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De la nacionalización a la petroquímica

Fuentes: Rebelión

El 12 -09- 13, el Presidente Evo Morales inauguró las obras civiles de la planta de urea y amoniaco en la población de Bulo Bulo, Cochabamba. La planta comenzará a operar en octubre de 2015 y procesará 2.100 toneladas de urea y 1.000 de amoniaco por día. Mediante un contrato «llave en mano», la surcoreana […]

El 12 -09- 13, el Presidente Evo Morales inauguró las obras civiles de la planta de urea y amoniaco en la población de Bulo Bulo, Cochabamba. La planta comenzará a operar en octubre de 2015 y procesará 2.100 toneladas de urea y 1.000 de amoniaco por día. Mediante un contrato «llave en mano», la surcoreana Samsung Engineering ejecutará la obra, la que, según el Primer Mandatario, ya tiene un avance del 24 %. La planta demandará una inversión de 843.9 millones de dólares, provenientes de un crédito del Banco Central de Bolivia (BCB) a YPFB, la que requerirá el concurso de 3500 trabajadores en su etapa de construcción y de 800 técnicos permanentes en su fase operativa. Bolivia utiliza 100 toneladas diarias de urea para su mercado interno, de manera que, por lo menos inicialmente, 2.000 toneladas serán destinadas a la exportación. Una línea de transmisión de gas será instalada entre la planta de Carrasco (ubicada también en el Chapare) y la petroquímica de Bulo Bulo, la que necesita de 50 millones de pies cúbicos día para procesar el amoniaco. El proyecto permitirá ampliar el área de cultivo del país de 2.5 millones de hectáreas a 17 millones. Para exportar los fertilizantes se construirá la vía férrea Bulo-Bulo – Montero (Santa Cruz), la que tendrá 148 kilómetros de longitud y cuyo costo ascenderá a 235 millones de dólares. Esta obra forma parte del mismo crédito del BCB y es un tramo del ferrocarril transoceánico Atlántico – Pacífico («Página 7», 13-09-13).

¿GRAN TRAGICOMEDIA NACIONAL O SALTO HISTORICO?

El conocido tecnócrata, Carlos Miranda Pacheco, vinculado al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), ha calificado al proyecto de Bulo Bulo de «gran tragicomedia nacional», al no tener ni mercados asegurados ni la posibilidad de llegar a ellos con precios competitivos. Argentina, dice, no era ni es mercado para Bolivia. La petroquímica de Bahía Blanca produce lo que deseamos colocar. Chile se abastece de ultramar. «En un arranque genial para solucionar la pésima ubicación (el Chapare), se indica que se construirá un ferrocarril de Bulo Bulo a Montero para transportar la producción. No se sabe que llevará de retorno a Bulo Bulo. ¿Mercados? La respuesta es otra genialidad. Se contratará un agente comercializador (trader) que se encargará de vender la producción. ¿Precios? Silencio es la respuesta». A continuación, recuerda que YPFB ha presentado hasta ahora ,como proyectos de industrialización del gas, petrocasas, tuberías para gas y tapones para garrafas, lo que nada tiene que ver con la petroquímica («Página 7», 07-12-12). Cabe añadir que Brasil ha invertido 4.500 millones de dólares en dos plantas de fertilizantes en Mato Grosso, las que se abastecerán con el gas rico que le vende Bolivia y que seguirá haciéndolo, por una adenda al contrato de exportación a San Pablo.

Infelizmente, los medios de comunicación, salvo alguna excepción, no han captado la trascendencia del debate citado, lo que se justifica en parte por la restringida información que brinda petrolera estatal. Debe puntualizarse que la inversión en Bulo Bulo es la más importante en la historia económica de Bolivia. Nunca, anteriormente, hubo una inversión de esa magnitud, ni privada ni pública. En segundo lugar, la construcción del ferrocarril Bulo Bulo – Montero significará que por fin se articulará el oriente y el occidente de Bolivia por vía férrea. Se estima que la carretera, Cochabamba – Santa Cruz, inaugurada en 1956, ha generado un espacio de inusitado desarrollo económico, que hizo que Evo Morales anunciara la construcción de la «Doble Vía» Cochabamba – Santa Cruz, en plazo perentorio. Si se considera que el transporte férreo es más barato que el vehicular en largas distancias y para grandes volúmenes de carga, parece apresurado afirmar que el ferrocarril Bulo Bulo – Montero, retornará vacío.

En forma paralela al proyecto de Bulo Bulo, se anunció que para el 2016, se terminará la Planta de Separación de Líquidos «Gran Chaco», ubicada en Yacuiba (Tarija), donde funcionará la planta petroquímica de etileno y polipropileno, cuyo costo asciende a 608.9 millones de dólares. El 17-09-13, YPFB – Corporación, anunció el funcionamiento de la Planta de Separación de Líquidos de Río Grande, en Santa Cruz, cuya inversión ascendió a 168 millones de dólares. También se anunció la inminente nauguración de la Planta de Gas Natural Licuado (GNL), también en Santa Cruz, cuyo financiamiento fue de 137 millones de dólares. El Presidente de YPFB – Corporación, Carlos Villegas, destacó que, con estas obras, habrá concluido, hasta el 2018, la primera etapa de la industrialización del gas natural, con un costo de 1.800 millones de dólares («Cambio», 17-09-13.

LA PESADA VIGILANCIA BRASILEÑA

¿Por qué no se construye la planta petroquímica en la frontera? Podría sostenerse, a modo de respuesta, que Argentina y Brasil se encargan de llevar a sus territorios todos el gas que producimos, impidiéndonos avanzar en nuestros proyectos de industrialización interna. Lo anterior justificaría la construcción de obras en el Chapare (al centro del país), usando principalmente el gas de Carrasco, donde la voracidad energética de nuestros vecinos resulta más fácil de contener, Por otra parte, si es casi imposible industrializarnos en la frontera (téngase en cuenta el fracaso de la siderurgia del Mutún), habría que llevar la urea y el amoniaco hasta Montero, desde donde será posible ofrecer fertilizantes al Cono Sur, incluyendo al propio Brasil, cuya demanda está lejos de estar satisfecha, aún con las plantas de Mato Grosso. En todos los países existe la tendencia a producir la mayor cantidad de alimentos posible, lo que permite prever que los precios y mercados para los fertilizantes se mantendrán en niveles adecuados.

No cabe duda que la petroquímica de Bulo Bulo no agrada a Brasil, que pretende absorber la totalidad del gas boliviano y controlar los mercados externos que podría generarse con la petroquímica. Brasil considera que si bien los mega campos de gas de Tarija y Chuquisaca están en Bolivia, forman parte de su patrimonio. Así lo dejó establecido implícitamente el ex presidente Henrique Cardoso al visitar el campo de «San Alberto», en noviembre de 1999, luego de la inauguración del gasoducto al vecino país. Lo anterior fue ratificado por la revista «Veja» (vocero de la burguesía brasileña), en su número de 10-05-06, al afirmar que la nacionalización del primero de mayo «constituyó un robo del patrimonio brasileño en Bolivia». El 3 de septiembre pasado, el Ministro Jefe de la Secretaría General de la Presidencia, Gilberto Carvalho, admitió que Petrobrás tuvo un comportamiento subimperialista en Bolivia, al producirse la nacionalización mencionada y que esta conducta es mantenida por Brasil con relación a los países con los que mantiene fronteras (Periódicos «O Estado de San Paulo» y «El País», de Tarija).

LA NACIONALIZACION, RESPUESTA

A ABUSOS Y HUMILLACIONES

La petroquímica de Bulo Bulo era impensable sin la recuperación de la conciencia nacional, producida a partir de las movilizaciones sociales en Cochabamba (la guerra del agua), la expulsión de Gonzalo Sánchez de Lozada, en octubre de 2003, la aprobación de la Ley 3058, del 17-95-05 y de la nacionalización del 2006. Este conjunto de respuestas fueron provocados por abusos y humillaciones de transnacionales petroleras (incluimos a Petrobrás) y por regímenes nuestros que sirvieron sus intereses. Enumeramos algunos de ellos:

· El 4 de agosto de 1997, dos días antes de entregar el gobierno a Hugo Bánzer Suárez, GSL dictó el Decreto 24806, por el que se entregó a las compañías la propiedad de las reservas de gas y petróleo. La disposición, de un solo artículo, señala que el titular (es decir la transnacional), adquiere el derecho de propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo. De esta manera, el país era dueño de los hidrocarburos cuando estos se hallaban en el subsuelo, quedando enajenados apenas afloraban a la superficie.

· GSL, al iniciar su primer mandato, en 1994, concretó la construcción del gasoducto al Brasil. El país vecino decidió a fin de que la obra quede en manos de YPFB y Petrobrás. GSL retiró a YPFB de la transacción y la reemplazo por la ENRON. La ENRON y la anglo holandesa Shell formaron Transredes, entidad que se hizo cargo de los gasoductos del país. Cabe recordar que, al producirse la nacionalización. Los más altos ejecutivos de YPFB, Arturo Castaños y Hugo Peredo, resolvieron irse a trabajar a Petrobrás, sin transición alguna, pero llevándose consigo todo el caudal de experiencia e información que recogieron en nuestra empresa estatal.

· La Ley de Hidrocarburos 1689, de -04-96, determinó, en su artículo 30, que las compañías perforen por lo menos un pozo en cada una de las parcelas que se habían adjudicado. El gobierno de Jorge Quiroga dictó el Decreto 26366, por el que, mediante el subterfugio de dividir las parcelas en subparcelas, liberó a las transnacionales de esta obligación. También en el régimen de Quiroga pretendió firmarse un contrato para vender gas boliviano a California, cuyo objetivo central residía en registrar las reservas de gas y petróleo de Bolivia a nombre de las petroleras.

· El gobierno de Carlos Mesa dictó, el 04-X1-03, el Decreto 27238, por el que debía subastarse el 50 % de las acciones que los bolivianos teníamos en las AFP, argumentando que lo recaudado debía servir para garantizar el pago del Bonosol. De esta manera, las acciones de las capitalizadas fueron divididas en 24 paquetes, los que debían enajenarse en los siguientes doce meses. En cumplimiento de esta norma se vendieron dos paquetes de acciones, que fueron recuperados por el gobierno de Evo Morales.

· El 28-XII-02 (segundo gobierno de GSL), el Ministro Fernando Illanes impulsó el contrato Hedging o de volatilidad de precios por el que Repsol y Petrobrás comercializaban volúmenes del gas destinado a San Pablo sin conocimiento de YPFB. Por el contrato Hedging, Repsol vendía el gas de Bolivia a un precio inamovible, hasta el 2019.

POLITICA E HIDROCARBUROS

Lo que sucede con los hidrocarburos de un país está condicionado por su acontecer político. El 2008, fue derrotado el proyecto separatista de la Nación Camba, detrás del se atrincheraron demandas autonómicas a ultranza, que in viabilizaban la aplicación de una política energética nacional. Por otra parte, a partir del año 2000 (guerra del agua), cobró vigencia la presencia de Movimientos Sociales, cuyos límites, facultades y obligaciones son difíciles de precisar, pero que permitieron a influyentes ONG impulsar el reconocimiento, en la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE), de 36 inexistentes naciones indígenas. La (NCPE) fue aprobada en el referendo del 25-01-09. Frente a esos extremos, emergió como referente de la posición nacional, la Agenda de Octubre, suscrita en la ciudad de El Alto, como producto del derrocamiento de GSL. Los puntos centrales de esa Agenda son justamente la nacionalización de los hidrocarburos y la industrialización del gas, es decir la petroquímica.

La emergencia de la petroquímica, a condición de que no ocurra el descalabro que prevé Miranda Pacheco, abre una nueva era para Bolivia, lo que obligará al presente y los futuros gobiernos a resolver los enormes problemas no resueltos en los últimos lustros la institucionalización y conversión de YPFB en una moderna empresa corporativa, como Petrobrás, que le permita usar sus reservas de gas y de petróleo como garantía de otros proyectos macro económicos, en la perspectiva de consolidar las tareas del capitalismo de Estado, el que debe formar parte de la constelación de capitalismos de Estado en los países periféricos, como el único camino viable para enfrentar con éxito al actual orden mundial, regido por la dictadura de los grandes Bancos, sobre todo de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, los que, al apadrinar el funcionamiento de los paraísos fiscales, son los principales responsables de la demencial carrera armamentista, el tráfico de drogas y de la incontrolable contaminación ambiental que sufre el planeta. Sólo los emergentes capitalismo de Estado pueden esbozar las bases reales de un socialismo del Siglo XXI, reducido, hasta ahora, a consignas abstractas, carentes de sustento.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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