Recomiendo:
0

Entrevista al economista político Julio Gambina

«El paro general no solo dialoga contra la política económica, sino también lo hace con la sociedad»

Fuentes: Rebelión

M.H.: Paro general el pasado 25 de junio, acuerdo con el FMI y Argentina mercado emergente. J.G.: Ahí se expresa la realidad contradictoria de la Argentina, por un lado el gobierno tratando de mostrar como buenas noticias el acuerdo con el FMI, que está respaldado por los principales países capitalistas desarrollados del mundo. Macri participó […]

M.H.: Paro general el pasado 25 de junio, acuerdo con el FMI y Argentina mercado emergente.

J.G.: Ahí se expresa la realidad contradictoria de la Argentina, por un lado el gobierno tratando de mostrar como buenas noticias el acuerdo con el FMI, que está respaldado por los principales países capitalistas desarrollados del mundo. Macri participó en la reunión del G7 en Canadá y ahí recibió saludos del FMI, de las autoridades norteamericanas, europeas, japonesas, que participaron de la actividad y a los muy pocos días tuvo el acuerdo firmado.

El 20 de junio pasado llegaron 15.000 millones de dólares, lo que el gobierno entendió como el apoyo del mundo capitalista al rumbo económico y político de la Argentina. En simultáneo apareció Morgan Stanley Capital International, una consultora fundada por la banca JP Morgan, una entidad relativamente independiente de la Banca Morgan, una entidad privada vinculada al sistema financiero mundial, a la Reserva Federal de EE UU, a la banca de inversión norteamericana, que lo que está diciendo es: «miren señores inversores del mundo, si quieren invertir en Argentina, tienen un buen lugar para obtener rentabilidad». Dicho eso en el mismo momento en que había un vencimiento de letras del Banco Central y su nuevo titular, Luis Caputo, ex ministro de Finanzas, movió la tasa de interés que pagan las Lebac del 40 al 47%.

Muy pocos países del mundo ofrecen esa rentabilidad a capitales de corto plazo, estamos hablando del menor plazo de inversión en Lebacs que es un poco más de 30 días.

Hay una lectura de lo que pasa en el mundo con el apoyo al gobierno que éste muestra con satisfacción y después cuando uno analiza en detalle la Carta de intención que se firmó con el FMI, es una auto apretada violenta del gobierno con el Fondo y los grandes capitales por los próximos 3 años.

Pensemos que el gobierno de Macri termina en diciembre de 2019, por lo tanto, firmó un acuerdo por los 18 meses que le quedan de gobierno y le dejó el paquete atado al próximo, que podrá ser continuidad de Cambiemos o no. Ahí hay un tema muy serio. Entre otras cuestiones, en esa Carta de intención se dice que la inflación de este año probablemente sea del 27% pero que podría llegar a 32%. Ya con ese dato te das cuenta lo lejos que queda el techo del 15% a las paritarias, luego flexibilizado a 20%, hasta queda atrás el buen acuerdo del 25% negociado por Camioneros.

Por eso es que solo considerando el tema de la inflación, luego podemos ver otros datos de la Carta de intención, solo eso expresa el nivel de descontento creciente que hay en una gran parte de la sociedad y que motivó el gran paro del lunes 25. Claro, venía precedido del paro de las dos CTA, algunos sindicatos de la propia CGT y de movimientos populares del 14 de junio, que salieron a protestar con grandes movilizaciones porque el Presidente había vetado la legislación que tiraba para atrás el tarifazo. La CGT venía planteando que si se vetaba el tarifazo se convocaba a un paro diciendo que sólo faltaba poner la fecha.

La verdad es que el gobierno convocó a la CGT para un diálogo político y eso pospuso la convocatoria al paro nacional que finalmente se materializó el lunes 25 con un nivel importantísimo de acatamiento en todo el país y con algunas ciudades con niveles de movilización muy importantes, principalmente desde la izquierda, las CTA, los movimientos territoriales, en varios puntos, entre otros muy destacada la movilización en Rosario, en La Pampa, etc.

Y si ese gran paro se expresó con algunas movilizaciones, que no era el estilo que pretendía la CGT, eso se profundizó porque continúan las movilizaciones y la respuesta represiva del gobierno como es el caso de los docentes en Chubut o los despidos en Télam, que ha generado una respuesta de los sindicatos de prensa muy fuerte, con ocupaciones y críticas a la política oficial y en defensa de los medios públicos de comunicación.

Yo tengo la sensación que hay estas dos miradas en la coyuntura política de hoy, por un lado, el gobierno y el poder económico que quiere generar una lectura positiva de lo que acontece en materia económica, tan es así que el ex ministro de Finanzas y ahora Presidente del Banco Central, Luis Caputo, salió a decir que esto era lo mejor que le podría haber ocurrido a la Argentina. Es increíble decir eso cuando has tenido a lo largo del año una devaluación del 50% y todos sabemos que cuando hay devaluaciones eso se termina trasladando a precios.

Sabemos que la devaluación favorece a los grandes productores exportadores, principalmente del sector agrario, pero también a los productores fabriles que exportan, como el caso de la industria automotriz. El precio de los automotores 0 km ha crecido de manera muy importante en los últimos meses y como ya señalamos hay un gran beneficio para los sectores especuladores, no solo por la tasa de interés, sino que se expresa en la continuidad de la fuga de capitales por la compra de divisas. Incluso una novedad incorporada en las últimas semanas es la fuerte demanda que hay de cajas de seguridad, que es algo que ocurrió muy fuerte en la crisis de 2001/2, donde parte de la fuga de capitales fue esconder el ahorro en divisas en los propios bancos, en las cajas de seguridad porque están fuera de cualquier control de los organismos públicos y estatales.

Hay esta lectura por parte del poder político, no solo local, sino mundial y al mismo tiempo hay un nivel de descontento en la población que se manifiesta como protesta. El caso más importante fue el paro general del 25 de junio, pero esa protesta está demandando un mayor nivel de organización, de un plan de lucha de mediano y largo plazo, que trate de demostrarle al poder económico que no están solos, que del otro lado hay una confrontación de la sociedad, esto incluso vale como debate ideológico, porque parte de la sociedad piensa que no hay otra cosa que se pueda hacer ante los problemas críticos de la economía argentina y entonces hay que hacer algún tipo de ajuste.

En algún viaje al interior del país, cuando discuto con alguna gente, me plantean que el tema de las tarifas, de los servicios públicos, no solo referidos a electricidad sino el tema del transporte, por ejemplo, que en el interior se paga más que en el Gran Buenos Aires y, por lo tanto, hay un clima en una parte de la sociedad que acepta el ajuste porque entiende que no hay otra salida. Por eso es importante el paro, porque no solo dialoga contra la política económica, sino que además lo hace con la sociedad, incluso con los mal llamados «sectores medios» donde sorprende el alto acatamiento de la medida.

En CABA y Gran Buenos Aires se dice que es motivado por el paro de transportes, pero hay dos cuestiones en cuanto a eso, por un lado, todos los sindicatos del transporte pararon, salvo los propietarios de taxi, no es un detalle menor que hayan parado todos los sindicatos. Y la otra cuestión es que en muchas localidades del interior del país no es definitorio el paro de transporte para que se paralice el sector industrial e incluso el sector comercial y me parece que son elementos muy importantes para tener en cuenta y que expresan el descontento y horada el consenso electoral que hasta ahora viene manteniendo el macrismo y que se expresó en 2015 con el triunfo electoral y con las elecciones de octubre de 2017 de medio turno.

Se habilita ahora una discusión política donde no queda tan claro ya que el macrsmo y Cambiemos pueda repetir un segundo turno y en todo caso se habilita un debate por quién sucede el turno presidencial. Obviamente hay varios anotados que no pretenden cambiar el rumbo estratégico que supone la política de Macri pero quieren montarse en el descontento social para intentar un ciclo diferenciado. Estoy hablando del peronismo tradicional expresado en los gobernadores o en los que mantienen cierta hegemonía dentro del Parlamento especialmente en el Senado, que hasta ahora aparecían como dialoguistas con el Poder Ejecutivo y que pueden imaginar que tienen posibilidad de un turno presidencial en las elecciones de 2019. Lo que habilita una discusión si se puede construir algo más allá de Cambiemos o de aquéllos que imaginan una modificación en el gobierno sin profundos cambios en el rumbo económico y político que se lleva adelante.

El gobierno Macri tiene una errónea lectura de lo que pasa en el mundo

M.H: El FMI y el Banco Mundial preveían un escenario de crecimiento económico a nivel mundial. ¿Cómo impactan el alza de las tasas de interés en EE UU y las tensiones geopolíticas por las acciones que genera EE UU? Me refiero a la guerra de aranceles contra la UE, China e incluso contra Canadá y México que son sus socios dentro del Tratado de Libre Comercio.

J.G.: Yo creo que el gobierno Macri tiene una errónea lectura de lo que pasa en el mundo. Ellos imaginaron en 2015 que ganando las elecciones iba a haber una lluvia de inversiones en la Argentina y eso no ocurrió, hay datos de fondo como los informes del FMI, del BM, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), todos en los últimos dos años tratan de mostrar cierto optimismo de que se está superando la crisis mundial que explotó hace diez años, pero todos abren el paraguas y dicen que sigue habiendo volatilidad internacional y hay algunas señales de que hay turbulencias en la economía y en la política mundial.

Esos informes se refieren a dos procesos bastante conocidos, uno es el Brexit, que fue esa decisión que tomó Gran Bretaña de retirarse de la Unión Europea e instalar una política de Estado en Gran Bretaña, que es una vieja potencia imperialista y hegemónica del sistema capitalista planteando cierto proteccionismo. Gran Bretaña quiere retirarse de Europa para recuperar papel en el debate de la hegemonía europea y mundial.

Y además de Gran Bretaña apareció Donald Trump en EE UU, que es una sorpresa dentro del propio Partido Republicano, recordemos que tuvo que vencer a todos los candidatos del Partido que es la derecha explícita, porque los Demócratas también son la derecha pero los Republicanos están más a la derecha aún. Y Trump ha planteado esta política de «América First» (América primero) y plantea una política proteccionista que lo que quiere es discutir la globalización, la liberalización, la mundialización contemporánea a favor de EE UU. Por eso pateó el acuerdo con Canadá y México.

Esa reunión que mencioné del G7 en Quebec hace 15 días, donde Trump pateó el tablero, no tuvo declaración final porque Trump criticó muy fuertemente al Primer ministro canadiense por sus opiniones críticas a la política arancelaria de EE UU. Hay claramente una guerra comercial y monetaria lanzada y tal como lo señalás en tu pregunta, tiene impacto político. EE UU contra sus socios cercanos México y Canadá pero también contra Europa y China.

EE UU y China son fuertes socios financieros con un déficit comercial importantísimo de EE UU. China es un gran vendedor de bienes industriales a EE UU y a éstos no solo les preocupa el comercio negativo que tiene con China sino el alineamiento chino en el plano político-militar con Rusia y esa alianza chino-rusa con otros países como es el caso de Irán y Venezuela.

Por lo tanto, EE UU está en un planteo de intentar modificar las relaciones internacionales a su favor, eso está en sintonía con lo que comentábamos de Gran Bretaña y en principio desde el punto de vista capitalista le está generando algunos resultados a EE UU de sostener el consenso electoral porque la economía estadounidense está creciendo, no al ritmo que quisieran pero sostenido, ha bajado el nivel de desempleo que es uno de los temas del descontento que motivaron el voto por Trump y en castigo a los demócratas Hillary Clinton y Obama en su momento.

Yo creo que el gobierno argentino no ha entendido este momento en el que los capitales mundiales fluyen hacia EE UU, buscan rentabilidad en la suba de las tasas de interés de EE UU y mucho más cuando más suban las tasas allí. Lo que hace el gobierno argentino es sobrevalorar el alineamiento con la política exterior de EE UU y solo le quedan éxitos y aplausos de EE UU en tanto y en cuanto se subordina a la liberalización económica. Es el caso del acuerdo stand by con el FMI, pero sobre todo en el plano político de intentar cambiar la agenda de discusión de la región y sumar países en la crítica contra Venezuela y aleatoriamente contra Cuba. Pero en el centro de la atención de la política exterior de EE UU está Venezuela, que tiene un tema esencial por detrás que es el petróleo.

Desde 2015 EE UU ha vuelto a ser el principal productor de petróleo sustentado en el fracking y los hidrocarburos no convencionales, pero sabe que eso es de corto aliento y necesita hacerse de reservas petroleras convencionales, cuyo principal territorio de existencia es Venezuela, que además la tiene cerca, mucho más que el petróleo que hay en Medio Oriente.

El gobierno Macri le sirve altamente a esa funcionalidad de la política exterior estadounidense y hemos visto cómo se ha agudizado la presión sobre Venezuela de EE UU, Europa y de varios gobiernos de la región, porque una cosa era que apoyaran regímenes tradicionales de la derecha como el caso mexicano, peruano, chileno, colombiano, pero se incorporaron otros como el de Brasil, fuertemente sospechados por ser un gobierno que llegó en situación irregular, bajo golpe institucional, parlamentario, con fuertes sospechas de corrupción del gobierno Temer, en cambio el gobierno argentino llega por el voto mayoritario de la sociedad en 2015 y en 2017 y eso le da un aura de liderazgo en la región que es muy importante para EE UU y las expectativas del poder mundial.

Por eso creo que el gobierno argentino lee mal lo que acontece en el capitalismo mundial, lo que ellos imaginaron que iba a llegar no llegó ni va a llegar y lo que está logrando es este préstamo que es una gravosa hipoteca. El gobierno argentino perdió entre mayo y junio en la crisis cambiaria un poco más de 11.000 millones de dólares y por este primer tramo del préstamo del FMI recuperó 15.000 millones de dólares pero que son dólares que ingresan para tapar agujeros que recrean las condiciones de fuga de capitales en el corto y mediano plazo.

Mientras no entienden lo que pasa en la economía potencian el ajuste contra el conjunto de la población, van a avanzar en reformas estructurales como la reforma laboral y la reforma previsional y sobre todo acompañar política e ideológicamente la política internacional estadounidense.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.