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La «reducción» morenista de la jornada laboral y «el parto de los montes»

Fuentes: Informador Obrero

El parto de los montes

(Félix María Samaniego)

Con varios ademanes horrorosos / los montes de parir dieron señales: /consintieron los hombres temerosos / ver nacer los abortos más fatales. / Después que con bramidos espantosos / infundieron pavor a los mortales, / estos montes, que al mundo estremecieron, / un ratoncillo fue lo que parieron.

Mucho ruido venía haciendo el partido oficial, morena, desde los últimos meses del 2023, con la promesa de impulsar y aprobar la reducción de la jornada laboral a 40 horas y más de un incauto, todavía creyente de la 4T y hasta uno que otro “estudioso” de los asuntos laborales, mostraron entusiasmo por la idea, creyendo ver en ella la prueba de que este gobierno sí era obrerista.

Como dijimos en el Informador Obrero desde ese entonces (“El Informador Obrero” número 75, de octubre de 2023) la promesa morenista iba a quedar solo en una promesa demagógica para ganar votos: “En cuanto a la reducción de la jornada también lo más probable es que se trate de atenuarla lo más posible (aplicándola en retazos, rebajándola, condicionándola) […] Lo más seguro pues, es que se acuerde diferir la propuesta o irla aplicando por etapas”.

Y eso fue lo que ocurrió: con diversos pretextos fueron posponiendo indefinidamente la discusión del asunto, y cuando en diciembre de 2024 por fin parecía que iba a ser discutida y aprobada en el pleno de la Cámara de diputados, el mismísimo mandamás de morena, AMLO, todavía fungiendo de presidente, paró en seco la discusión argumentando que “faltaba escuchar más y que haya más discusión”.

De ahí para adelante fueron dándole largas, mucha demagogia y muchas promesas durante más de un año, pero también mucha sumisión a los poderosos intereses patronales y finalmente, en los primeros días de marzo de este año, previamente “consensada” con los representantes de los “sectores productivos”, es decir, con lo más rancio del viejo charrismo sindical y también del “nuevo” charrismo morenista creado al amparo del gobierno y, por supuesto con el acuerdo y beneplácito de “la mafia del poder económico” que tanto criticó el morenismo en el pasado, se promulgó la tan mencionada reforma, proclamándola como un acontecimiento “histórico” en la vida del país. Quedaba sólo trascurrir el plazo de 90 días para que el Congreso de la Unión adecuara la legislación secundaria, cosa que se cumplió el pasado 22 de abril con la aprobación en los plenos del senado y de la Cámara de diputados, como acostumbran sumisamente, “sin cambiarle una sola coma” al mandato presidencial.

Y así, como en la fábula de Samaniego que encabeza este escrito, después de mucho suspenso, de grandes estruendos y mucha alharaca, el gobierno morenista… “un ratoncillo fue lo que parió”.

Pero un ratón, eso sí, del agrado y con el completo acuerdo de los grandes empresarios que son los que verdaderamente controlan al país y siguen imponiendo sus intereses, a pesar del gobierno “de primero los pobres”

Veamos las cuatro principales características del ratoncillo parido por la 4T:

1.- La gran mayoría de los trabajadores mexicanos quedarán al margen de ese lejano beneficio.

Como ya lo han denunciado o puesto en evidencia varias organizaciones obreras, la lejana promesa de la reducción de la jornada va a dejar intacta la terrible situación laboral de más de 33 millones de mexicanos que laboran en la informalidad, marginados pues del trabajo formal y que representan más del 55 por ciento de la población con algún empleo y que laboran en condiciones de gran precariedad laboral: sin estabilidad en el trabajo, con bajos ingresos, sin prestaciones legales, sin seguridad social y, por supuesto, sin horarios estables de trabajo. A esta enorme cantidad de trabajadores mexicanos, ni el espejismo lejano de las 40 horas, les tocará.

2.- Una “reducción” de la jornada a 40 horas, postergada hasta el 2030.

Es decir, reducción de 2 horas cada año para llegar a las 40 horas semanales… ¡hasta el 2030!. Para ese tiempo, muchos de los obreros hoy activos habrán pasado a mejor vida sin haber tenido nunca el disfrute de las anheladas 40 horas.

Así de mal están los derechos laborales en nuestro país desde hace tiempo y también en los tiempos del dominio de la 4T que, como vemos, no le han servido de nada a los trabajadores de México; mientras que en otros países del mundo tienen esa jornada de 40 horas desde hace tiempo (España, Italia, Grecia, Rusia, Portugal, Japón, EU) y en otros tantos hasta jornadas más reducidas (Alemania y Bélgica 38 horas, Noruega y Finlandia 33, Austria y Dinamarca 32 y los Países Bajos 30 horas semanales), en México los trabajadores apenas tendremos el espejismo muy lejano de las 40 horas.

3.- Abaratamiento del tiempo extra, para que los patrones se sirvan con la cuchara grande y puedan prolongar a su antojo las horas de la jornada semanal.

Los bajos salarios que se pagan, la inflación galopante en los precios de los productos básicos y en los servicios, han obligado siempre a los trabajadores a buscar un segundo empleo o a laborar tiempo extra. En las aún vigentes normas laborales, el tiempo extra se paga con un 100 por ciento más (horas dobles), cada hora extra trabajada, siempre y cuando no se rebasen 9 horas a la semana, pues a partir de la décima, deberá ser un pago triple. Esto ya en los hechos y por los bajos salarios, es un alargamiento subrepticio de la jornada laboral. Pero ahora con las reformas para la “reducción” de la jornada se abaratará el pago del tiempo extra, pues se pasa de 9 a 12 horas extras que deberán ser pagadas al doble y sólo a partir de la treceava hora será efectivo el pago triple. ¡Un gran regalo para los patrones siempre ávidos de tiempo extra (que de por sí les sale más barato que contratar más personal y que ahora les saldrá aún más barato) y una cadena más pesada a la miseria del obrero donde su esperanza de tener un ingreso mayor se ve alejada!

4.- La reforma para la “reducción” dejó intacta la norma legal de un solo día de descanso a la semana. No dos, como era el reclamo de muchos grupos obreros que intentaron hacerse escuchar. ¡Ah! pero dice el gobierno de la 4T que la reforma concede “[…] la flexibilidad […] que permite repartir el tiempo de trabajo de común acuerdo entre patrones y empleados.” Todos los que vivimos en la realidad y no en la “primavera laboral” que se han inventado los de la 4T, sabemos que eso de que “las partes se pondrán de acuerdo” es lo mismo que pudieran “negociar” el jinete y su caballo acerca de quien carga y quien es cargado. Los patrones son unos déspotas al interior de sus empresas y si no hay (y muchas veces, aunque la haya) propiamente una norma legal que se los impida; hacen lo que a sus intereses convenga y si, además, como es la realidad en la gran mayoría de los casos, tienen a su servicio al sindicalismo charro y comprado por ellos, seguro que se hará lo que ellos digan. El gobierno de la 4T no quiso o no se atrevió a darle a los obreros el argumento legal de los dos días de descanso porque eso atentaría contra los intereses patronales de extracción de ganancia, sin límite. ¿Así pretende la 4T, estar representando a los pobres?

Definitivamente para nada le fue bien a la clase trabajadora con el ratoncillo (o más bien, huevo de serpiente) que parió la 4T. Al contrario, sus condiciones laborales se verán mermadas pues con el tiempo extra alargadamente más barato, con los bajos salarios y sin la garantía de dos días de descanso obligatorio, terminará trabajando más que ahora, para obtener, proporcionalmente hablando, lo mismo que ahora.

Frente a esta muestra tan clara que nos da la realidad, los trabajadores mexicanos debemos estar seguros de que una verdadera y positiva transformación de nuestras condiciones laborales no va a ser resultado de lo que hagan los poderosos desde arriba con sus pactos y dádivas echadas como mendrugos de su mesa rebosante de poder y de riqueza.

Deberá ser obra de los propios obreros organizados en una fuerte unidad nacional de las clases trabajadoras, que se proponga desde ahora, resistirse a la feroz explotación del capital y también, desde ahora, acabar con las condiciones que nos convierten en los modernos esclavos asalariados que sólo existen para hacer crecer la riqueza que nos es ajena.

Para dar la lucha definitiva y de largo plazo que nos libre de la explotación, hace falta ya no sólo uno o varios sindicatos, sino una gran organización política de clase a nivel de todo el país, es decir, un verdadero partido político de obreros y campesinos, de todas las clases trabajadoras de nuestro pueblo, que dé la lucha por una sociedad más justa, que pueda poner en sus banderas, que la riqueza social producida por todos, debe ser en beneficio de todos los trabajadores que la creamos.

Fuente: https://informadorobrero.com/la-reduccion-morenista-de-la-jornada-laboral-y-el-parto-de-los-montes/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.