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El reformismo y la «revolución» posible

Fuentes: FRAGUA

La «cuarta transformación» en México ha comenzado oficialmente: el día 8 de agosto del presente año el Instituto Nacional Electoral (INE) entregó la constancia de mayoría a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), lo que lo hace, ahora sí, presidente electo de México. Sin embargo, debemos reconocer que desde los primeros días de julio tanto AMLO […]

La «cuarta transformación» en México ha comenzado oficialmente: el día 8 de agosto del presente año el Instituto Nacional Electoral (INE) entregó la constancia de mayoría a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), lo que lo hace, ahora sí, presidente electo de México.

Sin embargo, debemos reconocer que desde los primeros días de julio tanto AMLO como todo su equipo han estado trabajando intensamente por explicar sus planes de gobierno, sus políticas públicas, su estrategia financiera y sus propuestas concretas para beneficiar a la Patria, según sus palabras.

Pero no sólo los integrantes del futuro gobierno hacen declaraciones, también diferentes analistas políticos cercanos o militantes abiertamente de MORENA están explicando las diferentes decisiones del futuro gobierno, por polémicas que éstas parezcan. Y estos analistas coinciden con el futuro gobierno en que se harán «las transformaciones posibles que nacen de la lectura correcta de la realidad nacional» (Víctor M. Toledo).

Coinciden también en que se debe recuperar el papel rector del Estado para conciliar los intereses de clase; es decir, que se debe moderar la opulencia y la miseria, y que todas las clases deben estar unidas por el bien de la nación.

AMLO lo ha expresado muchas veces, una de las últimas fue en Ciudad Juárez, Chihuahua, en el foro organizado con víctimas el 7 de agosto pasado, y lo dijo con las siguientes palabras: «Tenemos que ser tolerantes, nada de sectarismos; tenemos que actuar en unidad, pensando que la Patria es primero y estar dispuestos a perdonar».

Pedro Salmerón, un historiador que, si no milita en MORENA oficialmente, es un serio defensor de sus propuestas, llama a los militantes de la izquierda anticapitalista a no quedarse fuera de la «revolución» posible, a que no se autoaíslen; llama también a la unidad para transformar lo posible.

Ésta es la tesis central del reformismo: transformar lo posible y, leyendo las propuestas del futuro gobierno, transformar lo posible es moderar los efectos más negativos de la política económica neoliberal en un aspecto central: combatir el despilfarro de la alta burocracia que roba el dinero de los impuestos del pueblo trabajador y del producto de la venta de los pocos recursos naturales que aún administra el Estado. De aquí que la bandera de la lucha contra la corrupción se vuelva el eje fundamental del discurso y de las 12 medidas legislativas propuestas para el próximo periodo de sesiones de la cámara de diputados y senadores.

Nosotros estamos de acuerdo con que cese el robo del dinero del pueblo; pero nos preguntamos «¿cuánto dinero más podría obtener el futuro gobierno si los dueños de Bimbo, Cementos de México (Cemex), Telmex (América Móvil), o Grupo México cedieran al Estado sólo el 25% de sus ganancias anuales durante seis años?»

Sólo por poner dos ejemplos con unas cifras ya un poco viejitas: en 2014 América Móvil operaba en 26 países fuera de México y generó 545 034 Millones De Pesos (MDP) que representaron 64.3% de su ingreso total. Ese mismo año, Cemex operaba en 35 países fuera de México y obtuvo 163 818 MDP que representaron 78% de sus ingresos totales.

Esos ingresos, que reporta una revista especializada en identificar a las grandes empresas mexicanas, no son resultado del «sudor de la frente» de los dueños de las empresas, sino resultado de la explotación a los trabajadores que laboran en sus empresas. Su capital no es resultado de su bondad, es resultado de su avaricia, de su rapacidad, de su menosprecio por el bienestar del pueblo mexicano y de los pueblos de otros países que explotan.

Moderación y austeridad en el gobierno, estamos totalmente de acuerdo. Pero ¿dónde está la moderación en los grandes empresarios beneficiados por casi 40 años de política neoliberal?

Cierto, nos dirán que MORENA ya está negociando un aumento salarial progresivo al minisalario durante seis años hasta que sea del 100%, y que eso significará la austeridad en el ingreso de los oligarcas que nos explotan… ¿Ésa es la «trasformación posible»?, ¿o es la trasformación del reformismo que teme confrontarse con los oligarcas y que prefiere moderar las aspiraciones justas del pueblo?

Desde nuestro punto de vista es la propuesta que nace de tener miedo a enarbolar la bandera del aumento salarial de emergencia del 100% para todos los trabajadores que ganen de uno a dos salarios mínimos, no sólo en la frontera como ya está prometido, sino en todo el país donde la miseria se agrava día con día. Es la propuesta del miedo a confrontarse tempranamente con quienes tienen el monopolio de los medios de producción en sus manos, es la propuesta que intenta conciliar con la burguesía y su oligarquía a costa del hambre y la paciencia del pueblo trabajador y explotado.

Por esta razón, cuando se habla de unidad, de tolerancia, de no sectarismo, siempre nos preguntamos: «¿unidad entre quiénes?, ¿tolerancia con qué actos, con qué hechos, con qué personas?, ¿quiénes representan a la Patria?, ¿los mexicanos dueños de las trasnacionales que nos han saqueado o el pueblo trabajador explotado y oprimido? Y si todos la representamos, ¿por qué el hambre y la miseria son para millones, y el despilfarro y la riqueza para unos pocos?»

El pueblo es noble, sabe reconocer a los suyos, a los que luchan, viven y mueren a su lado; el pueblo también perdona fallas, flaquezas y defectos de los que dan la vida por él para construir una vida mejor, pero ¿por qué el pueblo tendría que tolerar a los ladrones?

Si un lema grabado en la conciencia popular ha sido «no mentir, no robar, no traicionar»; ¿por qué ahora nos piden confiar en los empresarios que nos han mentido, nos han robado y nos han traicionado no este año, sino durante decenas de años?

Entendemos la esencia del reformismo: hacer lo posible desde la perspectiva de la pequeña burguesía que teme la confrontación con la burguesía, pero que teme más el despertar consciente y organizado del proletariado y los pobres del campo, que teme que éstos les demuestren que lo posible para ellos es una claudicación frente a lo históricamente necesario: superar el modo de producción capitalista y construir el socialismo en México.

¡Contra el despojo, la explotación y la represión; resistencia, organización y lucha por el socialismo!

NOTA:

Este artículo fue publicado como parte de la sección EDITORIAL del No. 36 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Agosto-Octubre 2018.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.