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La confesión de la antipatria empresarial en Bolivia

Fuentes: Rebelión

Con el cinismo mas descarado y burdo a la vez, los empresarios del aceite en Bolivia, confesaron mediante comunicado «oficial» la intención de fondo en su pugna por la «autonomía departamental». En un acto de bravata económica, ordenaron al Prefecto del Departamento de Santa Cruz a convertirse en Presidente «de hecho» usando para ello un […]

Con el cinismo mas descarado y burdo a la vez, los empresarios del aceite en Bolivia, confesaron mediante comunicado «oficial» la intención de fondo en su pugna por la «autonomía departamental».

En un acto de bravata económica, ordenaron al Prefecto del Departamento de Santa Cruz a convertirse en Presidente «de hecho» usando para ello un cuerpo jurídico inexistente, tal cual es el Estatuto Autonómico del Departamento de Santa Cruz, y es un ordenamiento inexistente porque aún no ha sido sometido a referéndum, y el referéndum se realizará pasando por alto a la Constitución Política del Estado y las leyes de la Republica.

Nada nos sorprendería de estos actos, pues a ellos ya nos tienen acostumbrados los «señores» de la tierra, el aceite y el ganado, nada nos sorprendería sino fuera por las aletas democráticas con que esbozan sus sendos discursos verborreícos.

Todo por encima de la Ley, lindos demócratas son estos señores.

No nos sorprende, por ejemplo que los grandes medios de comunicación le den más importancia a este hecho, que a los esfuerzos del gobierno por resolver el abastecimiento del aceite en el mercado local a menos costo de lo que los grandes empresarios venden.

Los grandes medios no preguntan porque los empresarios del aceite en Bolivia y aquellos aliados de las transnacionales, venden el aceite más caro del mundo en el lugar donde se lo ¡produce!.

Eduardo Galeano en una descripción brillante de los mecanismos que hacen a la economía mundial, nos advierte que las grandes empresas y sus aliados locales responden a un «orden criminal de la economía»

Orden criminal de la economía, criminales organizados en formas de empresariado local, crímenes económicos cometidos contra los pobres y los más pobres de la patria, los convierte en la antipatria empresarial.

¿Qué se hace contra un orden económico criminal?, aliado de políticos que responden a una lógica de impunidad en el hacer y en el decir, lógica aprendida mañosamente además en los largos años del modelo neoliberal. ¿Que se hace?

El único camino que queda es la nacionalización de los recursos naturales renovables y no renovables, nacionalización y resolución de concesiones mineras y fundamentalmente la reversión de tierras.

Eso lo saben muy bien los señores de la tierra, del aceite y el ganado, y temen y les quita el sueño.

En un arranque de desesperación confiesan que la única forma de que sobrevivan es siendo «autónomos».

Autónomos del control gubernamental, autónomos para hacer y deshacer cuando y como ellos quieran, autónomos para exacerbar el racismo y la violencia.

No se puede aceptar esos hechos, no se puede guardar silencio bastante parecido al de la estupidez…