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Descubrimiento fascista de la derecha mexicana

Fuentes: Rebelión

La división latente en el Partido Acción Nacional se intensificó por la invitación de Julen Rementería al presidente del partido ultraderechista español VOX, la falta de percepción del presente y de visión del futuro, obliga a los senadores de ese partido a regresar al pasado y hacer alianza con los fascistas.

Si Mario Delgado invitara a cualquier miembro del Partido Comunista de Vietnam, los panistas dirían que nos encaminamos hacia el comunismo, a pesar de que esto estuviera justificado por ser el partido en el poder, que debe tener buenas relaciones con todos los partidos políticos del mundo. Los medios habrían convocado a colocar barricadas alrededor de las iglesias y a esconder a sus niños.

Aquí la convocatoria del poco ilustrado Julen Rementería sirvió para que el PAN abriera una brecha mayor en su raquítica militancia. Se vio tan presionado por el resto de los senadores que debió aclarar que la Carta Madrid, firmada entre algunos panistas y Santiago Abascal, fue a título personal y no como partido político, a pesar de que él es el coordinador parlamentario de ese partido en el Senado, lo cual implica una contradicción más que arroja diferencias y discrepancias de fondo.

Ante la imposibilidad de convencer a los mexicanos de sus atributos como partido político, los afiliados del PAN convocan a uno de los partidos políticos más radicales del mundo, para tener apoyos afuera del país, ya que adentro van en decadencia.

Disfrazan su pérdida de convocatoria en México con la lucha contra el comunismo que dejó de ser una opción política desde hace más de medio siglo. Pero es hábito de los conservadores vivir en el pasado, de ahí se explica que ahora quieran regresar el Seguro Popular y otras aberraciones corruptas en la administración pública creada por ellos.

Los senadores del PAN que asistieron a la firma de alianza con el líder de VOX, tienen menos grados académicos que el resto, representantes de los panistas radicales, nostálgicos de la herencia cristera, de la monarquía y del fascismo. De los 25 senadores de ese partido, sólo formaron la carta 10 de ellos, es decir una minoría notoria, que pronostica una división grave. Entre ellos hay contadores, ingenieros, abogados, economistas, profesores, mecánicos. Tres de ellos no tienen carrera universitaria.

La lectura extemporánea de los textos marxistas, su falta de ubicación geográfica y el desconocimiento total de la situación política del país impulsa a esos panistas a mantener una defensa central de la propiedad privada, la cual no es dañada ni en Rusia, ni en Cuba, ni en Vietnam. Pero para ellos sólo existe Estados Unidos como referencia del resto del mundo. Lo demás es pobreza disgregada en el planeta.

Las coincidencias de estos senadores encuentran mayores coincidencias con la tercera fuerza electoral de España, con 52 diputados de los 400 que conforman el parlamento español. El radicalismo de VOX obliga identificación de idean y comunión de ideología, creando en el PAN diferencias en su interior, lo que puede construir una división parlamentaria inmediata, precisamente cuando habrá elecciones internas para elegir líder nacional de la derecha mexicana.

El PAN convoca a elecciones en el peor momento de su historia. La desbandada creó una crisis de militancia sin precedente, y la invitación al líder de VOX viene a encarnizar la lucha por el poder y a acrecentar las diferentes visiones de su militancia.

Los panistas que de inmediato mostraron su inconformidad con la firma de esa carta fueron Xóchitl Gálvez, Jorge Triana, Gustavo Madero, Andrés Atayde, Felipe Fernando Macías, Roberto Gil Zuarth, Laura Rojas, Héctor Larios, entre otros. Todos ellos con un grupo importante de panistas tras de sí, que de abandonar sus filas irían con ellos en busca de nuevos horizontes, nuevos colores, nuevas siglas.  

José García Sánchez es periodista mexicano

@Josangasa3