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Genocidio de indígenas y campesinos en Pando

La masacre del Cacique

Fuentes: Rebelión

El 11 de septiembre, Bernardino Racua, líder indígena takana (los señores de la selva) fue asesinado con un tiro por la espalda. Junto a él murieron los dirigentes campesinos Agripino Vargas, Sebastián Rodríguez y otros 30 indígenas pandinos. «Nos balearon como a animales, a las mujeres les quitaron sus hijos y les dispararon en la […]

El 11 de septiembre, Bernardino Racua, líder indígena takana (los señores de la selva) fue asesinado con un tiro por la espalda. Junto a él murieron los dirigentes campesinos Agripino Vargas, Sebastián Rodríguez y otros 30 indígenas pandinos. «Nos balearon como a animales, a las mujeres les quitaron sus hijos y les dispararon en la cabeza», cuenta el sobreviviente Cristian Domínguez, también dirigente campesino.

Las imágenes que muestran los canales de TV de Pando son elocuentes. Los indígenas y campesinos se dirigían por la vía principal de El Porvenir (una población cercana a Cobija, la capital de Pando), iban a realizar un ampliado (asamblea), y la caravana venía precedida por un tractor rojo, una volqueta blanca y una camioneta roja. Los sicarios del Prefecto Leopoldo Fernández, un político terrateniente de filiación derechista, paran a la caravana. «Indios de mierda, váyanse de aquí o los mataremos», los amenazan. Los campesinos casi no gritan ni piden nada, simplemente aceleran sus vehículos para romper el bloqueo, pero las descargas de fusilería los vencen, los detienen. Van cayendo uno a uno, curiosamente siguen callados, y así van muriendo…Cuando se ven perdidos, unos rompen una cerca y huyen hacia el río. Los sicarios los persiguen y les plantan el tiro en la espalda, como mandan las prácticas del sicariato…

La masacre de Pando tiene una sola explicación y un culpable: Leopoldo Fernández. Un hombre robusto, de 59 años, poseedor de 2500 hectáreas (según el Instituto de la tierra INRA), funcionario de todas las dictaduras desde 1970. Amigo personal del dictador Banzer, de Guido Vildoso, del narcodictador García Meza (hoy condenado a 30 años de cárcel).

Leopoldo Fernández tuvo bajo su dominio político a todo el departamento de Pando durante unas cuatro décadas. Cuando ganó las elecciones Evo Morales el 2005, Fernández se alió a otros tres prefectos derechistas para impulsar el movimiento  autonomista. En la práctica se trata de un movimiento separatista que busca dividir a Bolivia para que los terratenientes del oriente mantengan bajo su dominio los predios de miles y miles de hectáreas que hoy poseen. Bajo el pretexto del autonomismo, los prefectos del oriente desataron una violencia sin precedentes contra la gente humilde, contra los campesinos e indígenas partidarios del presidente Evo Morales. La idea era intimidarlos para que no levanten cabeza. Pero el 10 de agosto último, los partidarios de Evo votaron, en el referéndum, con un 52% a favor de Evo. Al perder el poder democráticamente, Leopoldo Fernández recurrió al exterminio. Como último recurso para mantener su poder.

Después de la masacre, el gobierno de Evo Morales decretó el Estado de sitio. Hoy todavía los militares tratan de poner orden. Los sicarios no se retiran todavía y la batalla se sigue dando. Hoy, después de la masacre, los campesinos y el movimiento popular de toda Bolivia se empezó a movilizar para dar defender al gobierno de Evo Morales y para parar los intentos separatistas de estos cuatro prefectos.

Desde 2000, las luchas populares se siguen profundizando en Bolivia.

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