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Encono y violencia aguardan a Calderón

Fuentes: IPS

El presidente electo de México, Felipe Calderón, asumirá su cargo este viernes con una economía sin sobresaltos en puerta, pero con la política en quiebra, un conflicto social violento en Oaxaca y una inédita arremetida del narcotráfico. Éste es un clima opuesto al que recibió a su correligionario Vicente Fox, quien llegó seis años atrás […]

El presidente electo de México, Felipe Calderón, asumirá su cargo este viernes con una economía sin sobresaltos en puerta, pero con la política en quiebra, un conflicto social violento en Oaxaca y una inédita arremetida del narcotráfico.

Éste es un clima opuesto al que recibió a su correligionario Vicente Fox, quien llegó seis años atrás a la Presidencia con un gran capital político, conflictos sociales acotados y grandes expectativas internas e internacionales, tras derrotar al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que había gobernado sin interrupciones desde 1929.

«Al ilegítimo Calderón lo recibiremos con movilizaciones de repudio, pues sabemos que ganó las elecciones (presidenciales de julio) por un fraude y que él es en parte responsable de la crisis que vivimos», dijo a IPS Florentino López, uno de los líderes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), sureño estado que lleva medio año rebelado contra su gobernador.

«Para él no será nada fácil gobernar, le advertimos desde ya», señaló el dirigente vía telefónica desde la capital homónima del estado, donde el sábado se produjeron violentos enfrentamientos entre la policía y activistas, así como incendios en al menos 15 edificios, entre ellos el del Tribunal de Justicia, el antiquísimo Teatro Juárez y las oficinas locales de la cancillería.

Los enfrentamientos dejaron 141 detenidos y más de 50 lesionados. Además, seis personas murieron, según afirmó López.

Estas pérdidas se suman a unos 17 de muertos en el conflicto oaxaqueño, que el gobierno de Fox intentó sofocar en octubre con el envío 5.000 policías federales.

La protesta social en ese distrito, iniciada el 22 de mayo con movilizaciones de profesores en reclamo de mejoras salariales, escaló a su nivel actual pese a negociaciones entre el gobierno nacional y la APPO y sin que las autoridades hayan logrado encontrar alguna solución.

La principal demanda de los manifestantes es la renuncia del gobernador Ulises Ruiz, a quien acusan de corrupto y represor. Pero éste, miembro del PRI, se niega, pese a que las presiones proceden inclusive de algunos de sus correligionarios.

Pero el principal sustento de Ruiz procede del PRI y del gobernante y conservador Partido Acción Nacional (PAN), cuyos legisladores se han negado a utilizar la llave institucional del juicio político para destituirlo.

«Aquí (en Oaxaca) Calderón tendrá un frente de protesta social inclaudicable. Nosotros sólo aceptaremos el diálogo con el nuevo gobierno si demuestra con acciones que está dispuesto a legitimarse ante la sociedad y a reconocer nuestras demandas», dijo López.

La APPO, que mantuvo campamentos en el centro de Oaxaca hasta octubre, cuando fue desalojada por la policía, informó que este viernes 1, cuando Calderón tome posesión de la Presidencia ante el Poder Legislativo, realizará una multitudinaria manifestación en repudio al nuevo gobierno.

Por su parte, el Frente Amplio Progresista, integrado por los partidos y legisladores de izquierda que apoyan al ex candidato presidencial Andrés López Obrador, también efectuará movilizaciones ese día, y amenaza con obstaculizar la asunción de Calderón.

La mesa directiva del parlamento, comandada por el PAN, ordenó desplegar desde hace dos semanas un amplio operativo policial en los alrededores de la sede del Poder Legislativo para impedir que manifestantes frustren la ceremonia y garantizar la seguridad de unos 13 jefes de Estado y gobierno que estarán presentes.

Es evidente que Calderón está ante condiciones «mucho menos favorables que Fox» y fuerzas políticas mucho más divididas y hasta resentidas, señaló Carlos Bazdresch, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

El líder de la izquierda, López Obrador, derrotado en julio por apenas medio punto porcentual frente a Calderón, afirma que «la derecha fascista» le robó el triunfo, aunque los jueces electorales y algunos observadores, como los de la Unión Europea, desestimaron las evidencias de fraude.

El 20 de este mes, López Obrador fue declarado «presidente legítimo» por miles de seguidores que se reunieron en la capitalina Plaza de la Constitución, conocida como el Zócalo.

Cuando Fox asumió como mandatario en diciembre de 2000, la principal fuerza de izquierda, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), y el PRI habían aceptado su triunfo y algunos de sus dirigentes incluso ofrecieron colaboración al nuevo gobierno.

Además, la economía mostraba estabilidad en sus principales indicadores macroeconómicos. En este punto el escenario es similar.

La llegada de Fox despertó grandes expectativas, pues fue el primero en derrotar al PRI en unas elecciones relativamente libres. La ceremonia de traspaso de mando contó con 83 invitados extranjeros, mientras a la de Calderón sólo han confirmado su presencia 33.

El futuro gobierno de Calderón «nació mal» no por evidencias de fraude, sino porque una franja de la población sigue dudando de su legitimidad, señaló el columnista del diario Reforma, Jesús Silva-Herzog.

«Calderón ocupará la jefatura de un Estado en quiebra. No hago cuenta de las finanzas públicas, me percato de la impotencia de una estructura política gravemente rebasada por los poderes delincuenciales», añadió.

La violencia del narcotráfico mexicano escaló a grados de terror en los últimos meses. El fin de semana fueron asesinadas al menos nueve personas, entre ellas el cantante Valentín Elizalde y un fiscal de la Procuraduría General, José Sánchez.

En lo que va del año, cerca de 2.000 personas han muerto ejecutadas en diversas acciones atribuidas al narcotráfico, la mayoría acribilladas a balazos, pero también hubo unas 30 decapitadas.

Aunque la policía y el ejército detuvieron a varios capos narcotraficantes, varias evaluaciones indican que el consumo interno de drogas se incrementó así como la violencia vinculada al contrabando.

Los narcotraficantes mexicanos, vinculados a grupos de Colombia y de otros países productores de drogas, son responsables del envío de 70 por ciento de la cocaína que se consume en Estados Unidos, el mayor mercado consumidor, además de importantes cantidades de heroína, metanfetaminas y marihuana.

Calderón prometió aplicar toda la fuerza del Estado contra el narcotráfico y poner el acento en el diálogo para resolver conflictos sociales como el de Oaxaca. Pero también advirtió que «aplicará la ley» contra grupos sociales que violenten el orden.

«Calderón recibirá las herencias de una crisis en la que su partido (el PAN) y él mismo son responsables. Al menos en Oaxaca, tendrá en nosotros a un frente en plena lucha», dijo el activista Florentino López de la APPO.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=39464