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1 muerto; y dos renuncias tardías

Cronología de un ascenso

Fuentes: Rebelión

La jornada del 9 de junio en la ciudad de Sucre, capital formal de Bolivia, fue teñida con sangre. Miles de campesinos y mineros que se habían movilizado a esa ciudad desde diferentes puntos del país para impedir la asunción de Hormando Vaca Díez como presidente de la Republica, fueron recibidos por la Policía Militar […]

La jornada del 9 de junio en la ciudad de Sucre, capital formal de Bolivia, fue teñida con sangre. Miles de campesinos y mineros que se habían movilizado a esa ciudad desde diferentes puntos del país para impedir la asunción de Hormando Vaca Díez como presidente de la Republica, fueron recibidos por la Policía Militar (PM) a pocos kilómetros de la capital, resultado: 1 muerto y dos heridos de bala. «Primero los gasificaron (a los mineros), los cercaron y finalmente los acribillaron», dijo el diputado del MAS Santos Ramírez. Tras estos enfrentamientos y la incapacidad de consenso, probada una vez más, para que el congreso pueda sesionar es que aún se trataba de articular una sucesión constitucional que rearme a la derecha y a la oligarquía cruceña, posesionando a uno de sus grandes representantes como primer mandatario del país: Hormando Vaca Díez.

La sesión parlamentaria, programada en inicio para las 10 de la mañana y trasladada luego a las 6 de la tarde, fue nuevamente suspendida durante la noche, mientras Vaca Díez huía de la multitud hacia una unidad militar, en medio de la espiral de violencia. Entretanto los movimientos campesinos se organizaban para evitar una posible fuga de la ciudad de Sucre de los parlamentarios, pero fundamentalmente de éste (H. Vaca Díez) representante de las aspiraciones separatistas y elitarías cruceñas. Wilbert Ramos, el principal dirigente campesino de Chuquisaca, había señalado que «Vaca Díez sólo abandonará Sucre descuartizado».

RENUNCIAMIENTO PRECIPITADO. A consecuencia «tener ya un muerto» a pocas horas de asumir el mandato del país -y el clima de reciente violencia que se expandía en todo el territorio nacional- es que se precipitó el entrabado renunciamiento de los presidentes de ambas Cámaras (H. Vaca Díez y Mario Cossío).

Los mafiosos «cálculos políticos» para poder mantener al desgastado poder político tradicional (MIR, MNR, NFR) a la cabeza del gobierno se fueron cayendo estrepitosamente a consecuencia de la fuerte presión de los movimientos sociales, que movilizados en los nueve departamentos de la Republica se unían al solo grito de «Vaca cabrón, te espera el paredón» y «Vaca, te espera el matadero». «Llamo a Hormando Vaca Díez a que renuncie al privilegio de la sucesión constitucional. Es la hora del renunciamiento. El llamado también vale para Mario Cossío. Y el hecho de que alguien que no controla a sus 157 parlamentarios y que no garantiza orden en su Congreso, critique la falta de orden en el país es una ironía inaceptable.» Estas fueron las palabras del renunciante presidente Carlos D. Mesa, que aceleraron el corralito establecido contra la sucia maniobra institucional que el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR, partido del fugado ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR, ahora de derecha, al que pertenece Vaca Díez, presidente del Senado) pretendían articular juntos para hacer de presidente al cuestionado Senador. Corralito que se fue sellando con la adhesión de los ocho piquetes de huelga de hambre iniciados por Juan Del Granado (Alcalde de La Paz) e instalados en las Alcaldías de cada departamento -excepto Santa Cruz y Tarija-, las fuertes exhortaciones de la Confederación Episcopal a la cabeza del cardenal Julio Terrazas para que estos dos señores renuncien al privilegio de la sucesión constitucional; La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, a la cabeza de Roberto Mustafá; y los clamores de una clase media siempre timorata. Entretanto el líder del MAS, Evo Morales, hacía llamamientos para reactivar los Comités de Autodefensa en la zona cocalera del Chapare. «Si es presidente (Vaca Díez), inmediatamente va a decretar estado de sitio para reprimir a los sectores populares, sólo la resistencia civil puede acabar con la mafia política y al fascismo» añadió Morales, a tiempo de denunciar que el «operativo Vaca presidente es producto de negociaciones apadrinadas por la embajada de EE.UU.». «Mineros potosinos y chuquisaqueños se movilizarán para impedir la sesión a la que ha convocado ese traidor de Vaca Díez», termino señalando Morales.

RUMORES DE FUSÍL. En medio de todos estos vericuetos, las FF.AA. durante la mañana del 9 de junio, en conferencia de prensa pedían a todos los sectores sociales y políticos que hagan esfuerzos para pacificar el país y aclararon que respetarán las decisiones del Congreso Nacional, y advirtieron que no permitirían «acciones de insurrección contra la legalidad». Pero ésta declaración del Alto Mando vestidos en uniforme de combate despertaban antiguos temores. Según la entrevista realizada por Pagina/12 al sociólogo y ex militar Juan Ramón Quintana, éste mensaje militar era de doble carril. Por un lado las FF.AA. señalaban que se mantenían en un orden constitucional pero advertían sutilmente que la situación estaba llegando a un límite y que, si el sistema político no lograba resolver la crisis actual, ellos podrían emprender alguna acción preventiva. Fue, ante todo, un discurso preventivo.

Pero las Fuerzas Armadas fueron probadas ese mismo 9 de junio en horas de la tarde y la noche. Al enterarse Vaca Díez de la muerte del presidente de la Cooperativa Minera «27 de Marzo», Juan Coro Mayta, el Senador abandonó abruptamente la reunión de jefes de bancada y fue a reunirse con el comandante de la Policía Nacional, al volver suspendió la sesión inicialmente programada para las seis de la tarde, y trato de salir del centro de la capital chuquisaqueña asediada por ruidosas manifestaciones ya enteradas de la muerte de su compañero minero. En su huida, fuertemente custodiada, llegó a refugiarse en el cuartel del Batallón Sucre, desde donde solicito protección militar y ser evacuado de emergencia y por aire. Los militares, que en ese día jueves habían desplegado sus unidades en varias ciudades del país, pero especialmente en Santa Cruz, evaluaron la situación del Senador.

Era una situación de enfrentamiento. Los mineros y campesinos anoticiados de la posible fuga de Vaca Díez, comenzaron a movilizarse rápidamente, formando un cerco al aeropuerto «Juana Azurduy de Padilla» y cerraban todas las posibilidades de fuga. Era imposible sacar a Vaca Díez con discreción y sin enfrentamientos. La consigan militar era evitar a toda costa el enfrentamiento entre hermanos como ya había sucedido en Octubre del 2003. Quedaba claro que los militares no iban a soltar bala tan fácil, ésto marco la diferencia. Entonces el presidente del Senado tuvo que reconsiderar su posición. Las fuerzas armadas respetarían las demandas del pueblo. Posteriormente el presidente del Senado dio una apresurada conferencia de prensa acusando nuevamente a Carlos Mesa y a Evo Morales de la crisis política y social que atravesaba el país, pero también aseguro que él declinaba de sus intenciones de suceder a Mesa, a lo que se sumo el presidente de la Cámara de Diputados Mario Cossío. Así, la ilusión presidencialista de Vaca y las élites cruceñas se desmoronaron totalmente.

UNA SALIDA, NO LA SOLUCION. Tras la tregua establecida por los movimientos sociales al ahora primer mandatario Eduardo Rodríguez Veltzé (ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia), se abre la posibilidad de canalizar soluciones estructurales. La convocatoria a elecciones anticipadas hace posible una salida institucional a los tres puntos fundamentales de la agenda boliviana: Asamblea Constituyente, nacionalización y autonomías. Aunque muchos adelantan en señalar que esto representa sólo una salida, y no la solución. Sin duda es la mejor salida a lo que hubiera sido el ascenso a la silla presidencial de un político impopular y polarizador como Hormando Vaca Díez, pero eso no significa que las elecciones sean una panacea, sino sólo un modo de aclarar quién representa a quiénes y a cuántos después de una cadena de hechos traumáticos.

Aclaremos que, sin una renovación total de las autoridades NO es posible conseguir resultados. Hay que renovar no sólo el Poder Ejecutivo sino el Parlamento. Una ecuación que parece compleja, pero de lejos es la más acertada. La gran tarea del nuevo mandatario es articular una elección en un mismo acto electoral al presidente, al vicepresidente y al nuevo Parlamento, que en algún caso podría funcionar como Constituyente.

Entonces, ¿por dónde pasa la verdadera solución?. El mismo Eduardo Rodríguez al momento de recibir la primera magistratura dio el pie para una solución de fondo que radica en la necesidad de aprender a «mirar a la otredad», a la «[…] gente que fue permanentemente separada de las consideraciones tradicionales», a aquellas sociedades que cohabitan con nosotros pero han sido marginadas sistemáticamente a la periferia del mundo «civilizado». Y es que en Bolivia se tiene el grave problema de no reconocer la complejidad étnico-cultural que se tiene. Tenemos una lectura occidental, racista y excluyente. Tenemos distintas personalidades, gente con un capital intelectual y ético, gente de diferentes visones regionales y étnicas que no sabemos reconocer. Es en éste marco que el proyecto de Evo Morales del MAS (Movimiento al Socialismo) cobra importancia, ya que el suyo representa una idea ciudadana, de Constitución, de indigenismo que quiere un Estado multicultural, sin menospreciar a nadie ni plantear un racismo al revés, como a veces se plantea desde los sectores más radicales. Además de establecerse como un «factor de equilibrio» (demostrado en ésta ultima crisis) entre la derecha e izquierda radical. La propuesta del Movimiento al Socialismo -a diferencia del Comité Cívico de Santa Cruz que propone un híbrido entre autonomía y su aspiración de poder excluyente de los empresarios locales y del negocio agropexportador articulado con transnacionales. Que no es un proyecto simple. Representa un plan minoritario, fascista y antinacional que no integra a los indígenas originarios a pesar que la mayor parte de la población indígena ésta en la región amazónica oriental. Es un conflicto latente ya que podría reeditarse un proyecto fallido-, esta en recuperar la dignidad nacional, la soberanía y la gestión de los recursos naturales, dotando de identidad indígena a Bolivia, construyendo así una sociedad mas integrada y tolerante.

Son éstos los puntos en los que tenemos que enfocar nuestra mayor capacidad inventiva y ser creativos para poder transformar los prejuicios e incomprensiones que nos son reservados, y que estas sean nuestras mejores armas. Poner éstas pérdidas en actitudes cívicas de lucha y compromiso y hacerlas el centro de nuestra reflexión intelectual, transformando aquella consideración errónea de diferentes, incapaces de lógica, imposibilitados para decir la verdad, fundamentalmente perturbadores y asesinos. «Hay quienes observan la realidad tal cual es y se preguntan por qué. Hay quienes en cambio, la imaginan como jamás ha sido y se preguntan porqué no», decía George Bernard.