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México se hunde

Fuentes: Rebelión

Nada funciona en México, donde la sociedad civil se encuentra atrapada -y olvidada- en el fuego cruzado entre el gobierno y los cárteles de la droga

El 7 de abril miles de ciudadanos protestaban con el grito de «¡Basta de sangre!» en una docena de ciudades en México encabezados por el poeta y periodista Javier Sicilia teniendo en memoria presente a su propio hijo, muerto una semana antes y encontrado por la policía en unas fosas comunes en el estado de Tamaulipas. Más de 59 cuerpos en las fosas comunes.

59 más. La guerra contra el narco contabiliza más de 35.000 muertos en cinco años. La conclusión es que la vida se ha convertido en algo banal en México.

Desde la distancia, aquí en Europa, es difícil encontrar la coherencia de todo esto, y muy difícil imaginar el sufrimiento de la mayoría silenciosa, la cual empieza a aventurarse a salir a la calle…

«Además la sociedad que lucha, que se esfuerza, es humillada bajo su cultura histórica por las ambiciones combinadas de extranjeros y mexicanos. Hay criminales y asesinos que, en los últimos años hasta el día de hoy, minan la dignidad de millones de mexicanos. Y no, contrariamente a las apariencias, la población no está totalmente inerte, está aturdida.»

35.000 muertos

Danny Sánchez Muñoz, periodista mexicana, está completando su doctorado en las elecciones presidenciales de 2006 al analizar la situación política y la prensa en su país. Nos hace una dura descripción de la situación de su nación…

«La actual guerra contra los narcotraficantes ilustra plenamente esta humillación. Con ella se revelaron abiertamente las estrategias autoritarias manejadas por la constante violación de la sociedad y el uso del fuego y la sangre. Hoy en día hay más de 35.000 muertos, pero ni siquiera podemos encontrar entre ellos el número de civiles inocentes, simplemente porque el gobierno ha decidido unilateralmente que son prácticamente todos traficantes de drogas. Sin embargo, algunas asociaciones sostienen que las víctimas «colaterales» inocentes ascienden a varios miles. Son víctimas de los combates que tuvieron lugar en áreas no estratégicas, debido a un error, el abuso de poder por parte de la policía y sobre todo la corrupción en todas partes, pero que deberían haber sido advertidas y protegidas antes de haber comenzado esta «guerra» sangrienta y mal diseñada.

El Presidente Calderón no tiene interés en los abusos cometidos contra el pueblo por la policía, que no muestra ningún interés en identificar a los culpables de la muerte de mujeres en Ciudad Juárez, o los asesinatos de los migrantes de Centro y Sudamérica. El abuso de autoridad hace oídos sordos a la voz de las personas que protestan gritando un «Presidente ladrón», sosteniéndolo como responsable de la muerte de miles de personas inocentes y destruyendo el tejido social, mientras que miles de familias son forzadas por el miedo a abandonar sus casas.
Pero la sociedad no está totalmente inerte. Muchas personas dicen la verdad, y hay muchas asociaciones que, contra todo pronóstico, investigan los hechos y demandan que se haga justicia. Los ciudadanos se hacen ver todos los días, pero son pobres y con miedo, y no consiguen equilibrar los grupos de poder que controlan y monopolizan la ley, la cual termina silenciada. Este proceso se refleja en la prensa nacional reducida a dos grandes grupos, o por la prensa europea, donde el gobierno mexicano sabe cómo vender una imagen de un Estado estable y una aplicación de la ley serenamente.

Los mexicanos están acostumbrados a resistir, y no, no están completamente inertes, están abrumados por las luchas de poder.

Después de cinco años de investigación en los círculos políticos y periodísticos, soy de la opinión de que la guerra contra los traficantes del Presidente Felipe Calderón es una guerra por el control del poder, porque en México no existe una «narco-política» sino un «narco-Estado», el cual está apoyado por poderosos grupos armados secretamente por los Estados Unidos. Hoy en día, estos grupos están mejor armados que el propio ejército, que se ha descuidado desde 1990.»

Aturdido

«Creo que el problema se ha agravado a causa de abandono por parte de Calderón de la lucha contra la corrupción -la corrupción se ha convertido en un cáncer. No podemos detener el tráfico de drogas sin erradicar la corrupción antes, a la par que educar a las masas con una cultura de lucha contra la corrupción. Si la corrupción sigue existiendo en este momento en el país es principalmente debido a las condiciones de vida tan malas para muchas personas. Pero créeme, estas mismas personas no se sienten orgullosas…

No, la población no está totalmente inerte, está aturdida. Los políticos mexicanos son los principales responsables de este estado, ya que tienen comportamientos que polarizan y dividen a la gente socialmente. Están desesperados por conseguir su cuota de poder. El fraude electoral realizado por Calderón para resultar elegido en 2006, tras una campaña en la que reinaron la manipulación ideológica y las maniobras políticas más bajas, ha afectado considerablemente a toda la sociedad mexicana.

Añadir que la brecha se está ampliando cada día entre ricos y pobres, lo cual ha paralizado todo progreso social, en parte debido a que la indiferencia silencia los gritos de la misma.

Para el exterior, México es una entidad socio-cultural llena de contradicciones en el borde del surrealismo. Pero en los hogares, lejos de las cámaras y los reporteros internacionales, luchan por mantenerse a la vanguardia de los valores universales, tales como la lucha por la dignidad humana y el respeto de la vida.

No, los mexicanos no están completamente inertes, están anestesiados. Se espera que las elecciones de 2012 sirvan como punto de partida, dejándonos dos opciones: o se despiertan o se queda bloqueado por completo».

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR