Juan Guahán

Artículos

Todos, absolutamente todos, somos testigos en la Argentina de los diferentes modos que repercuten los reclamos, movilizaciones, paros, protestas, de distintos sectores del pueblo afectados por las políticas públicas del Estado.

Estamos transitando extraños momentos. El oficialismo se desangra en una disputa interna que crece con el paso del tiempo. La oposición, aunque enredada en sus propias peleas, duerme la siesta confiada en que el mero paso del tiempo los depositará en la Casa Rosada.

El influyente diario estadounidense The Washington Post avisa: el ultraderechista Javier “Milei puede ser el próximo presidente de Argentina”. Su futuro inmediato y lo que puede venir después.

La Unión Europea anunció que destinará hasta 1.000 millones de euros en armas para Ucrania y aumentará el presupuesto conjunto de defensa, mientras que varios Estados –como Alemania y Dinamarca- han utilizado la excusa de la guerra de Ucrania para incrementar de forma notoria sus presupuestos militares.

Aquel sueño colectivo de una Argentina que procura la integración social en el marco de un mayor desarrollo y justicia social está cada día más lejos.

Está claro que el conflicto armado, entre oriente y occidente en territorios euro-asiáticos, obliga a pensar sobre el destino de la humanidad. Pero nuestra dirigencia también dio muestras de sus limitaciones y egoísmos para comprender los actuales riesgos.

Están transcurriendo unos días donde los argentinos sentimos que, para bien y para mal, estamos rozando cuestiones de fondo sobre nuestra inserción mundial y con el tema a droga llegamos a un núcleo de nuestro deterioro económico-social y moral.

Finalmente llegó el acuerdo del gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La fecha la pusieron los vencimientos del viernes pasado y de la semana entrante, que se decidió cumplir y seguir pagando.

Deuda y FMI

Analizar el tema de la deuda externa, el más urticante hoy en Argentina, incluye el volumen de la misma y cómo se llegó; su legalidad y legitimidad; su juego en la geopolítica mundial; las comisiones en disputa y qué pasa cuando los poderosos verifican que hay medios más eficaces para asegurarse más poder y mayores ganancias, porque prestar dinero no es su único negocio.

El año 2021 fue bravo para la Argentina y, tal como pinta, este 2022 no le va a ir a la zaga. Las cuestiones centrales que tienen que ver con la complejidad del año que acaba de terminar las podemos sintetizar en algunos temas claves.

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