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La otra hora de las mujeres bolivianas

Fuentes: Prensa Latina

Una reciente encuesta, de la Coordinadora de la Mujer de Bolivia, asevera que son ellas las más discriminadas en el país andino. De acuerdo con el estudio, las féminas sufren ese flagelo en instituciones docentes, en el trabajo y en el propio hogar, con alta incidencia en las que habitan en zonas rurales. Diana Urioste, […]

Una reciente encuesta, de la Coordinadora de la Mujer de Bolivia, asevera que son ellas las más discriminadas en el país andino.

De acuerdo con el estudio, las féminas sufren ese flagelo en instituciones docentes, en el trabajo y en el propio hogar, con alta incidencia en las que habitan en zonas rurales.

Diana Urioste, representante de esa entidad, dijo a Prensa Latina que las indígenas son las que mayores maltratos reciben.

Las diferencias son también palpables en el acceso a los servicios de salud, educación y para encontrar empleo estable, una realidad que comenzó a cambiar con el gobierno de Evo Morales.

Cada 100 mujeres encuestadas, 28 manifestaron sentir discriminación en la escuela, otras 21 en el trabajo, 18 en su hogar y el resto en oficinas públicas o privadas y organizaciones sociales.

La consulta fue realizada a féminas entre 15 a 65 años de edad y aplicada desde el 15 de septiembre hasta el 15 de octubre del pasado año, en varias ciudades capitales de la nación andina.

Urioste indicó que la mujer es discriminada en el hogar, donde muchas veces es víctima de violencia física.

También explicó que en la educación es marginada muchas veces por su condición indígena, sobre todo si no habla bien el castellano.

Asimismo, 70 de 100 mujeres interpeladas aseguraron que tienen menores oportunidades que los hombres de continuar o concluir sus estudios.

En el ámbito laboral, también reciben malos tratos, violencia, acoso sexual y baja remuneración, señala la investigación.

OTROS ESTUDIOS

En junio pasado, en el oriental departamento de Santa Cruz de la Sierra, otros estudios presentados sobre la población femenina precisaron que si hace 20 años la prioridad de las mujeres bolivianas era ser ama de casa, ahora 56 de cada 100 mujeres tienen como meta principal trabajar y estudiar.

Es más, sólo una de cada 100 mujeres que trabajan dejarían su labor para dedicarse íntegramente al hogar.

La encuesta nacional se denominó «Exclusión y discriminación desde la percepción de las mujeres», que fue aplicada en diferentes ciudades de Bolivia.

De acuerdo con las nuevas investigaciones de la Coordinadora de la Mujer, hay cambios importantes en valores y proyectos de vida de las féminas.

El constituir una familia y tener hijos, que caracterizaba las proyecciones futuras de vida de las mujeres hace algunos años, ahora sólo es válido para siete de cada 100 de ellas, mientras que 28 mujeres se consideran capaces de realizar todas las actividades, es decir, trabajar, tener pareja e hijos.

El estudio puntualiza que las proyecciones laborales en la realización personal fueron introducidas como un nuevo valor.

Esta forma de pensar de las consultadas también se refleja en la respuesta a la pregunta: «Â¿quién debe sostener económicamente el hogar?». De cada 100 mujeres, 71 consideran que debe ser una responsabilidad de ambos, hombre y mujer.

Sólo 27 creen que debe ser el padre. Con los datos señalados, se verifica el cambio del modelo masculino de proveedor del hogar.

Pero la respuesta más contundente se da en la decisión del número de hijos que debe tener una pareja. El 91 por ciento considera que la pareja decide y el seis por ciento cree que la determinación está en manos de la mujer.

Las encuestas también revelaron diferentes tipos de discriminación a la mujer en el ámbito educativo y de salud. De cada 100 mujeres, 23 dicen haber sido discriminadas por su sexo, 10 por su forma de hablar, 10 por ser indígenas y 11 por su vestimenta. En cuanto al acceso de un seguro de salud, el 66 por ciento dijo no tener ninguno.

El 73 por ciento de las mujeres considera que los conflictos de violencia deben resolverse dentro del hogar y sólo un cinco por ciento con la denuncia.

CELIMA TORRICO, MINISTRA

La ministra de Justicia de Bolivia, Celima Torrico, es una mujer de pollera (vestimenta original andina).

Proviene de una comunidad indígena del central departamento de Cochabamba y asegura que su formación como dirigente se la permitieron los medios de comunicación, en especial la radio.

En etapas anteriores, ni pensar que las mujeres podrían tener acceso a un micrófono para decir su verdad, señala.

«Comencé de a poco, hasta que logré incorporar una pequeña planta de la comunidad, de una radio local a la red nacional, Erbol, de carácter cristiano».

No imaginé llegar a ser ministra de Justicia. Más bien me acostumbré a dirigir en la base, pero siempre apoyando el cambio y la refundación de Bolivia y a su líder, Evo Morales, agrega.

Durante un año y medio de gestión, son otras las políticas que se diseñan y ponen en práctica para que las mujeres dejemos de ser el sector más marginado, continúa.

En anteriores gobiernos nunca hubo varias ministras como en el actual ejecutivo, dijo Torrico, en alusión a las titulares de Producción y Microempresa, Celinda Sosa; de Educación, Magdalena Cajías; y de Agricultura, Susana Rivero, por solo citar tres ejemplos.

También suman decenas las delegadas a la Asamblea Constituyente, encargada de redactar la futura Carta Magna, documento que dejará sentados los principios de participación del sector femenino, precisó. Torrico también se refirió al mito de silenciar los derechos de las mujeres.

«Muchas veces somos nosotras mismas las que nos marginamos de la sociedad. Por eso se impone una cultura del debate, de demandar lo que es justo».

En nuestro Ministerio, adelantó, tenemos varios programas con información a las mujeres y de esa manera que sepan cómo a todos los ciudadanos se les respetarán sus derechos, sobre todo el acceso a las instituciones del poder judicial.

Estimó estratégico el programa nacional de alfabetización, que se realiza con la ayuda del método cubano Yo sí puedo. Porque «más del 85 por ciento de las iletradas son mujeres, víctimas del machismo que también nos oprime».

EN LA CONSTITUYENTE

Loyola Guzmán -una de los representantes de La Paz, sede de gobierno, en la Asamblea Constituyente- es bien conocida en Bolivia por su colaboración desde la clandestinidad con el revolucionario argentino cubano Ernesto Che Guevara y la guerrilla de Ñancahuazú.

Acerca de los nuevos derroteros que desde la futura Carta Magna podría tener la atención a la mujer en su país, asegura que es vital el papel de la comisión de Derechos, Deberes y Garantías.

Señala que, entre las propuestas al nuevo texto constitucional, sobresale el concepto sobre el derecho a la vida. Guzmán estimó que, en ese capítulo, la mujer tiene un rol fundamental.

El derecho a la vida debe analizarse desde un aspecto general: la vida biológica, física, social, digna, y dentro de ello el tema de la reproducción: si sólo se reduce al tema al aborto, distorsionamos lo que es el Derecho a la Vida, señaló.

OTRAS DEMANDAS

Igualmente, en Bolivia, las mujeres relacionadas con el trabajo en el campo han sido paladines de las autonomías de los pueblos originarios.

Consuelo Rivero, del norteño departamento de Beni, afirmó que esa es la razón principal por la cual marchan hacia la sureña ciudad de Sucre junto a sus hijos.

Instituciones que nos critican como la Iglesia Católica, afirmó, debían apoyar más para que sus demandas sean escuchadas, además de ayudarles con vituallas.

Rivero, cuyos seis hijos participan en esas movilizaciones, explicó que muchas madres los llevan a la marcha porque no tienen con quien dejarlos en las comunidades de origen.

De acuerdo con la activista, los recursos que obtiene Bolivia por los impuestos a los hidrocarburos deben llegar a las autonomías indígenas y no solo a las capitales de los departamentos.

«Ahora ya sabemos leer y escribir, por eso seremos capaces de administrar nuestros recursos naturales», afirmó.