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La militarización del sureste mexicano designio imperialista

Fuentes: Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

Se objetiva el amague imperialista, a fuerza de militarizar la frontera del sureste mexicano con el pretexto de detener el flujo migratorio, el gobierno federal acata los designios del imperialismo norteamericano, una vez más se ratifica el carácter dependiente y funcional de México hacia los Estados Unidos. La militarización de la frontera del sureste mexicano […]

Se objetiva el amague imperialista, a fuerza de militarizar la frontera del sureste mexicano con el pretexto de detener el flujo migratorio, el gobierno federal acata los designios del imperialismo norteamericano, una vez más se ratifica el carácter dependiente y funcional de México hacia los Estados Unidos.

La militarización de la frontera del sureste mexicano con la presencia de la Guardia Nacional significa la objetivación de la militarización de esa zona geográfica del país. El despliegue de 6 mil efectivos indica el grado de sometimiento del Estado mexicano hacia el imperialismo norteamericano, es un hecho ilustrativo de la necesidad oligarca ante lo abrupto de los vaivenes de la crisis económica capitalista.

Blindar la frontera con miles de elementos del ejército mexicano, sobre todo en la entidad chiapaneca, es una prueba de que la militarización en nuestro país se impulsa por mandato imperialista, expresa también el riesgo de implementar con mayor descaro la política contrainsurgente en el país, fenómeno aparejado a los megaproyectos contemplados para el sur y el sureste mexicano.

Aunque los titulares del Ejecutivo federal y de Relaciones Exteriores nieguen que el despliegue militar en la frontera sur sea resultado de las negociaciones con gobierno norteamericano, los hechos hablan por sí mismos. Así se objetiva la premisa política que señala que nuestro país es funcional y dependiente al imperialismo estadounidense y su papel en la división internacional del trabajo es garantizar materia prima y un Estado que legitime la política económica de la clase dominante a fin de garantizar los intereses del capital monopolista transnacional.

Congratulaciones proclaman algunos voceros imperialistas ante las medidas policíaco-militares ejecutadas por el gobierno federal, sin embargo, pese a éstas, la voracidad oligarca aún es insatisfecha. Esta actitud nos devela lo feroz de los intereses de la oligarquía nacional y transnacional.

El optimismo del canciller mexicano ante la negociación con los voceros del imperialismo yanqui es la señal de sujeción del Estado mexicano a las exigencias del capital norteamericano, la sumisión de los funcionarios mexicanos es la manifestación del camino libre de la política neoliberal y militarista de la clase dominante.

La actitud arrogante de gobierno norteamericano intenta imponer otra medida política respecto al tema migratorio al Estado mexicano, éste pretende que el titular del Ejecutivo federal adopte el tratado de Tercer País Seguro, es otro amague imperialista que permitirá a cualquier migrante de Centroamérica que solicite asilo en Estados Unidos, sea turnado a nuestro país, de este modo el imperialismo yanqui evada toda responsabilidad a modo de garantizar sus intereses en detrimento del pueblo.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos en conjunto con el Consejo Coordinador Empresarial, demostraron su rechazo por las maniobras del presidente norteamericano, pero estos arranques lo único que confirma son las pugnas interburguesas, por un lado se protege una parte de los poseedores del capital financiero y por otro, un sector de la burguesía siente amenazado sus interés ante lo inevitable del impacto de las crisis estructural.

La expresión de ambos entes empresariales indica los estragos que genera la ruta draconiana y maquiavélica del imperialismo estadounidense, los cuales indican, «(…) favorecemos más comercio, no tarifas», porque «pone en jaque nuestros intereses económicos compartidos». Así se manifiesta la voracidad del capital y la crisis, entre mecanismos políticos, diplomáticos y militares es como el pueblo sorteará un fenómeno degradante, el carácter inhumano y reaccionario de la hegemonía imperialista.

Aseverar que el migrantes es responsable de recurrir a la fuerza represiva para detener su avance irregular en el país porque ingresan de forma violenta, es una falacia y un artilugio para ocultar la imposición de los planes de la oligarquía transnacional para justificar la presencia del ejército mexicano y la política injerencista de los Estado Unidos.

«La mano de obra mexicana es la mejor del mundo», esta expresión del gobierno federal es demagógica y mediatizadora. La fuerza de trabajo es la que genera valor, es la mercancía especial a la que se somete a la explotación para extraer plusvalía y ganancias de ésta, pero ante circunstancias adversas se vitorea el trabajador y se oculta los atropellos del que es víctima.

Aplaudir el papel de los trabajadores implica ocultar los múltiples atropellos que se cometen contra la clase trabajadora. Se guarda silencio ante los tratos crueles, inhumanos y degradantes que son objeto por las fuerzas policíaco-militares, así como las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, la anulación de derechos laborales y el incremento de la explotación.

El gobierno chiapaneco, en este contexto, lo único que reafirma es su carácter servil al imperialismo, se mantienen como era de esperarse, plegarse a la política de militarizar el país, de ese modo será responsable del cometido de más crímenes de Estado en la entidad chiapaneca, además, está en ciernes el establecimiento de militarizar diversos regiones de Chiapas, lo que implica la continuidad de otras graves violaciones a los derechos humanos.

Cuando el representante del Ejecutivo estatal manifiesta que es fundamental el respeto a los derechos humanos de los migrantes, solamente revitaliza su actitud abiertamente demagógica, cínica e indolente. Expresarse de ese modo solo devela una retórica que complace por un lado los designios imperialistas y por el otro mediatizar la exigencia de justicia de familiares de víctimas de crímenes de lesa humanidad y de Estado.

Al plegarse a la política migratoria impuesta por la oligarquía constituye otra vía para ejecutar la política contrainsurgente en la entidad chiapaneca. No sólo aumenta la presencia militar en puntos estratégicos de la frontera, además coadyuva a la reactivación y continuidad del paramilitarismo para arremeter contra comunidades organizadas

Las víctimas de crímenes de lesa humanidad y Estado son provocadas por las fuerzas policíaco-militares los testimonios de los familiares son la prueba irrefutable, por tanto, en esta coyuntura el pueblo debe comprende la realidad en la que vive para arribar a la necesidad de organizarse de manera independiente y combativa, así como tener claridad de quién es el enemigo del pueblo.

El éxodo migrante es producto de la crisis estructural y la voracidad del capital monopolista transnacional, su causa es eminentemente económica, mientras el proletariado internacional siga imbuido en la descomposición social, la enajenación, la pasividad y no se destruya el régimen de explotación del hombre por el hombre la precariedad material y el desplazamiento forzado persistirá.

El socialismo es la única alternativa política e histórica para los explotados y oprimidos. El imperialismo es el enemigo de la humanidad. Mientras domine las relaciones sociales de explotación y la propiedad privada las buenas intenciones chocarán con el muro de la impotencia y la frustración, forjemos la conciencia proletaria y luchemos con combatividad.

¡Alto a la militarización y paramilitarización del país!

¡Por la unidad obrero, campesino, indígena y popular!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.