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Cuando la derecha chilla, el camino es el correcto

Fuentes: Rebelión

  No se trata de un juego de palabras, sino de conseguir ejemplificar especialmente y de la forma más simple posible, a quienes desde las filas del movimiento popular y revolucionario, y que indudablemente han sido parte y actores de las luchas del pueblo boliviano, en contra de las dictaduras por recuperar la democracia y […]

 

No se trata de un juego de palabras, sino de conseguir ejemplificar especialmente y de la forma más simple posible, a quienes desde las filas del movimiento popular y revolucionario, y que indudablemente han sido parte y actores de las luchas del pueblo boliviano, en contra de las dictaduras por recuperar la democracia y luego, contra el neoliberalismo, a que todos juntos consigamos identificar de forma inequívoca, al enemigo principal.

Hoy en día cuando el pueblo boliviano, en su gran mayoría producto de esa rica experiencia y acumulación de largos años de luchas y como resultado de la insurrección popular en el 2005, el movimiento popular junto a sus organizaciones revolucionarias, derrotó al neoliberalismo, y decidió darse un gobierno elegido en las urnas con una absoluta mayoría que comenzó a escribir una nueva historia en nuestro país.

La derecha boliviana en obediencia ciega al imperio norteamericano abanderado del capitalismo global, alzó el grito al cielo por las medidas que el gobierno de Evo Morales debió implementar, en obediencia al voto popular que expresó, que quiere avanzar hacia la independencia económica y la liberación nacional. y durante casi todo este tiempo, en la primera gestión de gobierno, hizo todo lo posible por desestabilizar el proceso con medidas subversivas y asonadas golpistas, como las del año 2008, que son de conocimiento general. Hechos plagados de racismos, separatismo con terrorismo fascista importado, intolerancias y masacres, como la ocurrida en el departamento de Pando.

Es cierto que no estamos viviendo en un periodo de gobierno socialista, ni que las medidas que se han adoptado hasta el presente, en el orden económico, social, o que las leyes orgánicas, sobre el poder judicial, electoral, ley anticorrupción etcétera o como la cuestionada ley contra el racismo, sean socialistas, ni tampoco son un pasaporte hacia el comunismo, como fuera mi gran deseo personal o de todo verdadero revolucionario, pero tampoco nada tienen con ser medidas reaccionarias, peor de ser fascistas ni revisten un peligro inminente, para los pobres y explotados que son las mayorías de este país.

En este nuevo periodo de gobierno de Evo Morales, ratificado nuevamente con dos tercios de la votación nacional (2009), la derecha copio el mensaje y esta siendo más cautelosa y en verdad hay señales claras de que pretenden arteramente querer una paz con impunidad con el gobierno, o el gobierno se acerca a derecha, al parecer hay intereses internos de que así suceda, creyendo en la «honestidad» de la derecha.

Cuando el gobierno muestre síntomas de desviarse del mandato popular expresado en las urnas y en las calles, y se pretenda no avanzar más en este proceso de cambios conforme al mandato de la agenda de octubre, escrito con sangre por el pueblo insurgente, en la ciudad del Alto, departamento de la Paz y el País, y finalmente quisiera tranzar con la derecha, por un sistema de gobierno de «capitalismo normal», será una obligación de las mayorías y del movimiento revolucionario en general, el denunciar, y rechazar con todas las fuerzas a su alcance, para evitar un retorno al pasado y una frustración más al pueblo boliviano.

Este proceso no es propiedad exclusiva del compañero Evo Morales ni del c. García Linera, es herencia de una larga lucha de los trabajadores, mineros, campesinos y pueblo en general.

Mientras responda a los intereses populares, es incorrecto no diferenciarse de la derecha de este país, al juzgarlo ligeramente de «dictadura», de «violador de las libertades», de «enemigo de la libertad de expresión», este gobierno es progresista y patriótico, y tiene el apoyo mayoritario del pueblo, no diferenciarse en la acusación de los enemigos de clase, eso en todos los idiomas y en su esencia, es hacerle coro a la derecha, en sus permanentes planes de querer volver a saquear al país.

Construir el socialismo, camino al comunismo, no es solo tarea de Evo Morales, sino de todos los revolucionarios que sean capaces de conducir a los pueblos hacia ese objetivo histórico de la clase obrera. Pongámonos de acuerdo todos de una buena vez en algo fundamental, a diferenciar correctamente al enemigo principal. La derecha criolla en todos sus estamentos, como agentes del imperio norteamericano poder del capitalismo global.

Cuando una nueva medida de este gobierno o de cualquier otro, golpea los intereses de la derecha y sus amos, como es el caso presente de la Ley en contra del racismo, la derecha chilla igual como lo hizo con anteriores medidas de recuperación de nuestros recursos naturales y de empresas del estado y de la dignidad nacional, y es la mejor señal que el camino hacia la construcción de una nueva sociedad, es el correcto y más aún cuando las mayorías apoyan esta clase de medidas, si no fuera así, prefiero equivocarme con ellas.

José Justiniano Lijerón es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana


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