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El pragmatismo económico sobre la ideología en la relación de Argentina con China

Fuentes: Rebelión

La relación entre Argentina, China y Estados Unidos continúa marcada por un delicado equilibrio entre las definiciones políticas y las necesidades económicas. El Gobierno de Javier Milei mantiene una postura pragmática frente a Beijing pese a sus diferencias ideológicas. Mientras, la embajada norteamericana advierte sobre «la amenaza china».

Las inversiones chinas, el swap de monedas y el financiamiento de obras de infraestructura convierten a China en un socio estratégico para la economía argentina. Un distanciamiento abrupto tendría consecuencias sobre proyectos considerados clave para el desarrollo del país.
El acuerdo comercial con Estados Unidos hoy tiene un alcance limitado y Washington concentra su interés en restringir el avance chino sobre sectores estratégicos argentinos. Lo que le importa a Estados Unidos del acuerdo comercial con la Argentina, son todos los cerrojos que le puso a China, especialmente en actividades vinculadas con la minería, la energía y el desarrollo tecnológico.
El volumen de capitales chinos en el país es de 23.000 millones de dólares de inversiones y lo más importante es que 10.600 millones son de financiamiento de infraestructura.
Además, si China retira su inversión en infraestructura, hay un montón de proyectos, las hidroeléctricas solo por nombrar uno, que quedarían parados.
Es un flujo de dólares que Argentina necesita para proyectos que son vitales y esa necesidad explica por qué el Gobierno mantiene una política exterior mucho más pragmática de lo que sugieren algunos de sus posicionamientos ideológicos.

El BCRA anunció la extensión de su acuerdo bilateral de intercambio de monedas (swap) con el Banco de la República Popular de China (PBoC)

Esta línea equivale a cerca de US$ 19.000 a 20.000 millones y sirve como respaldo para las reservas internacionales y el comercio bilateral.
Según la autoridad monetaria el nuevo entendimiento extiende el plazo de vigencia del acuerdo de tres a cinco años, una modificación que, de acuerdo con el organismo, permitirá “brindar una mayor previsibilidad sobre la continuidad de esta herramienta”.
La renovación mantiene vigente la activación del tramo del swap por 35.000 millones de yuanes, equivalentes a unos US$ 5.000 millones, que había sido acordada a comienzos de 2023. Según el BCRA, esos fondos continuarán disponibles como respaldo para la estabilidad financiera del país y como mecanismo de apoyo al comercio y la inversión bilateral entre Argentina y China.
La firma se concreta justo un día antes del vencimiento formal del contrato anterior, previsto para el jueves 6 de agosto, y llega tras semanas de negociaciones en las que el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, había confirmado la intención de extender el mecanismo. “Estamos hablando con ellos igual que todas las últimas veces para extenderlo, no hay ningún plan de eliminarlo”, había dicho Bausili a mediados de año.
En su comunicado, el Banco Central menciona que «la renovación de estos acuerdos afianza la estrecha cooperación entre ambas instituciones y la excelente relación que han mantenido en los 17 años transcurridos desde el primer acuerdo firmado en 2009».
El acuerdo tiene sus raíces en julio de 2009, cuando el entonces presidente del BCRA, Martín Redrado, y su par chino firmaron el primer contrato por RMB 70.000 millones (US$ 10.200 millones), en el contexto de la crisis financiera global. Ese primer swap venció sin ser activado. El monto total creció hasta los actuales RMB 130.000 millones tras la incorporación de un acuerdo suplementario por RMB 60.000 millones firmado en 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri, que se sumó al contrato de RMB 70.000 millones renovado en 2017.
El tramo que permanece vigente se activó durante la gestión del ex presidente Alberto Fernández, cuando la falta de reservas internacionales llevó al BCRA a utilizar unos US$ 5.000 millones para el pago de importaciones desde China y para afrontar vencimientos con organismos internacionales. Al 14 de enero de 2026, el saldo remanente de ese tramo había descendido a US$ 679 millones, lo que implicó la devolución de casi el 90% de los fondos utilizados.

El año pasado un funcionario de Trump le exigió a Milei que cancelara el swap con China

A mediados de mayo del 2025, el funcionario de Donald Trump encargado de la relación de Estados Unidos con América Latina lanzó advertencias y críticas al gobierno de Javier Milei por haber renovado -cuando aún se negociaba el acuerdo con el FMI- el intercambio de monedas con China. “Mientras tenga el swap, Argentina no será libre”, lanzó públicamente Mauricio Claver-Carone, quien está a punto de dejar su cargo en la Casa Blanca y volver a la actividad privada.La embajada de China en la Argentina acusa a EE UU de “sabotear” el swap que renovó Milei tras el acuerdo con el FMI.
La salida de Claver-Carone de la administración Trump se había conocido días atrás y le trajo cierto alivio a la Casa Rosada porque tenían una tirante relación histórica con mileístas como el ex jefe de Gabinete, Guillermo Francos. A fin de mayo Claver-Carone volvió a la actividad privada tras 130 días de mandato.
Con un pie afuera de la gestión, el estadounidense de origen cubano aprovechó una entrevista periodística para dar su opinión sobre Milei, a quien calificó de “aliado” de Trump, aunque puso reparos sobre cómo se llevó adelante la negociación para el nuevo préstamo de U$S20.000 millones que otorgó el FMI.
“Mientras tenga el país el swap, está amarrado a China y depende de ese swap para poder mantenerse económicamente. Entonces, Argentina no es libre”, lanzó Claver-Carone en una entrevista.
El aún funcionario republicano contó que su exigencia era que el Gobierno cancele el swap con China antes de cerrar el acuerdo con el FMI. “Mi opinión personal y creo que la opinión de muchos de nosotros en el gobierno, es que se podía haber pagado de antemano para que entonces el programa del Fondo sea limpio”, consideró Claver-Carone, y entonces apuntaló que el préstamo del organismo multilateral podría haber sido más amplio, aunque no detalló de cuánto.
“Creo, francamente, si se hubiese pagado de antemano, el programa del Fondo podría haber sido hasta más robusto. Pero lo hecho está hecho. Renovaron los 5.000 millones y tiene un programa del Fondo que tiene una gran oportunidad”, señaló el republicano, que cerró la frase con un: “Le deseo éxito al presidente Milei”.
Claver-Carone admitió que el swap del país con China hace ruido en la relación geopolítica, en medio de la discusión arancelaria global que Washington tiene con Beijing. De hecho no es la primera advertencia republicana contra Milei: al borde del acuerdo con el FMI llegó al país el secretario de Hacienda, Scott Bessent, y luego el jefe del Comando Sur, Alvin Holsey.
En su momento la embajada de China en la Argentina acusó a EE UU de “sabotear” el swap que renovó Milei tras el acuerdo con el FMI.
“Obviamente hace ruido con la administración Trump el swap chino que prorrogó el gobierno de Milei, porque va a tener que atender el tema, ¿no?”, apuntó Claver-Carone en la entrevista. “Estuvimos hablando anteriormente de apalancamiento. Y el mayor apalancamiento que el gobierno de China tiene sobre Argentina es el swap”, cerró.
El mes anterior, Claver-Carone ya había cuestionado el swap de monedas que el Banco Central argentino tiene con China, que se renovó casi en paralelo al acuerdo con el FMI. “Queremos asegurarnos de que ningún acuerdo con el Fondo Monetario termine prolongando esa línea de crédito o ese swap que tienen con China. Si hacemos eso nos estamos tirando un tiro en el pie”, dijo entonces.

“Los chinos se metieron” en la economía de América Latina, afirmó el representante de EE UU

La Embajada China en Argentina publicó un duro comunicado rechazando las declaraciones del embajador de Estados Unidos Peter Lamelas, quien planteó en una entrevista con un medio salteño que los estadounidenses “ignoraron” a América Latina por muchos años y, a partir de eso, “los chinos se metieron” en su economía.
«Nosotros, los estadounidenses, ignoramos a Latinoamérica durante cuarenta, cincuenta años. No prestamos atención, y los chinos se metieron aquí. Todo el mundo hace negocios con los chinos, pero estamos preocupados porque cuando tratas con ellos, tratas con el gobierno chino, no con una industria privada. Es un sistema controlado por un gobierno comunista, que usa ese control para manejar la información y a la gente», dijo Lamelas en diálogo con El Tribuno.
Las declaraciones de Lamelas hicieron enojar al embajador chino en Argentina, Wang Wei, que difundió un comunicado por redes sociales repudiando lo expresado por el diplomático y exigiéndole a Estados Unidos que haga “algo concreto” por el “desarrollo” de la Argentina y el resto de América Latina y el Caribe.
Los comentarios de Lamelas, sigue el texto, «ignoran la realidad, están plagados de prejuicios ideológicos y ponen al descubierto la mentalidad de suma cero de la Guerra Fría, que aún mantienen ciertos sectores estadounidenses que incitan a la confrontación entre bloques y a la división de esferas de influencia».
“Al respecto, China expresa su fuerte descontento y rotundo rechazo“, añade la nota, que contrasta la postura del embajador con la del primer mandatario de su país: “El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro que la relación bilateral con China es la más importante del mundo, reiterando que su mayor socio es China y que está dispuesto a profundizar la cooperación y los vínculos entre ambos países». indica el comunicado.
En ese marco, recuerda que “en la actualidad funcionan alrededor de 73.000 empresas estadounidenses en territorio chino, con una inversión total que supera los 1,2 trillones de dólares y una tasa de crecimiento compuesto anual del 9,8%“. La gran mayoría de esas firmas, además, “ha adelantado que continuará operando en China, muchas de ellas ampliando sus inversiones”, comenta el texto.
“Estados Unidos no puede aplicar su política de ‘América Primero’ y disfrutar de los beneficios de la cooperación con China y, al mismo tiempo, aplicar una doble vara hipócrita y criticar a otros países que buscan hacer lo mismo, es decir, cooperar con China», advierte la Embajada de China en el comunicado.
E insiste en ese sentido: “En la escena internacional del siglo XXI no deben repetirse los viejos guiones del siglo XIX. El rumbo de los países latinoamericanos debe ser elegido por sus propios pueblos. Son ellos quienes tienen que decidir con quién cooperar y entablar amistades“.
El vínculo entre China y América Latina y el Caribe, agrega el comunicado, “es una cooperación Sur-Sur, que está basada en el apoyo mutuo sin cálculos geopolíticos”.
“En sus relaciones con la Argentina y otros países de América Latina y el Caribe, China siempre ha defendido los principios de igualdad y beneficio mutuo, y nunca ha buscado esferas de influencia ni actuado contra terceros. Esta cooperación provoca una sustancial mejora en los intereses fundamentales de todas las partes, tanto en el corto, como en el mediano y largo plazo», explica.
Y concluye: “Por todo esto, aconsejamos a las personas interesadas que reconozcan la corriente principal del mundo actual. En lugar de esforzarse por exagerar lo que llaman la ‘amenaza china’, sería mejor que hicieran algo concreto por el desarrollo de Argentina y los países de América Latina y el Caribe“.

Nuevo capítulo en la Argentina de la batalla tecnológica entre Estados Unidos y China

La Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada, CALF, que brinda electricidad, denunció que recibió mensajes atribuidos al gobierno estadounidense para frenar un acuerdo con la empresa china Huawei.
Asimismo, la embajada de China en Buenos Aires respondió este miércoles con un comunicado en el que acusó a la representación diplomática de Estados Unidos de interferir en la cooperación económica entre ambos países.
Según reveló el diario Río Negro, un gerente de CALF recibió mensajes de WhatsApp de un funcionario de la embajada estadounidense que advertían sobre una política que restringe o revoca visas a directivos que expandan las operaciones de Huawei en la Argentina. El mensaje fue enviado el 12 de julio por el agregado de Asuntos Económicos de la embajada, Andrew Dilts, al teléfono de Sergio Fernández Novoa, gerente de CALFibra, la unidad de servicios tecnológicos de CALF en Neuquén, que ofrece conexión a internet por fibra óptica.
El acuerdo entre CALF y Huawei había comenzado a fines de abril, cuando autoridades de la cooperativa viajaron a China para acordar la construcción de un datacenter regional. A principios de julio, la cooperativa y un representante de Huawei presentaron proyectos vinculados a movilidad y planificación urbana. El embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, encuadró después el acuerdo como un «asunto de seguridad nacional» para Washington.
La cooperativa pidió una aclaración sobre los mensajes recibidos. En un comunicado, CALF señaló: «Pedimos por escrito, el 29 de julio, que esa preocupación se nos formulara con fundamento técnico». La entidad agregó que no recibió ninguna objeción técnica, sino advertencias informales sobre visas.
Las autoridades de la cooperativa cuestionaron además el canal utilizado por la diplomacia estadounidense. Plantearon que «una cosa es que un Estado decida sobre sus propias visas y otra distinta es que esa facultad se invoque de manera informal ante un trabajador». Por esa razón, CALF envió una nota al ministerio de Relaciones Exteriores para que intervenga en el conflicto.
CALF también aclaró que sus redes de comunicación no dependen exclusivamente de proveedores chinos. La cooperativa explicó que eligió a Huawei por la combinación de calidad, precio y financiamiento, pero que también trabaja con proveedores estadounidenses, europeos y suizos. La entidad remarcó que su criterio seguirá siendo el mejor servicio al menor costo para los usuarios de Neuquén.
La cooperativa recordó, además, que la tecnología de Huawei opera en gran parte de la infraestructura de telecomunicaciones y energía del país, incluidas operadoras nacionales de primera línea. Según CALF, ninguna otra empresa recibió advertencias equivalentes por parte de la embajada estadounidense. El episodio generó repercusión política en Neuquén: la diputada del MPN, Cielubi Obreque, presentó una declaración legislativa de rechazo al apriete norteamericano.
La embajada china difundió un comunicado titulado «Declaración de Portavoz de la Embajada de China en Argentina sobre la arbitraria obstrucción de la cooperación entre China y Argentina por parte de Estados Unidos». El texto sostiene que la representación estadounidense impulsó la idea de una «amenaza china» y utilizó la revocación de visados para bloquear la cooperación con Huawei. Beijing calificó esas prácticas como una «grave falta de respeto» a la soberanía de terceros países.
El comunicado agregó una crítica al discurso histórico de Washington sobre democracia y libertades. La embajada sostuvo que Estados Unidos «no tolera que una empresa privada extranjera pueda subsistir y desarrollarse con normalidad en un tercer país», y agregó que eso «pone al descubierto completamente su naturaleza hipócrita». Por ese motivo, instó a Washington a corregir su percepción de China y a poner fin a lo que definió como «prácticas hegemónicas».
El conflicto reaviva la disputa entre las dos potencias por la influencia tecnológica en América Latina, con la Argentina como uno de los escenarios centrales. Estados Unidos sostiene desde hace años que Huawei representa un riesgo para la seguridad de las redes de telecomunicaciones. China, en cambio, rechaza esas acusaciones y las atribuye a una estrategia para frenar el crecimiento internacional de sus empresas tecnológicas.

Argentina. Cómo afectaría «sacar a China» del país
Por Sebastián Cazón

Desterrar su presencia significaría perder a un socio comercial clave y afectaría a miles de millones de dólares de proyectos del sector energético, obras en infraestructura, asistencia financiera y trabajos de cooperación científica.
Eufórico por el triunfo electoral de La Libertad Avanza, Scott Bessent regresará al país en los próximos días para celebrar junto a Javier Milei que todo marcha acorde al plan. El secretario del Tesoro de Estados Unidos llegará para delinear la intervención republicana en la gestión libertaria, ratificar el salvataje financiero y avanzar con el gran objetivo geopolítico de Donald Trump: “Sacar a China de la Argentina”. La orden del magnate y la misión de sus súbitos, sin embargo, es más una expresión de deseo que un plan en ejecución. Desterrar la presencia china significaría para la Argentina perder a un socio comercial clave y afectaría a miles de millones de dólares de proyectos del sector energético, obras en infraestructura, asistencia financiera y trabajos de cooperación científica. “Milei está atrapado en una doble subordinación. Subordinación política a Estados Unidos y subordinación económica a China”, sintetiza el ex embajador en China, Sabino Vaca Narvaja.
En septiembre, mientras Milei le prometía a Estados Unidos obturar la influencia de Beijing a cambio de un rescate económico, China se convertía por primera vez en la historia en el principal socio comercial de la Argentina. La guerra arancelaria impulsada por Trump, combinada con la desesperada baja de retenciones del ministro Luis Caputo, generaron que China reemplazara la soja norteamericana por la que se cosecha en suelo argentino. Así, las compras del poroto de soja se triplicaron: pasaron de 4 millones de toneladas a 12 millones y, en contraposición al relato republicano, la presencia china se expandió. El intercambio de bienes superó los 3.000 millones de dólares y fue mayor que con Brasil y Estados Unidos.
Muy lejos quedó la provocación de Milei durante la campaña presidencial de 2023, cuando aseguró que él “no vendía su moral, haciendo negocios con comunistas”. Los empresarios chinos fueron los grandes beneficiados de la apertura importadora. Incluso, el histórico déficit comercial con China superó al del kirchnerismo, el macrismo y Alberto Fernández. Tuvo un rojo de 6.500 millones en los primeros nueve meses del año. “Milei es un topo de China. Toda la plata del FMI y la de la Secretaría del Tesoro se la termina dando a China”, lanza con ironía Vaca Narvaja y agrega un dato sintomático: “En los últimos meses, Argentina está gastando, en promedio, 100 millones de dólares en plataformas chinas como Temu y Shein”.
El radical cambio de postura del presidente argentino respecto a China no estuvo vinculado a romper prejuicios ideológicos, sino a una urgencia económica: renovar el swap iniciado en 2009. Es decir, postergar los pagos del tramo activado, unos 5.000 millones de dólares. “Me sorprendí gratamente con China. Es un socio comercial muy interesante porque ellos no exigen nada”, dijo Milei en aquel entonces para justificar su contorsionismo. Las especulaciones respecto a una exigencia de cancelación por parte de Estados Unidos surgió a partir de declaraciones de funcionarios norteamericanos. Cancelar el swap implicaría pagar lo adeudado y perder unos 18.000 millones de dólares del asiento contable del Banco Central. Bessent, en ese delicado contexto, negó que fuera un condicionamiento a Milei y aclaró que sus objetivos eran otros: “puertos, bases militares y centros de observación”.
Sobre estos puntos, Vaca Narvaja remarca primero que “no existen bases militares chinas en Argentina” y que “en Tierra del Fuego lo que había era el proyecto de una planta petroquímica para hacer fertilizante del gas”. Respecto a los puertos, el diplomático afirma que tampoco hay iniciativas en ese sector: “Lo más parecido era la famosa concesión de la vía navegable del Paraná (Hidrovía), donde a la empresa china la dejaron afuera”. Por último, en referencia a la base espacial en Neuquén, aclaró que se trata de “un esquema de exploración del espacio profundo, que fue votado dos veces en el Parlamento y que hay uno muy similar en Malargüe (Mendoza)”.
Pasando en limpio, no solo no se redujo el comercio con China, sino que aumentó y es más deficitario. Tampoco está en discusión la cancelación del swap y los fantasmas de instalaciones militares chinas forman parte del relato norteamericano. En la mira sí hay una larga lista de inversiones que realizó el gigante asiático en las últimas décadas, que hoy están siendo afectadas por el modelo libertario: desde proyectos energéticos hasta obras de infraestructura.
Existen 10 iniciativas que forman parte del Diálogo Estratégico para la Coordinación y Cooperación Económica (DECCE) y totalizan unos 14.000 millones de dólares. Se trata de la Central Nuclear IV (Atucha III), el complejo hidroeléctrico Kirchner-Cepernic, la compra de material rodante-Roca eléctrico, la rehabilitación del ferrocarril Belgrano Cargas Norte, la rehabilitación integral del ferrocarril San Martín Cargas (etapas I y II), el proyecto de líneas de transmisión de energía eléctrica en el AMBA, el parque fotovoltaico Cauchari Solar IV y V – Ampliación, el Parque eólico solar “Cerro Arauco”, los Gasoductos Transport.Ar – Etapa II y el cierre Energético norte-Entre Ríos. Todos estos proyectos se suman a otros acordados en el marco de la Franja y la Ruta.
La obra pública, sin embargo, fue paralizada al inicio de la gestión de Milei y nunca se reactivó. Por lo tanto, resulta irrelevante que Bessent o el nuevo embajador Peter Lamelas presionen para suspender proyectos que en realidad ya están frenados. Milei hizo la tarea antes de tiempo. La consecuencia más directa de este contexto de subordinación a Estados Unidos y ataques a China es el congelamiento de nuevas inversiones en áreas clave como la minería, el agro, la energía y la infraestructura. Entre otras, hoy pisan fuerte Ganfeng Lithium (minería), Power China (energía renovable), COFCO (gigante alimentario) y China Construction America (infraestructura).
En plenas negociaciones para alcanzar la tregua con Trump, el gobierno de Xi Jinping evitó emitir una respuesta oficial respecto al operativo Bessent. Su postura, no obstante, es que Estados Unidos “siempre interviene» en los intercambios de China con los gobiernos latinoamericanos, que esa actitud está relacionada a su “mentalidad de Guerra Fría” y que piensa a la región como “su patio trasero”. Milei, evidentemente, está dispuesto a aceptar ese rol, aunque sabe que no puede prescindir del aporte económico de la China comunista.

Las importaciones chinas alcanzan un nuevo máximo histórico

Según datos relevados por Cámaras empresariales y especialistas en comercio exterior, durante los últimos meses se registró un fuerte incremento en el ingreso de mercadería china, especialmente en rubros vinculados a tecnología, electrodomésticos, maquinaria, textiles, juguetes, autopartes y bienes de consumo masivo.
El fenómeno se produce en un contexto de apertura comercial, reducción de restricciones para importar y un tipo de cambio que favorece el ingreso de productos fabricados en el exterior. Para muchos importadores, los precios competitivos de China resultan difíciles de igualar para la industria local.
Empresarios industriales alertan que esta situación genera una competencia desigual, principalmente para las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan mayores costos de producción, presión impositiva y caída del consumo interno.
“Estamos viendo un ingreso récord de productos chinos en sectores donde antes predominaba la producción nacional. Eso pone en riesgo empleo y actividad industrial”, señalaron desde Cámaras manufactureras.
Entre los sectores más afectados aparecen la industria textil, el calzado, la metalurgia liviana y algunos segmentos de la electrónica. En muchos casos, fabricantes argentinos aseguran que no logran competir con los valores de los productos importados, incluso antes de llegar a las góndolas.
Por otro lado, comerciantes y consumidores destacan que la mayor oferta importada permite acceder a productos más económicos y variados en medio de un escenario de pérdida del poder adquisitivo. En plataformas de venta online y cadenas comerciales ya se observa una creciente presencia de artículos fabricados en China.
Especialistas en comercio internacional explican que el gigante asiático continúa consolidándose como uno de los principales proveedores de la Argentina gracias a su enorme capacidad industrial, bajos costos de producción y competitividad global.
Además, remarcan que China mantiene una posición dominante en sectores estratégicos como tecnología, energías renovables, maquinaria y bienes electrónicos, lo que amplía su presencia en mercados de todo el mundo.
Sin embargo, economistas advierten que el crecimiento sostenido de las importaciones también podría profundizar el déficit comercial industrial y afectar el desarrollo de proveedores locales si no existen políticas de equilibrio entre apertura y protección productiva.
Mientras tanto, el récord de importaciones chinas reabre el debate sobre el modelo económico, la competitividad argentina y el futuro de la industria nacional frente al avance de los productos extranjeros.

Milei reactiva las represas de Santa Cruz y consolida el acercamiento estratégico con China

“Acordamos el reinicio de las obras de las represas de Santa Cruz, que llevaban años de suspensión por incumplimientos contractuales. Con esta decisión regularizamos las condiciones para retomar inicialmente la construcción de la represa Cepernic, que podría finalizarse en el año 2030 y aportar 1860 GWh al Sistema Argentino Interconectado, fortaleciendo la matriz energética nacional. Cumplimos los compromisos asumidos y seguimos normalizando el sector energético”, publicó el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, en su red X.
El proyecto tiene la característica de estar 100% financiado por China, a través de dinero girado según el avance de las obras y dispuesto por el China Development Bank Corporation, el Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) y el Bank of China. Sin embargo, se fue frenando al ritmo de las disputas políticas locales. El compromiso oficial es que la obra se reactive y para 2030 esté funcionando.
Es un proyecto vinculado directamente con el otorgamiento primero, y la profundización después, del programa que establece el swap de monedas. De hecho, la obra comenzó con la liberación de unos US$ 500 millones. Llegó entonces el cambio de gobierno y la decisión de Mauricio Macri de revisar el contrato de Gezhouba para construir la represa.
La primera decisión pública del gobierno de Macri fue congelar la obra, bajo sospechas de corrupción y de impacto ambiental negativo. En esos tiempos, la administración de Cambiemos señaló el proyecto como inviable por la potencial desaparición y extinción del macá tobiano, un ave cuyo hábitat natural está en la provincia de Santa Cruz y que, según la denuncia, corría peligro por el impacto ambiental de las represas.
Sin embargo, hacia julio de 2016 desde Beijing le recordaron a Buenos Aires que parte del dinero para la obra ya había sido gastado (y no precisamente para avanzar con los trabajos), con lo cual, de levantarse el proyecto, el dinero debía ser devuelto. Fue así como se “renegociaron” las condiciones del swap; la obra volvió milagrosamente a la vida con otro nombre –en adelante se llamaría Cóndor Cliff-La Barrancosa– y el swap se reactivaría.
Con aceleraciones y retrocesos, la obra continuaría durante el resto del gobierno de Macri y el de Alberto Fernández. Sin embargo, en diciembre de 2023 llegó Javier Milei al poder y en enero determinó que la construcción se suspendía hasta nuevo aviso. Y que el financiamiento residual quedaba en manos, exclusivamente, de Gezhouba.
La empresa continuó pagando salarios y cumpliendo con proveedores, aunque comenzaron las desvinculaciones forzadas ante la indefinición del gobierno nacional y la no firma de la Addenda XII, que indica lo que se debe hacer en un año calendario en dicha obra. Aclararon desde la constructora china que desde su parte no se aportaría un dólar (o yuan) más hasta que no se firmara ese compromiso. De diciembre de 2023 a septiembre de 2024, de unos 3.500 trabajadores en el pico de obra, se terminó empleando a unos 160; mientras que para octubre solo quedaban contratados unos 70 empleados entre directores, algunos gerentes y personal de guardia.
La propia constructora le recordaba al Ejecutivo que el financiamiento no implicaba dinero por parte del país, con lo cual no acrecentaba el déficit fiscal, ya que los dólares necesarios eran negociados por Gezhouba directamente con los bancos financistas.
A fines de 2024, últimos registros de avance, el nivel de las obras era del 50% en el caso de Cepernic y del 30% en la represa Kirchner, proyectos que, de no renovarse, corrían riesgo de sucumbir a la erosión natural y al vandalismo.
Según el proyecto original, desde ambas represas se iba a generar el 10% del total de la energía eléctrica que se consume actualmente en Argentina. Ahora, el tema Gezhouba está sobre la mesa de negociaciones directas que el gobierno argentino abrió con Xi Jinping. Se pensaba que el capítulo iba a cerrarse y que la represa quedaría archivada. Sin embargo, al ritmo de la mejora de las relaciones bilaterales –y ante la certeza de que se trata del capítulo más importante entre ambos Estados, al menos desde la visión china– la idea es reactivarla.
China ya sabe que para que esto sea posible no deberá esperarse que haya partidas públicas destinadas a este capítulo, y que la única manera de destrabar el proyecto y retomar la construcción es que el dinero lo aporte en su totalidad el gobierno chino. Especulan desde Buenos Aires que no sería una mala estrategia financiera para Beijing, especialmente en América Latina.
El mismo mecanismo se utilizó en el puerto de Chancay, en Perú (a 60 kilómetros de Lima), inaugurado en 2024 y controlado por la estatal china Cosco Shipping, una de las tres mayores operadoras portuarias del mundo. Sobre este proyecto, el presidente Donald Trump amenazó con cobrar un 60% de aranceles a todos los productos que lleguen a Estados Unidos desde Chancay. Nunca lo hizo, pero tampoco mantiene una relación sólida con Perú.
Las relaciones entre Argentina y China parecían complejas por las declaraciones electorales de Javier Milei y su condena al régimen de Beijing. Sin embargo, el gobierno de Xi Jinping sorprendió a la Argentina en junio de 2024 al aceptar renegociar el pago de los vencimientos por el swap que el país mantiene con Beijing.
Ese mes Argentina debería haber girado unos US$ 2.906 millones al Banco del Pueblo de China (BPC) por el primero de seis pagos. Sucede que el estatuto del organismo impide que haya desembolsos a países que estén con acuerdos de préstamos con el FMI –por ejemplo, el programa de Facilidades Extendidas vigente con Argentina– en caso de que estuvieran en default con alguno de sus socios.
Sin embargo, una conversación entre Kristalina Georgieva y el gobierno chino permitió que China aceptara renegociar la deuda y que el pago pasara a junio de este año, cuando en teoría Argentina debería cancelar esa cuota. Obviamente, Cepernic mediante, se descarta una nueva postergación amistosa.
China tiene ese estatus con el 3,65% de los votos, convirtiéndose además en los últimos años en uno de los accionistas más participativos en las reuniones del Directorio. Si Argentina no hubiera llegado a un acuerdo para este pago y hubiera entrado en default –y si, además, China lo hubiera denunciado en la reunión del Directorio del 13 de junio pasado–, el estatuto del organismo habría suspendido el giro de 800 millones de dólares.
Solo le quedaba al país girar el dinero a Beijing para no caer en esa situación. En su momento, incluso, Argentina propuso al BPC pagar una parte del vencimiento con unos US$ 800 millones comprometidos por el FMI, algo a lo que China se negó. Finalmente, llegó la mediación del FMI, gestión que estuvo a cargo personalmente de Gita Gopinath, por pedido directo de Georgieva y con el aval de la mayoría de los directores occidentales del organismo.

Preocupación por la paralización del radiotelescopio Argentino-Chino

El Consejo Superior de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) expresó su preocupación sobre la continuidad del proyecto Radiotelescopio Chino-Argentino (CART), que según denunció la institución se encuentra paralizado por «intereses políticos circunstanciales».
El CART, explicó la UNSJ, es un proyecto con fines estrictamente científicos, producto de una «fructífera labor de más de 30 años de cooperación internacional entre Argentina y China».
En 2015 se firmó un acuerdo entre la UNSJ, el CONICET, la Academia de Ciencias Chinas (CAS) junto a The National Astronomical Observatories of China y el Gobierno de San Juan, para la «construcción en forma conjunta de la antena, que está accesible sin restricciones para toda la comunidad que decida visitar sus instalaciones en Barreal».
Sin embargo, cuando el 22 de junio de 2025 venció el acuerdo, el CONICET no aprobó su renovación. Desde entonces, aseguró la UNSJ, «aguardan retenidos los embarques en la Aduana del Puerto de Buenos Aires con piezas e instrumentos que China envió para continuar con la instalación de la antena del Radiotelescopio».
«Los intereses políticos circunstanciales no deben obstaculizar este proyecto», protestó la institución, al tiempo que advirtió sobre «la evidente injerencia de intereses extranjeros que condicionan los destinos de la ciencia y el desarrollo tecnológico de la Argentina», en referencia al condicionamiento que genera el alineamiento total que el Gobierno de Javier Milei mantiene con Estados Unidos.

El desmedido rescate de Trump a Milei es un movimiento geopolítico para frenar a China en Latinoamérica
Por Eduardo Garzón Espinosa

Durante este segundo mandato en la Casa Blanca, Donald Trump no ha parado de pulverizar las reglas de juego que han caracterizado el sistema político y económico mundial desde hace décadas: ha roto unilateralmente acuerdos comerciales -violando las normas de la Organización Mundial del Comercio-; ha anunciado su retirada de la Organización Mundial de la Salud; ha retirado a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático en 2017; ha cuestionado seriamente la utilidad de la OTAN y de la Organización de las Naciones Unidas… y ahora decide unilateralmente rescatar a un país con problemas financieros saltándose los organismos internacionales previstos para ello como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Esto es algo que no hacía Estados Unidos desde hace más de 23 años, cuando en 2002 lanzó un rescate de emergencia a Uruguay, aunque entonces lo hizo de forma coordinada con el FMI. Ahora es simplemente el presidente de Estados Unidos quien ha decidido cómo, cuándo y qué tipo de rescate aplicar a un país en apuros. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué a Argentina? ¿A cambio de qué?
En primer lugar, convendría entender bien por qué Argentina necesitaba un rescate. Durante todo su mandato, el gobierno de Milei ha priorizado contener la inflación por encima de cualquier cosa, arrasando para ello con parte del Estado del Bienestar (ya que, recortando en todo tipo de servicios y sueldos públicos se enfría la economía y con ella los precios) y dilapidando todos los dólares posibles para contener la depreciación del peso argentino (evitando así lo que se conoce como la “inflación importada”). El problema de esta segunda estrategia es que deja con muy pocas divisas a Argentina, que las necesita para hacer frente a los abultadísimos pagos de deuda pública que tiene por delante. En un primer momento, el gobierno de Milei pudo seguir adelante con su estrategia porque aplicó un blanqueo de capitales que permitió una entrada masiva de dólares por parte de los adinerados argentinos a cambio del perdón fiscal, y en un segundo momento porque redujo las retenciones al sector agrario a cambio de que inyectaran sus dólares en el sistema antes de tiempo. Sin embargo, esos movimientos tenían los días contados y en abril de 2025 la inevitable escasez de dólares empujó al gobierno de Milei a pedir un crédito multimillonario al FMI (que no hacía otra cosa que sumarse a la enorme deuda que ya tenía el país con este organismo especialmente por culpa del gobierno pasado de Mauricio Macri en el año 2018). Pero estos dólares prestados también han sido dilapidados durante estos meses con el objetivo de contener la inflación y llegar a las elecciones de finales de octubre con el mérito de haber controlado los precios, y en las últimas semanas el mercado financiero le dio la espalda a Argentina, disparando todas las alarmas y asomando al país al default y a un posible corralito bancario. Aquí es donde ha entrado Donald Trump con su rescate.
No se trata de un rescate al uso; se trata de un rescate extraordinario por su
cuantía y naturaleza. El secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent detalló por la red social X que no sólo facilitarían una línea de crédito de hasta 20.000 millones de dólares (equivalente al del FMI en cuantía), sino que también intervendrían en el mercado de deuda pública para comprar bonos argentinos, que es justamente la misma estrategia que utilizó exitosamente el Banco Central Europeo para contener las primas de riesgo de los países del sur de Europa. Eso es justo lo que convierte a este rescate en uno verdaderamente extraordinario y potente. Aunque, como ha indicado expresamente el secretario del Tesoro, ninguna operación de rescate comenzará hasta después de las elecciones en Argentina, lo cual genera bastantes dudas de que finalmente lo vayan a hacer habida cuenta de que no sería la primera vez que la administración Trump falta a su palabra. Veremos.
En cualquier caso, incluso sin soltar todavía ni un dólar, las palabras de apoyo explícito de Trump al gobierno de Milei han tenido un efecto tremendamente positivo en los mercados financieros: la prima de riesgo ha tenido uno de los descensos más acelerados de toda la historia del país, y el peso argentino ha dejado de depreciarse. Milei recibe así un balón de oxígeno que probablemente le permita llegar a las elecciones evitando el descalabro económico al que se enfrentaba hace apenas unos días. Y es que es evidente que el rescate no es sólo económico, sino político, porque Trump dijo literalmente que esperaba que a Milei le fuese bien en las elecciones, además de anunciar que muchos capitales estadounidenses invertirían en el país “en caso de un resultado electoral positivo”. Estamos hablando de una tremenda injerencia en la política y en las elecciones democráticas de Argentina por parte de un gobierno extranjero, y sin ningún tipo de disimulo y rubor.
¿Qué es lo que busca Trump con el apoyo a Milei? Pues tener bien atado a un aliado político en su conflicto geoestratégico con China, que lleva años aumentando su influencia sobre Latinoamérica y sobre Argentina. De hecho, Trump ya ha exigido a Argentina que cancele el swap de monedas (instrumento de financiación) que le concedió China al gobierno kirchnerista anterior. Y muy probablemente acatarán la orden ya que previsiblemente contarán con una nueva y más potente línea de financiación. Otra exigencia ha sido el aumento de retenciones a la soja porque muchas empresas chinas se estaban haciendo con buena parte de la mercancía argentina a un precio más asequible que el que ofrece el campo estadounidense, lo que estaba provocando un grave malestar en las asociaciones agrarias del país norteamericano. Esta exigencia fue cumplida a rajatabla el pasado 24 de septiembre, apenas dos días después de ser anunciado el rescate. El resto de las condiciones no se conocen de momento porque hay una inusual e importante opacidad, pero no es de extrañar que tengan que ver con reducir o frenar la presencia de China en infraestructura crítica, como las represas hidroeléctricas en Santa Cruz, el despliegue en las telecomunicaciones 5G y su interés en la Hidrovía y las centrales nucleares. De hecho, hasta ahora el único pedido de ingreso al Régimen de Inversiones (RIGI) que denegó públicamente el gobierno argentino fue el de la minera china Ganfeng Lithium, algo tremendamente extraño porque Argentina necesita inversiones extranjeras como el comer. Más allá de todo esto, veremos si Trump no se cobra su apoyo a Milei en forma de otro tipo de cobros relacionados con los recursos naturales del país, tanto hidrocarburos como tierras raras en los que el país es abundante, al igual que ocurrió con el rescate a México en 1995, cuando la garantía explícita que impuso el gobierno estadounidense fue precisamente la petrolera PEMEX.
En resumen, el rescate de Trump a Milei es extraordinario en naturaleza y cuantía, y no es tanto económico como político, orientado a contar con un aliado con el que pueda hacer frente a la influencia de China en Latinoamérica. Además, se trata de una grave injerencia en la política interna del país austral que busca aprovecharse de sus recursos naturales. Es decir, se trata de un rescate a Milei, pero un asalto democrático y económico de Argentina.
Fuente: https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desmedido-rescate-trump-milei-movimiento-geopolitico-frenar-china-latinoamerica_129_12635014.html

China y el FMI, con el apoyo de los BRICS+, ofrecieron un salvavidas al gobierno de extrema derecha de Javier Milei en Argentina
Eric Toussaint

Sumario
¿En qué contexto el FMI y China le echaron un cable a Javier Milei en abril de 2025?
¿Cuál fue el balance económico de Javier Milei?
¿Cuál era la apuesta de Javier Milei en el plano económico?
¿Cuál fue el debate en el seno del FMI sobre la ayuda que se debía prestar a Milei?
¿Cuál fue la posición de los miembros del BRICS+ dentro del FMI?
¿Cuál ha sido el papel de China?
Conclusiones

En septiembre de 2025, tras haber presidido el país desde diciembre de 2023, el neofascista Javier Milei sufrió una derrota electoral en unas importantes elecciones. Se trataba de las elecciones en la provincia de Buenos Aires. Se renovaban 46 escaños en la Cámara de Diputados provincial y 23 en el Senado provincial. La oposición peronista superó al partido de Milei por 13 puntos. La oposición a Milei tiene mayoría en el Senado provincial de Buenos Aires. Esta provincia representa entre el 37% y el 38% del electorado nacional, por lo que los comicios pueden ser anticipatorios del resultado de las elecciones nacionales de octubre.
En este contexto hay que juzgar el papel de la considerable ayuda financiera prestada por el FMI (con el apoyo unánime de los BRICS+), el Banco Mundial y China, al presidente Milei en abril de 2025. Milei estaba perdiendo su apuesta económica y política cuando los prestamistas mencionados anteriormente intervinieron para proporcionarle un importante respiro o, en otras palabras, un salvavidas. De hecho, mientras el descontento iba en aumento sin llegar a desestabilizar gravemente a Milei, su política económica daba claras señales de fracaso. Contrariamente a sus esperanzas, y a pesar de haber ofrecido enormes ventajas a través del RIGI [1] no había logrado atraer la lluvia de capital extranjero con la que contaba. En consecuencia, las reservas de divisas que permitían garantizar las importaciones y el pago de la deuda estaban en su nivel más bajo.
Si no se le hubiera ofrecido este salvavidas a Milei, es posible que hubiera sufrido una derrota política más importante en septiembre de 2025 y que se hubiera enfrentado a un fracaso muy grave en las elecciones de mitad de mandato de finales de octubre de 2025. El futuro nos dirá cuáles serán las consecuencias exactas de esta ayuda prestada al neofascista Milei, especialmente cuando se analicen los resultados de las elecciones del 26 de octubre de 2025.
La situación de Milei es tan frágil desde el punto de vista económico que se vio obligado a recurrir a Trump en septiembre de 2025 para que el Tesoro de los Estados Unidos concediera una nueva ayuda financiera antes de las elecciones. Trump respondió positivamente, pero la ayuda financiera aún no se ha desembolsado en el momento de redactar estas líneas.

¿En qué contexto el FMI y China le echaron un cable a Javier Milei en abril de 2025? En abril de 2025, la dirección del FMI aprobó un nuevo crédito por valor de 20.000 millones de dólares para apoyar al Gobierno de Javier Milei, salvándolo de un fracaso económico evidente que le habría costado muy caro a nivel político en las elecciones de octubre de 2025 [2]. El FMI desembolsó casi inmediatamente 12.000 millones de dólares, dada la gravedad de la situación, que requería una inyección urgente de reservas de divisas. Al mismo tiempo, China renovó su acuerdo de swap de crédito por un importe equivalente a 5.000 millones de dólares, lo que también supone una ayuda vital para Milei. Por su parte, el Banco Mundial (BM) anunció que prestaría 12.000 millones de dólares y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) una suma de 10.000 millones durante un periodo de tres años.
El diario conservador español El Mundo, al anunciar la medida, titulaba:
«Argentina recibe un salvavidas de 20.000 millones de dólares del FMI». «La noticia llega en un momento fundamental para la economía argentina, que comenzó a exhibir señales preocupantes en las últimas semanas: la inflación dejó de bajar, el dólar comenzó a subir y el valor riesgo del país quebró la barrera de los mil puntos.
En medio del terremoto financiero internacional y de un momento sumamente delicado de su gobierno, Javier Milei celebró el «salvavidas» de 20.000 millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le arrojó a Argentina. «¡Vamos, Luis Caputo, carajo!», escribió avanzada la noche de este martes el presidente argentino en la red social X citando a su ministro de Economía.» Fuente: El Mundo, «Argentina recibe un salvavidas de 20.000 millones de dólares del FMI » , 9/04/2025, https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2025/04/09/67f5fff7fdddff59738b456f.html
El diario Le Monde titulaba el 12 de abril de 2025 «Argentina obtiene 42.000 millones de dólares de las instituciones financieras internacionales» (20.000 millones del FMI, 12.000 millones del BM y 10.000 millones del BID, véase más arriba) y en el cuerpo del artículo añadí:
«Milei necesita este acuerdo como el aire». Le Monde indicaba que la directora general del FMI, la búlgara Kristalina Georgieva, había difundido un mensaje en X afirmando que «es el reconocimiento de los impresionantes avances logrados en la estabilización de la economía» argentina y un «voto de confianza en la determinación del Gobierno de continuar con las reformas».
Fuente: Le Monde, «L’Argentine obtient 42 milliards de dollars des institutions financières internationales», 12/04/2025, https://www.lemonde.fr/international/article/2025/04/12/l-argentine-conclut-un-accord-pour-un-pret-du-fmi-et-la-levee-du-controle-des-changes_6594422_3210.html ]].
Por su parte, el diario conservador argentino Clarín indicaba:
«El FMI entregará a la Argentina un préstamo de US$ 20.000 millones en un programa de cuatro años. Eso incluye un desembolso inicial de US$ 15.000 millones en fondos frescos.» Fuente: Clarín, «Una por una, las nuevas medidas económicas del Gobierno: fin del cepo y fondos frescos del FMI por US$ 15 mil millones», 12/04/2025,
https://www.argentina.gob.ar/noticias/argentina-anuncia-un-programa-de-facilidades-extendidas-con-el-fondo-monetario , 11/04/2025 ]]
Por su parte, el Gobierno argentino, evidentemente, se congratuló por el apoyo prestado por el FMI y lo utilizó en su comunicación dirigida a la opinión pública argentina y a los inversores extranjeros.[3]
Si bien la letra pequeña de los anuncios muestra una dimensión menor de los desembolsos de corto plazo [4], el impacto mediático dio cuenta de la amplitud del apoyo externo conseguido.
En el momento de redactar estas líneas, el 22 de septiembre de 2025, según la página web del FMI, Argentina le debe 40.260 millones de DEG (DEG = unidad de cuenta del FMI [5] ), lo que equivale a 55.253 millones de dólares estadounidenses. Argentina es el país más expuesto al FMI y, recíprocamente, el FMI está más expuesto a Argentina que a cualquier otro país. Si Argentina fuera incapaz en el futuro de continuar con los reembolsos al FMI, esto pondría a este organismo en una situación muy difícil.
La deuda de Argentina con el FMI representa aproximadamente 12,6 veces la cuota [6] de Argentina en el FMI, o el 12.600% de su cuota. Si queremos comparar con la situación de otros países muy dependientes del FMI, la deuda de Grecia con el FMI es aproximadamente 2,8 veces su cuota, la deuda de Pakistán con el FMI es aproximadamente 3,3 veces su cuota, Egipto debe aproximadamente 4,3 veces su cuota al FMI y Ucrania debe al FMI aproximadamente 5,4 veces su cuota. Por lo tanto, la situación de Argentina es mucho más grave y el FMI es perfectamente consciente de ello.

¿Cuál fue el balance económico de Javier Milei?

El momento elegido por el FMI y otros prestamistas es muy importante. De hecho, el programa económico híper brutal del presidente neofascista Milei estaba al borde del fracaso, aunque la inflación había bajado. Mientras que al comienzo de su mandato Milei devaluó fuertemente la moneda argentina frente al dólar, posteriormente siguió una política de revaluación o apreciación del tipo de cambio. Esta política permitió en 2025 que el peso argentino se revalorizara frente al dólar pero, como consecuencia, se consumió una parte importante de las reservas en dólares, en particular para respaldar el pago de las importaciones y permitir que la clase media alta adquiriera dólares para hacer turismo en el extranjero. En cuanto a la evolución de la pobreza en Argentina, tras un fuerte aumento durante el primer semestre de la presidencia de Milei, esta disminuyó a finales de 2024.
En cuanto a la actividad económica, tras una fuerte caída en 2024 que prolongó la recesión de 2023, se produjo una recuperación en 2025. Pero si comparamos el nivel del Producto Interno Bruto alcanzado en 2022 con el de 2025, observamos un crecimiento de apenas el 1% durante ese período. Por lo tanto, a pesar de las declaraciones de Milei, el crecimiento de 2025, que sigue a la recesión de 2023-2024, debe relativizarse. Algunos sectores están creciendo (petróleo y agroindustria, ambos orientados a la exportación) y otros están en claro retroceso (los que requieren más mano de obra). Se han perdido 150.000 puestos de trabajo en la construcción, 30.000 en la industria y la tendencia a la baja continúa. Las pensiones han perdido de forma permanente un 15% de su poder adquisitivo. Además, se han suprimido 52.000 puestos de funcionarios y se ha reducido el gasto público en casi un 35%. Este ajuste ha permitido obtener un superávit presupuestario que ha sido aplaudido por la dirección del FMI, pero las reservas de divisas se encontraban en su nivel más bajo. El país se enfrentaba a enormes dificultades financieras para hacer frente al pago de sus importaciones y al reembolso de su deuda externa, tanto a acreedores privados como al FMI.
150.000 puestos de trabajo menos en la construcción, 30.000 menos en la industria y la tendencia a la baja continúa. Los jubilados han perdido un 15 % de su poder adquisitivo. Se han suprimido 52.000 puestos de funcionarios y se ha reducido el gasto público en casi un 35 %. 
También hay que tener en cuenta las importantes movilizaciones populares que tuvieron lugar en 2024 y 2025 tanto entre los trabajadores asalariados como entre los jubilados, en las universidades, en los movimientos feministas y entre los desempleados organizados en los diferentes movimientos piqueteros.
A pesar de ello Milei logró mantener el apoyo de la opinión pública, pero este apoyo comenzó a disminuir, ante los rechazos sostenidos del Gobierno de aumentar el gasto en políticas sociales y el escándalo de corrupción en los sobreprecios de medicamentos para entregar a las personas con discapacidad en el cual Karina Milei, la hermana del presidente, está involucrada. Este escándalo sigue al de la criptomoneda $LIBRA « coin Milei ».[7]
El fracaso económico se haría evidente a los ojos de la opinión pública del país unos meses más tarde, poco antes de las elecciones de octubre de 2025, en las que se renovaría parte del Poder Legislativo. Milei corría el riesgo de perder la ajustada mayoría parlamentaria de la que disponía gracias al apoyo de la derecha tradicional y de una parte de los parlamentarios peronistas. Además, corría el riesgo de obtener malos resultados electorales para sus candidatos.
En consecuencia, Donald Trump ejerció la máxima presión sobre el FMI para que le echara un cable a Milei.
Trump ha presionado al máximo al FMI para que le eche un cable a Milei. 
Trump ya había ayudado a un presidente de derecha en Argentina en 2018 durante su primer mandato, ¿no es así?
Efectivamente, Trump ya había hecho lo mismo en 2018 durante su primer mandato para apoyar a Mauricio Macri, consiguiendo que el FMI prestara a la Argentina 45.000 millones de dólares para intentar evitar un fracaso electoral en 2019.
El crédito de 2018 fue odioso porque iba en contra de los intereses de la población y no cumplía con requisitos legales propios de Argentina. Una gran parte de la suma prestada se fue al extranjero en forma de fuga de capitales [8]. Macri perdió las elecciones presidenciales de octubre de 2019. Un frente peronista liderado por Alberto Fernández y Cristina Kirchner ganó las elecciones prometiendo un cambio de política en sentido progresista. Pero, posteriormente, el Gobierno peronista que se formó no tuvo el valor de enfrentarse a los acreedores, en particular al FMI. Con el fin de pagar la odiosa deuda contraída por Macri en 2018, el propio Gobierno peronista solicitó en 2022 un nuevo crédito al FMI por un importe de 45.000 millones de dólares. Las políticas expectantes y cada vez más impopulares que este gobierno peronista había impuesto bajo la dirección del FMI (para cumplir las condiciones que este establecía y satisfacer los intereses del gran capital) provocaron una gran decepción entre su base electoral.

¿Cuál era la apuesta de Javier Milei en el plano económico?

En las elecciones de octubre de 2023 Milei ganó las elecciones presidenciales presentándose como un salvador y utilizando métodos de comunicación similares a los de Trump. Inmediatamente recibió las felicitaciones del FMI. El gran capital argentino e internacional estaba contento. Pero las medidas drásticas que tomó provocaron en 2024 una caída del consumo, un aumento de la pobreza y no reactivaron realmente la economía. En 2025 hubo un repunte de la actividad económica, las reservas de divisas, que ya eran escasas, se redujeron aún más. Milei esperaba que su política de austeridad antipopular y las múltiples medidas de desregulación atrajeran una gran afluencia de capital extranjero. Esto no sucedió. Como consecuencia, su Gobierno se iba a quedar sin reservas de divisas para hacer frente a los reembolsos exigidos por el FMI. Para salir de esta situación era absolutamente necesario obtener un nuevo crédito del FMI para poder seguir reembolsándolo y pagar la factura de las importaciones.

¿Cuál fue el debate en el seno del FMI sobre la ayuda que se debía prestar a Milei?

La dirección del FMI se enfrentaba a un importante debate interno. ¿Cómo justificar un nuevo crédito de gran volumen cuando la norma oficialmente vigente es la siguiente: el FMI solo puede prestar si el crédito que concede hace que la deuda sea sostenible? Sin embargo, era evidente que los dos créditos anteriores, los 45.000 millones de 2018 contratados por el gobierno de Mauricio Macri, seguidos de los 45.000 millones de 2022 renegociados por el gobierno peronista de Alberto Fernández, no habían hecho sostenible la deuda. Esta había aumentado considerablemente.
Dentro de la dirección del FMI se alzaron voces para decir que el nuevo crédito y el nuevo programa vinculado a él no iban a dar mejores resultados que los anteriores. Lo débil de la nueva situación era evidente ya que, como parte de un relanzamiento económico, las líneas de crédito fueron acompañadas de la eliminación a las restricciones de las personas para acceder a divisas. Esto vuelve a ubicar, después de 7 años de cometer el mismo “error”, al FMI financiando la fuga de capitales (entre abril y julio de 2025 ya se han comprado dólares por valor de 15.900 millones).
El personal permanente del FMI lo sabía muy bien. Pero la presión de Trump sobre Kristalina Georgieva, la directora general, y sobre el personal, fue máxima.

¿Cuál fue la posición de los miembros del BRICS+ dentro del FMI?

Lo que llama la atención es que los países miembros del BRICS aceptaron la presión de Trump y votaron en abril de 2025 a favor de la concesión del crédito de 20.000 millones de dólares. El Brasil de Lula intervino activamente para convencer a los demás países latinoamericanos de que votaran a favor del crédito, a pesar de que Milei representa un verdadero peligro para la democracia en el continente y apoya a Bolsonaro y a la extrema derecha brasileña, que espera ganar las elecciones brasileñas en octubre de 2026.
Los BRICS aceptaron la presión de Trump y en abril de 2025 votaron unánimemente a favor de que el FMI prestara 20.000 millones de dólares al Gobierno de Milei. 
China, Rusia, India, Sudáfrica y los demás nuevos miembros del BRICS que tienen representantes en la dirección del FMI votaron a favor del crédito de 20.000 millones de dólares. China (6,08%), Rusia (2,59%), Brasil (2,22%), India (2,63%) y Sudáfrica (0,63%) disponen conjuntamente del 14,14% de los votos en la dirección del FMI (al igual que en el Banco Mundial, más o menos). Si añadimos los cinco nuevos miembros del BRICS, a saber, Indonesia (0,95% de los votos), Irán (0,74%), los Emiratos Árabes Unidos (0,49%), Egipto (0,43%) y Etiopía (0,09%), los BRICS+ poseen casi el 17% de los votos (para los porcentajes, véase https://www.imf.org/en/About/executive-board/members-quotas). Sin embargo, con un 15% es posible bloquear una decisión, ya que se necesita una mayoría del 85% en caso de votación sobre cuestiones controvertidas. En cualquier caso, independientemente del cálculo de los votos, es cierto que los representantes de los BRICS podrían haberse opuesto a la decisión en el debate y haberla dificultado mucho, ya que otros países mostraban claras dudas.
Por lo tanto, es muy grave que los líderes de los BRICS hayan decidido apoyar a Milei corriendo el riesgo de ofrecerle la oportunidad de mantenerse en el poder y de tener un efecto contagioso en el resto de la región y más allá. Esto puede tener consecuencias aún más dramáticas que las que conocemos actualmente, tanto para el pueblo argentino como para muchos otros pueblos.
Lo que está sucediendo entre Argentina, el FMI y otros acreedores animará a algunos gobiernos a aplicar políticas antisociales cada vez más brutales, ya que sabrán que, incluso en caso de fracaso macroeconómico evidente, siempre podrán contar con la ayuda del FMI.

¿Cuál ha sido el papel de China?

Es importante explicar aquí el papel desempeñado por China, el segundo socio comercial de Argentina, muy por delante de Estados Unidos. China compra alrededor del 15% de las exportaciones argentinas, Brasil el 20% y Estados Unidos entre el 7 y el 8%.
Los principales productos exportados por Argentina a China son la soja y sus derivados, la carne de vacuno, el vino, el petróleo y los productos petrolíferos, así como el litio. El 15% de las importaciones argentinas proceden de China y consisten principalmente en maquinaria y equipos industriales, vehículos, piezas de repuesto y productos electrónicos. Las relaciones entre China y Argentina son, por tanto, emblemáticas de las relaciones entre un país industrializado (China) y un país esencialmente exportador de materias primas (Argentina).
En vísperas de la concesión del crédito del FMI a Argentina a principios de abril de 2025, China renovó una “línea de crédito” por un valor equivalente a 5.000 millones de dólares a la Argentina de Milei (como ya había hecho con el presidente de derecha Mauricio Macri en 2018 y luego con el presidente peronista Alberto Fernández, que le sucedió). Por lo tanto, China también ha proporcionado un salvavidas a Milei. De hecho, el crédito concedido por China permite al Gobierno de Milei, en caso de necesidad, efectuar reembolsos al FMI, pagar a otros acreedores, incluidos los chinos y abonar parte de su factura de importación de productos industriales chinos, si lo llega a requerir.
Es importante señalar que el swap de crédito chino permite a Milei mostrar un nivel positivo de reservas brutas de divisas, cuando en realidad el nivel neto de las reservas es negativo, como se muestra en una nota de la agencia de calificación Fitch de abril de 2025, que puede consultarse aquí.[9]
Trump presionó a Milei para que no renovara su posición de crédito con China [10], pero este último se encontraba en una situación tan desesperada que se resistió a la insistente petición de su mentor Trump. China ayudó a Milei y al mismo tiempo se aseguró de que pudiera seguir pagando la deuda argentina y de que pudiera seguir pagando sus facturas de importaciones chinas. Por lo tanto, China dio prioridad a sus intereses económicos y geoestratégicos.

Conclusiones

 En abril de 2025 China renovó una línea de crédito por un valor equivalente a 5.000 millones de dólares a la Argentina de Milei. 
Los BRICS han adoptado una actitud muy complaciente en la dirección del FMI hacia Trump y sus aliados, lo que no impide que el presidente de los Estados Unidos siga a la ofensiva contra ellos.
La Argentina de Javier Milei ilustra hasta qué punto la política y las finanzas internacionales son inseparables. En abril de 2025 el FMI, China, el Banco Mundial y el BID ofrecieron al presidente argentino un salvavidas de 42.000 millones de dólares, lo que le permitió aplazar una crisis inminente. Este apoyo, obtenido bajo la presión de Donald Trump y validado por los BRICS+, revela que las consideraciones geopolíticas prevalecen sobre cualquier lógica económica de sostenibilidad de la deuda. Sin embargo, la situación de Argentina es alarmante: una deuda récord con el FMI, reservas de divisas agotadas, un crecimiento casi nulo si se toma el período 2022-2025 y un tejido social profundamente debilitado por las políticas de austeridad.
A pesar del superávit presupuestario aplaudido por los acreedores, el descontento popular es palpable. La decisión de los BRICS+ de apoyar a Milei, en contradicción con su discurso de ruptura con el orden financiero occidental, confirma que sus prioridades siguen dictadas por sus propios intereses comerciales y estratégicos. China, en particular, ha dado prioridad a la seguridad de sus exportaciones y sus créditos. El Gobierno de Lula también ha dado prioridad a sus intereses económicos, ya que cuenta con el dinero del FMI para que la Argentina de Milei pueda seguir pagando su factura de importaciones procedentes de Brasil.
En definitiva, esta ayuda no garantiza ni la estabilidad política de Milei ni la reactivación sostenible de la economía argentina. Solo aplaza el vencimiento de la deuda a costa de un endeudamiento cada vez más insostenible.

El autor agradece a Demián García Orfanó, Jorgelina Matusevicius, Julio Gambina, Eduardo Lucita y Jorge Marchini por sus comentarios, asesoramiento y a Fernanda Gadea por su revisión. El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este texto y de cualquier error que contenga.

Notas

[1] El RIGI es un marco normativo que permite a grandes inversiones extractivistas apropiarse de los bienes comunes sin ningún tipo de regulación. Habilita el saqueo del territorio y la destrucción ambiental.
[2] FMI, «La Junta Ejecutiva del FMI aprueba un acuerdo ampliado de 48 meses y 20.000 millones de dólares estadounidenses para Argentina», 11/04/2025, https://www.imf.org/en/News/Articles/2025/04/12/pr25101-argentina-imf-executive-board-approves-48-month-usd20-billion-extended-arrangement Véase también https://www.clarin.com/economia/nuevas-medidas-economicas-gobierno-fin-cepo-fondos-frescos-fmi-us-15-mil-millones_0_gWZ3bYdtLi.html
[3] Leer: Ministerio de Economía, «Argentina anuncia un programa de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional por USD20.000 millones Argentina anuncia un programa de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional por USD20.000 millones » 11 de abril de 2025 https://www.argentina.gob.ar/noticias/argentina-anuncia-un-programa-de-facilidades-extendidas-con-el-fondo-monetario
Véase información crítica que muestra que parte de los fondos prestados se han desviado al extranjero en forma de fuga de capitales: https://www.reddit.com/r/argentina/comments/1m6e0s4/en_45_d%C3%ADas_se_fugaron_us_5300_m_el_44_del/?tl=en
Véase también una evaluación de julio de 2025: Buenos Aires Times y Blomberg, «IMF to discuss Argentina amid US$20-billion programme’s first review», 22 de julio de 2025, https://www.batimes.com.ar/news/economy/imf-to-discuss-argentina-amid-us20-billion-programmes-first-review.phtml
Por otra parte, el FMI, bajo la presión de Milei, ha destituido a uno de sus altos funcionarios chilenos considerado demasiado crítico: Perfil, «El FMI «le hace caso» a Milei y corre al chileno Rodrigo Valdés de la dirección para América Latina. El funcionario había sido desplazado el año pasado de la negociación del programa de la deuda tras las críticas de Javier Milei.
Ahora ocupará el Departamento de Finanzas Públicas en el FMI», 14 de septiembre de 2025, https://www.perfil.com/noticias/internacional/el-fmi-nombro-en-un-nuevo-puesto-a-rodrigo-valdes-quien-tuvo-una-relacion-tensa-con-argentina.phtml
[4] El Banco Mundial informó un financiamiento de USD 12.000 millones, de los cuáles el tramo de más rápida implementación sería un desembolso de USD 1.500 millones por medio del BIRF.
https://www.bancomundial.org/es/news/statement/2025/04/11/world-bank-group-announces-us-12-billion-support-package-for-argentina-economic-reform-program
El Banco Interamericano de Desarrollo anunció líneas de crédito por USD 4.000 millones “el primer año”, pero solo llegaría en el corto plazo “parte importante”.
https://www.iadb.org/es/noticias/el-bid-apoyara-argentina-con-us10000-millones
En ambos casos, con los dólares obtenidos se están refinanciando vencimientos relevantes que tenían lugar entre abril y diciembre de 2025 (aproximadamente USD 1.500 millones para el caso del BID y USD 786 millones para el caso del BIRF).
[5] Los derechos especiales de giro (DEG) no son una moneda en sentido estricto. Se trata de una unidad de cuenta creada por el FMI en 1969 que sirve de referencia para valorar las transacciones del FMI, servir como activo de reserva internacional y complementar las reservas oficiales de los países miembros. El valor de 1 DEG/SDR se define a partir de una cesta de las principales monedas (actualmente, el dólar estadounidense, el euro, el renminbi, el yen japonés y la libra esterlina). Según los tipos actuales del FMI, 1 DEG/SDR = 1,37 USD.
[6] La cuota es la «parte del capital» que un país tiene en el FMI. Cada país miembro debe suscribir una cuota cuando se adhiere al Fondo. Esta cuota se expresa en derechos especiales de giro (DEG). La cuota representa la contribución de un país a los recursos del FMI (algo así como una aportación de capital a una cooperativa). Derecho de voto: la cuota determina el número de votos que tiene un país en las decisiones del FMI. Acceso a la financiación: la cuota define el límite máximo de endeudamiento de un país con el FMI. Normalmente, un país puede pedir prestado hasta un múltiplo determinado de su cuota (por ejemplo, el 145 % anual, el 435 % acumulado, salvo excepción). Cuando un país tiene una deuda con el FMI de 3, 5 o 10 veces su cuota, significa que se ha beneficiado de excepciones excepcionales.
[7] Javier Milei ha sido objeto de polémica por promocionar enérgicamente la criptomoneda $LIBRA que se desplomó poco después, causando pérdidas a sus seguidores. Se le acusa de haber abusado de su posición de influencia económica para llevar a cabo una operación financiera dudosa. La criptomoneda se presentaba como un medio para protegerse de la galopante inflación en Argentina y como una inversión de futuro. Milei, defensor del anarcocapitalismo y feroz crítico del Banco Central, le aportaba una credibilidad considerable. El problema: poco después de su lanzamiento, el precio de la $LIBRA «Coin Milei» se desplomó, perdiendo casi todo su valor. Muchos inversores que habían comprado la criptomoneda siguiendo las recomendaciones de Milei perdieron su dinero.
[8] El Banco Central presentó un informe en 2020 mostrando gráficamente que los recursos del FMI permitieron una fuga de capitales equivalentes (USD 44.500 millones frente a USD 45.100 millones), más allá de la aplicación concreta de los recursos del Fondo para otros compromisos.
[9] “By March 2025, reserves fell to USD24 billion, and net reserves to negative USD7 billion (net of the China swap, reserve requirement and repos), little changed from December 2023, when Milei took office.” Fuente : Fitch Ratings, «El cambio en la política cambiaria de Argentina abre un camino más claro hacia la acumulación de reservas», 17 de abril de 2025. https://www.fitchratings.com/research/sovereigns/argentinas-fx-policy-shift-opens-clearer-path-to-reserve-accumulation-17-04-2025
[10] Véanse diferentes fuentes de información sobre las presiones de la administración Trump sobre el gobierno de Milei y las reacciones de China:
https://buenosairesherald.com/economics/chinese-embassy-u-s-officials-argentina-comments-are-defamation-and-calumny
https://www.reuters.com/markets/currencies/china-us-clash-over-major-argentina-currency-swap-line-2025-04-08/
https://buenosairesherald.com/economics/argentina-renews-us5-billion-currency-swap-with-china-for-12-months
https://www.bcra.gob.ar/noticias/bcra-pboc-renuevan-swap-i.asp
https://www.cfr.org/article/china-latin-america-april-2025

La visita del Almirante y la política de defensa en Argentina
Jorge Jouroff

Los primeros días de mayo del 2025 visitó Argentina el comandante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM, por sus siglas en inglés), quien reemplazó a la General (r) cuatro estrellas Laura Richardson.
La comitiva estaba integrada, entre otros, por Abigail Dressel, encargada de negocios y actual responsable de la sede diplomática estadounidense en Argentina, y el Mayor General Julian Cheater, director de Estrategia, Políticas y Planes del Comando Sur. Además, la visita estuvo precedida por la del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, vital para la concreción del préstamo por 20.000 millones de dólares para el plan de estabilización.
La visita protocolar comenzó en el Edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa y del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, siendo recibido por el Brigadier General Xavier Isaac, jefe del Estado Mayor Conjunto. Posteriormente, el almirante fue recibido por el jefe de la Casa Militar, Sebastián Ibáñez, y el ministro de Defensa, Luis Petri, reuniéndose luego casi una hora con el presidente, Javier Milei. Una vez finalizadas las reuniones, efectuó un viaje y recorrida por la ciudad de Ushuaia, a inspeccionar que China no esté instalando en Tierra del Fuego la Base Naval Integrada, como la General Laura Richardson había informado a sus superiores.
El punto central de la agenda Hosley es la seguridad regional y la protección de rutas marítimas estratégicas. Tan así que en la Base Naval Integrada en Ushuaia se interiorizó sobre las misiones argentinas en la protección de rutas marítimas estratégicas para el comercio global. Esta base, cuya construcción comenzó en 2022, busca fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y facilitar la conexión logística con la Antártida mediante infraestructura portuaria y de abastecimiento. La Embajada publicaría posteriormente que «Estados Unidos está comprometido a profundizar nuestra larga asociación en defensa con Argentina y a trabajar juntos para fortalecer la seguridad regional». Posteriormente al encuentro  también se informó que estuvieron en agenda el «fortalecimiento de la colaboración en defensa», y «el apoyo de Estados Unidos a los esfuerzos para fortalecer y modernizar las capacidades en defensa de Argentina». Es  sobre esa base que, en marzo pasado, el Gobierno habilitó la operación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército norteamericano en la Hidrovía Paraná-Paraguay. Es también sobre esa premisa que el gobierno estadounidense autorizó la venta de aviones de combate F-16.
Los planes del gobierno para las Fuerzas Armadas. El posicionamiento global
En su declaración oficial ante el Senado de Estados Unidos en febrero pasado, Hosley enfatizó la intención de asistir a sus aliados latinoamericanos a través de programas como el Financiamiento Militar Extranjero, las Ventas Militares al Extranjero y los Artículos de Defensa en Exceso explayándose contra la influencia china en la Argentina haciendo énfasis en las reservas de litio del país. Hosley profundizó en los conceptos que vertiera su antecesora en el cargo, Laura Richardson, quien repetidas veces insistió en la necesidad de controlar la Hidrovía para negarle el acceso a China, así como la necesidad de tomar medidas con la estación china en el sur argentino. También motivo de gran preocupación era que, en caso de conflicto, China no pudiese utilizar las rutas marítimas para abastecimiento o comercio, más allá de que exista o no una base naval y de comunicaciones, como se dijo en un primer momento.  Lo que se llama «política de estado». El comandante subrayó el aumento de la influencia estadounidense con la adquisición de los aviones F-16 gracias a la «aprobación de un paquete de sostenimiento de 941 millones de dólares por parte de Estados Unidos»  que «fue esencial para evitar que China se arraigue aún más en el aparato militar de un socio clave».
Ratificando lo anterior el gobierno de Milei expresó que, junto con la ayuda económica, busca «profundizar la alianza con la administración  Trump en términos militares y de inteligencia». En esa dirección , se propone realizar un convenio de ayuda técnica e intercambio de información con EE UU para que los ingenieros de su Armada puedan trabajar en la planificación y construcción de la base en Ushuaia.
En otra de sus declaraciones, se recalcó que «con más de dos siglos de lazos diplomáticos, EE UU y Argentina continúan fortaleciendo sus vínculos políticos, de seguridad, económicos y culturales, y reafirman a Argentina como un socio regional de confianza en la promoción de la democracia, la seguridad y la prosperidad».
En la misma línea, y como parte de su política global, el Gobierno argentino anunció que  volverá a insistir en la posibilidad de integrarse como socio global de la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN), condición hasta ahora sólo otorgada a Colombia. En ese sentido, se informó que «El 25 de septiembre se llevó a cabo la primera ronda de aprobación de los miembros de la OTAN sobre el programa y la incorporación de Argentina como socio global.»  Además, con el objetivo de mejorar la capacidad de las Fuerzas Armadas, se prevén programas de capacitación, intercambio de información e inteligencia, y, por supuesto, la participación en ejercicios conjuntos.
Inversión y  modernización
El Ministerio de Defensa elaboró un informe destacando los principales avances en la compra de nuevos equipos militares, el posicionamiento global de Argentina y los incrementos salariales para los empleados públicos,  siendo presentado por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos ante la Cámara de Diputados. Sobresalen en el informe la incorporación de los aviones militares, los F-16,  la incorporación de aeronaves IA-63, aviones Tecnam P2002,  la adquisición del EMBRAER 140  y y la incorporación del C-130H Hércules TC-60 y una aeronave no tripulada clase 1 Tehuelche. En el ejército,la modernización de los tanques medianos (TAM 2C A2),  dos vehículos para nieve Tucker Sno-Cat 1642, los cuales serán destinados a las tropas de montaña. Para la Armada, se destaca la incorporación  de dos nuevas lanchas para el Servicio de Hidrografía Naval, y se continúan las conversaciones para la adquisición de submarinos. En ese  sentido son sobre todo consideradas las ofertas del astillero francés Naval Group, con quien ya se firmó una carta de intención para los submarinos clase Scorpène   y con el Thyssen Krupp Marine Systems  par los submarinos del tipo 209NG, tipo de submarinos que la Argentina ya utilizó hace años y que fueron adquiridos por la última dictadura militar.
Las alianzas políticas
El Presidente Menem, a quien Milei definió como el más grande presidente de la Argentina, definió en su época las relaciones con Estados Unidos como «carnales», resaltando así su alineamiento incondicional con el gobierno del norte.  El gobierno de Milei decidió dar un paso más adelante en su política, alineándose totalmente con los gobierno de Estados Unidos e Israel, y darle un sesgo más político. Ya no se trata sólo de los gobiernos, sino también de la ideología que los une. Milei, quien se siente un elegido «por las fuerzas del cielo» está pensando en conformar una alianza de los gobiernos de derechas, y no sólo en América Latina, sino también con las fuerzas de la nueva derecha en Europa, apoyándose, claro está, en el gobierno de Trump.  Es así que desde la Casa Rosada se informa que se está trabajando también en el acta de conformación de una liga de naciones conservadoras, que busca integrar con los Estados Unidos, Italia, Israel, Hungría y Ecuador y apuntar a encabezar la oposición a la Agenda 2030 y a las políticas sociales, económicas y de diversidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Los grandes financistas de la política argentina, que en un primer momento apostaron por Massa, percibieron al poco tiempo el hartazgo generalizado y la posibilidad que, al fragmentarse el frente opositor, pudiera triunfar quien se presentaba como la anti política, y se volcaron a esa opción. Así, Milei, que es parte de la casta y fue financiado por ella, se presentó como su opuesto a los ojos de la gente. Las nuevas técnicas de hacer política, las redes sociales y el asesoramiento hicieron el resto. Milei no esconde su inspiración en los antecesores que ensayaron el modelo económico que aplica, el llamado neoliberal, de apertura económica y financiera indiscriminada y se ve a sí mismo como la continuidad histórica con personajes de la talla como Roca, Martínez de Hoz, la UCD, Alsogaray, Cavallo y por supuesto Menem. Por ello también se siente un elegido. A diferencia de algunos de sus antecesores, llegó por la vía democrática, pero la línea roja que los une es evidente. No sólo quiere aplicar una línea económica; también aspira a reformular el balance de poder en la Argentina, como los otros movimientos de derecha del continente, estén o no en el gobierno. De forma que no es solamente su continuación, sino que se presenta como la superación, adaptada a las condiciones actuales. Por ello, la propuesta económica viene de la mano con otras tres: más seguridad interna, y una política exterior y de defensa coherente con lo anterior. En estos tiempos agitados, Washington comprende la importancia de América Latina y la necesidad de aliados seguros y considera a Argentina como el aliado estratégico más importante de la región en su contienda global con China y, por supuesto, le otorga un lugar muy importante en su política en el continente. Es necesario comprender que, si bien hay continuidad, esto es algo más que la repetición de políticas anteriores. No sólo se trata de mantener el statu quo, sino impulsar uno nuevo.

Avanza el proyecto de una base de Estados Unidos en Ushuaia y Milei quiere que la financie Washington
Por Claudio Mardones

La visita del jefe de Comando Sur, Alvin Hosley, fortaleció la iniciativa. Se trata de un punto estratégico por la cercanía a la Antártida. El estrecho de Magallanes es parte de la ecuación.
Aunque ambos dicen que tienen una relación virtualmente “rota”, Javier Milei y Victoria Villarruel mantienen algo en común. El presidente y su vice están de acuerdo en impulsar la instalación de una base militar de los Estados Unidos en Ushuaia. Aunque casi no se hablan y siguen explorando una tregua que no prospera, los dos han prodigado gestos directos al Pentágono de los Estados Unidos. Esta semana empezaron a rendir sus frutos con el bajo perfil que eligió el almirante Alvin Holsey para realizar su primera visita a la Argentina. Lo hizo en su rol de flamante jefe del Comando Sur de norteamericano, el brazo del Departamento de Defensa dedicado al control militar de América Latina.
El almirante de la marina norteamericana llegó el lunes por la tarde a Buenos Aires y buscó acomodarse a la agenda argentina de una semana corta. El martes se reunió con el presidente, Javier Milei, y con el ministro de Defensa, Luis Petri. Después llegó el punto principal de su agenda. El miércoles viajó a Ushuaia y recorrió la base naval que la Armada tiene en el punto más austral del continente. A diferencia de la híper exposición de su antecesora, Holsey fue más discreta. Quizás porque llegó en un momento donde deberá cerrar parte de las exploraciones que realizó Laura Richardson, la generala de cuatro estrellas del Ejército norteamericano que cerró el año pasado un cabildeo ecuménico en la Argentina. Se hizo conocida porque fue recibida el 25 de abril de 2022 por la entonces vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El 5 de abril del año pasado volvió al centro de la relación bilateral entre Washington y Buenos Aires porque viajó a Ushuaia y Milei decidió repentinamente volar para recibirla. Lo hizo porque el gobernador fueguino, Gustavo Melella, se había negado en forma tajante a recibirla. En su lugar lo hizo el presidente con un viaje relámpago. Con Richardson al lado, Milei anunció la posible construcción de una base militar integrada entre Argentina y los Estados Unidos.
Entre la última gira de la generala y la primera visita del almirante sólo ha pasado un año. La diferencia entre una recorrida y la otra es notable. Esta vez Holsey sólo fue recibido por autoridades gubernamentales en Buenos Aires, pero cuando llegó a Ushuaia avanzó en silencio. El nuevo titular del Comando Sur hizo lo mismo que hicieron sus antecesores Richardson y, mucho antes, el almirante Craig Faller. Todos recorrieron la base naval de la Armada en Ushuaia, pero Holsey lo hizo en una clave totalmente distinta.
Tres altas fuentes vinculadas a la visita confiaron que, en este caso, las conversaciones de los funcionarios argentinos apuntan a conseguir que el Pentágono financie y construya la base militar integrada en las instalaciones que tiene la Armada. Según las mismas fuentes se trata de la versión más ambiciosa de la instalación militar planificada en Ushuaia y el financiamiento de la construcción sería el anticipo del calibre que tendrá la presencia militar de los Estados Unidos en el puerto más importante que tiene Tierra del Fuego.
El proyecto contaría con el financiamiento directo del Pentágono y no sería a través del Departamento del Tesoro, cuyo titular, Scott Bessent, visitó la Argentina hace tres semanas para respaldar la salida del cepo cambiario para los individuos. Después del paso por Argentina, Bessent se encargó de difundir que estaban dispuestos a ayudar al gobierno de Milei con un crédito directo de EE UU para preservarlo de una inestabilidad cambiaria o financiera. Hasta ahora es el único gesto que la administración de Donald Trump ha dedicado con semejante profundidad para un gobierno de América Latina.
Una eventual base militar tutelada por Washington contaría con fondos directamente provistos por la cartera de Defensa norteamericana conducida por el ex presentador de la cadena Fox, Pete Hegseth. 
El presupuesto de construcción de la base es, por ahora, un secreto de Estado, pero su desarrollo sobre las instalaciones de la Armada Argentina permitiría agilizarla. El objetivo es reconstruir el puerto, dotarlo de capacidades militares aéreas, fluviales y terrestres, donde los Estados Unidos apostaría tropas, embarcaciones y tecnología para ejercer un control directo de uno de los principales accesos a la Antártida. También del Estrecho de Magallanes, el único paso logístico entre el Atlántico y el Pacífico después del Canal de Panamá que la administración Trump logró controlar, cuando han pasado solo 100 días de su regreso al Salón Oval de la Casa Blanca.
El Estrecho de Magallanes no es ajeno a la estrategia que Milei impulsa con Estados Unidos. El año pasado, cuando anunció la base integrada, reivindicó la decisión para adelantarse a la propuesta que estaba impulsando el gobierno chileno para instalar la misma base en Punta Arenas. Desde aquel entonces, el vínculo bilateral cambió. Durante el último tramo de la administración de Joe Biden, el gobierno libertario consiguió el visto bueno del Pentágono para comprar 24 aviones F-16 Fighting Falcon a Dinamarca. Son naves de fabricación estadounidense, con renovación de segundo uso y llegarán a cuenta gotas, pero forman parte de los gestos que el gobierno norteamericano le dedica a Milei desde que la Casa Blanca tenía un representante demócrata.
Ahora, con el regreso de los republicanos, la hoja de ruta que había dejado Richardson entró en una etapa definitoria bajo el mando de Holsey. Si se concreta el desembolso del Pentágono y avanza la construcción, se abren otras líneas de aprovisionamiento tecnológico para las fuerzas armadas argentinas. El mar de fondo apunta a limitar por completo la presencia de la cooperación de China en el país, pero de la mano de un aliado estratégico de Inglaterra, como es EE UU. Ese punto no genera el rechazo de Villarruel. “La seguridad del Atlántico Sur no puede quedar en manos de una potencia extracontinental. El desafío que aquí se presenta exige acuerdos entre los países de nuestro continente del Ártico al Antártico para fijar las políticas de defensa hemisféricas”, dijo la vice, el 2 de abril en Ushuaia para participar de una nueva conmemoración del intento de recuperación de las Islas Malvinas durante la ùltima dictadura. “Un año atrás recibimos la visita de la entonces jefa del Comando sur de los Estados Unidos, la generala Laura Richardson. En un acto donde se entonó la marcha de las Malvinas, se anunció la intención de reforzar la presencia argentina mediante la construcción de una base naval integrada que sirva también como Polo Logístico Antártico. Dicha construcción fue promovida y contaría con la colaboración de los Estados Unidos, convirtiendo a la Argentina en la puerta de entrada al continente blanco. Se reconoce entonces que la Argentina es un país bicontinental”, reivindicó la titular del Senado. Villarruel, hija de un ex combatiente de Malvinas, cree en el desarrollo de un “gran sistema de defensa para las Américas”, pero bajo la tutela norteamericana.
Holsey vino y se fue con un perfil mucho más bajo que su antecesora, pero quienes lo escucharon en vivo, aseguraron que, hasta ahora, “nunca, por parte de un gobierno argentino, se había avanzado tanto en entregar territorio y defensa a la vez. Al parecer, esta vez no se trata de un intento ni de una exploración. Ha cambiado mucho la importancia geopolítica del Atlántico Sur y por eso es el momento de actuar”, aseguró una fuente del gobierno».

Fuentes: Perfil, Resumen Latinoamericano, Página 12, www.eldiario.es, Diario AR, rebelion.org, Tiempo ar, El Destape

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