. Los tres principales contendientes, el “libertario” Javier Milei, la neoliberal Patricia Bullrich y el oficialista Sergio Massa comparten propuestas con aroma noventista y coinciden en profundizar el ajuste y seguir postrados a los designios del Fondo Monetario Internacional.

La prensa hegemónica quiso imponer el imaginario de que los candidatos a votar el 22 de octubre son sólo tres, pero lo cierto es que son cinco: a los tres ultrapromocionados deben sumarse los casi no mencionados Juan Schiaretti, de Hacemos por Nuestro País,y Miryam Bregman del Frente de Izquierda y los Trabajadores, que pasaron el filtro de las elecciones Primarias, Abiertas, Secretas y Obligatorias (PASO).

Los que quedaron en carrera reconfiguran sus discursos para la votación del 22 de octubre. De acuerdo con las encuestadoras, Milei y Massa pasarían a una segunda vuelta electoral. Hasta el presidente Alberto Fernández entró en el debate al señalar que los problemas «no se resuelven sacando al Estado» -como propone Milei- sino combatiendo a «la casta económica que posterga el desarrollo del país»

El problema común a Sergio Massa y Patricia Bullrich es la escasa credibilidad de ambos. La ventaja de Javier Milei es que nunca gobernó, lo cual lo asocia con otros outsiders de la región. Massa, además, debe desmarcarse del inocuo y olvidable presidente Alberto Fernández, quien no se resigna a dejar la escena vacía antes del 10 de diciembre y simula un protagonismo en el que ni él cree.

Las medidas anunciadas por el equipo económico actual apenas limitarán los efectos de la devaluación del 14 de agosto, pero no producirán un shock distributivo que revierta la crisis de ingresos. La fractura en el oficialismo es horizontal y no vertical: el electorado le dio la espalda a la dirigencia, en las elecciones de 2021 y las PASO del mes pasado, en las que perdió entre cuatro y seis millones de votos. 

Antes de decidir qué rol asumiría en los dos tramos electorales que restan, la vicepresidenta Cristina Fernández decidió esperar el anuncio de las medidas paliativas que estudiaba Massa, y no quedó complacida por el resultado. También sintió el impacto de las elecciones en Santa Cruz, la provincia de los Kirchner, donde se registró el mayor porcentaje de voto en blanco del país, con casi el 30%.

A Cristina, la derecha la quería y aún quieren presa o muerta, pese a que renunció a cualquier candidatura, para evitar males mayores al peronismo, como quedarse sin representación en pleno proceso electoral.

Las medidas anunciadas por el ministro-candidato Sergio Massa para paliar el impacto del ajuste del 22% son muy poco alivio a la devaluación impuesta por el FMI y su impacto sobre el poder adquisitivo de sus ingresos, aunque los gobernadores de varios estados, intendentes y empresarios  piensan que no están en condiciones de pagarlo, lo que demuestra  que el gobierno no hizo una consulta previa con ellos. 

El anuncio que más polémica generó fue el de un bono de 60.000 pesos para trabajadores públicos y privados.

Massa aplica el plan del FMI, a quien lo único que le interesa es que Argentina le pague la deuda y, en caso de no hacerlo, que le entregue sus recursos naturales. Este gobierno está sin salida en un marco en donde los sectores externos están apostando fuerte hacia Milei y su modelo extractivista agroexportador, similar a las colonias africanas, aunque el ultraderechista ya no plantea la dolarización en forma inmediata, ni la destrucción del Banco Central.

Se percibe una supuesta moderación en los discursos de Milei, luego de su victoria en las PASO. Ya no habla de dolarización de la economía,un plan que destrozaría el poder de compra de los salarios, producto de la fuerte devaluación que implicaría implementarla

Pero detrás de él está el verdadero poder económico que sofoca a la Argentina: “Milei está ganando la carrera con la fusta bajo el brazo, encima, el gobierno de Massa se está cayendo y Bullrich no logra hacer pie porque nuestra burguesía es débil ante los grandes fondos como Black Rock, que son los que están detrás de Milei”, señala el economista Horacio Rovelli.  

Hoy Bullrich ni siquiera puede garantizar que los seguidores de Horacio Rodríguez Larreta, su contendiente en las elecciones internas de la coalición neoliberal Juntos por el Cambio, la voten a ella. 

La prensa hegemónica (de derecha) quiso imponer el imaginario de que las medidas son una señal de subordinación absoluta a Cristina Kirchner. Pero cuando ella propuso el aumento salarial hace un año, la suma era de 50.000 pesos de entonces, que equivaldrían a más de 110.000 actuales. Nada que ver con dos bonos de 30.000 pesos que anunció el gobierno, cuando la inflación corre a dos dígitos por mes.

Juan Martín Ramos Padilla, en su portal «Infosiberia» señaló la importancia de «romper esa sensación de desesperanza tan reproducida en estos días respecto del panorama electoral» y sostiene que «las chances de Unión por la Patria de ganar las elecciones son muy superiores a lo que el clima imperante en estos días propone».

 El economista Horacio Rovelli señala que los empresarios están jugando muy fuerte a que se aumente la devaluaciónLe van a exigir todo tipo de sacrificios a Massa, pero igual no lo van a votar. Por otro lado, aprovechan la devaluación para remarcar precios. El tema del combustible está liberado, acordaron una suba del 12% para agosto, pero para septiembre no dijeron nada”, afirma.

Rovelli hizo además una de las proyecciones que más preocupación generan en toda la población: el índice de inflación: “En agosto va a ser del 14%, según las intimaciones. En julio había dado 6,3% y ahora va a ser más del doble”, pronosticó.

Desde que gobierna Alberto Fernández, el trabajo transfirió al capital ingresos por 70.000 millones de dólares, a los que debe sumarse casi la mitad de esa cifra durante la gestión de Mauricio Macri, hasta un total de 101.000 millones de dólares. Esto se debió a un crecimiento espectacular de la rentabilidad de las grandes empresas oligopólicas, explica Horacio Verbitsky en Elcohetealaluna.

Los ejemplos del Centro de Investigaciones Económicas de la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CIFRA) son contundentes: Entre 2016 y el primer semestre de 2023, los precios de las ramas altamente concentradas con predominio de grupos económicos ascendieron 15% por encima del índice de precios al consumidor, aunque sus costos salariales cayeron 24%, mientras sus costos salariales cayeron 33%.

En lo que va de este gobierno se creó un millón de nuevos puestos de trabajo, en partes iguales entre asalariados y trabajadores independientes. Si bien esto sostuvo el consumo privado e impidió la consolidación del proceso recesivo, «resulta impotente para revertir el bajo nivel salarial heredado del gobierno de Juntos por el Cambio en un contexto de alta inflación», resalta el economista.

Los balances de los principales grupos económicos agrupados en la Unión Industrial exhiben una altísima rentabilidad sobre ventas en la primera parte de 2023: Ternium, del Grupo Techint (30,3%), Aeropuertos Argentina 2000, de la Corporación América (28,3%), Arcor (12,8%), Molinos Río de la Plata, del Grupo Pérez Companc (9,6%). 

Devolver el 1,2% de esas transferencias de ingresos del trabajo al capital no debiera ser un esfuerzo excesivo. Las medidas anunciadas por el equipo económico apenas limitarán los efectos de la devaluación del 14 de agosto, pero no producirán un shock distributivo que revierta la crisis de ingresos.

*Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente: https://estrategia.la/2023/09/05/argentina-crisis-apatia-y-elecciones/