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Evo encadenó a Lula (un chiste de mal gusto)

Fuentes: Rebelión

El periodista Jorge Aldao dice, en «Rebelión» 17-09-08, que Evo «encadenó» a Lula a sus políticas. Lo anterior, sumado al respaldo de UNASUR, explicaría la contundencia con la que su régimen enfrentó a los prefectos de la «media luna», encarceló a uno de ellos, expulsó al embajador norteamericano y desairó al cardenal. ¿Pero, existe ese […]

El periodista Jorge Aldao dice, en «Rebelión» 17-09-08, que Evo «encadenó» a Lula a sus políticas. Lo anterior, sumado al respaldo de UNASUR, explicaría la contundencia con la que su régimen enfrentó a los prefectos de la «media luna», encarceló a uno de ellos, expulsó al embajador norteamericano y desairó al cardenal. ¿Pero, existe ese grillete? A dos años y medio de la Nacionalización petrolera (Decreto 27801, de 1-05-06), los 30 millones de metros cúbicos diarios vendidos a Brasil salen, como siempre, sin valor agregado, sin que uno sólo de ellos pueda servir de excepción. YPFB no extrae los líquidos del gas exportado. Lula aceptó incrementar los precios por este concepto, pero su decisión no se cumple por el veto de Petrobrás.

El Banco Central tiene casi 7.000 millones de dólares depositados en el primer mundo, pero no permite utilizar parte de ese dinero en desarrollar los campos e instalar una nueva refinería que permita el autoabastecimiento de diesel, por cuya importación subvencionada el país pierde 400 millones de dólares al año, o sea 4000 millones de dólares en una década. Bolivia puede vender termo electricidad al desesperado norte chileno, que importa carbón de Indonesia para paliar su sed de energía, sin dejar de preservar el gas natural para negociar su salida marítima. Esta opción es vetada por la francesa Suez, socia de transnacionales petroleras, que desea hacer funcionar sus plantas a gas, hoy semiparalizadas, en territorio chileno, lo que no sucederá si Chile compra termo electricidad de Bolivia.

La construcción del «Gasoducto Boliviano de Occidente» (proyecto GABO), que debería unir los mega campos de Tarija con Potosí, Oruro y La Paz, con el que sería posible explotar en su trayecto las ingentes riquezas del Salar de Uyuni, cambiaría la faz del país. Este proyecto, aprobado mediante Decreto Supremo hace veinte meses, también fue vetado por Petrobrás. YPFB debería registrar en sus estados financieros el valor de las reservas de gas y petróleo y cotizar títulos valor en las bolsas internacionales a fin de obtener mayores recursos para la industrialización. Para dar este paso, YPFB deberá vencer la resistencia de la compañía brasileña, lo que no ha logrado hasta ahora.

Continúan sin publicarse las auditorias a las empresas petroleras, las que deben servir para mejorar los contratos de operación, en los que, de acuerdo al Decreto de primero de mayo de 2006, el país recuperó la propiedad sobre sus reservas. Estos contratos de operación fueron sustituidos por contratos de producción compartida, en los que no ocurre lo mismo. Petrobrás sostuvo que este fue un gran triunfo de Brasil, después de la nacionalización.

El gobierno y la «media luna» han arribado, por el momento, a un solo acuerdo: El destino del Impuesto Directo de los Hidrocarburos (IDH) con fines rentistas. Esta coincidencia impide que YPFB cuente con capitales de inversión, lo que complace de manera enorme a Petrobrás y sus socios extranjeros. El Ministerio del Sector acaba de presentar la Estrategia Energética del gobierno, cuando Evo ya cumplió la mitad de su mandato, pese a que el Decreto de Nacionalización no acabó de implementarse. En la Empresa Chaco (British Gas), socia de Petrobrás en Bolivia, el país tiene el 50 % más uno de acciones, pero la administración sigue en manos de la transnacional.

Se oculta cómo YPFB utilizó un fideicomiso venezolano para importar diesel de ese país. Lo que si se sabe es que YPFB proyectaba comprar Gravetal, un consorcio colombiano de alta rentabilidad, pero que ha sido adquirido por la empresa Manómetro de Venezuela, que recibe ahora los dividendos. Constructoras brasileñas de caminos cometen enormes abusos en el país, mientras Lula recibe cuantiosas inversiones de Soros en bio combustibles. Soros es también socio del megaproyecto minero de «San Cristóbal» en Potosí.

El Ministro de Minas y Energía del Brasil dice que su país seguirá comprando gas boliviano «aunque no lo necesite» (Cuánta «bondad» de su parte). Añade que se lo reexportará a Paraguay y Uruguay. A YPFB se le niega no sólo la posibilidad de industrializarlo sino inclusive de venderlo, sin intermediarios, a países cercanos. Brasil y Chile construirán corredores biooceánicos por suelo boliviano, mientras Brasilia y Santiago tutelan a la «ingobernable» Bolivia.

El país necesita retornar al espíritu indo mestizo del Decreto «27801», expresión unitaria de la nación oprimida, capaz de hacer frente al imperialismo y sus agentes separatistas, como el terrateniente Branco Marincovic, así como a las oligarquías de países vecinos, influidas también por transnacionales. Si esto no ocurre, se seguirá constatando que después de cada conmoción interna, Evo gana, pero que Petrobrás gana más, ya que Bolivia no necesita que Lula le da una mano, sino que, al igual que Paraguay (recuérdese Itaipú) y Ecuador (téngase en cuenta lo que sucede con la constructora Oderbrecht) retire su pie.