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Entrevista al Dr. Ismael Jalil de Correpi

«Entendemos que la represión es algo inherente a lo sistémico»

Fuentes: Rebelión

La Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) presenta su informe anual.

M.H.: Presentaron el Informe anual.  

I.J.: El 18 de diciembre presentamos el Informe anual como hace 30 años lo venimos haciendo sobre la situación represiva a nivel nacional. En un año muy particular, en 30 años es la primera vez que no fuimos a la Plaza de Mayo por razones obvias. Así que hicimos una transmisión por las redes y por nuestro canal de Youtube. Con las limitaciones propias del tema de la pandemia, un poco sintetizando el espíritu de la presentación en el doble cuidado, cuidarse de la pandemia y de la represión también. En la vieja tónica de Correpi que una vez más sigue presente independientemente de los cambios gubernamentales, porque entendemos que la represión es algo inherente a lo sistémico. 

M.H.: ¿Cómo accedemos a esa presentación? 

I.J.: En nuestras redes, en Facebook, Instagram y obviamente el canal de Correpi de Youtube. Poniendo “Correpi” en el buscador va a saltar la página y ahí aparece el link. Hay una serie de elementos muy interesantes para chequear, muchos videos, testimonios y mucha información actualizada de los distintos rubros que nosotros venimos caracterizando a lo largo de los años por la represión de Estado. 

M.H.: ¿Qué vamos a ver? 

I.J.: Lo que vamos a estar viendo es qué paso en este año tan particular, atravesado por las características de la pandemia, y cómo de algún modo el resultado final es la prolongación de lo que viene siendo, a casi 40 años de instalada la democracia en nuestro país, una política de Estado que, sin embargo, es muy diferente a lo que ocurrió en los últimos 4 años de gobierno macrista, donde venimos saliendo de una concepción absolutamente represiva por parte del Estado de Macri y Bullrich que transformó a esa gestión en la más criminal de todas, porque se fueron de una gestión con un muerto cada 19 horas por el Estado, por sus diferentes mecanismos ya sea gatillo fácil, tortura seguida de muerte en los lugares de detención, femicidios por uniforme, causas armadas, represión de la protesta social.  

Los rubros que nosotros acostumbramos a ver durante estos 30 años que venimos presentando los resultados y que se profundizaron y agravaron de modo infernal durante el gobierno de Macri.  

Esperábamos una respuesta menos dura de parte de la nueva gestión, de hecho, ha habido un discurso que es completamente diferente al de Macri, pero a la hora de plantear los resultados concretos hay números que sobresalen, que llaman la atención y preocupan.  

En este año ocupa un lugar preponderante lo que pasó en la provincia de Buenos Aires con la administración de Kicillof y Berni, sobre todo la figura de Berni, que para algunos es inexplicable, para otros no tanto. A partir de que se trata concretamente del trabajo sucio de la gestión y que se expresó en todo su posicionamiento provocativo contra el pueblo y contra los organismos defensores de los DD HH. Desprecio absoluto por parte del ministro de Seguridad de la provincia del tema de los DD HH que se materializó con esa causa emblema que fue la desaparición seguida de muerte de Facundo Astudillo Castro.  

Todo eso se va a ver ahí, también lo que pasó en el interior del país que generalmente no es algo que ocupe los grandes medios, pero no nos vamos a olvidar de Luis Armando Espinoza que ha sido el cuerpo aparecido en el barranco en Tucumán. Tampoco nos vamos a olvidar de los muertos en los lugares de detención donde cobra una particular referencia el caso de Magalí Morales en la comisaría de Santa Rosa y con Lara en San Luis. Lo que ocurrió en las cárceles de Santa Fe, en Florencio Varela, el tema de Jujuy que ha sido verdaderamente un “bastión” de Morales en materia represiva. 

Todo esto que fue transmitiéndose y ocurriendo durante el año demuestra que primó un concepto de contención policial antes que social de la pandemia y todo eso quedó reflejado en la presentación del Informe. 

M.H.: Te traigo al presente, Lago Mascardi. 

I.J.: Tiene que ver con lo que te planteaba al principio, con la represión de todos los tipos de protesta, el Lago Mascardi y Guernica, en la misma línea, están revelando la imperiosa necesidad de resolver cuestiones de tierra y habitacionales de nuestra población, que el poder resuelve de la única manera que ha encontrado que es salir a reprimir. Y es lo que están haciendo atávicamente, pero esto exige una respuesta de otras características, está revelando la gran crisis de la desigualdad que se materializa en este tipo de cuestiones.  

En el caso del Lago Mascardi además el componente distintivo es la cuestión étnica, racista y supremacista que impide considerar a la nación mapuche como integrante de un Estado que los contenga de modo inclusivo pero que algunos y, sobre todo, sectores de la derecha que no están solo en la oposición, están tratando de demonizar. Entonces aprovechan y en ese contexto también se despliega lo represivo.