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López Obrador se autopropone para desactivar las protestas sociales

Ingenuidades de la burguesía

Fuentes: Rebelión

El señor José Agustín Ortiz Pinchetti escribió un interesante artículo para la edición dominical del diario La Jornada, pues revela la propuesta que arriba, entre la clase política, se presenta. No es Ortiz Pinchetti un editorialista más, preocupado en mostrar que la crisis es devastadora entre el pueblo y las familias de los trabajadores, que […]

El señor José Agustín Ortiz Pinchetti escribió un interesante artículo para la edición dominical del diario La Jornada, pues revela la propuesta que arriba, entre la clase política, se presenta.

No es Ortiz Pinchetti un editorialista más, preocupado en mostrar que la crisis es devastadora entre el pueblo y las familias de los trabajadores, que aumenta el hambre, la pobreza, el desempleo, en alertar que la catástrofe económica y social avanza a un estallido. No, no lo es. Es el Secretario de Relaciones Políticas del llamado Gobierno Legítimo, que es una ficción en tanto que poder dual -o verdadera representación que inmovilice a Calderón y al Gobierno Federal-, y que sin embargo es una forma que encontró esa corriente de la burguesía de expresarse políticamente en tanto consolidan y hacen público un partido electoral con buena parte del Frente Amplio Progresista.

Así debemos leerlo. Como una propuesta de Andrés Manuel López Obrador. Ortiz Pinchetti se encuentra fuertemente vinculado a él desde hace mucho tiempo, acompañándolo en el Gobierno de la Ciudad de México como Secretario de Gobernación y en el 2003 representándolo en el Congreso de la Unión, para durante la campaña electoral del 2006 coordinar las redes ciudadanas -verdadera estructura electoral de López Obrador por encima del PRD, PT y Convergencia- y el Proyecto Alternativo de Nación, el programa neoliberal de fachada de izquierda.

Cuando el triunfalismo del sonríe vamos a ganar se empezaron a dar anuncios y filtraciones a la prensa del Gabinete que acompañaría a López Obrador a partir del 1 de Diciembre del 2006, más ya sabemos que otra historia se escribió, y ni hubo Gabinete Presidencial, y en lugar del publicitado Juan Ramón de la Fuente -quien seguramente convencido que no despacharía desde Bucareli mejor decidió aguardar-; entonces en un acto surrealista tomo protesta el denominado Gobierno Legitimo, donde acompañando al Presidente Legitimo, entre neoliberales y asesinos, estaba también Ortiz Pinchetti.

Reiteramos que ese Gobierno Legitimo, es una ficción y reflejaría elevada demencia, de no ser porque es una forma de manifestación de una corriente política de la burguesía, que confía en emerger con una nueva fachada en las elecciones del 2012 -si es que hay proceso- y que encuentra ahí una forma de mantenerse acuerpados.

En el frente ideológico siempre es complicado desarticular el sentido común, pero es una necesidad cotidiana. El PRD y el Frente Amplio Progresistas de izquierda, López Obrador de Izquierda, el Proyecto Alternativo de Nación de izquierda, se nos repite. Siempre nos hemos resistido a aceptarlo porque esa no es una realidad. Cuando el EZLN en 2005 emitió La VI Declaración de la Selva Lacandona y propuso La Otra Campaña se empezó a visibilizar que gran parte de México comparte esa percepción, ese análisis de la realidad. Voces de obreros, pueblos indios, jóvenes, campesinos, mujeres, movimientos sociales y organizaciones expresaron que la represión y el desprecio a sus demandas y luchas no solo provenían del PRI y PAN, sino también del PRD, Convergencia y PT. En Baja California Sur protegiendo a los monopolios de la telefonía, a las compañías extranjeras que están efectuando despojos territoriales se encontraba el Gobierno Estatal emanado del PRD. En Michoacán lo mismo, en el año del 2006 con un icono perredista como Gobernador, el nieto de Lázaro Cárdenas e hijo de Cuauhtémoc Cárdenas, quien fue responsable de un atentado represivo a la Caravana que acompañaba a la Comisión Sexta del EZLN, pero también de la represión en la siderurgia Lázaro Cárdenas, de la represión a los estudiantes y profesores, a las comunidades indígenas. Una demostración que ya no deja lugar a dudas es todo el apoyo del obradorismo a Sabines en Chiapas, un gobernador que financia los grupos paramilitares que hostigan a las comunidades y bases de apoyo del EZLN, un gobernador al servicio de los finqueros y que apoya sin límites el Plan Puebla-Panamá, la devastación de Montes Azules y toda la guerra de baja intensidad contra el pueblo explotado.

La joya de la corona es el Gobierno de la Ciudad de México, reivindicada como un modelo de gestión de la izquierda en México y el mundo, no solo por esta derecha con fachada de izquierda sino por partidos y organizaciones que no hacen su tarea de comprender la lucha de clases en México, pero que si opinan sin profundidad. Tanto con Cárdenas, Rosario Robles, Lopez Obrador, Encinas y ahora Ebrard, lo que este progresismo hace es fortalecer a los grupos monopólicos de las telecomunicaciones, la inmobiliaria, la construcción, la privatización eléctrica; sirven a la oligarquía monopolista desatando una verdadera guerra contra los movimientos populares de la Ciudad de México. La demagogia los llevo a decir que primero los pobres, pero la verdad es que para ellos primero siempre estuvo Carlos Slim. La corrupción actual no los diferencia de la antaña gestión priista. Han modelado una ciudad a imagen y semejanza de los intereses del capital, privilegiando Santa Fe (la zona donde viven y despachan los multimillonarios) y despreciando a la población de Iztapalapa y otras delegaciones populares y barrios proletarios.

¿De qué lado estuvieron estos señores de la izquierda, estos demócratas, en Atenco y Oaxaca? El alcalde Texcoco quien inicio la represión y después pidió el apoyo del Gobierno del estado de México y las fuerzas federales, un perredista. La fracción perredista en el estado de México apoyando la represión en Atenco, y su par en Oaxaca avalando las agresiones a la APPO. La cruel represión del 3 y 4 de Mayo en San Salvador Atenco tiene el sello de ellos.

En su plataforma programática de las elecciones federales del 2006 proponían medidas similares a las que presento Calderón en su iniciativa para privatizar PEMEX y los energéticos.

¿Pero solo el PRD? Dante Delgado en Veracruz como gobernador priista es responsable del asesinato de camaradas nuestros, luchadores agrarios. ¿Cómo olvidar la sangre de nuestros camaradas? ¿Y el PT? Financiado por Salinas de Gortari, un partido que hace de la farsa su ejercicio cotidiano, queriendo comprar por el mundo a las fuerzas de izquierda como si fueran mercancías para que se le reconozca como «comunista». Y todos esos sin partido que ahí andan como Camacho Solis, ¿acaso creen que no tenemos memoria?

Por ello el articulo » El estallido que viene» de Ortiz Pinchetti es muy consecuente con lo que ellos hacen, pero interesante por la confesión de parte.

Frente a la crisis del capitalismo y las condiciones de destrucción que dejo como secuela el neoliberalismo hay un desempleo estructural, los fondos de las pensiones de los trabajadores se han perdido en más de un 20% en las maniobras del Banco de México para evitar la devaluación dantesca del peso frente al dólar, la situación en los EEUU expulsa de regreso a los compatriotas que allá van por empleo, las remesas se derrumban. Hay décadas de rezago y la parte más dura de la crisis, que no está para nada de salida, se resiente en la economía popular, en las familias de los trabajadores, en la gente de abajo, en los obreros y campesinos. Los trabajadores están al borde delo aguantable, lo mismo la patria. No es solo la interpretación marxista, es la realidad que hasta ellos, los de arriba saben y reconocen.

López Obrador en las letras de Ortiz Pinchetti está planteando un acuerdo, en que el pueblo solo es un valor de cambio, una mercancía con la que se puede regatear, para desactivar el estallido, dice. Pura ingenuidad que desprecia el papel del pueblo como sujeto de la historia. El acuerdo es un gobierno provisional con López Obrador como titular, su oferta contener a toda costa la insumisión y rebeldía; de paso descalifica a las fuerzas insurgentes como probables de la manipulación del narco. Y pinta un escenario que llena de pavor a la clase dominante: con los obreros en las calles, los hambrientos tomando la comida que requieren, la huelga general, el aumento del descontento; se autopresentan los obradoristas como garantes del Estado de derecho y de la institucionalidad, como la única salida para sofocar la rebelión, como los conjuradores del estallido. Poco les falto para colocar un clasificado ofreciendo sus servicios de apagafuegos, de bomberos, de desactivadores de estallidos.

Lo que estos aprendices de brujo ignoran es que las condiciones objetivas no se conjuran ni evitan con un acuerdo de la clase dominante, clase política, para cerrar filas en interés del capitalismo monopolista. Tampoco son capaces de comprender lo que las elecciones del 2009 demostraron: la crisis de reproducción de los consensos de dominación. No ven que las resistencias, las luchas los ubican como enemigos, que ya nada se espera de ellos. Ni por asomo entienden que las relaciones de clase, la lucha entre las clases consolidan procesos de autonomía y ruptura irreparable con el Estado. Estos señoritos se colocan por encima de las clases y al margen de ellas, consideran únicamente como real lo que se mueve en la institucionalidad, allá ellos.

Que la crisis económica y su seguro agravamiento, que las condiciones para una lucha unida y coordinada del movimiento anticapitalista crezcan, y que estos factores coincidan con el bicentenario del inicio de la lucha independentista y con el centenario de la rebelión armada de 1910 es otro asunto. Coincidencias de la vida nada más.

Lo que Obrador debería saber es que, sin importar si es su apellido o el de Calderón el que ostente la titularidad del Ejecutivo, representan lo mismo, el poder de los monopolios capitalistas. Le agradecemos su confesión de que va por nosotros. Las intenciones nuestras las saben. Seguimos caminando abajo y a la izquierda, con independencia de clase y forjando la organización popular y de las fuerzas proletarias y revolucionarias.

 

El autor es Secretario de Relaciones del Comité Central del Partido de los Comunistas