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Evo Morales: «Las elites no soportan un presidente indígena»

Fuentes: Clarín

El mandatario boliviano habló de la integración regional. Sobre la crisis en su país, dijo que la provocan quienes perdieron sus privilegios y no toleran que un dirigente «indio y sindical saque adelante el país».

El presidente Evo Morales mantiene, después de 10 meses en el poder, la misma apariencia despojada de sus tiempos de líder cocalero. Ayer, en su casa del barrio del Maestro, en la periferia de esta ciudad boliviana, recibió a los enviados de Clarín. El cuarto donde se realizó la entrevista consta de una mesa de fórmica y cuatro sillas tapizadas con cuero sintético. El mobiliario se completa con una cama amplia, algunos armarios y un anticuado televisor.

En ese ambiente austero, Morales no ocultó su decepción por la ausencia de su colega Néstor Kirchner, justo en la cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones que le tocó organizar. Esperó al presidente argentino, con quien tiene una entrañable relación -según sus propias palabras- hasta último momento; pero ante el faltazo, Morales no emitió ni un sonido de queja.

En los medios diplomáticos y gubernamentales de la cumbre se llegó deslizar que la ausencia presidencial argentina fue para eludir una propuesta: «Evo había planteado que Argentina fuera la próxima sede de la cumbre de la comunidad sudamericana, pero Kirchner no quiso». Mientras en Cochabamba se discute la integración sudamericana, a unos 50 minutos de vuelo, en Santa Cruz de la Sierra, crecía ayer el movimiento enemigo de Morales.

-Muchos analistas sostienen que la integración regional es una utopía. ¿Qué expectativas tiene sobre esta cumbre?

-En Latinoamérica estamos en un tiempo de cambio. No hay dictaduras. Se acaban las democracias serviles al imperio. Son tiempos de resolver los problemas económicos y sociales con recursos naturales. Hay una estrecha relación entre los presidentes y en esta cumbre, lo que nunca se hizo, nos estamos encontrando los jefes de Estado con los movimientos sociales.

-Pero se ve una polarización social creciente en casi todos los países de la región.

-Históricamente hubo elites que se opusieron a los procesos de cambio e integración. Y las seguirá habiendo. Pero no podemos comparar esta coyuntura con la de 15 ó 20 años atrás. Existen esas brechas entre grupos de las elites con las mayorías; pero esta clase de integración que pretendemos debe permitir superar esas asimetrías de familia a familia, de nación a nación.

-Esa polarización política y social, ¿no es un riesgo para las democracias regionales?

-América Latina no soportaría una dictadura ni un golpe de Estado. Mire, en Bolivia no hubo voto universal hasta 1952. Y si ahora conquistamos esta democracia fue gracias a la lucha de los pueblos. Entonces, difícilmente algún militar pueda aventurarse a un golpe. Ni siquiera podría prosperar una dictadura civil. Lo que sí hay es un intento de ex presidentes de combatir a los gobiernos. Las oligarquías resisten y resistirán. Lo que aquí importa es que existe una gran conciencia nacional. Yo sólo creo en los movimientos sociales organizados y movilizados para defender sus procesos de cambio.

-Aquí en Bolivia hay una gran ofensiva opositora.

-Permanentemente ha habido una provocación, una conspiración. Eso no nos asusta. Es un derecho de ellos hacer la huelga. El retiro de los senadores de la derecha del Senado es autoritarismo y antidemocracia. Pero estamos resistiendo. Todo es un pretexto para un problema político: alguna gente no acepta que un dirigente indígena sea presidente. Es parte del racismo fascista.

-¿Espera que esta cumbre respalde su posición?

-Mire, nuestro sistema está fortalecido. El proceso que llevamos adelante es irreversible. Pero alguna gente quiere perjudicar y son justamente las familias que defienden sus privilegios. Cuando decidimos acabar con el latifundio, saltaron. Lo que hay es codicia: no aceptan que un dirigente indio y sindical, que fue acusado de terrorista y narcotraficante, pueda sacar adelante al país junto con muchas personalidades. Dicen que el poder no debe estar en manos de indígenas y de la izquierda. Se proponen recuperarlo. Por eso hemos vivido estos 10 meses de gobierno de conspiración en conspiración. Los neoliberales están en sus últimos aleteos.

-¿Bolivia piensa ser un socio pleno del Mercosur, como lo es ahora Venezuela?

-Mañana justamente vamos hacer un anuncio al respecto.

-¿Cuál será exactamente?

-Todavía tenemos que discutir algunas cosas. Aquí hay un tema de fondo que todavía no se ha resuelto: es el tema del comercio. No podemos regirnos por los tratados de libre comercio, no son la solución para Latinoamérica.

-¿Usted se refiere a tratados de libre comercio con EE.UU.?

-Tanto con EE.UU. como internamente entre nosotros. El comercio es importante, pero debe ser un comercio justo. Nosotros planteamos el tratado de comercio de los pueblos. La otra cuestión es el achicamiento de las asimetrías entre los Estados. Lo mejor para esta cumbre sudamericana es que apostemos a que cualquier ciudadano tenga la ciudadanía regional, para viajar libremente sin pasaportes ni visas.

-¿Cómo está la relación con Kirchner?

-Muy bien. Hablamos anteayer. Y él me contó que últimamente ha tenido algunos problemas. Me dijo que intentaba venir y que no lo descartaba totalmente. Es importante su presencia.

-¿Y se limaron las diferencias con Brasil?

-Los problemas eran de carácter técnico y jurídico de una empresa del Estado como Petrobrás. Todo está resuelto, pero hace falta alguna forma de reforzar esas negociaciones técnicas, políticas y jurídicas, para que todos los países vecinos se beneficien con respecto al tema energético.

-¿Y con la presidenta chilena Bachelet?

-Es un escenario particular: es la segunda vez en 200 años que Bolivia recibirá a un presidente de Chile. Primero fue Lagos en enero. Y ahora Bachelet.