Recomiendo:
0

Huelga de cívicos cruceños con violencia, provocación, imposturas y descontrol

Fuentes: Bolpress

La huelga de hambre de los cívicos cruceños viene desarrollándose desde hace tiempo con una serie de indicadores que muestran el mal uso que hacen estos poderosos señores de este instrumento, desacreditándolo y jugando con la opinión pública local, nacional y mundial. La huelga de hambre es normalmente usada por los indefensos, aquellos que no […]

La huelga de hambre de los cívicos cruceños viene desarrollándose desde hace tiempo con una serie de indicadores que muestran el mal uso que hacen estos poderosos señores de este instrumento, desacreditándolo y jugando con la opinión pública local, nacional y mundial.

La huelga de hambre es normalmente usada por los indefensos, aquellos que no encuentran otro recurso más para defender su derecho, por ello es una medida pacífica que busca sensibilizar a los poderosos y a la gente. Es una medida que se debe tomar con seriedad al ponerse en riesgo la propia vida como último bien. Por ello que gente inescrupulosa, sin mayor prestigio, no puede hacer verdadera huelga porque será dudosa generando la sospecha de que procederá a alimentarse de manera clandestina. Esto será peor si se le ve abiertamente realizar actividades paralelas saliendo del punto de la huelga, asistiendo a marchas, asumiendo actitudes agresivas como insultar a diestra y siniestra o tomar por asalto instituciones, todo ello es hacerse la burla de la gente y denigrar este método de lucha.

En el caso que nos ocupa se ha visto que los primeros en iniciar la huelga de hambre fueron un grupo de seguidores del desacreditado y falso dirigente universitario Chiqui Martínez, elemento alquilado por los dirigentes cívicos, conocido por llamar a las armas, que procedió a instalar en la plaza un piquete de huelga de hambre ocupando féretros con el propósito de causar la impresión de su muerte inminente en la población, medida ya asumida por el susodicho en otra oportunidad. Pero tal medida no provocó mayor reacción de la gente y su aislamiento fue notable desde el principio, cabalmente porque el individuo y sus seguidores no tienen mayor prestigio, sólo los medios de comunicación completamente sometidos a la voluntad de las logias y los cívicos daban coberturas impresionantes en medio de la soledad de apoyo popular a los indicados.

A los siete días de esa burla iniciada en la plaza, se vio al principal ya mencionado saliendo de la huelga de hambre en camilla, con oxígeno y suero para ser llevado a una clínica, pero lo más cómico del asunto es que no más de 24 horas después aparecía encabezando cínicamente una marcha agresiva pero minúscula que trataron de hacer pasar como marcha universitaria de apoyo a sus demandas. El piquete continua desde esa época sin saberse quiénes son pero conociéndose sus incursiones al Pícolo (céntrico restaurante cruceño) para llevar sendas piezas de pollo a instalaciones de la universidad donde a la vez que se asean se las engullen, también de sus atracones con bolsitas de papas fritas, maní y chipilos combinados con soda que compran a las habituales «papafriteras», vendedoras nocturnas de esos manjares, hechos que ellas mismas testimonian.

La siguiente parte de esta tragicomedia fue declarar la huelga de hambre de parte del comité cívico, la iniciaron cerca de 15 personas en la tarde del día lunes y pasadas 24 horas ya habían desertado 8 y las otras se sometían ya a la asistencia de sueros.

De todas formas la soledad de la huelga era notable y la desesperación de los cívicos creciente a tal punto que llamaban a la gente común por los medios de comunicación a plegarse urgentemente a la huelga. En otro piquete de mujeres instalado en una calle céntrica una mujer hostigaba a los conductores para que se sumen a la huelga y toquen su bocina. Sus planes eran mostrar un país convulsionado para la llegada de los presidentes sudamericanos el 8 de diciembre.

El tercer tiempo de esta huelga ha sido el ingreso del prefecto y los principales dirigentes cívicos, instalados en el palacio prefectural junto con las reinas y personas del ambiente empresarial y cívico, es decir los patrones. Afuera aparecieron en carpas alquiladas la gente común, los cunumis, ayoreos, paisanos y barzinos. Entre ellos se denuncia que hay casos de gente contratada por 50 Bs. diarios. Informes dan cuenta por ejemplo que la diputada Sandoval paseó por su barrio antes de ingresar en la huelga de hambre ofreciendo esa cantidad de dinero a personas que quieran sumarse.

La huelga que indicamos ha dado en llamarse también «farandulera» porque se incorporan a ella las estrellas del modelaje y el glamour regional, que ingresan para inmediatamente aparecer en las páginas de sociales con poses de calendario, en medio de un montaje espectacular que incluye instalación de muchas carpas, colchones pullman y baterías de baño que hacen noticia.

Son los poderosos los que de pronto se han adueñado de este método para deformarlo, pero no les corresponde usarlo porque no lo necesitan, pero a ellos no les importa pisan y pasan. Su solvencia y poder crece a diario, no son indefensos ni pobres, por ello se vio a los comparseros y empresarios echar de la plaza a la policía que supuestamente es el símbolo de la ley y poner en su lugar a su guardia pretoriana de la intendencia municipal que golpeando a comerciantes en los mercados y barrios populares se preparan para convertirse en la fuerza represiva al servicio de los dueños de Santa Cruz que ya han comenzado cerrando la plaza una cuadra a la redonda y colapsando el tráfico.

Pero lo que hubiera espantado a Ghandi es ver cómo quienes se incorporan a la huelga de hambre y otros que apoyan desde afuera se dedican a un sostenido ejercido de la violencia verbal y física. Uno de los casos terribles ha sido la agresión a una marcha de comerciantes, la mayoría proveniente del interior, que obligados por su dirigente la concejal Griselda Muñoz, en un número importante, llenando cerca de dos cuadras, fueron a dar su apoyo a la huelga llevando una bandera boliviana. Los beneficiados con el apoyo no salían de su asombro porque creyeron que era una marcha del MAS de rechazo a la huelga y ni cortos ni perezosos se levantaron de sus lechos de huelga para agredir a esta gente que se vio obligada a defenderse de estos «pacíficos» huelguistas y sus ayudantes que les insultaban sin ningún temor de «collas de mierda» y «raza maldita», ante tanta furia los marchistas salieron despavoridos no sin antes dar vivas al partido de gobierno puesto que aquí les negaban
espacio, sufriendo también la agresión de los cívicos otros viandantes comunes y hasta un personaje cruceño como es la abuelita que trae paraguayos, cuñapeces y otros «horneaos» desde Portachuelo para vender en Santa Cruz. Los otros casos han sido los ataques arteros de parte de elementos pro cívicos a diversas instalaciones e instituciones. En la Asamblea de Derechos Humanos fue agredido brutalmente su Presidente Adalberto Rojas y se informa que en la calle donde se halla ubicada esa oficina gritaban desaforadamente que este señor es defensor de los collas y que en ese barrio camba no debían permitirle pisada. A eso se suman ataques a la oficina de los colonizadores en la Avenida Irala, la agresión al dirigente oficialista Lucio Vedia, la toma de las oficinas de legisladores del MAS en la brigada parlamentaria colocando el retrato de Evo de cabeza y tachonándolo de insultos, el intento de asalto a Graco y otros.

El ejemplo máximo de incoherencia fue el espectáculo de la toma de las oficinas de Impuestos Internos de parte del piquete de huelguistas de la plaza, que con violencia inusitada echaron abajo a punta de patadas las cortinas metálicas de esa institución, arremetieron contra policías y militares de guardia, reduciéndolos, para entrar e instalar dizque el piquete de huelga de hambre. Acciones de este tipo de parte de gente que ya estaba dizque por más de 14 días en huelga de hambre son verdaderos certificados de falsificación e impostura, además de negación de la esencia pacífica de esta medida.

A ello se suman las marchas colaterales de sectores pudientes que han terminado en insultos de grueso calibre a gobernantes y opositores a los cívicos, con marcadas actitudes racistas pidiendo la independencia. Las declaraciones de los ultras que sin mayor rubor llaman a la violencia y al asalto de las instituciones.

Las verdaderas huelgas de hambre no pueden compararse con esta. Los huelguistas no pueden ingerir como en este caso alimentos y vitaminas, peor tomar su té con galletas y tener abundancia de sueros. En esta huelga impera el descontrol y está impuesto el rechazo a cualquier observación bajo el argumento de que hay infiltrados.

Por todo ello lamentablemente se puede decir que la huelga de hambre es sólo un nombre usado sin mayor escrúpulo, tal vez hay gente honesta que la lleva a cabo efectivamente, pero en medio de tanta impostura pierde importancia y sólo será satisfactoria para esa gente, pero el pueblo no cree, la han desacreditado.

Los medios nos envenenan el alma

En este proceso los medios de comunicación juegan un papel penoso porque han adoptado para si la militancia cívica y principalmente agresiva sosteniendo argumentos racistas y discriminatorios. Ellos están en la lucha mediática de quien grita más o quien entrevista más a los actores de la huelga mediática para que lancen mensajes amenazadores.

En todo este proceso no hacen otra cosa que envenenar el alma del pueblo cruceño, así se expresa la gente incluso aquella que al principio apoyaba la lucha por que creía que era por «Santa Cruz», sin embargo a medida que delante de sus ojos se destila tanto odio, la gente vuelca sus ojos a otro lado, no quiere que su espíritu se vea contaminado por tanta mentira, impostura sólo para que unos cuantos salgan con su gusto de manejar el país y defender sus tierras o su riqueza.