Juan Guahán

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El gobierno argentina se concentró en los últimos días en tres cuestiones que lo tienen a mal traer. Son negativos, el Informe oficial estadístico con datos económicos que son para preocuparse y un traspié en la Justicia que fortalece rumores que circulan.

El gobierno argentino se encontró -en estas semanas- con una acumulación de problemas que lo tuvieron y tienen a mal traer. El Covid 19 que no afloja, la economía que no levanta cabeza y los crecientes reclamos de todo tipo y de diversos sectores constituyen un oscuro panorama con perspectivas poco alentadoras.

Otra vez el dólar vuelve a ocupar el centro de la escena económica argentina. En el horizonte hay nubes, que presagian tormentas. Como en la metáfora acerca de qué fue primero, el huevo o la gallina, aquí se duda si la causa es política o económica. Lo cierto es que uno de esos aspectos fortalece al otro y –de todas maneras- la desconfianza es la clave para entender a ambos.

La evolución del drama nacional argentino ha permitido observar una nueva vuelta de rosca: variadas demandas policiales de diferentes provincias, terminaron condensándose en “la bonaerense”, sus reclamos y movilizaciones.

Unos seis meses atrás, cuando Argentina dio cuenta de la circulación interna de este virus, se inició un debate que no solo no acabó sino que se va haciendo cada vez más complejo y difícil de sintetizar.

Como era de imaginar, una enfermedad que se desarrolló de un modo universal debía tener una respuesta del mismo carácter. No quedan dudas que esta peste existe y se está llevando centenares de miles de vidas humanas y que ellas son un mínimo porcentaje de los millones y millones de contagiados.

Cuando todavía el Covid-19 anda haciendo estragos, no son pocos los que advierten sobre el riesgo de la aparición o reaparición de algún otro coronavirus.

La centralidad porteño-bonaerense, que tiene la Argentina, se consolida y eso se verifica en muchos, grandes y pequeños acontecimientos, de la vida nacional. Los datos del Covid-19 no podían ser ajenos a esa misma realidad.

El tema de la “grieta” está instalado en la sociedad argentina Nació como un modo de reflejar las distancias entre el kirchnerismo y su oposición. Luego se fue consolidando como las diferencias entre distintas vertientes de peronismo y del gorilismo. Pero no son pocos los temas en los cuales estos extremos tienen en la actualidad perspectivas semejantes.

Gran parte del oficialismo tiene la impresión que el coronavirus llegó o está llegando, en Argentina, al “pico” de su desarrollo. De cumplirse tales previsiones deberíamos recorrer una meseta con estos números bravos y luego comenzaría el descenso de los mismos. Pensando en ese momento las cuestiones económico-sociales aparecen con mayor peso.

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