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La UNAM y la violencia contra las mujeres: el problema y la conspiración

Fuentes: Rebelión

En un presente de horror, tu silencio y miedo se convierten en un futuro de impunidad”

(Cartel en Cd. Juárez, alrededor de 2005. Del libro Violence and activism in the border. Gender, fear, and everyday life in Ciudad Juárez. Kathleen Staudt. Página 101).

Si el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Dr. E. Graue, desea resolver de manera rápida el conflicto que tiene a la universidad semi detenida y que amenaza con extenderse, bien puede empezar por reconocer que, efectivamente, en lo que a la UNAM atañe, ésta en general ha fallado para la amplia mayoría de sus integrantes, sobre todo femenino, para que en la medida de sus posibilidades se sientan tranquilas para desarrollar sus actividades relacionadas con la academia y la cultura, debido ese fallo, entre otros factores a la estructuras patriarcales y monárquicas que la institución ha heredado y ampliado desde el período de la colonia y que se ha consolidado en su formación moderna, y a la moral vigente y machista de la sociedad mexicana en su conjunto, dentro del capitalismo subordinado y dependiente.

Podría decir que las tradiciones heredadas y mantenidas en una universidad que se encuentra sumergida en una sociedad de suyo social y sobre todo moralmente conservadora, se han reflejado en todo su esplendor en lo que se conoce como el Principio de Autoridad, un principio cuyas características fundamentales en este país son que, sobre la base de una pretendida representatividad, un reducido grupo, casi todos hombres, acaba tomando soluciones que afectan todas las estructuras políticas, culturales y sociales que, bien lo sabemos todos, en los hechos significa que cualquiera con una mínima autoridad política, académica, policiaca o culturalmente reconocida, tiene la posibilidad de disponer de vidas, destinos y haciendas de quien sea que se encuentre por abajo de esta autoridad, real y nominalmente 1.

Todos sabemos que lo anterior no es exagerado aunque si matizable, y lo sabe también el Dr. Graue, por lo cual simplemente no puede decir que los maestros, funcionarios y alumnos que han abusado en cualquier forma posible sobre todo de estudiantes pero también de maestras y de cuantas mujeres se les ocurra creer que están a su disposición, estén cometiendo algo que no se encuentre sustentado en este sagrado Principio, y sobre esta base, esperar que el Dr. Graue reconozca y llame a la comunidad a una búsqueda consensuada de una solución para eliminar la violencia contra las mujeres, dentro de las limitaciones inherentes a la institución, es simplemente ilusorio: el sagrado Principio de Autoridad mexicano que se manifiesta en un enorme número de hechos arbitrarios llevados a cabo por toda clase de autoridades así como por las castas de la clase dominante mexicana que tienen el dinero y los contactos suficientes, simplemente no puede ser trastocado, ni siquiera con la hoja de una denuncia, y es evidente que sobre este principio descansa el machismo, el racismo, el sexismo y cuantas actitudes de fuerza deciden sobre la mayoría de la población: consecuencia de una postura de clases y castas que se reflejan sobre toda la población sometida.

Y para no tener que permitir que se vea la existencia de este Principio por parte de los esclavos, la Autoridad de cualquier tipo, tal como lo ha hecho en toda la historia moderna de la nación cuando ha enfrentado oposiciones que la desestabilizan, ha acusado a las mujeres y a sus apoyos de que en nombre de la victimización generada por el real abuso, consideran que esto les da derecho a todo, sobre todo el de no ser cuestionadas. Sinceramente, si esa fuera la actitud de las estudiantes que tienen tomadas las diversas escuelas y facultades de la institución, y que bien sabemos que no es la base de su comportamiento, consideramos que no existen diferencias significativas entre éste y el de quienes en nombre del Principio de Autoridad pretende descalificar o de plano nulificar a sus supuestas interlocutoras sin siquiera dignarse ver quienes son: y si acaso existen similitudes, ambas se basan, antes que otra cosa, en el punto de vista moral de quien cree que tiene el derecho por su condición de hacer que el Otro (la Otra) acepte su punto de vista y no debe de atreverse a cuestionarlo, ya porque el Otro (la Otra) no tiene a la razón, a la moral, a la tradición de su lado y si sus opositoras no lo entienden, queda la fuerza. La propuesta moral (y sus consecuencias políticas), desde ésta óptica en la que al parecer ambas partes se mueven, minimiza cuando no anula cualquier discusión política dentro del binario víctima-victimario, bueno-malo, abusado-abusador, autoridad-subordinado, porque simplemente cuando se parte de la moral como marco de discusión, si mi supuesto interlocutor no acepta que mi moral es la correcta, la única válida, entonces simplemente no hay que hablar, situación por lo demás curiosa en todos aquellos vinculados a singulares puntos de vista posmodernos que acusaron a la teoría marxista de generar una dicotomía falsamente explicativa y reduccionista. En el binarismo moral del feminismo de elite (que se asume de entrada exclusivamente como víctima), como el que parece que tiene tomada las escuelas y facultades de la UNAM, su contra parte, por escribirlo de alguna forma, está en el binarismo moral venerable del Principio de Autoridad (que es visto como victimario por las anteriores) de quienes nunca pensaron que tenían que enfrentar a una oposición que parte de hechos reales e incontrovertibles como son el acoso y la violencia generalizada al que las mujeres de la universidad y del país han estado sometidas y que no parecen estar, en términos generales, por pasiva y por activa, dispuestas a seguir convalidando. Y por supuesto, desde el punto de vista de quienes sostienen el Principio de Autoridad encarnado en los funcionarios, maestros, estudiantes y sus también relativamente extraños y realmente existentes soportes femeninos, el que su autoridad sea tan severamente cuestionada por parte de quienes solamente tienen, práctica y teóricamente hablando, la opción de plegarse a quienes sí saben lo que hacen, consigue que los venerables cimientos del Principio vital mexicano crujan de una manera peligrosa: quienes sienten sus privilegios atacados, se plantean como las víctimas, tolerantes pero víctimas al fin de cuentas, de quienes son calificadas como violentas cuando no como terroristas 2.

El binarismo al que da lugar el Principio de Autoridad y que ha sido respondido con el de las mujeres que en la universidad y en el país están hartas del terrorismo al que el machismo las ha sometido, también encubre una división de clases en el que la violencia ejercida contra las mujeres está en función a la clase en la que se encuentre ubicadas, y el caso de Ciudad Juárez es paradigmático. A pesar de que se ha intentado por muchos de los participantes a ambos lados del conflicto, de descalificar cualquier referencia de clase y casta en el discurso del feminismo y en sus opositores, diciendo que esto sobrepasa cualquier división, lo cierto es que los análisis y los datos reflejan otra cosa.México es un país en que, de acuerdo con la Universidad Iberoamericana en su informe “México, país de pobres y no de clases medias” 3, 63% de la población está sujeto a pobreza y pobreza extrema, 27% es considerada de clase media y 10% es considerada rica.

Ciudad Juárez representa por su ubicación y su forma de integración características propias que solo comparte con otras ciudades fronterizas como Tijuana y Matamoros: zonas de paso del narcotráfico a los Estados Unidos, tienen una especial en que se establecen industrias conocidas como maquiladoras 4, áreas de trabajo conocidas por su hiper-explotación de mano obrera pagada con muy bajos salarios, y formada ésta por una población que es en una alta proporción migrante y que también por lo general buscan, o buscaban, pasar al país del norte. Esta vulnerabilidad de la población coloca sobre todo a las mujeres en el estrato más bajo de las clases y castas de la ciudad y por lo tanto se vuelven más vulnerables: “Las variables demográficas mencionan que la posibilidad de ser una víctima de feminicidio se relaciona con la edad, el sexo, la escolaridad y estado civil. Pero no todas las mujeres son asesinadas, sólo las más vulnerables. Hay índices de marginalidad urbana que se articulan con la condición de género para que un feminicidio se lleve a cabo. Para César Fuentes Flores, en Ciudad Juárez existen condiciones de segregación socio-espaciales que hacen más vulnerable a un grupo determinado de mujeres. Este autor ha utilizado el análisis del entorno urbano con relación a la privación de servicios básicos como electricidad, agua, drenaje y salud y ha encontrado que la violencia contra la mujer también está basada en las condiciones materiales que la sustentan (Monárrez y Fuentes, 2004)”.

Dicho en vulgar romance: la pobreza tendiendo a miseria de las mujeres las hace más vulnerables a la violencia homicida, lo cual por cierto indica que esta violencia se concentre en zonas de la ciudad conocidas por su muy alta marginalidad: “Las relaciones inequitativas de género y los déficit de estructura urbana vulneran doblemente a las mujeres y las hacen más propensas a ser víctimas de un asesinato. Los sectores de la ciudad donde vive un alto porcentaje de población con menos de 5 años de residencia, y además sus habitantes se ocupan como trabajadoras en el sector secundario experimentan la violencia terminal. Para Fuentes Flores, los sectores 4 y 5 -los cuales se encuentran al poniente de la ciudad, ver mapa 9.1- muestran una mayor diferencia significativa al buscar la relación estadística entre variables socio-económicas y lugar de residencia de las mujeres asesinadas. “En términos de probabilidad significa que si ocurre un feminicidio en la ciudad, la probabilidad que la víctima viva en un lugar con déficit de infraestructura del sector 4 es del 80%” 5.

Pero éste binarismo, como todos los de carácter moral, encubre las divisiones de clase porque la presunta equiparación que pretende cubrirse detrás de la relación moral de víctima-victimario, en realidad es la respuesta que las mujeres han ejercido como contra-violencia a la violencia del matriarcado machista que, protegido por el escudo del Principio de Autoridad, ha sometido a las mujeres, con las variantes adecuadas, que dependen de la clase social en la que se encuentran, a una violencia cada vez más descarada y terrible 6. Así que mientras las mujeres pobres o que se encuentran en situación de extrema pobreza son más víctimas de homicidios como ya lo mencionamos líneas arriba, para las mujeres de las castas y clase superiores, el acoso en sus diferentes versiones predomina como vía violenta del machismo, lo que no excluye su posible asesinato 7.

Y por todo lo anterior no es posible sacar la absurda conclusión de que ambos comportamientos morales tienen la misma fuerza. Si el comportamiento moral del Principio de Autoridad es la expresión de una clase (y unas castas) que se saben dominantes desde la Colonia, el de las mujeres (y sus apoyos) vinculadas a un feminismo que en sus bases teóricas ha renunciado al análisis político por privilegiar el concepto de víctima-victimario, es la expresión de una clase (y unas castas) subordinadas que hace tiempo han dejado de reconocerse como tal y que se encuentran en la extraña situación de exigirle una serie de cosas a la clase dominante lo que ésta nunca ha querido dar, como la mínima seguridad que cualquier Estado burgués funcional debe proporcionar. Ni las responsabilidades morales (y políticas) de los participantes activos y pasivos de este conflicto son las mismas, ni se puede equiparar las consecuencias de sus actos, como extrañamente ciertos críticos sobre todo de la derecha y de la izquierda intelectual parecieran hacernos creer, en un regreso de la popular Teoría de los Dos Demonios con la que se pretende lavar las atrocidades de las clases dominantes y sus cipayos políticos e intelectuales al pretender equiparar sus acciones con las de sus opositoras 8.

En las consecuencias prácticas de esta posición, lo único que tenemos es una exoneración de la principal responsabilidad de las autoridades y la clase dominante, pretendiendo cargar en las opositoras la responsabilidad total del conflicto 9. ¿Qué clase de acuerdo es posible construir con quien no comparte nuestra moral como no sea el que se genera después de una guerra, es decir, con un derrotado, tal como lo han mostrado en este país quienes aplican el Principio de Autoridad y con el cual compraron, disolvieron, sometieron o de plano exterminaron movimientos opositores democráticos y movimientos alzados en armas? Cuando se busca un acuerdo político, como el que teóricamente existe cuando se realizan procesos de voto partidista democrático así sea en la idea elitista de Sartori 10, hay algunas presunciones: los interlocutores tienen una moral que de entrada se presume que es incuestionable porque se supone que parte de una visión moral socialmente construida que de alguna manera todos los contrincantes comparten, y que como consecuencia de lo anterior, de alguna forma los interlocutores están en la misma posibilidad y la misma responsabilidad compartida.

Pero como no hay en este conflicto universitario política sino solo moral (aunque las consecuencias sean políticas), las posibilidades de acuerdo son de entrada casi nulas y a la exigencia de las paristas de despedir a los atacantes señalados por las mujeres con base en denuncias no legalizadas, la autoridad responde con acusaciones de intransigencia y la repetición de las medidas que ya existían, que están legalizadas inclusive, pero que nunca se aplicaron porque simplemente nunca les importó hacerlas válidas a quienes tenían la obligación de aplicarlas 11.

A los ataques de las paristas y sus apoyos supuestamente anarquistas a las instalaciones universitarias, el Principio de Autoridad responde con una de sus técnicas preferidas: la conspiración obscura, que desde El Líder hasta los sesudos comentaristas de Internet y los medios de comunicación pasando por el Dr. Graue, nos retrae precisamente a las épocas más obscuras del país y de las que parece que no podemos salir porque con esa conspiración el Principio de Autoridad simplemente puede ahorrase la necesidad de tener que explicar, y solucionar, los problemas sociales, políticos y económicos que el capitalismo mexicano dependiente y contradictorio genera un día sí y otro también y, sobre todo, Dios nos libre, tener que acordar con quienes consideramos que deben someterse a nuestra Autoridad porque nosotros sí que sabemos lo que les conviene.A la campaña que las feministas y sus apoyos despliegan en magazines de poca circulación y redes sociales de limitado alcance, el Principio de Autoridad despliega en periódicos de circulación nacional y con el apoyo de varios de los monopolios de comunicación masiva, una infame noticia policiaca que mezcla bajo el epítome “anarquistas” a quienes solamente son culpables de llamarse a sí mismos con esa identificación política y administrar una biblioteca y un café en el que que hasta cierto anarquista de renombre y lingüista de reconocimiento internacional para más referencias ha estado presente, y a quienes dicen practicar el terrorismo ecologista y que de entrada desprecian con todas su ser a, precisamente, los anarquistas, amén de que mencionan extranjeros a los que nunca identifican y que se mueven en manada (¿recuerdan el 68 mexicano y la acusación de la conjura comunista liderada por extranjeros?) y mezclan a gente que ni política ni social ni moralmente querían estar a menos de un kilómetro entre sí, como los sindicalistas del SME y los mafiosos del corporativismo de campesino de Antorcha Campesina: bienvenidos al pasado del siglo XXI 12.

Y por el otro lado, como si las mujeres que tienen tomadas las facultades no tuvieran suficientes atacantes, la izquierda en general sobre todo la vinculada a las elites universitarias y que tiene su complicidad tanto con el acoso como con el accionar del Principio de Autoridad, responde por medio de muchos de sus intelectuales de renombre con la profundización de la idea del supuesto complot y la acusación que cuestiona el radicalismo calificado como absurdo de las paristas y sus apoyos a los que ahora acusan incluso de venir de la derecha como si ésta tuviera necesidad de defender cualquier idea de feminismo al que siempre han dicho y han demostrado que abominan, y como si las mujeres y sus apoyos fueran unos perfectos imbéciles a los que cualquiera puede manipular. Y entendamos algo: no se escribe que no pudieran existir personas y grupos que juegan su propia agenda como lo saben muy bien quienes han estudiado al eco-terrorismo y no se creen los cuentos emanados del sagrado Principio de Autoridad, se cuestiona que quienes dicen que estos intereses existen sean totalmente incapaces de presentar una sola prueba de sus aseveraciones, que, por el otro lado y siendo sinceros, nunca han tenido la real intención de mostrarla. En el Principio todos sus representantes quieren que sus palabras sean aceptadas, y más aún las autoridades sobre la complacencia de los medios que magnifican sus posturas que además comparten, y los intelectuales pareciera que quieren ser creídos solamente por sus nombres y su prestigio.

Si en un mundo ideal el Dr. Graue pudiera hablar, tendría que decirle a las paristas de la universidad que ni ésta, ni nada, ni nadie en general, puede hacer algo para garantizar la seguridad de las mujeres en las instalaciones universitarias porque en realidad no hay quien pueda garantizarla en el país, porque simplemente no están los Dueños ni sus cipayos en otorgar esa garantía. En una nación en que la justicia es algo que se obtiene con mucho dinero y a veces ni así, la democracia es una línea en el horizonte que parece alejarse de nosotros conforme nos acercamos a ella, y la legalidad es para los poderosos una prostituta a su servicio, la seguridad es simplemente un ideal mientras que todos estamos jugando a que la tenemos con matices que dependen del lugar en que nos encontremos en la república bananera llamada México, en donde las autoridades simplemente no tienen la voluntad política de llevarla a cabo, y que lo disfrazan en términos de incapacidad, pero incapaz es un niño de 10 que no puede manejar adecuadamente un vehículo, incapaz en un anciano de 70 con bastón que no puede defenderse de los ataques de policías o sicarios, incapaz es una mujer de cualquier edad de defenderse de las violaciones de una pandilla de gandules.

El Estado no es incapaz: tiene una negación que es la consecuencia de la negación de la clase y las castas dominantes: las mujeres universitarias como las mujeres que en general protestan contra los diversos delitos que se cometen contra ellas, feminicidio incluido, tienen razón de sobra en sus protestas y los hombres en general han sido unos obtusos en entenderlo. Si bien es cierto que se matan más hombres que mujeres en México, también es cierto, aunque nos pese, que quienes más asesinan a las mujeres son quienes en algún momento por los hechos y/o por palabra prometieron defenderlas: sus parejas en diferentes modos y los padres y demás familiares y demás masculinos que gravitan en torno a ésta. A la violencia generalizada que la guerra de El Carnicero de Michoacán abrió la puerta, y que la 4T no logra contenerla porque simplemente no se encuentra dispuesta a investigar a los miembros de la clase dominante y sus castas que se están vinculados a las actividades paramilitares de los diversos grupos, la violencia intrafamiliar que los hombres practican contra las mujeres nos avienta más al abismo 13.

Las universitarias en su defensa y con todas sus limitaciones han puesto en claro, por si hay quienes insisten en no verlo, que en lo particular (así como en lo social, y esto al parecer sin buscarlo) la legalidad democrática burguesa mexicana sigue siendo una utopía cuando no una burla sangrienta. Y aunque podríamos preguntarnos si sus exigencias de punitivismo extremo al gobierno contra los hombres agresores no es al menos contradictoria, lo cierto es que su actitud de exigir a la autoridad universitaria, y a las demás, que cumplan lo que siempre debieron hacer, ha metido en un pozo a sus interlocutores-a-fuerza que no pueden, como lo hicieron en 1968 o en 2000, hacer una incursión policiaco y/o militar a la UNAM “para liberarla” (¿cómo justificar lanzar a policías contra mujeres que piden no ser violentadas por los hombres, policías entre ellos y quizás sobre todos?), ni encuentran interlocutores a modo como si los tuvieron en el movimiento estudiantil de 1986, Judas dispuestos a vender el movimiento.

Quizás por esto el movimiento ha crecido y las autoridades parecen más pasmadas que cuando todo empezó en noviembre, sobre todo porque, a diferencia de lo que ha sucedido con los gobiernos anteriores, el actual presidente, independientemente de lo que pensemos de él, se ha negado a convalidar desde el Estado una salida de fuerza material y no solo ideológica, como las que en su momento ofrecieron Zedillo y Echeverría los respectivos rectores que estaban por acabar movimientos estudiantiles y laborales universitarios.Si las exigencias de las paristas y sus apoyos a las autoridades significan antes que otra cosa el cumplimiento de la legalidad que la burguesía mexicana y sus cipayos de la casta divina han escamoteado, es extraño por decirlo suavemente, que quienes más hablan de democracia a izquierda y derecha del espectro político legítimamente permitido no apoyen a aquellas y además les ataquen, salvo que puedan montarse como buenos oportunistas que son tal como lo han demostrado en la convocatoria del nueve de marzo.

Si los hombres en general fueran menos obtusos por la violencia que han sido sometidos y que en números absolutos supera al que las mujeres han padecido, verían que las exigencias de las mujeres, aparte de tener toda la razón y la justicia de la legalidad burguesa de su lado, les abre la puerta de tener derecho a la misma legalidad. ¿Con qué razón las inútiles autoridades del país se opondrían a dar a un sector de la población lo que le otorgan al otro? Tan es válido esto que la última reunión del Consejo Universitario reconoció al menos de manera fragmentaria que las mujeres universitarias tienen razón desde el principio 14.

Si los capitalistas mexicanos y sus amos, así como sus castas y todos sus corifeos no fueran tan avariciosamente ciegos, se darían cuenta de que lo que piden las mujeres tanto universitarias como las del país en general no es más que lo que corresponde como mínimo derecho humano tanto natural como positivo. Y además verían que la principal garantía de permanencia ideológica del sistema (y mucha del material) la garantizan ellas, pudiendo sustituir con su prudencia femenina y su solidaridad la aventurera y peligrosa actitud de los hombres, que junto con sus crisis estructurales esta acercándolo a la barbarie, y a todos nosotros con él 15.

Si los Dueños y sus cipayos logran darse cuenta de que el movimiento de las mujeres universitarias y del país en general no es más que la mínima petición de legalidad que toda burguesía que se respete está obligada a proporcionar, es posible que tengamos una próxima salida del conflicto, antes de que quienes se escudan en la Mano Negra les de por una salida policial 16. El lenguaje de la conspiración les da a las elites violentas su pretexto.

Notas:

1. Con el Principio de Autoridad hacemos, en realidad, mención a varias cosas. En términos filosóficos nos referimos a las falacias de autoridad derivadas del presunto prestigio de quienes las dicen y que son aceptadas de forma dogmática, como sucedía con la escolástica medieval y en general hasta antes de la Ilustración. Sin embargo, o quizás en complemento con lo anterior, en términos religiosos el Principio de Autoridad es la aceptación total de la palabra divina dada por quienes no eran cuestionados en algún aspecto. En términos jurídicos de esta nación, se hace referencia al Principio de Autoridad formal de la Ley que hace mención a que las leyes solo pueden ser modificadas y/o derogadas por poderes similares a quienes las promulgaron (https://mexico.leyderecho.org/principio-de-autoridad-formal-de-la-ley/). Evidentemente, el Principio de Autoridad al que nos referimos es al de las consecuencias políticas y sociales que se derivan de las decisiones que un selecto grupo (casta) toma con respecto a los problemas que le interesan (o que lo afectan) y que pasan por encima de la idea filosófica e incluso jurídica tal como las hemos mencionado, y que se acercan mucho a la forma religiosa. Así, el Principio de Autoridad estuvo y está detrás de los episodios más obscuros de México como la Masacre de Tlatelolco, la negativa a aceptar los acuerdos de Acteal para terminar formalmente la guerra contra los grupos indígenas del EZLN, la implementación devastadora del neoliberalismo económico o la negativa a terminar con los actos de delincuencia como los femicidios (en México, feminicidios, de acuerdo a la propuesta que la Dra. Lamas propuso para diferenciar los homicidios en general de los homicidios contra las mujeres en particular). Es necesario resaltar que aunque dicho Principio de Autoridad se basa, según sus defensores, en análisis perfectamente lógicos y estructurados, la ambigüedad teórica prevalece por encima de cualquier idea estructurada ya que “… en los principios “opera una virtualidad y una fuerza de expansión, no ya de índole valorativa y axiológica: fuerza no ya de “verdad” y de razón teórica, sino de valores éticos y de sus valoraciones, que maduran en forma gradual y que se afirman sobre la base de situaciones históricas contingentes” (E. Betti. Interpretazzione de la leggi y degli atti giuridici (Teoria generale e dogmatica). En: Claudio Luzzati. El principio de autoridad y la autoridad de los principios, página 29). La ambigüedad es algo que los subordinados nunca verán, a menos que las contradicciones de la clase y las castas dominantes se hagan muy evidentes.

En realidad, como veremos, la ambigüedad teórica del Principio de Autoridad en México encubre una perfecta idea moral con consecuencias políticas que ha permitido a las castas y clase dominante decidir que hacer y cómo venderle a la población (clase y castas subordinadas) tanto la idea como las consecuencias del Principio.

2. A diferencia de lo que la mayoría cree, sus conceptos morales no son creados por sí mismos, aunque el proceso de asumirlos, o rechazarlos, es enteramente personal. El Principio de Autoridad tanto en su creación como en su implementación asume como norma moral que socialmente todos lo aceptarán de alguna manera: “Las normas morales, a diferencia de las reglas que cada uno estipula para el desarrollo de la forma de vida individualmente elegida (autonomía personal), exigen entonces ser compartidas. Y a diferencia de las normas jurídicas, no dependen de la coacción externa –no poseen órganos específicos de institución y sanción (con el respaldo de la violencia monopolizada por el Estado)–, sino que el individuo debe encauzar internamente su conducta siguiendo las obligaciones morales. La dificultad de la moderna autonomía moral radica en este doble aspecto de las normas morales: ser autoimpuestas y a la vez compartidas. Una vez que cosas como el Principio de Autoridad es generalmente aceptado, la racionalización es el medio que termina por impedir cualquier duda: “Por tratarse precisamente de regulaciones que tienen sentido en tanto suscitan expectativas de cumplimiento recíproco y deben ser aceptadas por individuos autónomos, el problema radica en que deben ser presentadas como normas que puedan ser reconocidas por todos como igualmente obligatorias para cualquiera, y dada la autonomía moral, como obligaciones a las que cada una pueda dar su libre consentimiento (apelando solo al ser racional que hay en nosotros, y no a la compleja realidad humana”. Aceptado lo anterior, la moral “ …se trata de regulaciones que atienden a la conveniencia exigiéndose con carácter de obligación para resguardar la convivencia de hombres libres e iguales en la contingencia de sus existencias”.

Este modo de visualizar las cosas no conduce a la dispersión y disgregación moral. La moral no constituye una construcción individual, sino que es producto de la interacción social que la genera y reproduce, en parte conservándola y en parte modificándola, mientras que los individuos emergen de un producto de socialización-individuación en relación con el cual se constituyen como tales sobre la base de significaciones sociales, de significaciones que a su vez los individuos contribuyen a reproducir. La moralidad es así común, sus normas y valores son compartidos; genera expectativas de cumplimiento recíproco”. (Mario Heler. La construcción social de las normas morales, páginas 115 y 120-121). Finalmente, la construcción social de la moral vigente es una consecuencia de la modernidad que rompió el vínculo estrictamente individual con Dios, y lo que aquí vale para el Principio de Autoridad vale también para los binarismos víctima-victimario, bueno-malo, racional-emocional, etc. Y también es claro porque no hay posibilidades de acuerdo cuando se parte de principios morales en discusiones que deben ser políticas: suponer la igualdad solamente existe entre quienes comparten una misma moral, y al parecer los Otros, no son iguales a Nosotros: no comparten nuestra moral.

3. https://www.sinembargo.mx/05-09-2017/3300923

4. “Maquiladora, byname maquila, manufacturing plant that imports and assembles duty-free components for export. The arrangement allows plant owners to take advantage of low-cost labour and to pay duty only on the “value added”—that is, on the value of the finished product minus the total cost of the components that had been imported to make it. The vast majority of maquiladoras are owned and operated by Mexican, Asian, and American companies”.

Maquiladoras originated in Mexico in the 1960s, with many of the plants located in the border towns of northern Mexico. (In Spanish, the word maquila means “processing fee.”) The maquiladoras became a means of providing employment and significant foreign-exchange earnings for Mexico’s developing economy; maquiladora employment increased from approximately 200,000 in the mid-1980s to more than 1,000,000 in the late 1990s. In time, other countries started taking advantage of this system. Many Japanese companies were producing goods through the maquiladora system by the 1980s, and other Asian manufacturers soon followed”. https://www.britannica.com/technology/maquiladora

5. Diagnóstico geo-socioeconómico de Ciudad Juárez y su sociedad. El colegio de la Frontera Norte-Instituto Nacional de las Mujeres. Estudio coordinado por el Mtro. Luis Ernesto Cervera Gómez, página 284. Esta idea de la violencia focalizada y definida por problemas de clase es incluso insinuada por autores tan difícilmente identificados a la izquierda política como A. Hope, hablando sobre Guanajuato: “3. El homicidio en Guanajuato es un fenómeno altamente focalizado. Cinco municipios (Irapuato, León, Celaya, Salamanca y Silao) concentraron en 2019 más de la mitad de las carpetas de investigación por homicidio doloso en el estado. Si se añaden cuatro más (Acámbaro, Apaseo el Alto, San Miguel de Allende y Valle de Santiago), se llega a las dos terceras partes del total. Y dentro de estos municipios, es probable que existan fenómenos de concentración a nivel más granular. Es posible que el grueso de los homicidios ocurra en unas cuantas calles de unas cuantas colonias” (La violencia homicida en Guanajuato, https://www.eluniversal.com.mx/opinion/alejandro-hope/la-violencia-homicida-en-guanajuato). Lo que el señor Hope menciona se puede ver en las estadísticas que publica el Observatorio Ciudadano Estatal de Seguridad Pública de Guanajuato: León, Celaya, Irapuato, Guanajuato y Silao de 2015 a 2017 concentran por mucho la incidencia delictiva del estado, de casi 1,000 a 3,500 por cada 100,000 habitantes ( Observatorio Ciudadano Estatal de Seguridad Pública de Guanajuato. Delitos de Impacto. Análisis Estadístico. Página 5), y entre enero y diciembre de 2019 se pasaron de 1753 a 2005 delitos dolosos contra la población, de los cuales se cometieron en enero 442 y en diciembre 657 homicidios (Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. (Víctimas de Delitos del Fuero Común 2019. Instrumento para el registro, clasificación y reporte de delito y las víctimas CNSP/38/15, página 13). Dentro de esto, Celaya concentra uno de los puntos más violentos, a lo que por cierto, junto con otras ciudades conforma lo que algunos llaman El Triángulo de las Bérmudas, sede del principal grupo narcotraficante de Guanajuato, Santa Rosa de Lima. Como en el caso de Ciudad Juárez, hablamos de zonas que se han caracterizado por una industrialización acelerada que implica la existencia de maquilas, pero que al parecer, como en el caso de la ciudad norteña, no son atacadas por los criminales organizados o no: “…la industria maquiladora fronteriza, en especial la instalada en Ciudad Juárez, Chihuahua, no puede ser entendida como manifestación de un territorio que agota su lectura en lo regional, para su cabal comprensión, tiene que ser leído también desde su inserción en los movimientos del capital trasnacional, desde las estrategias productivas generadas mayoritariamente por los grandes consorcios norte-americanos. En este sentido, Ciudad Juárez, comprendida como un territorio simbólico construido desde la acción social relacionada con la actividad maquiladora, contiene significados propios que la distinguen, pero no pueden ser explicados si no se inscriben en lo global”.

Sólo así podemos entender que este importante territorio fronterizo que registra cientos de robos, secuestros y extorsiones (diez mil pequeños negocios han cerrado desde 2008 por estas causas) haya “respetado”, hasta hoy, los parques industriales donde se ubica la industria maquiladora. El imperio de la violencia no se ha extendido a las zonas industriales que albergan a no menos de 360 maquiladoras que emplean a más de 190 mil personas. Entre enero de 2008 y junio de este año, se nos informa, sólo hubo un homicidio en las zonas industriales de Juárez”. Luis Humberto Méndez y Berrueta. Territorio maquilador y violencia. Revista El cotidiano, UAM Atzcapotzalco, página 38. Hasta donde sabemos, esto sigue siendo válido.

6. Porque el machismo y sus derivaciones es violencia, aunque se disfrace de otras formas, y la oposición de las mujeres que denuncian por varios modos acosos y violaciones como los tendederos, o que protestan realizando destrozos en las marchas, es contra-violencia: Si el Estado es un macho opresor, si los jueces, el presidente o los policías son violadores o encubridores de violadores, lo que hacen es violencia, y cualquier oposición es por lo mismo una contra-violencia. Incluso cuando se le pide a la burguesía y a su Estado que acaten y apliquen su propia legalidad burguesa, ésta petición es tomada por los Dueños como violencia.

7. La violencia contra las mujeres es un proceso de diferentes niveles, desde la violación hasta el feminicidio pasando por el acoso en sus diferentes métodos (https://www.eluniversal.com.mx/techbit/acoso-mujeres-en-internet-es-comun-en-mexico, https://www.eluniversal.com.mx/cartera/indicadores/el-168-de-los-internautas-en-mexico-han-sido-victimas-de-ciberacoso, https://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/la-violencia-contra-las-mujeres-en-cifras). Ahora bien, en lo que hace a los feminicidios existen propuestas de diferenciación como las siguientes; “La socióloga Julia Monárrez Fregoso describe cuatro tipos de feminicidios ocurridos en Ciudad Juárez: 1) feminicidio sexual, 2) feminicidio sexista, 3) feminicidio por tráfico de drogas, 4) feminicidio por adicción de drogas. El feminicidio sexual ocurre cuando el perpetrador viola, estrangula y mutila a sus víctimas. Este fenómeno es “la consecuencia lógica del sistema patriarcal que mantiene la supremacía del pensamiento masculino”. Aún más, este tipo de feminicidio es el resultado de una dominación cultural de un sexo sobre otro que deriva en una forma de terrorismo. Monárrez Fregoso compara este tipo de crímenes contra la mujer con los linchamientos contra los negros en el sur de los Estados Unidos y con el Holocausto, los cuales se realizaron con base en la supremacía étnica. Todos estos crímenes son una forma de terrorismo patriarcal”.

El femenicidio sexista ocurre cuando el agresor percibe la necesidad de mantener el control sobre su víctima … En los feminicidios sexuales y sexistas los atacantes pueden ser el padre, un amante, el esposo, un amigo, un conocido o un novio. Todos ellos son hombres que creyeron que tenían todo el derecho de matar a una mujer. En otras palabras, todos ellos son terroristas sexuales”. Natalie.Panther. Violence against women and feminicide in Mexico: The case of Ciudad Juárez. Tesis de Grado para obtener el Master of Arts en Psicología de la Universidad Estatal de Oklahoma, Estados Unidos. Páginas 4-5. Todo esto corresponde con los datos que la ENDIREH 2016 del INEGI menciona con respecto a la violencia dirigida contra las mujeres no solo en Ciudad Juárez sino en todo el país: “De las mujeres de 15 años y más, 66.1% han enfrentado un incidente de violencia por parte de cualquier agresor, alguna vez en su vida”.

43.9% de las mujeres han sufrido violencia por parte de su actual o última pareja, esposo o novio, a lo largo de su relación”.

En los espacios públicos y comunitarios, 34.3% de las mujeres han experimentado algún tipo de violencia sexual”. Resultados de la Encuesta Nacional sobre la dinámica de relaciones en los hogares (ENDIREH) 2016. Disponible en https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2017/endireh/endireh2017_08.pdf.

Las diferencias entre varios tipos de ataque sexual como los anteriormente expuestos, suceden también en otros tipos de agresiones sexuales y sociales que son convalidadas socialmente y que acaban derivando lo que N. Panther califica como terrorismo: En sociedades como la mexicana, con altos niveles de desigualdad de género, y en la que para muchos hablar de sexualidad y sexo es tabú, a la mujer no le pertenece su cuerpo. El cuerpo de la mujer se protege y se oculta; la virginidad se cuida para ser entregada. El cuerpo tiene dueño, en masculino, y aquellos cuerpos que son percibidos como no protegidos –los que no se ocultan, los de las mujeres y niñas que no tienen dueño o pareja– es más probable que acaben siendo sexualmente abusados”.

La violación es silenciada por las propias mujeres y aquellos que las rodean por estar en una sociedad históricamente patriarcal, colectivista y familista que culpabiliza y desprestigia a aquellas sexualmente abusadas. Existe, además, una imagen socialmente construida de la violación, del violador y de la mujer violada. Aquellos casos que no se ajustan a esa imagen tienden a no ser reconocidos como tales y las víctimas son desprestigiadas. Esto ocurre, por ejemplo, cuando la violación ocurre en una cita, cuando el violador es un novio o amigovio, cuando la mujer ha tomado algún tipo de droga o alcohol, o si en lugar de penetración con el miembro hubo sexo oral o penetración con algo distinto al pene. Las mujeres y niñas ocultan sus experiencias porque sienten que van a defraudar a la familia, y en ocasiones no saben cómo va a reaccionar. 23% de las mujeres violadas en México no piden ayuda en instituciones públicas por vergüenza, tres de cada cuatro por miedo, y casi una de cada cinco para evitar que la familia se entere. El silencio, el miedo y la vergüenza son los mejores aliados de los agresores”. Sonia M. Frías. La cultura de la violencia sexual en México y sus víctimas. Horizontal, sección Nacional. https://horizontal.mx/la-cultura-de-la-violencia-sexual-en-mexico-y-sus-victimas/

Nuevamente, las cifras disponibles confirman lo anteriormente citado: “De las mujeres de 15 años y más, 66.1% ha sufrido al menos un incidente de violencia emocional, física, sexual o de discriminación a lo largo de su vida en al menos un ámbito y ejercida por cualquier agresor. 49.0% violencia emocional. 29.0% violencia económica o patrimonialo discriminación en el trabajo. 34.0% agresión física. 41.3% violencia sexual”. (Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, página 8. Disponible en https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/endireh/2016/doc/endireh2016_presentacion_ejecutiva.pdf). Hay hombres y mujeres que para descalificar tanto las protestas de las mujeres como los datos, alegan que a los hombres también los matan y los violentan. El problema de esta actitud es que la misma estructura matriarcal-machista de esta sociedad impide que los hombres denuncien la violencia a la que supuestamente están sometidos. E incluso, cuando llega a tenerse alguna cifra, como en el caso de los acosos cibernéticos, la cantidad de mujeres acosadas es superior a los de los hombres (ver las citas de El Universal anteriores). Con respecto a que los hombres son más asesinados que las mujeres, nos ocuparemos posteriormente de esto.

8. Existen una gran cantidad de textos que, pretendiendo mantener una distancia con ambas posiciones, o apoyándose en supuestas verdades políticas que son presentadas como eternas y sin análisis, terminan por condenar a las mujeres estudiantes y a sus apoyos por su “radicalismo”. Es muy interesante que estos ataques vengan en publicaciones que se califican de izquierda o que se identifican a si mismas por analíticas. Como ejemplos de esto: https://www.proceso.com.mx/613418/filosofia-y-letras-en-paro-entre-la-presion-y-la-provocacion/amp?__twitter_impression=true, y sobre todo la deplorable entrevista que se le hizo a un participante de la Huelga Plebeya de 1999-2000 en la UNAM (https://lasillarota.com/nacion/huelga-del-99-un-triunfo-paros-actuales-sin-legitimidad-el-gato-unam-conflicto-unam-protestas-bloqueos/358807). Ya sea de forma académica o por justificaciones políticas como en estos casos, el Principio de Autoridad es una actitud moral que ha permeado tanto en la sociedad que incluso sus opositores y/o quienes tienen la responsabilidad de analizar el poder, reproducen sin cortapisas la moralidad que descalifica al actual movimiento de las mujeres paristas. En el caso político, y en una pésima representación de aquellas palabras del poeta José Emilio Pacheco de que hoy somos todo lo que negábamos hace veinte años, la visión de vanguardia de el líder y su organización pretende decir quien sí tiene la verdad y quien no, quien sí está haciendo correctamente las cosas y quien no. ¿Preguntarles a las mujeres y sus apoyos? El Profesor no pierde el tiempo, y seguramente no puede entender que la Facultad de Economía también está en paro, y él repite la postura de la descalificación que en su momento los Eméritos o los Judas de siempre cometieron contra los estudiantes de aquella huelga, por cierto la más larga de la historia de la universidad. Luego algunas organizaciones y militantes de izquierda se preguntan porque los jóvenes de ahora no los soportan.

9. Cuando se renuncia al análisis de la política y se privilegia la postura moral, se tiene que aceptar que solamente hay comportamientos válidos que son aceptados por encima de cualquier otro, incluso cuando no son conscientes. La protesta de las mujeres contra la moral machista es también, o quizás sobre todo, una protesta contra la idea moral de hombre (y de mujer) que ha prevalecido hasta el momento: “Todas las teorías morales que consideramos seriamente implican, cuando no lo dicen en forma explícita, una concepción más o menos precisa de qué virtudes ha de tener un hombre si queremos elogiarlo, incondicionalmente, como ser humano, e implican también un orden de prioridad entre estas virtudes; o bien implican o bien afirman una concepción bastante definida del mejor modo de vida, y de las diversas y distintas disposiciones e intereses que satisfará este modo de vida, preferido y buscado. La concepción de un modo de vida ha de incluir algún ideal social, más o menos detallado, según la prioridad que se de a las actividades políticas y a la utilidad social. También incluye hábitos de comportamiento y modales, observancias, rituales de comportamiento, que no son tanto expresiones directas de creencias morales explícitas como expresiones de actitudes morales implícitas y que a menudo sólo pueden identificarse con dificultad. El término “modo de vida” ha de ser vago, aunque fuera porque representa no solo ideales explícitos de conducta, deliberadamente elegidos, sino también ideales que no se han explicitado ni formulado, y que pueden ser expresiones de preferencias, sentimientos y ambiciones no absolutamente conscientes”. Stuart Hampshire. Dos teorías de la moralidad, páginas 30-31. Esta falta de consciencia total no significa que su aplicación no sea funcional, aunque la gente en general cuando se refiere a moral, tiende a hacer de esta una virtud absoluta, apruebe o no la moral vigente, olvidando la vigencia y la limitación de las normas morales, el causismo y el situacionismo de la vida moral (Ricardo Maliandi. Un conflicto básico de la vida moral. Dianoía, Anuario de filosofía, 1976). “La moral en ningún sentido es autónoma y autosuficiente, como Kant deseaba que lo fuera, y la elección va rodeada de incertidumbre”. Stuart Hampshire, ibid., página 74. En términos vulgares, estemos o no con una moral vigente, nos comportamos más papistas que el Papa con respecto a Kant. Y cuando no somos capaces de soportar la incertidumbre, nos volvemos los terroristas mencionados anteriormente, como lo demuestra esa pandilla de imbéciles legislativos que desean revivir la pena de muerte.

10.“En su caracterización de la democracia de los modernos (Sartori) añade el mérito en el sentido de la educación por la democracia, según la cual los electores – al escoger entre las diversas opciones que están representadas por elites que compiten abiertamente por el poder – terminan realizando no una elección, sino, más bien, una selección. De esta forma, la democracia contemporánea es definida principalmente como una poliarquía selectiva, en la que los electores eligen seleccionando con la base del mérito, por lo que normativamente “la democracia debe ser un sistema selectivo de minorías elegidas competitivamente”; esto en paralelo con la definición descriptiva según la cual la democracia debe ser una poliarquía electiva. Tal definición se concretiza cuando agrega que la democracia debe ser una poliarquía del mérito (Sartori.G. La poliarquía definida normativamente, páginas 217-220). Esta concepción ha sido cuestionada por algunos autores, quienes establecen la posibilidad de una relación de continuidad entre “la democracia de los modernos”, que es invariablemente de tipo representativo, y aquella “de los antiguos”, que en su formación clásicaencarna la participación directade los individuos bajo la formación del referéndum y del gobierno de asamblea. Es por tales motivos que la concepción democrática de Sartori puede ser calificada de “meritocrática”. Isidro H. Cisneros Ramírez. Giovanni Sartori y las anomalías de la democracia. Revista Coyuntura. Páginas 22-23.

Hemos citado en extenso porque esta es la idea de democracia que nuestras elites de izquierda y derecha defienden, acusándose mutuamente de traicionarla. Esta idea de democracia pudiera ser real salvo por el hecho de que apenas muy recientemente un proceso selectivo realmente efectivo tuvo lugar. Con respecto a la democracia elitista, la verdad es que nuestras elites más que comportarse como tales, han tenido la actitud de pandillas defendiendo sus privilegios y sus negocios.

11. Y las denuncias se acumulan desde que iniciaron los paros en noviembre, sumándose a los que ya existían antes de esta fecha. En el momento de redactar el presente escrito, el paro de CCH Oriente enfrenta el hecho de una alumna herida en los sanitarios al parecer porque sus atacantes la calificaron de “feminista” pero no hicieron algo ni por proteger a los demás estudiantes ni mucho menos desalojaron la escuela, según los testimonios publicados. Pero en un extraño giro que involucro a maestros que incluso no dudaron en enfrentarse con algunos de sus estudiantes en protesta, las clases pretendieron ser reiniciadas a pesar de que no existía un acuerdo de asamblea en cualquier sentido. Y llama mucho la atención la ausencia de cualquier tipo de autoridad, en donde las universitarias en su inutilidad han contribuido a que el conflicto escale. Es posible que las elites universitarias, acostumbradas desde a época del rectorado del Dr. Ignacio Chávez a que no importarán lo que hicieran invariablemente tenían el apoyo del Estado (salvo los honorables ejemplos del Ing. Barros Sierra y del Mtro. González Casanova), ahora que El Líder ha dicho claramente que su gobierno no actuará en sentido alguno en el conflicto, simplemente no tienen idea de qué hacer. Que los integrantes del Consejo Universitario en una tarde se tomaran la molestia de reunirse (casi tres meses después de empezados los paros) para tomar algunas decisiones en el sentido que las paristas pedían desde el inicio del conflicto en menos tiempo de lo que duró la puesta del sol, indica o la desidia o el desprecio con que las elites machistas y autoritarias consideran a sus supuestas interlocutoras.

12. https://www.eluniversal.com.mx/nacion/identifican-8-grupos-que-danan-la-unam. Lo absurdo de esta noticia replicada ad nauseam por diferentes medios de comunicación masiva, pretende juntar bajo el epítome “anarquista” lo mismo a pacifistas que a editores de libros y a integrantes del grupo eco-terrorista conocido como Individualistas Tendiendo a lo Salvaje. Quienes verdaderamente han estudiado y seguido los actos de este grupo hasta donde ha sido posible, saben que ITS desprecia a los que se hacen llamar anarquistas y en general se puede decir que sus pretendidos integrantes y partidarios son misántropos, ya que culpan al ser humano en su totalidad de la debacle climática del planeta y no les importa hacer diferencia alguna entre los campesinos pobres y las grandes corporaciones: para ellos todos valemos lo mismo, menos que nada. Además, ITS es solo un grupo de los varios que hay en el país, ya que en México nació esta tendencia que se ha extendido con mucha fuerza a Argentina, Chile, Brasil, España, Francia, Italia y al parecer, Escocia. Para una idea: https://es.panampost.com/carola-briceno/2019/10/21/chile-ecoteroristas-its-caos/, https://es.panampost.com/carola-briceno/2019/10/21/chile-ecoteroristas-its-caos/, https://es.panampost.com/carola-briceno/2019/10/21/chile-ecoteroristas-its-caos/, https://es.panampost.com/carola-briceno/2019/10/21/chile-ecoteroristas-its-caos/, https://es.panampost.com/carola-briceno/2019/10/21/chile-ecoteroristas-its-caos/, y sobre todo el ensayo “¿Qué es el Eco-terrorismo? Análisis de “Individualistas tendiendo a lo Salvaje”. Investigación de la estación de radio Bio-Bio, Santiago de Chile, s/f, pero con análisis de 2017. Si existe alguna organización son su propia agenda dentro del conflicto universitario, si es que participa, sería la de esta organización.

13. Y todo esto sin olvidar que en realidad este país siempre ha sido violento, salvo que estaba más localizada.

14. Tuvieron que pasar tres meses. Los enemigos del movimiento feminista universitario a derecha e izquierda escurren preguntarse porque esa entelequia llamada Consejo Universitario no se reunió a las tres horas, o a los tres días, para evitar que el conflicto escalara, si de todas formas les acabaría dando la razón al menos parcialmente.

15. Los apoyos que se están dando al paro del 9 de marzo por parte de individuos y organizaciones que ni hace un mes eran furibundamente anti-feministas, demuestran que, independientemente de los intentos de coptación, los dueños del capitalismo dependiente mexicano empiezan a darse cuenta del valor que tiene el hecho de que las mujeres y su sororidad empiecen a tomar las riendas del proceso productor capitalista en el área laboral. Esto no es nuevo: la huelga de las mujeres en Islandia en los años setenta del siglo pasado permitió muchas cosas: demostrar que las mujeres efectivamente son más sensatas que los hombres, demostrar que no existía problema alguno en que ellas dirigieran las empresas y el gobierno sin cambiar el sistema económico vigente, y responsabilizar a los hombres de la quiebra de todos los bancos (el único banco que no pasó ese proceso era dirigido por mujeres) en la crisis de Islandia de 2008 (https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_financiera_en_Islandia_de_2008-2009), en vez de tener que mencionar la prohibida palabra capitalismo. Todo esto queda claro en la última película de M. Moore What to invade next? (¿Qué invadiremos ahora?) de 2015 (https://www.filmaffinity.com/es/filmimages.php?movie_id=554416) cuando habla de Islandia. Es posible que algunas de las mujeres que liderean el feminismo mexicano sean conscientes de todo esto, de alguna forma emulan el ejemplo islandés, y hay muchas posibilidades de que los dueños del capitalismo mexicano y del gobierno de El Líder se plantean también esto. No en vano la insistencia de que “las mujeres son más honestas que los hombres”, a pesar del famoso caso juzgado ahora, y varios más.

16. Y aunque parezca increíble para muchos, hace poco más de 50 años se le pedía lo mismo a la clase dominante burguesa mexicana y sus castas: respetar su propia legalidad, legalidad burguesa. Lo más simpático es ver a la izquierda intelectual y electoral mexicana decir que hemos avanzado y que existe una democracia que defender.

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