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Marzo de renacimiento nacional

Fuentes: Rebelión

Marzo es un mes de gran colorido natural y social. Eventos históricos cimientan nuestra actualidad de construcción y esperanza; hace ya doscientos once años una humilde aldea vio nacer al que fuera primer presidente indígena en toda américa, y al que más tarde como reconocimiento a su trascendencia fuera nombrado «El Benemérito de las Américas», […]

Marzo es un mes de gran colorido natural y social. Eventos históricos cimientan nuestra actualidad de construcción y esperanza; hace ya doscientos once años una humilde aldea vio nacer al que fuera primer presidente indígena en toda américa, y al que más tarde como reconocimiento a su trascendencia fuera nombrado «El Benemérito de las Américas», Benito Juárez García, el orgullo oaxaqueño y mexicano.

Juárez junto a otros liberales fueron los que consolidaron al Estado mexicano, el juarismo como ideario de lucha soberana y antiimperialista fue la base de todo el liberalismo mexicano, un pensamiento propio fruto de nuestra condición de colonia que distaba en mucho de liberalismo clásico europeo.

Tanto las Leyes de Reforma como la Revolución de 1910 abonaron al desarrollo de nuestro liberalismo que a diferencia del viejo continente no tenía a la propiedad privada como derecho natural del hombre sino como una concesión otorgada por la Nación (el colectivo), así lo estipuló claramente la constituyente de 1917.

Al corresponder a la Nación «el dominio directo de todos los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las isla» así como «el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, y el espacio situado sobre el territorio nacional…»(1) se sentaban las bases revolucionarias de una visión de política económica que transformaría a México, sacándolo de la dependencia y entreguismo al exterior a una etapa de gran crecimiento e industrialización.

El eminente líder sindical Vicente Lombardo Toledano, en el marco del conflicto laboral entre trabajadores y empresas petroleras extranjeras, dictó el 18 de marzo de 1938 su conferencia titulada «Significación del triunfo obrero, y el papel de la juventud mexicana ante el problema petrolero», una ponencia que cerraba el ciclo de conferencias organizadas por la Secretaria de Educación Pública, para ahondar en el problema que ya era de carácter nacional.

Lombardo exponía claramente:

«no basta ser independiente desde el punto de vista político para poderlo ser realmente desde el punto de vista vital; los países que no tienen una industria propia para poder satisfacer las necesidades fundamentales de sus pueblos, no son países independientes de verdad, son países que dependen de aquellos que les proporcionan los productos de sus industrias y de aquellos países que les compran las materias primas para que pueda la industria ajena, la industria exterior, seguir creciendo«.

Luego preguntó:

«¿Es posible llamar a esto una industria mexicana, una industria nacional, cuando las utilidades enormes que se sacan de México explotando los pozos petroleros se van al extranjero y nada queda para nosotros, como no sea salarios exiguos que no bastan para compensar siquiera las enfermedades tropicales de los camaradas que viven en la costa de los estados de Veracruz y Tamaulipas?»

El Maestro Lombardo Toledano, entonces dirigente nacional de la otrora Central de Trabajadores de México (CTM) tenía claro el papel que desempeñaría el proceso de nacionalización petrolera

«el petróleo en manos de la nación puede servir para poner la base de una industria mexicana».

Esta visión revolucionaria de un país colonizado como México sin duda se sintetizaría en lo que fue el apotegma de toda su vida «nacionalizar es descolonizar».

Así horas más tarde de haber concluido el ciclo de conferencias sobre el petróleo, y tras días de que las petroleras extranjeras desacataran el resolutivo de la Suprema Corte de Justicia a favor de los trabajadores, el Presidente patriota Lázaro Cárdenas del Río anunció al pueblo de México la nacionalización petrolera. Un gran paso hacia la plena independencia había dado nuestro México.

El camino de altibajos hacia la búsqueda de la plena independencia fue totalmente abandonado cuando traidores al ideario nacionalista revolucionario tomaron las riendas del país desde hace poco más de treinta y cinco años; en vez de seguir nacionalizando fueron entregando (devolviendo) las empresas estratégicas del Estado a capitales nacionales y extranjeros, al punto que hace sólo tres años lograron entregar lo que el General Cárdenas nacionalizó, la palanca de industrialización nacional.

Pero la historia es dialéctica, nada es eterno, y hoy surgen más fuertes las voces de quienes por tres décadas denunciaron el entreguismo y la neocolonización que se hacía de México, el movimiento popular asciende tomando como siempre la bandera por una plena independencia y justicia social, riachuelos se concentran hoy en un gran movimiento nacional que encabeza Andrés Manuel López Obrador, el único líder nacional que claramente defiende las nacionalizaciones del pasado y propone echar abajo todas las reformas estructurales (privatizaciones) que los traidores a la patria han venido aprobando.

El 18 de marzo es histórico en toda nuestra patria, y éste año lo será aún más para el Estado que vio nacer a Benito Juárez, Oaxaca, ya que Andrés Manuel López Obrador se reunirá con todos los sectores agraviados por los privatizadores, para firmar el Acuerdo de Unidad por la Prosperidad y Renacimiento de México, que busca sacar a nuestro país de la crisis en que se encuentra y reorientarla hacia la búsqueda de la plena independencia con justicia social. El apotegma «nacionalizar es descolonizar» vuelve a ser esencia del movimiento popular nacional. Enhorabuena.

Aprovecho para invitar: A todo el pueblo mexicano y oaxaqueño a asistir a la firma del Acuerdo de Unidad por la Prosperidad y Renacimiento de México que se llevará a cabo el día sábado 18 de marzo, a las 10:00 horas, en la Alameda de León, centro histórico, Oaxaca de Juárez, Oaxaca.

Ahí nos vemos, muchas gracias.

Nota:

(1) Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. 1917.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.