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La criminalización de la Docencia

Fuentes: Loquesomos

«Derribarás un árbol, dos, tres, cuatro, pero la hoja no. Siempre hay una hoja que se salva y vuela bajo el sol. Encerrarás un ave, dos, tres, cuatro, pero su canto no. Hay dos cosas eternas como el aire: la idea y el amor. … El tirano quería detenerla, pero no pudo, no. En su […]


«Derribarás un árbol, dos, tres, cuatro,
pero la hoja no.
Siempre hay una hoja que se salva
y vuela bajo el sol.
Encerrarás un ave, dos, tres, cuatro,
pero su canto no.
Hay dos cosas eternas como el aire:
la idea y el amor.

El tirano quería detenerla,
pero no pudo, no.
En su propio bolsillo la encontraba,
en el de su reloj.
Si la quemaba, se volvía llama.
Si la rompía, se volaba en dos». (1)

¿Por qué somos tan peligrosos los docentes que, una protesta válida, legal, pacífica, desarmada, ordenada y avisada, molesta hasta el límite de la cruel represión llevada a cabo, en un punto culminante, en la provincia argentina de Neuquén?

¿Por qué ese ensañamiento, esa violencia, ese odio feroz hacia quienes, en una etapa lejana -o no tanto- de la vida de los «valientes» represores armados (por la ley y armados con instrumentos tecnológicamente preparados para eliminar la vida) fueron quienes les enseñaron las primeros rudimentos para leer y escribir, aunque no por mal-enseñados sino por mal-aprendidos (y porque la falta de trabajo puso a muchos en el brete de meterse en las fuerzas del «orden» para tener sueldo y obra social) llevaron un camino que realizaron mal pues ahora se dedican con encarnizado sadismo a golpear, maltratar, herir y matar a los que nada mas levantan como banderas de lucha las ideas, los ejemplos, los reclamos, son el símbolo del guardapolvo blanco, aquél elemento igualador de clases. Lucha de pobres contra pobres, sólo que de un lado hay pobres con armas en la mano y con un poco de poder que, sociológicamente analizado, los hace sentir «superiores» y con la misión de cargar contra un reclamo que reputan ideológicamente extraño.

Sin dudas los docentes hemos sido siempre altamente peligrosos desde el punto de vista de la tarea que nos cabe cuando ayudamos a aprender y enseñamos a utilizar las herramientas con que cada uno cuenta para PENSAR. Y es ese el lugar mas difícil de invadir: el pensamiento. Podrán poner un candado a una puerta, podrán clausurar una escuela y aun dejar en custodia a los gendarmes (para prevenir cualquier posible ataque a pleno borrador, a mucha tiza) pero no hay activo mas poderoso con que pueda contar una persona que la concientización, que el saber. Y ese lugar es al único al que JAMÁS PODRÁN PONER UN CANCERBERO, UN GENDARME, UN CERROJO. Desde allí se derrota a cualquier carcelero. Las ideas no pueden ahogarse, matarse ni encerrar en jaulas.

Y he ahí el mayor problema de los gobiernos secos de virtudes sociales, agrios de privilegios y lejanos de democracia sustancial, esos gobiernos que le hacen el juego a un contenedor mayor que es un sistema para el cual no es beneficioso ni propicio ni conveniente que haya un acceso democrático, igualitario, extendido socialmente a la educación, sino que, por el contrario, le convienen y favorecen la exclusión y superabundancia de mano de obra barata como la que la continuación y la pervivencia del sistema están aseguradas.

Porque «educamos al soberano» y le enseñamos cuáles son sus derechos, cuándo y por qué reclamar cuando los sueldos no alcanzan para mantener a una familia, cuáles son las leyes y qué indican con respecto al trabajo de menores, al trabajo «en negro», al abuso del poder de turno, el respeto a las comunidades originarias… Porque hacemos que la democracia no sea sólo ir a votar y esperar el paquete o la caja con las sobras del sistema.

Porque ejercitamos y enseñamos a ejercitar la memoria que incluye las «biografías» de muchos de los represores de otros días que se mimetizan para permanecer cercanos o en el poder -cualquiera sea el color político de turno-, y particularmente, tenemos bien presente quiénes fueron los represores en fechas particularmente dolorosas para nuestra historia reciente y mantenemos viva la memoria comunitaria. Y sin duda todo esto y todo aquello molesta a las mentes obtusas y secas, excluyentes y elitistas que por toda respuesta en cuanta ocasión pueden sacan a relucir al fascista que esconden bajo costosas ropas y amables sonrisas (generalmente atentas a las fotos, especialmente al lado de niños y en lugares «careciados»).

Por eso el día 4 de abril de 2007, en medio de una protesta pacífica, donde no había mas que un reclamo de larga data que traía como resultado la postergación del inicio de las clases en Neuquén, Carlos Alberto Fuentealba (2) , de 40 años, docente y delegado gremial del colegio secundario del barrio Cuenca XV, una humilde comunidad que se desarrolla en la barda del oeste de la ciudad de Neuquén, cayera bajo la represión de la policía de Sobisch. Casi al cumplirse el 10º aniversario de la muerte de la trabajadora Teresa Rodríguez en la ciudad de Cutral-Co, también de la provincia de Neuquén, en medio de un reclamo social (recordemos que por aquél entonces era presidente de la Nación Carlos Saúl Menem y el Ministerio del Interior estaba a cargo de Carlos Corach, un repudiado de su comunidad religiosa) la policía y la gendarmería reprimieron con toda la fuerza y Teresa cayó bajo las balas. Luego vinieron las respuestas, las justificaciones, el «por algo será-en algo andará- y-algo habrá hecho» de los políticos de la feudocracia provincial: «A veinte días del asesinato, había 800 fojas en la investigación judicial. «Fueron francotiradores», dijo el jefe de policía Marcelo Jaureguiberry. Había «infiltrados en las asambleas docentes», dijo el gobernador Felipe Sapag. «Fue un accidente», dijo el intendente de Huincul Tucho Pérez. «Actuaron subversivos», dijo el presidente Carlos Menem. Los primeros días de mayo los peritos dictaminaron que la bala que mató a Teresa Rodríguez era una 9 mm de la policía provincial. Hubo cuatro policías condenados no por homicidio sino por abuso de armas . Ninguno está preso. Siguen trabajando en Cutral Co» (3)

Los socios del poder

¿Quién es Sobisch? En la actualidad un candidato a continuar al frente del ejecutivo de la provincia de Neuquén (4) donde el día 4 de abril de 2007 una terrible represión puso en agonía a un docente, en medio de una protesta de los educadores.

Pretende, además, ser CANDIDATO A PRESIDENTE, luego de lo que ha demostrado con la represión brutal contra los docentes, modos que no son ajenos a su trayectoria, y que no escatima alianzas. Veamos la síntesis de en una entrevista en la que el entrevistador comienza dando por sentado que » Hay mucha gente hablando de polos de centroizquierda, polos de centroderecha. El triunfo de Macri en capital y de Sobisch podrían impulsar un frente común con vistas a las presidenciales del año 2007… A todo esto Jorge Sobisch, el gobernador de Neuquén, conserva el poder en su provincia, y ya habla del año 2007.» Sobisch no lo negó, y a continuación se despachó con que (porque siempre hay lugar para uno mas): «en la medida que Menem esté dispuesto a discutir que él no es el dueño de ninguna candidatura, y que las cosas han cambiado en la Argentina y en el mundo, y que hay que replantear muchos de los ejes políticos y económicos que fueron una gran fortaleza en el gobierno de Menem pero que ahora han cambiado, no hay ningún inconveniente(5). Cartón lleno y tejidas las alianzas mas oscuras.

Pero no para ahí la desinteresada, humanitaria, y universalista conducta económica y social del gobernador Jorge Sobisch, porque su postura contra los mapuches y a favor de empresas extranjeras petroleras que lo elevan al sitial de los Roca, con su exterminio de indios en la Patagonia. (6) Para las comunidades indias «Hoy la responsabilidad es del municipio aunque también hablar con el gobierno provincial es hablar con el caudillo que entiende que hay que vender todo a manos de los privados. Eso lo tenemos claro, sabemos quién es Sobisch y a qué intereses representa» . (7)

Entonces se comprende por qué se CRIMINALIZA LA PROTESTA DOCENTE . En este caso «testigo» en esta provincia argentina, con enseñamiento y violencia, lo que se busca es acallar, frenar, evitar que los docentes sean quienes rescaten de la mediocridad, del analfabetismo (o del analfabetismo funcional) a tantos argentinos que, -procesos militares y gobiernos neoliberales mediante que han buscado aplastarnos- por fin hemos recuperado la movilización, la integración en movimientos sociales, la cooperación y la solidaridad, y por sobre todas las cosas la determinación de que la realidad puede cambiar con la participación de todos.