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¡Justicia, libertad para Assange!

Fuentes: Rebelión

Las audiencias sobre la extradición de Julian Assange a EE.UU. comenzaron en Londres el pasado 7 de septiembre. Ingresado hace un año en prisión, tras pasar siete años en la embajada ecuatoriana londinense, afronta cadena perpetua por las filtraciones, entre otros documentos (unos 700 mil en total), de registros de acciones criminales de guerra usamericanas en Irak y Afganistán, y archivos de detenidos en la prisión de Guantánamo. Son 18 los cargos presentados por la (in)justicia estadounidense. Si la extradición llegara a prosperar, el fundador de WikiLeaks sería juzgado en el Distrito Este de Virginia, el Tribunal de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Hasta el momento ningún acusado de atentar contra la seguridad nacional ha ganado un solo caso en ese tribunal.

Stella Moris [1] denunció en su cuenta de Twitter [2] que Assange, su compañero, es víctima de un trato abusivo en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh (sureste de Londres), donde libra una batalla legal para evitar que lo extraditen a Estados Unidos. Un David-ciudadano contra un Goliat-Imperio. Lo explicó así: «Cada día despiertan a Julian a las 5 de la mañana, lo esposan, lo meten en celdas de detención, lo desnudan y someten a rayos X. Lo transportan al tribunal durante 1,5 horas en lo que parece un ataúd vertical en una furgoneta claustrofóbica. Está en una caja de cristal al fondo del tribunal desde la que no puede consultar a sus abogados adecuadamente».

Entre otras cosas, se acusa a Assange de reclutar ‘hackers’ y conspirar con ellos para obtener acceso a datos clasificados en beneficio de WikiLeaks; de alentar a conseguir información para su organización durante diferentes conferencias de ‘hackers’, y de conspirar con el entonces analista de inteligencia del Ejército, Chelsea Manning, para ‘hackear’ una contraseña de un ordenador del Departamento de Defensa de EE.UU. con archivos clasificados.

El ex analista militar Daniel Ellsberg (89 años, filtró en 1971 7.000 documentos, los llamados ‘Papeles del Pentágono’, al New York Times y a The Washington Post, contribuyendo así a poner fin a la guerra de Vietnam) le defendió el pasado miércoles 16 de septiembre (el 7º día del juicio que fue cancelado en febrero por la pandemia) durante una audiencia en el Tribunal Penal Central en Londres. Asistió (por videollamada) para apoyarle en su batalla legal para evitar la extradición. Ellsberg manifestó [3] que percibe ecos de su propia experiencia en la manera en la que el Gobierno estadounidense trata a Assange. También él se enfrentó a la perspectiva de pasar décadas en la cárcel cuando apenas tenía 40 años.

El ex analista declaró ante el tribunal que tras reunirse varias veces con Assange en la última década había llegado a la conclusión de que ambos comparten las mismas aspiraciones: arrojar luz sobre la «gran falta de transparencia» por parte de aquellos que toman las decisiones claves en EE.UU., sobre todo, remarcó, cuando se trata de cuestiones de guerra. Ellsberg señaló, por ejemplo, que los archivos relacionados con las guerras usamericanas en Afganistán e Irak, filtrados por WikiLeaks, demostraron que la tortura había sido normalizada. «El público estadounidense necesitaba saber con urgencia lo que se hacía rutinariamente en su nombre, y no había otra forma de saberlo que mediante la divulgación no autorizada». En su opinión, «no puede tener un juicio justo por lo que ha hecho bajo estos cargos» en caso de ser extraditado a EE.UU., al igual que él se quedó sin posibilidad de plantear una defensa de interés público por su filtración de los documentos del Pentágono.

Ellsberg subrayó igualmente que no había ninguna evidencia de que la actividad de Assange y WikiLeaks le hubiera hecho daño a alguien. Lo contrario es lo verdadero. Las guerras en Afganistán e Irak han causado millones de refugiados y más de un millón de muertos, y es «extremadamente cínico» que el Gobierno de EE.UU. finja estar preocupado. Es el cinismo imperial.

Juan Manuel Bocacci ha recordado en “Daniel Ellsberg, el analista que filtró los «Papeles del Pentágono», defendió a Julian Assange”[4] que el ex analista ha rechazado rotundamente el contrapunto ‘buen Ellsberg / mal Assange’”. Ellsberg declaró que “a lo largo del tiempo reconocieron que mis acciones en relación con los Papeles del Pentágono y las consecuencias de su publicación generaron un cambio de interpretación radical. Considero que las publicaciones de WikiLeaks de 2010 y 2011 tienen una importancia comparable”. Destacó también la valentía de Manning: “Me impresionó mucho que la fuente de estos documentos, Chelsea Manning, estuviera dispuesta a arriesgar su libertad e incluso su vida para hacer pública esta información. Fue la primera vez en 40 años que vi a otra persona haciendo eso, y sentí afinidad con ella”.

Respecto al argumento del fiscal de que Assange puso en riesgo la vida de informantes, Ellsberg dijo que él también había dado información sobre un agente clandestino de la CIA. Justificó esa decisión argumentando que no quería que el público pensara que los archivos habían sido editados o interferidos. Para demostrar que el gobierno estaba cometiendo atrocidades en Vietnam, necesitó que esos documentos se mantuvieran impolutos, que nadie pudiera decir que con su intervención estaba encubriendo algo.

Por su parte, Adolfo Pérez Esquivel [5], ha pedido la liberación del fundador de Wikileaks señalando que “Assange no es ciudadano de Estados Unidos y la plataforma es global. Si procede la extradición su caso serviría de antecedente para que cualquier periodista de investigación pudiera ser juzgado en los Estados Unidos por revelar crímenes perpetrados por orden de Washington en terceros países”. Lo que se está juzgando es la libertad de expresión y el derecho a informar y ser informado con verdad.

Para el Premio Nobel de la Paz, los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña llevan a cabo una persecución desde hace años contra Assange. El juicio pretende que se autorice su extradición a USA, “país que es uno de los mayores violadores de los Derechos Humanos y de los Pueblos en el mundo”. Assange, añade Pérez Esquivel, publicó en la plataforma información sobre los crímenes de guerra, corrupción y espionaje global del gobierno USA contra los pueblos y por tal motivo es perseguido. En síntesis: “Washington busca ocultar o silenciar toda exposición de sus políticas de terror impuestas a otros países”.

Pérez Esquivel recuerda también que el Relator Contra la Tortura de Naciones Unidas, Nils Meltzer, ha considerado que la detención de Assange es injusta y arbitraria, lo mismo que su enjuiciamiento. Recordó que en la cárcel inglesa había sido sometido a torturas y a un trato inhumano. Para Meltzer, Assange debe ser liberado y resarcido de inmediato.

El objetivo de la persecución del gobierno de Trump contra Assange, concluye el Premio Nobel argentino, es mantener en secreto las actividades del complejo industrial-militar, lograr la impunidad de los crímenes cometidos por Estados Unidos en el mundo. Nadie puede ni debe responder al Imperio y sus atrocidades; una nueva lección de prepotencia imperialista.

¿Vamos a permitirlo? ¿Vamos a permanecer inactivas? ¿No es un asunto nuestro? ¿No concierne al movimiento feminista todo aquello que atenta contra nuestra libertad, contra nuestra autonomía, contra nuestro bienestar, contra la ciudadanía alejada del poder y más vulnerable, contra nuestro ser autónomo en el mundo, contra las personas comprometidas en causas nobles? El caso Assange también nos concierne, es también asunto nuestro. Nos va mucho en ello.

Notas

1) https://actualidad.rt.com/actualidad/366823-pareja-assange-maltrato-carcel

2) https://twitter.com/StellaMoris1/status/1306205472521891840?s=20

3) https://actualidad.rt.com/actualidad/366816-ellsberg-defiende-assange

4) https://www.pagina12.com.ar/292596-daniel-ellsberg-el-analista-que-filtro-los-papeles-del-penta

5) https://rebelion.org/reclamamos-la-libertad-de-julian-assange/

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