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La gobernadora de Yucatán, mediante un apasionado pragmatismo, se consolida

Fuentes: Rebelión

    1. Cuando los opinadores políticos pensábamos que el PAN, con el total apoyo del presidente ilegítimo, Felipe Calderón, se llevaría nuevamente, con mucha ventaja, la gubernatura del estado de Yucatán, vimos surgir a una joven apasionada candidata del PRI que al parecer había surgido de la nada. El candidato panista, Xavier Abreu, a […]

 

 

1. Cuando los opinadores políticos pensábamos que el PAN, con el total apoyo del presidente ilegítimo, Felipe Calderón, se llevaría nuevamente, con mucha ventaja, la gubernatura del estado de Yucatán, vimos surgir a una joven apasionada candidata del PRI que al parecer había surgido de la nada. El candidato panista, Xavier Abreu, a pesar de haber sido representante del candidato Calderón en el sureste del país y de recibir miles de millones de pesos en su campaña, no pudo levantar. Sin embargo nunca se probó, aunque tampoco se negó, que la candidata Ivonne Ortega Pacheco (IOP) fue parte de una gran negociación entre el PRI nacional y Calderón. Y es que en México, desde que en los años veinte y treinta se instaló el régimen presidencialista, el 90 por ciento de los asuntos políticos se negocian tras bambalinas. Antes el PRI negociaba a su gusto, desde los años ochenta el PRI negocia todo, absolutamente todo, con el PAN.

 

2. En los hechos la política mexicana ha sido sinónimo de negociación que se denomina

«concertacesión», es decir, «diálogo político» para ceder o conceder. En México nunca se ha sabido quien ganó una elección legalmente porque los políticos, los empresarios, el clero, los partidos y los gobiernos, negocian todo antes. Se negocia para ser candidato, para ganar una elección, para obtener apoyos en campaña, para ocupar un cargo, para construir una obra, para lograr un presupuesto. La ley y el voto ciudadano nunca han contado o sólo han servido para legitimar acuerdos tomados antes tras bambalinas. Para ser presidente de la República o gobernador hay que negociar todo con los poderes de arriba: los inversionistas y el presidente yanqui, los empresarios, el alto clero, los medios de información, etcétera. Felipe Calderón negoció todo; López Obrador creyó que no era necesario, además tuvo poco margen ideológico para hacerlo.

 

3. La izquierda por ideología ha odiado y combatido la negociación. Ha defendido siempre que los acuerdos sean públicos y transparentes. Ni Marx ni Bakunin negociaron que no desapareciera la Primera Internacional en 1876, aunque Lenin quizá tuvo que negociar en 1917 su paso en tren de Alemania a Rusia, en 1918 la Paz de Brest/Litovsk y tres años después la Nueva Política Económica (NEP) Pero la izquierda mexicana ha sido muy puritana en este campo porque quiere conservar la dignidad, la limpieza y la honradez; quizá por eso no ha podido avanzar como debiera a pesar de existir las suficientes condiciones de miseria y opresión del pueblo que debe aprovechar para fortalecerse entre las masas y combatir con efectividad la explotación y opresión . Pero la negociación puede llevar fácilmente a la corrupción y al oportunismo si no se cuenta con profundas convicciones y no se sabe caminar en «el filo de la navaja».

 

4. La gobernadora Ortega, aunque no cuenta con conocimientos librescos sobre política o historia, parece haber heredado el ultra activismo de su tío difunto, Cervera Pacheco, quien ha sido, hasta hoy, el político más hábil y poderoso nacido en la entidad. IOP se pasa el día moviéndose de un lugar a otro, de una población a otra, de Mérida a la ciudad de México. Su tío, al parecer, nunca tuvo consejeros políticos; se movió siempre en el pragmatismo total, de acuerdo a como se le presentaban las circunstancias. Ortega no reflexiona, no tiene tiempo para ello, participa con Televisa, apoya a los poderosos empresarios (como Díaz Castellanos) que se apropiaron de miles de hectáreas de los ex ejidatarios para construir campos del golf y grandes negocios comerciales; libera a los más corruptos funcionarios de la pasada administración panista, acusados de fraudes sobre tierras. Pero a pesar de ello (o por ello) la gobernadora recibe apoyos por todos lados.

 

5. Con la fuerza de su pragmatismo y la confianza de los más poderosos empresarios, Ortega presentó hace dos días su Plan Estatal de Desarrollo con la asistencia de 10 mil personas, al parecer «acarreadas», (encabezadas por la moderna «Casta Divina», o sea, la unión de grandes empresarios y alto clero) que la aplaudieron. A nunció con «bombo y platillo» la creación de cien mil empleos en los próximos cinco años, tomando en cuenta los empleos que pueda crear la actividad comercial y el sector turismo que se dice que en el próximo lustro puede generar 25 mil empleos con la construcción de hoteles y otros servicios vinculados a esa actividad, así como los empleos que generen otras áreas como la industria de la transformación, la restaurantera, del sector pecuario. Ortega habló de un proyecto de unificación social que le permitirá abatir la pobreza en un 35 por ciento, fomentando inversiones en el interior del Estado. Su vibrante oratoria parece convincente.

 

6. En los próximos días IOP se hará cargo del transporte de pasajeros de Mérida y busca también controlar el servicio de agua potable y de la misma policía meridana. Por ahora tres servicios básicos que la alcaldía de la ciudad capital, en manos del panismo, entrega en «bandeja de plata» al gobierno priísta. Al parecer en Yucatán, con Ortega, todo el poder vuelve al PRI después de seis años de haberlo perdido. Cuando muchos opinadotes políticos pensábamos que por ser Yucatán el estado más derechista y católico del mundo el PAN siempre lo gobernaría, aparece Ivonne Ortega para dominar totalmente la situación política. Claro, hay que decir que el panismo yucateco posee menos dotes de conocimientos que Fox y que el estudioso Castillo Peraza (que conocía de historia y de política) fue la única «aguja perdida en el pajar». Los intelectuales yucatecos son muy cultos en canciones y costumbres antiguas de la región maya.

 

7. Lo que parece muy grave en la política de Ortega es que no repara en hacer alianzas, con la única condición de que inviertan dinero. Parece importarle un carajo si los inversionistas luego se cobrarán «a lo cochino» o si la población tiene dinero para pagar pasajes de autobús urbano por arriba de cinco pesos. Ella busca inversiones «contantes y sonantes» ahora, aunque después venga el diluvio. Si el consorcio Televisa quiere construir un hospital, si los grandes empresarios prometen construir comercios y plazas, si los dueños transportistas piden aumento en los pasajes, si hay que elevar el precio del agua potable o hay que ordenar mayor represión policíaca. Parece importarle un bledo a la gobernadora que los millonarios se hagan más poderosos y los pobres pierdan sus tierras, no les alcance para pagar un mayor precio en los pasajes o para pagar el agua. La gobernadora parece estar en campaña para asegurar un mayor futuro político.

 

8. No se sabe cuánto aguantará ese ritmo de trabajo, mucho menos cuales serán los resultados reales anunciados en su Plan de Desarrollo. Pero lo que hoy se ve es que el poder del PRI se ha recuperado en Yucatán por la presencia de Ortega; que el PAN (que gobernó el sexenio anterior) mantiene una alianza con la gobernadora; que el PRD y la izquierda son aún casi inexistentes y que los grandes empresarios están de pláceme con el regreso del PRI. El presidente ilegítimo cuenta en Yucatán con una eficiente gobernadora, mucho más efectiva para sus intereses que el gobierno del incapaz panista Patrón Laviada. Aquí la concertacesión entre PRI nacional y Calderón (en el mismo momento que se realizó la de Baja California y Hank) parece haberles resultado muy afectiva. El pequeño y pacífico estado de Yucatán es muy fácil de gobernar, siempre y cuando se logre una buena alianza con los empresarios y el clero (la Casta Divina)

 

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