Miguel Ángel Ferrer

Artículos

De acuerdo con el aforismo político clásico, “el que pregunta no se equivoca”. Y para seleccionar al candidato de Morena a la Presidencia de la República en los comicios de 2024 el mejor método es preguntarle a la gente, a los ciudadanos con quién están sus preferencias y sus simpatías.

El presidente de la república ha enviado al Congreso de la Unión una iniciativa de reforma constitucional para devolverle al Estado la rectoría de la industria eléctrica. Contra esta iniciativa se han alzado las voces del conservadurismo que buscan frenarla o descarrilarla.

Ya es bien sabido pero vale la pena repetirlo: electoralmente hablando el conservadorismo cuenta con un tercio del padrón de votantes. A esta tercera parte del electorado nacional no le afecta ni le preocupa mucho que los tres partidos políticos que la representan estén en permanente crisis: desprestigiados, sin líderes competitivos, sin oferta ciudadana.

Corrupción en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología

Se ha hecho público un nuevo caso de corrupción. Ahora se trata del Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), una institución gubernamental dedicada, en la letra, a brindar apoyos económicos a la investigación científica y tecnológica, lo que debe hacerse de acuerdo con determinadas normas internas y ciertos mecanismos de control.

En los tres años que restan al sexenio de López Obrador es mucho lo que el gobierno puede realizar. Y no hay duda de que ese mucho por hacer será hecho. Eso está muy claro tanto para el obradorismo como para el conservadurismo.

Un resultado inesperado y muy positivo de la catástrofe de la pandemia de covid ha sido la tremenda derrota del pensamiento anti vacunas anidado en la mente de millones de personas alrededor del mundo.

Como lo demuestran sucesivas encuestas y elecciones, la oposición de derecha al gobierno de López Obrador carece de la fuerza electoral suficiente para recuperar el poder perdido. Y para revertir esta situación de poco sirve el griterío mediático que sólo convence a los ya convencidos.

En las elecciones intermedias del 6 de junio de 2021 la derecha refrendó los guarismos de su techo electoral: un tercio del electorado. Para llegar a ese punto echó mano de todos sus recursos. Primeramente una alianza formal de los tres partidos políticos que la representan: PRI, PAN y PRD.

En los comicios de 2018 el PAN obtuvo 9 millones de votos, en tanto que el PRI logró 7 millones. De modo que la derecha cosechó 16, contra los 30 de Morena. Digamos que, más o menos, la proporción fue dos a uno. Y tres años después esa proporción se mantiene. Dicho de otro modo, la derecha cuenta con un tercio del electorado, en tanto que dos tercios sufragan por Morena.

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