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Declaración del Partido Comunista de México

Los cuadros comunistas actúan a la luz del día y de manera abierta y pública

Fuentes: Rebelión

El Partido Comunista de México como partido revolucionario ha manifestado públicamente sus ideas, sus planteamientos y sus fines. De esta misma manera ha actuado todo el tiempo. Los cuadros comunistas actúan a la luz del día y de manera abierta y pública hacen declaraciones sobre los fines que perseguimos y la manera de alcanzarlos. Así, […]


El Partido Comunista de México como partido revolucionario ha manifestado públicamente sus ideas, sus planteamientos y sus fines. De esta misma manera ha actuado todo el tiempo. Los cuadros comunistas actúan a la luz del día y de manera abierta y pública hacen declaraciones sobre los fines que perseguimos y la manera de alcanzarlos.

Así, hemos señalado como nuestro objetivo principal e inmediato la lucha por el derrocamiento de la dictadura de los monopolios y la instauración del socialismo-comunismo en nuestro país, y en ello trabajamos todos los días, organizando a la clase obrera y a los trabajadores todos, en sus centros de trabajo fundamentalmente, lo que consideramos la acción más radical porque nuestra concepción insurreccional pasa por la huelga general para paralizar la economía del país. Y aunque el PCM ha declarado como válidas todas las formas de lucha que históricamente han servido para la toma del poder por la clase obrera, incluyendo a la lucha armada, nuestra estrategia se basa en la movilización revolucionaria de las masas.

La caracterización que hemos realizado del periodo que estamos viviendo, de dictadura desembozada de los monopolios, se comprueba todos los días y lo que llamamos un nuevo régimen, de tipo represivo, de barbarie y descomposición alcanza al movimiento social y a las organizaciones que se oponen a él, entre estas al PCM; ya el año pasado pagamos una alta cuota de sangre, con tres de nuestros mejores cuadros en el estado de Guerrero.

Hoy, nuevamente se ciernen amenazas de sangre contra destacados cuadros y dirigentes sociales de nuestro partido y, aprendida la experiencia, comenzamos a notar una constante: la mano del Estado y el uso de las herramientas de que dispone, tales como los medios de comunicación afines, y el entrelazamiento con grupos del crimen organizado y organizaciones oportunistas para generar corrientes de opinión y fabricar burdas coartadas que justifiquen ante la opinión pública el accionar del aparato represor.

En Oaxaca, diversos periodistas policíacos, están difundiendo un supuesto vínculo entre nuestro camarada Gustavo Adolfo López Ortega, miembro del Buró Político del PCM y dirigente del partido y del FIR en ese estado, y el Ejército Popular Revolucionario; misma campaña de calumnias apuntada también contra el compañero Miguel Cruz Moreno del CIPO-RFM. Alfredo Martínez Aguilar desde su columna Polígrafo Digital, primero, y después Alejandro Cacho y Leopoldo Mendívil, desde La Crónica Oaxaca y La Crónica nacional, hicieron eco de esta calumnia. No olvidamos que antes del asesinato del camarada Raymundo Velázquez, dirigente del PCM en Guerrero, hubo también versiones periodísticas con acusaciones similares. Luis Olivares, dirigente de la Unión de Productores de la Costa Grande y Rocío Mesinos, dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, sufrieron las mismas acusaciones desde diferentes medios periodísticos antes de ser asesinados. Esa se ha convertido en una constante del Estado mexicano.

En Veracruz, miembros de la Secretaría de Marina, acosaron a la familia del camarada Gaudencio Brito Flores, miembro del PCM y dirigente del FIR en la región del Valle de Orizaba y las Altas Montañas, para que les dijeran dónde estaba, cuando lo localizaron y hablaron con él le dijeron «que se cuidara, pues en las redes sociales el jefe de plaza» de conocido cartel que opera en esa región había firmado su sentencia de muerte, más allá de lo ridícula que pueda parecer esa acción, lo que vemos ahí es una amenaza velada a la integridad del camarada.

En Morelos, Ernesto Blanco Medina, miembro del Consejo Central de la Liga de la Juventud Comunista, fue amenazado, golpeado y su teléfono celular robado por gente que no tuvo interés por nada más de sus pertenencias; lo que nos hace pensar que no se trata de una vulgar acción de la delincuencia.

En el Distrito Federal, el camarada Juan Rubio, miembro del Comité Central del PCM y dirigente nacional de la FTI fue interceptado y colisionado por un automóvil del cual un par de individuos lo amenazó si continua con sus actividades sindicales, antes de darse a la fuga.

En Tamaulipas, el camarada Enrique López Gutiérrez, miembro del PCM y dirigente de la FTI en la región petrolera de Tampico-Madero, fue interceptado violentamente por miembros de la Marina, la propaganda del partido confiscada y el contenido de su teléfono celular revisado escrupulosamente.

En el estado de Jalisco y en Veracruz, diversas organizaciones a las que caracterizamos como oportunistas, han desatado campañas de difamación contra cuadros de dirección y miembros del PCM, acusándolos de ser guerrilleros y de realizar acciones armadas.

En todos estos casos reconocemos la mano del Estado mexicano, y aunque los comunistas no confiamos en la legalidad burguesa hemos comenzado a trazar una línea de acción con un marco jurídico para conminar a los periodistas mencionados que presenten las pruebas en las que basan sus afirmaciones o al proceder legal de nuestros camaradas por los delitos que les resulten. Misma acción se ejercerá contra todos aquellos que sigan lanzando calumnias que pongan en riesgo la vida, la libertad y los bienes de nuestros camaradas en cualquier parte del país.

El Partido Comunista de México ha de continuar realizando las tareas que lo acerquen a los fines que persigue, ningún miembro del partido titubea o retrocede, seremos más estrictos con las medidas de seguridad que de por sí tenemos, pero también hacemos responsable, con esta denuncia a Enrique Peña Nieto como cabeza visible del Estado mexicano y a las fuerzas armadas como su brazo ejecutor, de cualquier agresión física contra los miembros de nuestro partido, independientemente de la coartada que se use para encubrir a la misma.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Buró Político del Partido Comunista de México

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.