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La política del reciclado

Fuentes: Rebelión

Como Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad, su nueva asesora Florencia Arietto es un ejemplo de cuánto es capaz de cautivar el poder. De abogada penalista de familiares de detenidos desaparecidos y denunciante de barras bravas, a funcionaria del gobierno de Mauricio Macri, que ignora los Derechos Humanos.   La metamorfosis solo la explica otra […]

Como Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad, su nueva asesora Florencia Arietto es un ejemplo de cuánto es capaz de cautivar el poder. De abogada penalista de familiares de detenidos desaparecidos y denunciante de barras bravas, a funcionaria del gobierno de Mauricio Macri, que ignora los Derechos Humanos.  

La metamorfosis solo la explica otra metamorfosis. La de Patricia Bullrich fue gradual, típica de una política que se tomó algunas décadas para que encajara su ideología con su origen social. Algo así como volver al punto de partida. A su cuna de oro y de la mano de una gestión que defiende los intereses de su clase, la clase dominante. De Montoneros destiñó a lo que hoy se conoce, su cargo de ministra de la administración más derechista de la era democrática. La metamorfosis de Florencia Arietto se dio en un vuelo rasante, a velocidad crucero. Pasó de ser asesora de otro Ministerio de Seguridad – el Bonaerense de León Arslanian – al del gobierno de Cambiemos. Pero en el medio de esos lugares con políticas en apariencia contrapuestas, la nueva funcionaria-asesora anduvo por diferentes espacios como una saltimbanqui.

Su presente pueda que confunda mucho más por su actividad pretérita como abogada penalista. Basta con citar un ejemplo. Fue defensora de trabajadores de la Mercedes Benz víctimas del terrorismo de Estado. Cuando Amado Boudou ejercía la vicepresidencia compartió actividades conjuntas con él y alentó otras que llevaba adelante el «Vatayón militante» que organizaba recitales en las cárceles. «Era una compañera y trabajaba como asesora de Marta Arriola, una especialista en Seguridad. Yo veo su conducta de hoy como muy ombliguista», comentó Gabriel Mariotto, el ex vicegobernador de la provincia de Buenos Aires.

Arietto corrió después de su aventura fugaz en el kirchnerismo a los brazos de Sergio Massa y del Frente Renovador. Su participación en política levantó vuelo con incursiones permanentes en programas televisivos del estilo de Intratables y A dos voces. Modeló su perfil confrontador en los medios, donde suele interrumpir al interlocutor que tiene enfrente, como ocurrió durante el programa de Mirtha Legrand en que discutió alzándole la voz a Julio Bárbaro. La conductora tuvo que reprenderla porque se le desmadraba el almuerzo televisado. Fue también candidata a diputada en la ciudad de Buenos Aires acompañando al economista Matías Tombolini pero no entró a la Legislatura. Sacó insuficientes 90.347 votos. Su compañero de lista fue designado por Horacio Rodríguez Larreta al frente del Consejo Económico y Social (CESBA) de la ciudad. La abogada siguió ahora sus pasos hacia el gobierno de Mauricio Macri en su versión nacional.

Había criticado a su ahora jefa por el manejo criminal de la gendarmería en el caso de Santiago Maldonado. «Gendarmes desbocados, armados, la absoluta ilegalidad con la que se manejaron. Nocetti dando la venia y Bullrich…todavía en funciones?», se preguntó en su cuenta de Twitter el 16 de septiembre del 2017. Siguió en su ataque responsabilizándola de llevar al país «a un estado policial, donde todo es sospecha». Casi un año después, acaba de sumarse al ministerio de Seguridad cuya política cuestionaba.

La resolución 752/2018 se publicó en el Boletín oficial y es en carácter de asesora. Cobrará el equivalente a 2.100 unidades retributivas que están en 32,97, pesos. Su sueldo ascenderá 69.237 por mes. Su marido es Federico Jakimowicz, licenciado en Trabajo Social que se desempeña también en el ministerio de Seguridad. Arietto resultó muy versátil en su carrera política pero hay una temática que siempre abordó. Las cuestiones de seguridad. Comenzó en el club Independiente como jefa del área cuando su presidente era Javier Cantero, una especie de llanero solitario en sus denuncias contra la barra brava. Le ofreció sus servicios pero duró menos de un año, allá por 2012. Como llegó se fue porque no aceptó que le levantaran el derecho de admisión a dos barrabravas. Desde aquel momento empezó a aumentar su exposición pública denunciando a Hugo Moyano, como el líder de una presunta mafia. Ahora va por él, pero con el aparato represivo del Estado a su disposición.

«Ya tenía la marca de la gorra», comentó la diputada nacional Myriam Bregman apenas se enteró de su designación en el gobierno. Arietto la había calificado de tirapiedras la última vez que se cruzaron en un programa de TV. Como Bullrich, parece haber encontrado su lugar en el mundo de la política. En las amplias fronteras que concibe para integrarse a ella. Aun a riesgo de ser definida como un panqueque.

Blog del autor: http://gustavojveiga.wordpress.com/

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