Juan Guahán

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Transitamos momentos complicados en la Argentina: La pandemia y la pobreza crecen, el Fondo Monetario Interancional (FMI) nos aprieta por las deudas que quieren cobrar y el ajuste que demandan. Este gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner vive un momento de la economía mundial que tiene semejanzas con los tiempos de Néstor y Cristina Kirchner, pero también se observan grandes diferencias.

Estamos cerrando marzo y ya se fue el verano. Se viene el otoño en Argentina, con sus fríos y los encierros tan temidos, pero también se acercan los “tiempos políticos”, aunque sería mejor llamarlos: electorales. No son los mejores tiempos para la política, para la política en serio, para ésa que se para frente a los problemas de las mayorías y busca resolverlos, pensando en el futuro.

En los próximos días se cumple un nuevo aniversario, el número 45, del funesto golpe de Estado de 1976 en Argentina. No vamos a repetir el saldo –rotundo- de los dolores que el mismo produjo: decenas de miles de desaparecidos, muertos, presos y exiliados; la economía devastada, el país endeudado y el miedo que los poderosos pretendieron imponer para demostrar su dominio y señorío sobre nuestras vidas y su futuro.

Los “idus de marzo” fueron considerados originalmente como días de buenas perspectivas. Se corresponden a marzo, en referencia al dios Marte. En el viejo calendario romano eran el primer período lunar del año, siendo días de fiesta por las celebraciones del año nuevo.

No quedan dudas que la carne es el producto que mejor simboliza, a lo largo de toda la historia, el alimento de los argentinos. Esto es así desde los tiempos que los gauchos carneaban libremente, se continuó hasta que los alambrados sarmientinos le pusieron límites a esa costumbre.

Como solían decir las abuelas, en muestra de su sabiduría: “Las desgracias nunca vienen solas”. Economía y pandemia vinieron tomadas de la mano. Eso pasó en el mundo y mucho más en la Argentina, que venía de cuatro años de pandemia macrista: la economía destruida, con salarios depreciados y trabajo hundido, la esperanza deshecha y la deuda impagable.

Durante la última semana, el ministro argentino de Economía Martín Guzmán hizo pública una operación financiera más que polémica: canjeó títulos de deuda en pesos por bonos en dólares, mientras en el país sigue la polémica sobre las vacunas contra el Covid 19, los intereses, las urgencias y sobre todo, las dudas.

Primero fue la carta de Cristina, le siguió el acto por el X aniversario de la muerte del expresidente Néstor Kirchner, y llegó el plato fuerte de los violentos desalojos de las “tomas” de tierras.

El gobierno argentina se concentró en los últimos días en tres cuestiones que lo tienen a mal traer. Son negativos, el Informe oficial estadístico con datos económicos que son para preocuparse y un traspié en la Justicia que fortalece rumores que circulan.

El gobierno argentino se encontró -en estas semanas- con una acumulación de problemas que lo tuvieron y tienen a mal traer. El Covid 19 que no afloja, la economía que no levanta cabeza y los crecientes reclamos de todo tipo y de diversos sectores constituyen un oscuro panorama con perspectivas poco alentadoras.

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