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El Presidente de la República nunca ha podido decir violencia de género

Fuentes: SEMlac

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en 394 conferencias de prensa nunca ha nombrado al CONAVIM, ni ha hablado jamás de mujeres víctimas de violencia y sólo ha podido decir en cuatro ocasiones, el 0,1 por ciento, el nombre completo del Instituto Nacional de las Mujeres o INMUJERES; jamás ha podido nombrar a la «discriminación femenina», la violencia de género o (mujeres) violentadas.

El dato está reflejado en un análisis realizado por SPIN Taller de Comunicación Política, que dirige Luis Estrada, realizado a petición de SEMlac.

La palabra feminicidio la ha dicho 36 veces en 2019. En marzo de 2019 cuando se ha considerado «crisis» y noticia el problema agravado de la violencia contra las mujeres, luego de las marchas y denuncias de las jóvenes por todo el país, incluso a las puertas del Palacio Nacional donde vive el primer mandatorio.

Después de ello, nunca más ha vuelto a pronunciar la palabra feminicidio. De igual forma concluye el análisis, en esas 394 conferencias, sólo ha dicho la palabra género en 21 ocasiones.

SPIN lleva a cabo un análisis diario de las conferencias de prensa matutinas, de las palabras que pronuncia; también analiza las características generales de cada conferencia, las asistencias y participaciones de funcionarios públicos, las preguntas de la prensa y la audiencia en redes sociales, estudia las frases repetitivas, las afirmaciones no verdaderas, los señalamientos frecuentes y el impacto mediático de los mensajes iniciales.

En contrasentido, las mujeres, la mitad de la población, responsables de institutos o secretarías de estado, agrupaciones feministas, diputadas, senadoras, diputados, senadores, personalidades u organismos internacionales, solamente en 110 días, desde el comienzo de la pandemia, han realizado 200 acciones virtuales para análisis, denuncias, datos (Nosotras tenemos otros datos) y movilizaciones a la distancia. Casi dos diarias.

A ello tampoco se ha referido el jefe del Estado mexicano. Foros virtuales con especialistas nacionales e internacionales todos los días, ni los ve ni los oye, no le preocupan.

Según Luis Estada, AMLO en sus conferencias, frente a la crisis de la violencia contra las mujeres ha tratado de cambiar la conversación, pero en este caso no lo ha conseguido. En general, según SIPIN, solamente el ocho por ciento de la intención por poner «agenda», la que le interesa al Presidente de la República, realmente tiene impacto. En el 92 por ciento de esta intención fracasa. Da de qué hablar, pero no logra poner agenda.
Llama la atención el resultado del pedido de SEMlac sobre solamente las palabras: Feminicidio(s): 53 veces; Feminista: 36 veces; Género: 21 veces; Feminismo: nueve veces; violencia contra la(s) mujer(es): nueve veces; INMUJERES: cuatro veces; madre(s) trabajadora(s): tres veces; desaparecidas: tres veces.

Ello, comparado con su discurso fundamental: liberales, conservadores, corrupción o Benito Juárez, las más pronunciadas durante casi dos años.
Otro hallazgo fue saber el número de veces que ha dicho CONAVIM, discriminación femenina, mujeres víctimas de violencia, violencia de género y (mujeres) violentadas, en todos los casos la respuesta es la misma: cero veces, lo mismo que Machismo.

La cara y el cuerpo hablan

Según Bárbara Tijerina, especialista y analista de lenguaje no verbal consultada por SEMlac, sostiene que no es empático a la problemática del feminicidio, a violencia contra las mujeres. Más bien, detalla, tiene actitudes de desprecio, molestia y sus gestos lo revelan. Se siente molesto porque se afecta su poder. Cuando se abordan esos temas claramente se enoja, se nota en cómo mueve sus cejas, se le tensa el maxilar, «es un narcisista», no mira, es arrogante, indolente y muestra una sonrisa asimétrica de gran molestia. Siempre al feminicidio lo pone a un lado, eso se nota en sus brazos y manos, en cómo se recarga.

Esas actitudes, dice Bárbara Tijerina, se notan hasta cómo mueve los pies; hablar de feminicidio le hace darle la vuelta, abre el ángulo de sus piernas, se mece y se siente vulnerable.

Luis Estrada sostiene dos cosas adicionales. Hablar de la violencia contra las mujeres, o feminicidio no le gusta. Lo que hace, como no ocurre en otros temas, es delegarlo. Menciona ellas -refiriéndose a las mujeres de su gabinete- y lo delega a Olga Sánchez Cordero o a Claudia Sheinbaum Pardo.
En su opinión, además, el disgusto es claro, porque «no lo conoce, le molesta y lo distrae» de su agenda.

Cuando llevaba 308 conferencias, mientras mencionó feminicidio 36 veces, habló 72 ocasiones de la rifa del avión presidencial.

Las palabras y el discurso

La académica feminista Estela Serrat hace notar que la realidad se produce una y otra vez por mediación de las palabras. En la crisis del covid-19, el Presidente de la República, ha querido «convencer» de que en México la familia es el remanso, por eso sólo una vez ha dicho machismo, luego se refiere al pueblo bueno, los hombres del pueblo bueno. Tardó 40 días en hablar de las mujeres, el personal al en la primera línea de la atención a las personas contagiadas.

El sociólogo Carlos Bravo Regidor, además, señala la respuesta de AMLO es brutal, pero congruente con lo que ha sido su discurso y su trayectoria. Para él, ser Presidente no se trata de gobernar a través de políticas públicas, sino de moralizar con sermones y símbolos. No está simulando: así es, así piensa, así toma decisiones.

A la solicitud de SEMlac, SPIN buscó las palabras de nuestro interés y resalta que sólo en 53 ocasiones ha nombrado la palabra feminicidio y 36 veces feminista, luego de que en 2019 las mujeres marcharon por las calles e hicieron, el 8 de marzo de 2020, un paro nacional al siguiente día.
SEMlac solicitó al doctor Estada este conteo, para ubicar el grado de empatía que tiene el Presidente con la condición de las mujeres. Al 18 junio último, SPIN encontró que ha dicho sólo 21 ocasiones la palabra género.

Mientras tanto, de cara a su silencio, es que los centros de llamadas de emergencia del país se desbordaron con más de 26.000 reportes de violencia contra las mujeres, la cifra más alta desde la creación de la línea directa de ayuda.

Pero el Presidente de México le restó importancia al anuncio realizado por su propio gabinete, sugiriendo, sin evidencia, que la mayoría de las llamadas de auxilio no eran más que bromas.

Mencionó: «El 90 por ciento de esas llamadas que te sirven a ti de base son falsas», dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando le preguntaron sobre el aumento de las llamadas en una reciente conferencia de prensa. «Esto sucede lo mismo en las llamadas que recibe el metro sobre sabotajes, sobre bombas».

Según la abogada feminista Patricia Olamendi Torres, el gobierno del presidente López Obrador ha sido incapaz de detener el asesinato diario de 11 mujeres en el país y, a veces, parece desestimar por completo el problema.

Cuando decenas de miles marchaban en la capital mexicana en las protestas feministas más numerosas de la historia reciente, en marzo, les pidió a las mujeres que dejaran de vandalizar la propiedad federal y dijo que el movimiento era obra de los opositores políticos «que quieren ver que este gobierno fracase».

Sobre la problemática lo que hizo fue delegar a sus colaboradoras. Luis Estada detalla que, sin embargo, en sus anuncios y mañaneras sólo participan las mujeres de su gabinete 30 por ciento, con 58 participaciones hasta hoy. Pero únicamente se ha referido a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, una vez. Y como protagonista de sus dichos, sólo da de que hablar, no modifica sus objetivos.

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