Recomiendo:
0

Dos de octubre, la memoria contra el olvido

Fuentes: Rebelión

La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido Milan Kundera   Uno se pregunta que semejanzas y diferencias podrían haber entre el movimiento estudiantil del 1968 mexicano y el actual del Yosoy132. Debemos guardar la distancia y las proporciones, pues el primero se constituye como un hecho […]

La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido

Milan Kundera

 

Uno se pregunta que semejanzas y diferencias podrían haber entre el movimiento estudiantil del 1968 mexicano y el actual del Yosoy132. Debemos guardar la distancia y las proporciones, pues el primero se constituye como un hecho histórico que sigue presente en la memoria histórica, en la memoria colectiva del pueblo mexicano, pero del pueblo cuyas luchas sociales pasadas y presentes representan los anhelos legítimos por un porvenir mejor, por una sociedad democrática, justa, equitativa, donde la igualdad social sea la expresión material y espiritual de la superación de todas los males sociales imperantes en una sociedad como la actual donde, por ejemplo, la violencia aniquila inmisericorde a sectores de la población; una violencia que en muchos casos es ejercida por el propio Estado, a veces bajo la forma de un terrorismo impune como aconteció en la matanza de centenas de estudiantes, maestros y ciudadanos en aquel funesto dos de octubre del 68, masacre perpetrada por el gobierno priista de Gustavo Díaz Ordaz.

El movimiento estudiantil del 68 paradójicamente no nació por demandas relativas al ámbito educativo-universitario sino por demandas de carácter político. Eran reivindicaciones estrictamente democráticas como las que ahora enarbolan los jóvenes estudiantes del Yosoy132. Han pasado 44 años y pareciera que las cosas no han cambiado mucho. Es muy cierto que el movimiento del 68 contribuyó a un proceso democratizador del país en contra de los intereses oligárquicos cuyo autoritarismo ejemplificó muy bien el régimen diazordacista, pero también es cierto que esta avance no fue lo suficientemente poderoso para materializar una verdadera transición democrática nacional. Debemos comparar aquella matanza con la que viene realizando el régimen panista de Calderón Hinojosa. Semejanzas y diferencias de por medio, pero el hecho es que la violencia del Estado sigue vigente en México.

Hoy vemos las terribles consecuencias de una regresión a un régimen autoritario y represor encarnado por Enrique Peña Nieto, heredero del genocida Díaz Ordaz. Peña Nieto pronunció casi las mismas palabras cínicas de Díaz Ordaz, cuando la represión contra la población de Atenco en el 2006: «Asumo la responsabilidad ética, moral, jurídica e histórica con relación a los hechos ocurridos».

El cinismo chayotero. Algunos periodistas oficiosos aducen que mientras los estudiantes del 68 dialogaban con el gobierno, los del Yosoy132 no. La fatídica matanza acechaba en ese diálogo; que tal si no lo hubiese habido. Cuantos líderes estudiantiles de aquellos tiempos nublados ahora reniegan vergonzosamente de su pasado y ahora aplauden las reformas «estructurales» neoliberales como la reforma laboral o se convierten en parte del séquito cortesano de los cacicazgos universitarios.

La lucha contra el poder. El martes pasado en esta ciudad una vez más se conmemoró esta fecha histórica con una marcha que culminó con un mitin al lado del edificio de la rectoría general de la Universidad de Guadalajara. La manifestación organizada por el Frente Amplio Jalisco (FAJ) fue muy combativa y el inicio del mitin a cargo del maestro Enrique Cuevas, del Colectivo de Reflexión Universitario (CRU), fue ejemplo de las aspiraciones democráticas universitarias y ciudadanas. Más cuando los manifestantes coreaban enérgicamente el rechazo al cacicazgo de Raúl Padilla López y el retorno de un priísmo nefando que nunca se fue del todo.

En la Rambla Cataluña las intervenciones de Fernanda Justo, estudiante del Frente Autónomo Universitario (FAU) y del movimiento local Yosoy132, de testimonios emotivos como el de Arcadia Lara, sobreviviente de la matanza, del maestro Héctor Hernández, del CRU, fueron acordes al espíritu democrático del movimiento del 68. Un fragmento del Manifiesto del FAJ: » Estamos aquí conmemorando un aniversario luctuoso más en nuestro país, en nuestra juventud, en nuestra clase trabajadora, pero estamos denunciando además que esa violencia contra el pueblo no ha parado. Que nos encontramos en lucha contra una imposición que no se limita a un personaje asesino e ignorante, colocado con el dinero, la manipulación y la simulación para resguardar los intereses de los poderosos extranjeros y nacionales, sino que esta imposición representa el paso a las llamadas reformas estructurales, que no son más que una nueva ofensiva contra los trabajadores, los jóvenes, los oprimidos, así como la continuidad de una verdadera guerra contra el pueblo que ha dejado miles y miles de muertos y desaparecidos. Representa además, una nueva ola de represión contra aquellos que pretenden ser sujetos de cambio, contra los que no callamos, contra la libertad y la justicia, como en aquel octubre del 68.»

Otro fragmento, del Manifiesto del FAU: » Pero el día de hoy advertimos algo más, advertimos que no es sólo otro año de esa herida que nos llena de rabia e indignación, sino que hoy, más que nunca, nos encontramos en pie de lucha. Que reconocemos un contexto en el que nuevamente se nos pretende imponer a través de un sistema antidemocrático y de una serie de instituciones que responden a los intereses de empresarios y oligarcas extranjeros y nacionales, un presidente títere que representa lo más podrido del régimen, el viejo autoritarismo…» .

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.