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La candidatura presidencial del EZLN

Fuentes: Rebelión

Bienvenida la decisión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de salir del estéril abstencionismo, declararse anticapitalista y ofrecer una candidatura alternativa -una mujer indígena- para las elecciones presidenciales de 2018. Es un giro político importante que muchos auspiciamos durante años pese a las críticas burdas y sin argumentos de Marcos-Galeano. En el pasado la […]


Bienvenida la decisión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de salir del estéril abstencionismo, declararse anticapitalista y ofrecer una candidatura alternativa -una mujer indígena- para las elecciones presidenciales de 2018.

Es un giro político importante que muchos auspiciamos durante años pese a las críticas burdas y sin argumentos de Marcos-Galeano. En el pasado la izquierda mexicana unida votó simbólicamente por Valentín Campa pese a que no tenía registro electoral para utilizar las tramposas elecciones del capitalismo para organizar a las víctimas de éste.

Al optar por utilizar también la vía electoral, el EZLN reconoce que, aunque las elecciones no son el mejor terreno de lucha para los explotados sino cuando mucho un cajón de Coca Cola sobre el cual pararse para ser mejor escuchado y no hay que considerarlas el único ni el principal medio organizativo, cuando sea posible hay que utilizarlas. Desgraciadamente, en vez de convocar a una Convención Nacional de las fuerzas anticapitalistas mexicanas y de proponer allí una candidatura unitaria que saque a muchos del campo de la abstención o el voto nulo, Marcos-Galeano y el EZLN prefirieron presentarse solos.

Para elevar el nivel nacional y educar a la juventud es en efecto muy importante consultar sobe una candidatura anticapitalista a los pueblos, organizar desde abajo y proponer una mujer indígena como candidata a presidente. Pero el giro político sería mucho más positivo si el EZLN hiciera una autocrítica sobre su posición anterior negativa y errónea, se dirigiera a la Organización Política de los Trabajadores (OPT), a los sindicalistas combativos, a los jóvenes revolucionarios, a todos los grupos anticapitalistas para discutir en común toda la campaña. También sería útil que el EZLN y el CNI indígena declarasen que las futuras elecciones serán aún más fraudulentas que las anteriores y buscasen un acuerdo en defensa de la ley y de la Constitución y contra el fraude con Morena, que cree en la vía electoral y en la posibilidad de reformar el capitalismo. Así reducirían las inevitables acusaciones o dudas de los simpatizantes de ese partido de que este giro sea una maniobra diversionista organizada por sectores capitalistas para debilitar a López Obrador y reforzarían el frente anticapitalista que proponen aportando al mismo fuerzas que son democráticas pero no anticapitalistas.

Es importante también que el EZLN haya sacado conclusiones de los acuerdos de paz y del fin de la acción guerrillera en Colombia para prevenir la represión violenta que se agravará en México y podría afectar a toda Chiapas si la situación económica y política siguiese agravándose a nivel internacional y nacional.

Por último, un llamado anticapitalista por supuesto debe basarse en los derechos de los indígenas. Pero debe responder también a las necesidades de la mayoría mestiza, explotada y trabajadora indicando en líneas generales cuál es la posición frente a la agricultura, a la defensa de los bosques, agua, recursos y empresas vitales para el desarrollo nacional, qué posición se encara frente al problema de la lucha de los maestros y la educación, qué se propone contra la minería.

Por consiguiente, si bien en principio hay que saludar este progreso del EZLN, que rompe un largo y pernicioso silencio, creo que habría que pedirles a esos compañeros mayores desarrollos y precisiones.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.