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El desarrollo andino pasa por Internet

Fuentes: IPS

En forma paulatina, comunidades del sur de Perú empiezan a aprovechar Internet para formarse y mejorar ingresos. Pero usar una computadora en zonas rurales implica enfrentar desde el analfabetismo y el temor a lo desconocido hasta la incertidumbre de mantener esos espacios de comunicación. «Me daba miedo tocar la computadora, pensaba que se iba a […]

En forma paulatina, comunidades del sur de Perú empiezan a aprovechar Internet para formarse y mejorar ingresos. Pero usar una computadora en zonas rurales implica enfrentar desde el analfabetismo y el temor a lo desconocido hasta la incertidumbre de mantener esos espacios de comunicación.

«Me daba miedo tocar la computadora, pensaba que se iba a malograr. Pero ahora ya puedo revisar mi correo tres veces por semana», dijo a IPS Teófila Anchahua, del centro poblado cusqueño Pucyura, que cuenta desde hace un año con un Centro de Información Comercial (CIC).

En Pucyura, a media hora de automóvil de la ciudad de Cusco, organizaciones de productores de cerdos y de cuyes, una especie de roedor originario de los Andes, encontraron en Internet una posibilidad de hacer crecer su negocio, con información virtual sobre nuevos métodos de crianza en otras zonas, recetas de cocina para promover sus productos en festivales gastronómicos, o contacto con potenciales compradores.

La decena de computadoras que hay en este pueblo de 4.500 habitantes son parte de la gubernamental Unidad Operativa Puno-Cusco, que incluye en sus acciones el uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como instrumento de desarrollo de las poblaciones rurales andinas.

Hasta el momento, 24 distritos de Arequipa, Cusco, Moquegua, Puno y Tacna cuentan con cabinas de Internet como parte del ex Corredor Puno-Cusco y Sierra Sur, otro programa gubernamental apoyado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

El ex Corredor Puno-Cusco, que recibió recursos del FIDA hasta fines del año pasado, fue considerado por esa agencia de cooperación como una de las experiencias más exitosas aplicadas en el mundo, pues permitió que más de 80.000 familias desarrollaran negocios agroproductivos, incorporando el uso de Internet como valor agregado.

Los aciertos y limitaciones de estas experiencias y de otras que se desarrollan en varias zonas del país y de Bolivia fueron expuestos en un taller celebrado el 14 de este mes en Cusco, y organizado por el FIDA, con unos 50 participantes de entidades que aplican TIC, autoridades, pobladores y especialistas.

«En las zonas rurales, los desafíos son muchos porque uno se enfrenta al analfabetismo, a garantizar la sostenibilidad del proyecto comprometiendo a la autoridad local o a las deficiencias para mantener el servicio», describió Luis Andrade, del proyecto Sierra Sur.

Hasta el momento, Sierra Sur ha aprobado 20 proyectos presentados por alcaldes de zonas rurales, 18 de ellos para instalar cabinas de Internet.

En este caso se ha hecho énfasis en la conectividad, aunque los representantes de Sierra Sur reconocen que el acceso a la red no es todo, porque un campesino no va a mejorar su vida sólo con estar frente a una computadora.

Se necesita impulsar estos proyectos con herramientas complementarias, sobre todo si se considera que el analfabetismo se concentra en zonas rurales, señaló Andrade.

La administradora del CIC de Pucyura, Margot Huamán, dijo a IPS que los analfabetos asisten usualmente a los cursos de computación como parte del proyecto, por lo que ella utiliza la computadora para enseñarles primero a leer y luego a desarrollar habilidades informáticas básicas.

Huamán es maestra y técnica en computación. Combina ambas disciplinas para alfabetizar en esos dos universos. «Les enseño el abecedario usando el teclado de la computadora, luego les enseño a unir sílabas con consonantes y que transcriban textos en la computadora. No es fácil, pero ahí vamos avanzando», describió.

Para el coordinador ejecutivo de la Red TICBolivia, Sergio Toro, estas técnicas «deben ir más allá del uso de una página web».

En varias zonas rurales del país vecino, las TIC se vincularon con las radios comunitarias, el medio de mayor presencia en esas poblaciones. De esta manera, se recogía de Internet la información de los valores de diversos productos en el mercado, como la soja, el maíz y la papa, y se difundía por radio a los productores, permitiéndoles negociar un precio de venta más justo.

La Red TICBolivia es una asociación de alcance nacional, que funciona desde 1999 y está conformada por 24 organizaciones, incluyendo confederaciones campesinas e indígenas, instancias gubernamentales y comerciantes, entre otros.

Toro insistió en la necesidad de desarrollar las TIC de «abajo hacia arriba», capitalizando los saberes locales. «Si hay demanda, la sostenibilidad de estas iniciativas está asegurada», señaló.

Cuando Evo Morales llegó a la Presidencia de Bolivia en 2006, su primer acto público fue la entrega de computadoras a su pueblo natal, Orinoca, en el sudoccidental departamento de Oruro.

Allí, como estrategia de aprendizaje, se enseñó a los pobladores a relatar en lenguaje multimedia la historia de Evo, como llama la gente al mandatario de origen indígena, describió Toro.

Así, un profesor de ciencias naturales generó con los pobladores información relacionada con su curso para contar, por ejemplo, qué productos se cultivan y qué animales existen cerca de la casa de Evo. Y se fueron introduciendo otros datos relacionales con la materia, sumando conocimientos locales.

Desde esa lógica, maestros de otras áreas buscaron generar información a partir de un mismo interés: Evo.

Otro instrumento del programa de gobernabilidad de la red boliviana es el fomento para que las mujeres creen sus propios blogs, o bitácoras, buscando incidir en la discusión de la agenda pública y ampliar la participación femenina en la política.

«Ellas han difundido pronunciamientos y propuestas mediante estos blogs, que han sido referidos por autoridades o medios de comunicación», relató a IPS la dirigente indígena boliviana Eliana Rioja.

El componente de interculturalidad debe estar presente. El director del Programa Casa Campesina del Centro Bartolomé de las Casas de Cusco, Valerio Paucarmayta, llamó la atención sobre cómo se reproduce en cada comunidad la información que algunos pobladores recogen en Internet.

«La mayoría de los campesinos revisan esta información y no llevan nada escrito a sus pueblos. ¿Cómo hacen entonces para replicar esto en su entorno? ¿Cómo se articula la tecnología con una vía de comunicación ancestral como la oral?», expuso Paucarmayta a IPS.

La Casa Campesina cuenta con viviendas con computadoras de uso gratuito, en las que alberga por un costo simbólico de cinco centavos de dólar a campesinos que llegan a la ciudad del Cusco. Muchos son hablantes de quechua o analfabetos que piden ver en Internet fotografías de los lugares que quisieran conocer.

«La mayoría de las experiencias en TIC se centran en acceso a mercados, pero hay gente que sólo busca estas herramientas para comunicarse con sus familias, con redes sociales, y por ello es importante que éstas se adapten a las necesidades de las zonas rurales», enfatizó Paucarmayta.

La generación de contenidos es otra historia.

El Instituto de Estudios Peruanos desarrolla una plataforma electrónica que brinda información y asesoría para mejorar la gestión municipal mediante consultas en línea, acceso a un calendario de la gestión municipal o a un banco de información legal.

Setenta y cuatro por ciento de las 953 municipalidades comprendidas están en las zonas más pobres del país. El portal se ha convertido en un espacio gratuito de fortalecimiento de capacidades. Pero también demuestra que «Internet reproduce el centralismo y las desigualdades, porque lo usan los que usualmente están más conectados», señaló la coordinadora del proyecto, Mariel García.

Entre enero y julio de 2009, sólo tres por ciento de las 3.450 consultas al portal provenían de los funcionarios de las municipalidades, mientras la gran mayoría eran de especialistas en gestión municipal, quienes normalmente tienen acceso a la red de computadoras. Además, la región que hace más uso del servicio es Lima, la capital.

«Los municipios son las células de la democracia, fortalecerlos es fortalecer al país», opinó Raúl Hopkins, economista regional de la División de América Latina y el Caribe del FIDA.

El mayor aliado para que las TIC continúen en las comunidades son los alcaldes, porque pueden considerarlas dentro de sus proyectos de inversión, señaló.

Hopkins reconoció los avances peruanos, pero mencionó a IPS desafíos como generar herramientas en los idiomas locales, ampliar el intercambio de experiencias con Bolivia y afianzar la Red TIC Sur Andina del Perú.

«Es necesario reconocer cada vez más los saberes locales y que esta información sea utilizada en forma transversal, por ejemplo en los colegios, como sucede en Bolivia», puntualizó.

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