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Tres modelos disputan la continuidad del sistema

Fuentes: Rebelión / CLAE

Desde el domingo pasado están puestos los nombres de quienes encabezarán las listas presidenciales para las próximas elecciones. Son 19 listas con sus correspondientes binomios presidenciales. Varias de ellas van a quedar fuera de carrera en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), ya sea porque algunas no van a llegar al necesario 1,5% de los votos, para seguir en carrera, o por el hecho de haber sido derrotados por sus contrincantes internos, en esa misma instancia.

Esas 19 listas reconocen a cuatro candidatos (Sergio Massa, Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta y Javier Milei) con posibilidades ciertas de acceder a la Casa Rosada, a partir del próximo 10 de diciembre. De esas cuatro listas solo tres pasarán a la ronda definitiva de octubre. Esto es así porque Horacio Rodríguez Larreta o Patricia Bullrich quedarán fuera de carrera en agosto. No hay dudas que la candidatura de Sergio Massa, no corre riesgos a pesar de la buena cosecha que seguramente tendrá Juan Grabois.

La enunciación de los 4 nombres que encabezan sus respectivas fórmulas no despierta muchas expectativas. Ello se explica por la penosa situación económico- social, por el deterioro institucional que estamos transitando, por la vigencia de este falso federalismo y por los últimos 40 años de vigencia de esta democracia neocolonial.

Las elecciones provinciales que se han venido desarrollando dejan una llamativa constatación. Salvo las excepciones de Misiones y Formosa, en todas ellas –tomando el padrón general y no solo los llamados “votos positivos”- el candidato triunfador obtuvo una cantidad de votos inferior a la suma de las abstenciones y los votos en blanco. Es decir que el número de aquellos que decidieron manifestar su falta de confianza en cada uno de los candidatos es superior a los números alcanzados por el candidato que más votos reunió y que va a gobernar, con las excepciones señaladas, en base a la ficción que cuenta con un apoyo mayoritario.

Lo dicho es un dato poco conocido, pero los lenguaraces, que defienden y sostienen al sistema, saben que no hay forma de seguir ocultando esa información. Entonces apelan a las explicaciones que les permitan justificar esa anomalía. ¿Cómo lo explican? En lugar de buscar las causas de tal situación y proponer remedios, optan por el camino que les permite mantener el funcionamiento del sistema y el reparto de privilegios que el mismo supone.

Entonces, qué dicen: ¡La culpa la tienen los que no quieren participar! Pero, No… no es así. El problema real es que todavía el poder del sistema puede acallar el ruidoso silencio de quienes se manifiestan no yendo a votar o introduciendo un sobre vacío en la urna, muchas veces cargada de papeles mentirosos que ocupan el lugar de los sueños todavía pendientes.

Residuos de lo que fue el modelo “nacional y popular”

En los últimos 20 años –salvo los 4 años del período macrista- gobernó el progresismo. Lo hizo en nombre del peronismo. Salvo algunas excepciones, particularmente en los tiempos de Néstor Kirchner, fueron gobiernos que no aprovecharon los vientos favorables de la economía y política mundial. Enredados en su defensa del capitalismo vigente transformaron al extractivismo y consumismo en dos banderas con las cuales enamorar al pueblo.

Esta realidad actual, a diferencia de lo que pasaba 20 años atrás, deja poco margen para el juego consumista que tanto les agrada. Esas ilusiones les impidieron ver cómo la concentración y extranjerización de la economía se
desarrollaban a sus anchas. El fracaso de este progresismo deja una secuela de frustraciones y debilidades, en las políticas oficiales y la organización popular, que quedó manifiesta en el desgobierno de Alberto y Cristina.

La actual candidatura de Sergio Massa, adhiere sin mayores ocultamientos a los dictados del FMI. Su cercanía con el embajador Marc Stanley define sus principales perspectivas y lo acercan al sueño de ser el nombre elegido por la potencia del Norte. Aunque no faltan quienes quieren ver en el viaje a China una autonomía e independencia que difícilmente se hagan realidad. Su modelo extractivista, agropecuario y exportador, sin afectar a las raíces del poder económico y su control de la tierra, ya fue intentado en varias oportunidades. Su aplicación dejaría “fuera del mundo” a una gran proporción de compatriotas, que se sumarían a la larga lista de excluidos, que ya tenemos.

En Unión por la Patria (UP), nueva expresión del Frente de Todos (FdT), quedan como resabios de aquel modelo “Nacional y Popular” sus reivindicaciones culturales y la ampliación de derechos de algunas minorías, que el resto de los candidatos dejan de lado.

Juntos por el cambio, un modelo que se definirá en agosto

De los 3 modelos en disputa, el más ambiguo y menos definido es el de esta coalición que encabezan Larreta y Gerardo Morales. Larreta desde el lanzamiento de su candidatura viene apostando a la imagen de un PRO “moderado”, aunque –en los últimos tiempos- tuvo que endurecer sus posiciones dado el asedio interno de Patricia Bullrich, apegada a Mauricio Macri, con posiciones duras y alegando la necesidad de cambios rápidos y profundos. Por fuera de esta colación también tiene que soportar las acusaciones de Javier Milei quien lo equipara con el
kirchnerismo.

Hace un año, Larreta era el candidato puesto de Juntos por el Cambio (JxC) y se lo veía como el futuro Presidente, con un proyecto parecido al ejecutado por Macri. El desarrollo de los acontecimientos, con los graves conflictos  onternos planteados en su disputa con Macri, por el liderazgo del sector, junto a las posiciones de Bullrich lo fueron desgastando y hoy aquellas seguridades corren el riesgo de disolverse como una “pompa de jabón”.

La agudización de los conflictos internos y un eventual triunfo de Larreta en la interna de JxC es probable que desate una fuga de los adherentes de Bullrich hacia el espacio de Milei. Ello pondría en duda el triunfo de Larreta –en la segunda vuelta- y abriría la puerta para que la coalición de Unión por la Patria deposite a Massa en el sillón de Rivadavia.

Un triunfo -en las PASO- de Patricia Bullrich es probable que produzca un fenómeno parecido, aunque inverso, a las fugas de votos que padecería Larreta si triunfa sobre Patricia. En este caso, esos insatisfechos, podrían recalar en la candidatura Massa.

Para cualquier otra situación, es bueno recordar que –en los inicios de la carrera política de ambos- Massa y Larreta compartieron su apoyo a Palito Ortega en los tiempos del menemismo. El pragmatismo de Massa, junto a la posibilidad de ser el candidato que más convenga a los intereses de los EEUU le da una capacidad de maniobra a la que no todos pueden acceder. Además, es sabida la vocación de poder que históricamente tiene el peronismo en sus genes.

Además de estas consideraciones, cabe tener en cuenta que, con Patricia Bullrich triunfadora en las PASO, el gobierno de JxC se correría hacia propuestas más extremas y cercano a las posiciones de Milei y también contaría con las simpatías de la derecha de los EEUU y su aliado estratégico, Israel.

 Milei, un enigma que ni siquiera depende de su voto en las internas

No quedan dudas que el debut electoral –a nivel nacional- de Javier Milei, con sus  exabruptos, políticas extremas y definiciones ultra liberales, es el hecho más novedoso de este proceso electoral. El mismo solo es comparable, con la escandalosa realidad que el candidato de una coalición dirigida por el peronismo sea del gusto de las políticas del FMI y la embajada de los EEUU.

Recordemos que el peronismo nació de aquella consigna “Braden o Perón”, donde Braden tenía la misma función que –el actualmente alabado- Míster Stanley y Perón sostenía: “Yo afirmé que me cortaría la mano antes de firmar un empréstito y lo cumplí”.

Más allá de esta situación que marca las diferencias entre aquel esperanzador peronismo y esta desvergonzada versión actual, ahora se verificará de qué lado está la verdad sobre la fortaleza de Milei. Sabremos si ella está del lado de las encuestas y sus variaciones o del rotundo fracaso que acompañó a sus candidatos en las elecciones provinciales y cuyos resultados, más que magros, indican las improvisaciones y su caótica organización.

Juan Guahán. Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE,  www.estrategia.la)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.