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Entrevista con Jordi Tomàs

«En Catalunya había más familias esclavistas de lo que se cree»

Fuentes: La Vanguardia

El escritor barcelonés Jordi Tomàs reproduce el tráfico de esclavos de indianos catalanes en la novela ‘El mar dels traïdors’

Una parte de la historia a veces olvidada o simplemente desconocida se reproduce en la novela ‘El mar dels traïdors’ (Editorial Proa) del escritor y antropólogo Jordi Tomàs (Barcelona, 1971). En este libro el autor refleja el comercio de esclavos por parte de los indianos catalanes a finales del siglo XIX. A través de las cartas y del dietario del propio protagonista, un joven médico que se embarca en el bergantín ‘Verge de Montserrat’, descubre las condiciones en las que vivían los esclavos a bordo y que posteriormente se tenían que vender de forma ilegal en Cuba y Puerto Rico. Esta novela de aventuras, tal como la califica Tomàs, ha recibido el Premio ‘El lector de l’Odissea’ 2012, seleccionado entre un centenar de lectores.

-¿Cómo surgió la idea de publicar una novela de aventuras con el trasfondo histórico de la esclavitud?
– Mi interés por este tema surgió no por la historia de Catalunya sino por la africana. He vivido en África Occidental y he viajado en diversos lugares de este continente en los que he visitado los fuertes de donde salían los esclavos para ser embarcados.

– ¿Desde dónde salían?
– Por ejemplo,la Isla de Gorea (Senegal), Ouidah (Benín), Elmina (Ghana) o Cacheu (Guinea-Bissau). Los esclavos caminaban muchos kilómetros dentro del continente y esperaban en los fuertes hasta ser embarcados en un viaje que duraba semanas. Empecé a conocer esta realidad a partir de una sesión sobre esclavitud para un postgrado del Centro de Estudios Africanos sin pensar que familias catalanas también habían comercializado con esclavos. Con esta novela ahora parece que todos los indianos catalanes eran esclavistas. Ni mucho menos, pero en Catalunya había más familias esclavistas de lo que se cree.

– ¿En qué época comercializaron con esclavos?
– Lo hicieron al final de la época cuando era considerado algo todavía como legal y prácticamente durante todo el siglo XIX de forma ilegal.

– ¿Una de las principales dificultades ha sido encontrar información y documentación sobre este tema?
– Más bien ha sido al revés ya que por mi profesión conocía el contexto. La idea de hacer una novela es porque también era una buena manera de hacer llegar el tema al gran público.

– ¿La esclavitud es un tema difícil para hacer ficción?
-Cuando decides hacer una obra de ficción sobre un tema tan duro te provoca sensaciones difíciles, complejas y contradictorias. Trato un tema que ha afectado a millones de personas y cuando haces ficción, es una novela de aventuras, a lo mejor frivolizas o banalizas pero tampoco es el caso de esta novela. Precisamente el protagonista tiene un gran sentimiento de igualdad hacia los africanos y en el fondo lo que quería era dar a conocer este tema.

– En la novela el personaje principal es un médico recién graduado que se embarca en el bergantín ‘Verge de Montserrat’. ¿Qué relación mantenía el médico con los esclavos?
– Me interesaba la visión humanista del médico en la novela y su preocupación era mantenerlos con vida y en buena salud. Su contacto prácticamente era diario a través de diferentes exploraciones. De hecho, mucha documentación que nos ha llegado hoy en día sobre la vida de los esclavos en los barcos proviene de los médicos.

– ¿Cómo eran las condiciones de los esclavos en el barco?
– Hay una gran variedad ya que había barcos que llevaban unos 250 esclavos y otros hasta más de 1.000. Una vez que subían al barco los esclavos estaban en la parte de la bodega donde tenían que vivir estirados en unas especies de literas de madera y solían estar atados porque muchos intentaban suicidarse. Incluso en ocasiones los desnudaban porque también intentaban suicidarse con la ropa.

– ¿Cómo se alimentaban?
– Al principio se les daba agua cada ciertas horas pero luego descubrieron que era mejor tener un gran bidón lleno de agua y bebían si estaban cerca o sino la pedían. Solían comer una o dos veces al día alimentos como cereales o legumbres, que duraban durante la travesía. Fruta fresca se recogía en los puertos pero duraba poco.

– ¿Cómo era su día a día?
– Salían fuera a cubierta por grupos pequeños, una vez o dos veces al día, y en algunas ocasiones se les obligaban a bailar con música para que sus músculos se movieran porque si no estaban prácticamente 24 horas tumbados. Está documentado que algunos barcos poco antes de llegar al destino esperaban en una isla pequeña que no pudieran salir y los tenían unos días buscando fruta fresca y pescando. Además se les untaba el cuerpo con aceite para que tuvieran un buen aspecto y más valor. Esto no solo los hacían los traficantes catalanes sino todos.

– Cuando se prohibió no la tenencia pero sí el tráfico de esclavos, ¿cómo se controlaba?
Para controlar todo esto había patrullas británicas que viajaban cerca de la costa africana e interceptaban los barcos. La ley la propusieron los ingleses y llegaron a acuerdos con diferentes naciones. España firmó repetidamente estos acuerdos y los incumplió también repetidamente.

– ¿Qué ruta solían hacer los barcos que partían desde el puerto de Barcelona?
– Solían hacer una parada en Cádiz porque era un puerto muy importante en aquella época. De hecho, era el lugar donde durante siglos la corona castellana comercializó esclavos hacia América. Luego a veces hacían una parada en Canarias y bajaban por la costa parando en los fuertes con presencia colonial. Esto en la época que era legal, en la ilegal solían parar en zonas de ríos más pequeños para que no fueran descubiertos.

– ¿Cuál era el destino final de los esclavos?
– En el caso catalán principalmente Cuba y Puerto Rico. Pero también llegaron esclavos a Jamaica, Guatemala, Venezuela, Ecuador o Perú.

– ¿Qué tipo de esclavos se solían comercializar?
– La base era alguien que tuviera fuerza para trabajar durante años en las plantaciones. Había de todo. Hombres y mujeres. Sobre todo jóvenes para tener una mano de obra fuerte. Los niños eran más infrecuentes pero también había. Las mujeres embarazadas tenían más valor ya que la criatura sería propiedad del propietario de la esclava.

– ¿De dónde provenían estos esclavos?
– Principalmente eran prisioneros de guerra. En algunos casos también sucedía que fuera alguien de la propia sociedad castigado por la ley. En muchas sociedades africanas el castigo para los grandes crímenes era la expulsión que luego se dirigía hacia el comercio de esclavos.

– ¿Qué valor se le daba a los esclavos?
– Durante la época ilegal su precio era mayor porque eran más difíciles de conseguir. La media de beneficio podía ser un 400%. Durante una época lo más importante era comprar esclavos a cambio de armas.

– ¿Es un tema que se suele recordar en África?
– Es un tema que se habla en África e incluso es muy emotivo ver las visitas de las escuelas a los fuertes esclavistas. Socialmente hay algunos países que piden un tipo de compensación aunque sea simbólica, la compensación económica es difícil, y a nivel europeo que aborden el tema.

– ¿Hasta qué punto la población africana fue responsable de este comercio de esclavos?
– Se hace un revisionismo a veces mal entendido cuando se dice que los africanos también participaron. Sí que participaron pero fue una parte pequeña. Es cierto que sí hubo algunos reyes africanos que se hicieron poderosos por al tráfico de esclavos porque pudieron comprar armas para conquistar nuevos pueblos. Los esclavos fueron víctimas tanto de los líderes africanos como de los comerciantes africanos y occidentales.

– ¿Y en Catalunya qué percepción se tiene sobre este tema?
– Hay dos cuestiones. Uno es olvidarlo para que no se pueda manchar el nombre de algunas familias con descendientes vivos. Pero no creo que sea ningún problema si tu tatarabuelo era esclavista, tú puedes ser una fantástica persona. Sí es verdad que cuando venían aquí hacían grandes obras de beneficencia a lo mejor para hacer un lavado de cara o estar en sintonía con los poderes dominantes. De hecho, bastantes de ellos después recibían títulos nobiliarios, además en época cuando era ilegal el comercio de esclavos.

– En el libro los nombres son ficticios y usted comenta que no quiere dar nombres de familias, ¿por qué?
– No he querido dar nombres de familias porque el objetivo no es denunciar aquellas familias sino dar a conocer unos hechos. Lo que me parece vergonzoso que hoy en día haya una estatua detrás de la Llotja de Barcelona dedicada a Antonio López y López que fue un enorme traficante de esclavos. A lo mejor se podría dejar la estatua pero en algún lugar indicar esto.

– De forma global, ¿cuántos esclavos se llegaron a comercializar en aquella época?
– Durante la época ilegal es muy difícil saberlo porque los barcos no pasaban por lugares donde se podrían controlar y no ha llegado documentación suficiente. Lo que sí se sabe es que hay disparidad de cifras. De forma global, algunos afirman que hubo entre 9 y 10 millones y otros más de 150 millones. Las primeras cifras estaban basadas en los lugares oficiales donde llegaban los esclavos a América. Por tanto, no se contabilizan los que llegaron a morir en tierras africanas, en los fuertes, los que intentaron huir del barco, los que fallecieron en alta mar por enfermedad y los que llegaron a puertos no oficiales en tierras americanas. Creo que una cifra es demasiado baja y la otra muy alta.

– ¿Hasta qué punto la riqueza económica de Catalunya y su posterior desarrollo industrial se debió al comercio de esclavos?
– Hay un debate sobre esta cuestión. Algunos historiadores afirman que fue importante y otros que no. Sería un error afirmar que de ninguna manera eso no benefició porque de una manera u otra, ya sea por los beneficios del algodón y otros productos agrícolas, eso comportó que algunos empresarios después reinvirtieran en sus fábricas de aquí. Así que un poco sí que ha tenido que influir. Ahora bien, decir que toda la riqueza de Catalunya se debe al tráfico de esclavos tampoco. Muchos indianos fueron personas trabajadoras y honestas.

– ¿También se daba el caso de que algunas familias traían los esclavos a Catalunya?
– Algunos catalanes sí que llegaron con algún esclavo doméstico.

– Usted ha escrito otros libros en los que África también aparece. ¿Qué tiene este continente para usted?
– Como antropólogo cuando ves una realidad diferente, sea la africana o la asiática, constantemente te haces preguntas y es un aprendizaje. Esto también puede pasar aquí pero en el caso de África he salido enriquecido. Para mí Senegal es como mi segunda casa.

– En el libro ‘El pescador que volia anar al país dels blancs’ (Pòrtic), refleja la realidad de las pateras. ¿Es una nueva forma de esclavismo hoy en día?
– Es un tema complejo. En cierta manera el capitalismo necesita mano de obra barata y en este sentido tiene unos puntos en común. Pero en principio los que suben lo hacen por voluntad propia pero después no saben las condiciones que había en aquella patera o las que se encontrarían en Europa.

– ¿Ya tiene en mente una nueva novela?
– Será de la época de ‘El mar dels traïdors’. África la tengo presente pero esta vez se va más hacia América. También habrá esclavos. 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20130506/54373131375/entrevista-jordi-tomas-catalunya-esclavos-mar-traidors.html

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