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La verdadera lucha por la libertad es la lucha por los derechos

La libertad y la mentira

Fuentes: Rebelión

¡Libertad, Libertad…! En este transcurso político que vamos viviendo desde 2003 y más precisamente, desde las últimas elecciones presidenciales de octubre 2011, se ha presenciado en distintas manifestaciones opositoras al gobierno nacional, personas vociferando «¡Libertad, Libertad…!», además de toda clase de exabrupto. Cuesta identificar a qué se refieren, exactamente, cuando así gritan. La «Libertad» así […]

¡Libertad, Libertad…!

En este transcurso político que vamos viviendo desde 2003 y más precisamente, desde las últimas elecciones presidenciales de octubre 2011, se ha presenciado en distintas manifestaciones opositoras al gobierno nacional, personas vociferando «¡Libertad, Libertad...!», además de toda clase de exabrupto. Cuesta identificar a qué se refieren, exactamente, cuando así gritan.

La «Libertad» así nombrada no representa nada si, precisamente, en este proceso democrático que vivimos lo hacemos con gran libertad de expresión y libertad para todo tipo de opinión y exposición.

Por quiénes son los que se permiten hablar y hasta vociferan por la falta de libertades, que no son aquellos que lo hacen por perder alguno de sus beneficios, sino los que no toleran ni siquiera compartirlos, se deduce que llaman falta de libertad a la regulación del Estado para que no se cometan tropelías individualistas y extranjerizantes. La verdadera lucha por la libertad, es la lucha por los derechos igualitarios. Y es a esto, especialmente, a lo que se oponen los que profieren «Libertad, Libertad…!

YPF, Hidrocarburos

Nos quieren hacer creer que la expropiación de la mayoría del capital accionario de Repsol y el ulterior rescate de YPF es coartar las libertades de los que nos expolian en lugar de verlo como el paso soberano que se ha dado en defensa de los derechos de todos los argentinos. Esta decisión dejó a la luz un aspecto muy importante que es la caracterización de los hidrocarburos como recurso estratégico de interés público nacional. Como consecuencia, se ha reglamentado la «Ley de Soberanía Hidrocarburífica». Toda la actividad será reglamentada para poder recuperar el autoabastecimiento y la coordinación de todas las etapas involucradas en la comercialización. Exploración, transporte, industrialización, y la posterior puesta del combustible en el surtidor. Se ponen pautas para la reinversión en el país y la planificación de objetivos con sus presupuestos. También se establecen fiscalización y sanciones para quienes no se ajusten a la planificación pública. Se tiende a aumentar la producción en toda la serie de producción con unificación de capitales públicos y privados. No se deja de lado en la reglamentación, la protección de los intereses de los consumidores.

Y sí, podrán decir que las Empresas Privadas, comprendidas en la extracción de los hidrocarburos, pierden libertad y es cierto. Pierden la libertad de hacer lo que les conviene desde el punto de vista especulativo e individualista. Esta pérdida de libertad abstracta, es una gran conquista de nuestro Estado. Representa un cambio trascendente respecto a la política neoliberal con su concepto mentiroso de libertad: La libertad de unos pocos para vivir a costa de otros es reemplazada por la libertad de muchos para ser incluidos en el sistema.

La derecha nostálgica

Los que extrañan los beneficios del neoliberalismo, se han expresado clamando por dirigentes con nuevos valores con otra moral. Viven como falta de libertad la intervención del Estado para mejorar la distribución de la riqueza. No aceptan al Estado presente que maneja los fondos públicos para la obra pública, la escuela pública, la salud pública y para cumplir con las obligaciones. Llaman vasallos a quienes apoyan el modelo propuesto desde 2003, solamente porque no es lo que les favorece y no consideran la posibilidad de que son muchos los que lo apoyan por convicción. Pero no es cierto que no saben que lo que ellos defienden no se lo puede decir abiertamente. Si no, no se mostrarían supuestamente conmovidos por el caso de las viviendas de las Madres, a las que acusan de corruptas por privar de techos a «La gente». Quieren poder enriquecerse libremente, sin aportar lo que corresponde legalmente a las arcas del Estado. Quieren poder enviar sus dólares a los paraísos fiscales, simplemente, porque es lo que «desean». No es casual que esta movida sea acompañada por Macri, que comparte estos principios y los instrumenta en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Medios de Comunicación

Los Medios de Comunicación Monopólicos, que no cumplen con la Ley de Medios aprobada por el Congreso de la Nación y en vigencia, atacan constantemente, para influir negativamente en la credibilidad y en la expectativa positiva ganadas por las políticas dedicadas a la creación de puestos de trabajo y a la inclusión social. No es difícil ver qué intereses individuales los mueve: se opusieron a las retenciones móviles y ahora, al pago del Impuesto a las Ganancias. Quieren conservar la libertad de ser monopólicos y así hacer que sus mentiras, no opiniones distintas, sean el discurso único.

 

Desendeudamiento

A pesar que se ha dicho que Argentina es el país que más pagó (ya desde el otro lado de la oposición, el progresismo no kirchnerista), en forma despectiva por la política asumida al desendeudarse, el desendeudamiento, es también recuperar libertades. Para los acreedores, ya sean países o bancos, el peor negocio es que les paguen todo. Los pagadores ya no dependen de ellos y además dejan de cobrar los intereses vandálicos. Al desendeudarse, Argentina abandona su dependencia con los Organismos Multilaterales que nunca actúan a favor de los interese locales y siempre priorizan al mundo financiero.

 

Los derechos

Se ha abierto una interesante disyuntiva en éste, nuestro país Argentina. Los que más tienen quieren todo. El bienestar de los habitantes no está entre sus anhelos. Esa posición era y es aceptada como natural, en el liberalismo y antes en la dictadura. En la Argentina actual, se han recuperado principios y tradiciones populares de inclusión sin dejar de lado la industrialización y el progreso. El pago de esta deuda va en el sentido de recuperar la autonomía que fue bandera de los mejores momentos de nuestra historia.

Y volvemos, como en muchos momentos de esta etapa política, que figurará en los libros de Historia, sin duda, como una época de grandes transformaciones en la que los que estamos vivos debemos ponernos de un lado o del otro. No es fanatismo, sino que es lo que pasa en momentos de profundas alternativas, como estos.

Este gobierno, como se dice de los gobiernos populares, es criticado por los aciertos y no por sus defectos. No vamos a apoyar ninguna medida que favorezca a algunos pocos a tener la libertad de no contribuir con lo que corresponda por ley al bien común, a pretender no dar cuenta de sus enormes ganancias para no pagar sus impuestos con el pretexto de perder sus libertades individuales. Hacemos número y fuerza para afianzar a los que están por la vida. Por la vida y bienestar de la mayor cantidad posible de ciudadanos, por la lucha de los derechos que es la verdadera lucha por la libertad.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.