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De Zárate Willka al gran cabildo

Fuentes: Indymedia La Paz

La waxta fue tendida a las seis de la mañana del 20 de julio. En un rincón de la Ceja de El Alto, los consejos aymara-quechua de amautas se encontraron para rendir una ofrenda a la Pachamama y leer en el consumo del fuego el significado y los augurios del cabildo, esa gran concentración de […]

La waxta fue tendida a las seis de la mañana del 20 de julio. En un rincón de la Ceja de El Alto, los consejos aymara-quechua de amautas se encontraron para rendir una ofrenda a la Pachamama y leer en el consumo del fuego el significado y los augurios del cabildo, esa gran concentración de energías en movimiento.
 

Después de la última nevada sobre La Paz , Chuquiagu Marka, hace poco más de una semana, este 20 de julio los achachilas (nevados) resplandecieron con los primeros rayos de sol brindando calor a los hijos e hijas de estas tierras, paceños y residentes. La luz poderosa de Los Andes iluminó un solo camino, el camino del cabildo.

No debe haber un llamado más fuerte que el llamado interno de uno mismo y fue en respuesta a esa voz que cientos y miles de almas dejaron sus quehaceres rumbo a la concentración más grande de la historia de este país fundado en 1825, pero existente como territorio indígena originario hace por lo menos 5015 años.

 
La travesía infinita

El primer trecho comenzó en las distintas zonas desde los confines de la zona sur, Ovejuyo, Uni, Palca, Chasquipampa; desde las laderas de la ciudad de La Paz ; las altiplanicies alteñas Señor de Lagunas, San Roque, Ventilla, Atipiri, Senkata. Para las comunidades del campo, la marcha empezó incluso un día antes cuando las gentes partieron entre cientos, guiados por los jilakatas y las mamat’allas (autoridades indígenas), en unos casos, y por los secretarios generales de los sindicatos agrarios, en otros, como ocurrió en Yungas.
 

Remigio Pinto, jilakata de la provincia Murillo quien llegó al cabildo con 500 personas desde la zona sur paceña, argumentó que los motivos de su participación fueron: «No queremos que se vaya la sede a Sucre porque tantos tiempos ha estado aquí. Si se va, va a molestar al pueblo, entonces todo el departamento va a estar incómodo y va a salir mal. En este cabildo estamos viendo una mayoría de campesinos. ¿Dónde están los señores españoles? No hemos visto ninguno de los que trabaja como diputados, senadores. Eso nos molesta. Los que quieren llevarse la sede de gobierno que salgan como nosotros. Que nos muestren. Otra marcha estamos pidiendo para que ellos muestren lo que quieren en nuestra casa».
 

La autoorganización en marcha

El «paro movilizado» arrancó así. Decenas de minibuses y buses dispuestos por los sindicatos y federaciones para transportar gratuitamente a la población. En las paradas se organizaron los grupos por jubilados, mujeres y niños. Pero la demanda rebasó toda expectativa, el transporte no alcanzó. En la sede de gobierno, a pocos metros del Palacio de Gobierno, la falta de motorizados y volquetas animó a muchos a emprender la caminata y, si bien la meta cuesta arriba se predecía larga y sacrificada, la presencia compartida de organizaciones, estandartes, whipalas, banderas, bandas, tarqueadas y zancos, aminoraba el cansancio. A momentos las vías que comunican la sede de gobierno con El Alto, parecían una sola mancha multicolor.
 

Los mercados de La Paz marcaron su presencia desde muy temprano, representados por filas inmensas de mujeres cargadas de hijos y fiambres (alimentos). Les siguieron los trabajadores municipales, las empresas, los restaurantes, los hoteles y las fundaciones. Los sindicatos se veían en menor presencia porque la instrucción fue que se asimilaran a las juntas vecinales de sus zonas donde se conjuncionan todos los trabajadores sindicalizados, por cuenta propia y desocupados en una forma de organización territorial.
 

Razones políticas e históricas

Al paso de cada sector, el canto común fue: «la sede no se mueve». Más allá de esta consigna, se hallaban otras explicaciones de carácter político e histórico. Y es que esta masiva movilización se generó a raíz de que grupos de los partidos tradicionales o fracciones suyas introdujeran el tema del cambio de la sede de gobierno de La Paz a la ciudad de Sucre, capital de Bolivia, en la agenda de la Asamblea Constituyente , lo cual desató pasiones cívicas, patrióticas, intereses económicos, electorales y personales, pero también activó la memoria indígena y la acción de las organizaciones sociales.
 

El sentido mayoritario que la gente le ha dado a esta gran marcha fue la pertenencia a una territorialidad, la andina, y a un país, el boliviano amenazado por la sombra del divisionismo que está propugnando el sector conservador de la Constituyente.

Este conflicto por la sede de gobierno, en el fondo expresa la temperatura que experimenta hoy la Asamblea Constituyente convertida en el escenario de la confrontación entre el bloque de las fuerzas sociales y el partido gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), por un lado, y el bloque de los partidos de derecha y los comités cívicos del oriente del país, por otro.
 

Así percibe el conflicto Eddy Valencia, dirigente cocalero de Yungas, provincia Inquisivi quien arribó con 2.500 personas a la Ceja de El Alto. «En nuestro país quiere haber divisionismo y nosotros los paceños no estamos en ese afán. Siempre hemos sido solidarios con Bolivia, partícipes de la unión. En La Paz se ha dado el principio del cambio a la cabeza de nuestro presidente Evo Morales y nosotros tenemos que ayudar a la unión de los bolivianos. Esta situación se suscita a raíz de que cierta gente, mal llamada camba, quiere ocasionar el divisionismo para que no se acabe la Asamblea Constituyente y así cuidar sus ganancias».
 

Esta opinión es compartida entre varios dirigentes consultados sobre su asistencia al cabildo. Algunos sectores se declararon en estado de emergencia a la espera del desenlace de la disyuntiva. Silvia Quisbert dirigenta gremial del mercado de Villa Fátima anunció que sus compañeras ya trataron la posibilidad de tomar otras medidas como la huelga de hambre, si es que la oligarquía persiste en la intención separatista del país. Además, señala que por sus hijos no puede permitir que la sede, que ha sido peleada por nuestros antepasados, se mueva.
 

Agustín Fernandez, migrante aymara, explica que realiza un análisis desde la historia. «Cuando la sede era en Sucre (principios del siglo 19), el feudalismo manejaba el país desde ahí, entonces hubo la guerra federal en la que se dio una alianza entre aymaras a la cabeza de Zárate Willka y costó sangre traer la sede hasta aquí. Gracias a los hermanos Willka y otros que han estado en ese tiempo la capital política se ha venido acá. Si por nuestras venas corre la sangre de Willka, de Tupac Katari, de Bartolina Sisa (héroes indígenas de la nación aymara), entonces la sede no se discute». Y remata con ésto: «El pasado les ha faltado tocar a los oradores del cabildo, parece que ninguno conoce la historia».
 

Viniendo al presente, Alfredo Durán se pregunta: «¿Qué hubiera pasado si la sede se quedaba en Sucre? Aquí en La Paz se dice cuna de libertadores y tumba de tiranos, y precisamente eso quiere decir control social. Aquí existe ese control social, el Estado no puede hacer lo que le da la gana. Hay una paciencia y cuando ésta se cumple, decimos basta. Nosotros pensamos que más bien aquí debía venir el poder Judicial porque allá en Sucre hacen lo que quieren, por eso no hay justicia».
 

Para ambos, » la Asamblea Constituyente ha sido maniobrada por sectores de la derecha, por esos pocos hombres como Branko Marincovick y tucuymas. A eso se coló el prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa y el de La Paz , José Luis Paredes queriendo aprovecharse. Entonces la Constituyente está maniobrada por el neoliberalismo. Esta cuestión de la sede es un pretexto para frenar, empantanar la Constituyente , ¿por qué? Porque no quieren la autonomía indígena originaria. Porque van a perder grandes tierras, la mitad de Santa Cruz es de ellos, mientras los indígenas están arrinconados. No quieren perder sus tierras ni el privilegio del Estado de donde han retirado dinero con el pretexto de que había sequía y fracaso de cultivos. El Estado siempre les ha financiado y ¿en qué invertían? En nada».
 

Desde su experiencia, Fernández alerta: «si dejamos que trunquen la Constituyente , estamos perdidos los aymaras, otros 500 años vamos a retroceder. ¿Qué tenemos que hacer? Luchar para que se cumpla y los constituyentes no jueguen con el pueblo. La mayoría de los asambleístas fue elegida por aymaras y quechuas, por eso tienen que cumplir la ‘agenda de octubre’, nada más».
 

«La derecha ha empezado a reorganizarse -advierte- y está moviendo a los mineros, por ejemplo, por aquí y por allá, mucha plata está corriendo. Esa plata está llegando de EEUU, no nos olvidemos que el gringo Sánchez de Lozada está allá y está trabajando acá con agentes de la CIA «.

 

Augurios para reflexionar

Después de los discursos y los himnos de rigor, cuando la waxta ya se consumió en cenizas, los amawtas se reúnen para hablar. Los augurios no son alentadores. «Hemos analizado la waxta y hemos visto que va a haber no más problemas. No se ha servido bien la ofrenda. Y es que hay intereses fuertes, por algo no más las oligarquías están activando. Sabemos y estamos concientes que la Constituyente es un proceso y estamos en eso, pero en la waxta hemos visto que hay una división de tres. Después aparece el Mallku Condor Mamani y ésta va a ser la cabeza de la unidad, pero va a haber un pedazo que se va a separar y este pedazo está al lado de donde sale el sol, el oriente». «Lamentamos, pero va a correr sangre, eso dice la waxta. Va a haber mucha pena, están empecinados… Ojalá podamos evitar», balbucea uno de ellos.

Recogen todo, la coca, el alcohol, las especies… y antes de irse, otro de los amautas vuelve al tema del cabildo. «Esta concentración de energías que hemos visto en el cabildo no es casual y tienen que ser las que encaminen para que todos juntemos al mismo lado y sostengamos este país. De aquí tiene que surgir. Tiwanaku ha sido cuna de tantas culturas y de aquí va a surgir un nuevo país que va a dar alimento a todos». Esa es su esperanza y su despedida. La esperanza parece haber estado repartida en dos millones de pedazos, este 20 de julio de 2007.