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Estrategia macrista de «la grieta» es igual a tapar el sol con la mano

Fuentes: Rebelión

El macrismo imaginó que denunciando la corrupción del gobierno que lo precedió le alcanzaba para instalar una «grieta» que les permitiría gobernar largos años. En su gobierno, se equivocaron (y feo) o mintieron (descaradamente) y los resultados están a la vista. Para encontrar una inflación mayor a la del año pasado hay que remontarse a […]

El macrismo imaginó que denunciando la corrupción del gobierno que lo precedió le alcanzaba para instalar una «grieta» que les permitiría gobernar largos años. En su gobierno, se equivocaron (y feo) o mintieron (descaradamente) y los resultados están a la vista. Para encontrar una inflación mayor a la del año pasado hay que remontarse a varios años atrás.

La deuda contraída y la falta de perspectivas hizo que el dinero que presta el FMI (para pagar al poder financiero) tenga intereses que duplican a los préstamos a otros países; la caída de la economía y la industria es la mayor desde la década de los 90´; la pobreza, la desocupación y la desigualdad alcanzan niveles récord, que nos recuerdan los peores momentos de la crisis 2001/2002.

El sueño de la llegada de las «inversiones extranjeras» se transformó en esta dolorosa realidad de un país endeudado y parado. El masivo endeudamiento generado por el gobierno de Macri provocó un aumento acelerado de la carga de intereses.

La deuda pública bruta llegó a 308 mil millones de dólares al cierre del tercer trimestre de 2018, un 95,4 por ciento del PIB. E l pago de intereses saltará de 16,4% en 2018 a 18,2 este año y su peso sobre el PIB trepará de 3,1% a 3,6. Más que duplicará el valor heredado, ya que en 2015 dicho cociente se ubicó en 1,3 por ciento.

En cuanto a la corrupción, ella no ha desaparecido, aunque tenga otras modalidades mucho más sofisticadas, pero no menos dañinas. Recordemos: condonación de deudas del correo; blanqueo a los familiares del poder (decreto 2016/17); soterramiento del Sarmiento (en sociedad con el kirchnerismo); innumerables cuentas offshore (los «Panamá papers») de la familia Macri y sus empresas, con el propósito de esquivar el control de sus dineros.

De modo que la corrupción propia y la gravedad de la situación impide que sus denuncias sobre la corrupción kirchnerista alcancen para encubrir los efectos de las políticas desplegadas. Su «buena» y científica propaganda ya no alcanza; puede servir para engrupir, pero no para gobernar.

Su propia corrupción va cerrando el círculo del acoso que los va siguiendo hasta transformarse en la sombra de sus actos cotidianos. Cuanto más tarden en irse (o que los vayan), no solo mayor será el daño causado, sino que también peor será para ellos, los protagonistas y responsables de esta tragedia colectiva.

Es por eso que pretender ocultar la realidad detrás de la «grieta» planteada es equivalente al intento de tapar la luz del sol con la mano.

Esa «grieta» -beneficiosa para el macrismo- también servía al cristinismo, dado que colocaba a la expresidenta como la única alternativa válida ante los fracasos, desvaríos y negocios del macrismo. De allí que la discusión sobre el futuro aparezca obturado por esa antinomia.

Desde ya que, cualquier acción, método o unidad, que sirva para acabar con el macrismo, es válida; pero éste es el momento para instalar otros debates sobre el futuro. Repetir el pasado no parece ser el mejor medicamento para esta Argentina enferma.

Juan Guahán. Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.