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Defender Bolivia para salvar la soberanía de todos los pueblos

Fuentes: Rebelión

Traducido para Rebelión por Caty R.


Lo que se está jugando actualmente en Bolivia es el derecho de todos los pueblos a decidir cómo utilizar los recursos de sus tierras para el bienestar de sus habitantes y para no contribuir a los beneficios, cada vez más demenciales, de algunas multinacionales. ¿Con quiénes nos vamos a solidarizar? ¿Con los pueblos que exigen sus derechos soberanos sobre sus tierras, o con las multinacionales que esparcen el odio, las guerras y la rapiña? Ya no podemos ignorar esta cuestión. Nosotros, los franceses, enamorados de nuestra soberanía, ¿vamos a negársela a los demás?

La segunda cuestión es todavía más fundamental, el modelo agresivo y violento de saqueo que imponemos los occidentales al planeta ha hecho sufrir desde siempre a la humanidad; con la excusa del desarrollo organizamos la masacre de las potencialidades de infinidad de seres humanos, ¿Cuántos Mozart, cuántos genios, cuántos científicos han sido asesinados desde la noche de los tiempos, privando a millones de personas del derecho a la educación y a la supervivencia misma? ¿Cuántas civilizaciones hemos destruido en su origen? ¿De cuántos conocimientos nos hemos privado todos? ¿Qué cara podría ilustrar mejor que la de los indios, cuyas grandes civilizaciones fueron destruidas y sus poblaciones diezmadas, la masacre generalizada de la raza humana? ¿Vamos a rechazar todo eso o seremos cómplices, una vez más?

Actualmente hemos llegado más lejos en la carrera de la destrucción. Ya no se trata únicamente de la masacre de las personas y sus potencialidades, es el propio planeta el que está amenazado. Y no hay nada que pueda protegernos… Todos debemos cambiar nuestras relaciones con la tierra. Hay que acabar, sin dilación, con el despilfarro insostenible, especialmente el que origina la carrera armamentista, y además con el sistema de vida mercantilizado que pretende que una pequeña parte de la humanidad sea un cáncer devastador para la inmensa mayoría. Es imprescindible poner en el centro del desarrollo la justicia social y la expansión ética y cultural de la humanidad. Y no se puede conseguir dicha expansión cuando el hambre atenaza los estómagos, cuando la debilidad anula el espíritu. Es necesario hacer justicia. Sí al fin del consumismo y sí al desarrollo para los que tienen hambre.

Este proyecto que está surgiendo en un continente sólo podrá llevarse a cabo con un vuelco global de las relaciones norte-sur, con vínculos de solidaridad, con intercambios equilibrados entre el norte y el sur y entre los propios países del sur. Todo esto se está perfilando, emerge una esperanza que nos concierne a todos. ¿Vamos a caminar egoístamente hacia la muerte generalizada o buscaremos los caminos de un renacimiento fraternal y humano?

Actualmente los pueblos occidentales nos damos cuenta de que nuestra suerte está vinculada a la de los pueblos explotados, vemos bien claro que nos colocan frente a ellos para privarnos de todo lo que conseguimos con nuestras luchas: el derecho a la salud, a la protección en la vejez, a la educación… La solución no es odiarnos y aceptar el choque de las civilizaciones, sino exigir juntos el desarrollo común, el final de las guerras, la amistad entre nosotros y usar «nuestras balas para nuestros generales».

Ese camino, el de la antorcha de la igualdad, la libertad y la fraternidad, actualmente pasa por Bolivia. En ese país donde se intenta una liberación conjunta del trabajador indio y el descendiente del español colonizador, el imperialismo amenaza con un golpe de fuerza. Como por todas partes del mundo, el imperio está creando polvorines, conflictos atizados por el odio y el racismo, fomentando las pretensiones separatistas para impedir el desarrollo de la política que acabo de describir.

Actualmente Estados Unidos y la oligarquía boliviana, apoyándose en el racismo, intentan truncar las esperanzas, el futuro de todos. Debemos tomar conciencia de que en Bolivia se juega el futuro de toda la humanidad y, en consecuencia, también el nuestro, el de los franceses. Por una vez no dejemos que nos engañen más, unámonos a nuestros auténticos hermanos, a los que explotamos y despojamos, en vez de apoyar a los amos del mundo, Estados Unidos y sus aliados europeos, que sólo quieren seguir en la loca huida hacia adelante que conduce a la humanidad al Apocalipsis.

Dejemos de utilizar los derechos humanos para causas siniestras que justifican los saqueos y fomentan la competencia entre los pueblos, recuperemos lo que fue nuestra auténtica fuerza, aquel aire de libertad que henchía a los pueblos, gritemos por la paz en las chabolas y en los palacios, tendamos nuestras manos al pueblo boliviano amenazado. La humanidad unida jamás será vencida.

Para firmar en defensa de Bolivia: http://www.todosconbolivia.org/

Texto original en francés:

http://socio13.wordpress.com/2008/04/26/ce-qui-se-joue-en-bolivie-notre-avenir-a-tous-y-compris-le-notre-nous-francais/

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y la fuente.