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Zacarías Flores vicepresidente del MAS, denuncia en Suecia los afanes de la derecha financiada por Estados Unidos por quebrar el proceso democrático boliviano

Nada impedirá que Evo Morales sea el presidente de los bolivianos

Fuentes: Bolpress

Malmoe, Suecia. Los recientes acontecimientos bolivianos, sostiene el dirigente campesino Zacarias Flores, apuran la llegada de Evo Morales a la presidencia. «Los partidos políticos tradicionales han desaparecido del mapa electoral y los nuevos proyectos de la derecha financiadas por la administración norteamericana, están buscando desesperadamente crear obstáculos al cambio histórico del pueblo boliviano», dijo al […]

Malmoe, Suecia. Los recientes acontecimientos bolivianos, sostiene el dirigente campesino Zacarias Flores, apuran la llegada de Evo Morales a la presidencia. «Los partidos políticos tradicionales han desaparecido del mapa electoral y los nuevos proyectos de la derecha financiadas por la administración norteamericana, están buscando desesperadamente crear obstáculos al cambio histórico del pueblo boliviano», dijo al advertir que  el pueblo se halla movilizado desde la caída del  ex presidente Gonzalo Sánchez de Losada.

«El 18 de diciembre ganaremos las elecciones y seremos gobierno», afirmó el dirigente Zacarías Flores, vicepresidente del MAS, en una entrevista concedida a este corresponsal en Malmoe, previo a un acto preparado por el Grupo de Apoyo a Bolivia de la ciudad.
El dirigente campesino, segundo hombre más influyente de la agrupación  que postula  a Evo Morales y Alvaro García Linera, a la presidencia y vicepresidencia de la República, respectivamente, en las elecciones generales del 18 de diciembre en Bolivia, culminó el martes su gira por Suecia, donde desde el 26 de octubre, ha participado en diferentes actividades organizadas por la colonia boliviana para informar en torno a la situación y  perspectivas del proceso electoral que vive el país. Así mismo Flores, ha mantenido una serie de reuniones con dirigentes de la Central Obrera Sueca, Partido de la Izquierda, con los «verdes» y delegados de la Oficina de Cooperación Sueca. Y los convocó a todos apoyar una campaña de solidaridad y mantenerse atentos sobre los riesgos que se ciernen sobre el proceso democrático de su país.
Zacarías Flores puso énfasis en su denuncia sobre un plan de intervención militar norteamericana a Bolivia «dependiendo de que se logren crear las condiciones favorables para ello»,  dice citando a un informe de inteligencia de la agencia Stratford Globe, echo público por la página digital Red Glove en su edición del 20 de octubre reciente.
El logro más importante del gobierno norteamericano fue la obtención de la inmunidad para sus tropas en Paraguay y se estima que allí permanecen cerca de 10.000 efectivos listos para entrar en acción. «Entre mayo y junio del 2005 -según la agencia Stratford Globe- estas fuerzas combinadas estuvieron a punto de entrar en acción».
En los meses que se mencionan,  el país volvió a vivir una situación de convulsión social, similar a los de octubre de 2003, cuando se expulsó de la presidencia a Gonzalo Sánchez de Losada. El entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia Eduardo Rodríguez reemplaza el 9 de junio a Carlos Mesa, con la única misión de adelantar las elecciones. La situación de crisis y riesgos por postergar los comicios se han mantenido desde entonces en el país, por maniobras digitadas por las fuerzas derechistas, de La Paz y Santa Cruz.
«Quieren impedir la victoria electoral de Evo Morales. La derecha y la embajada norteamericana están buscando empeorar el conflicto social hasta un nivel del caos que justifique su intervención» dice Zacarías Flores. Red Globe subraya en su informe la presencia de marines norteamericanos en el interior de los regimientos del Ejército asentados en Santa Cruz camuflados con uniforme boliviano.
«Frente a estas amenazas convocamos a los países amigos e instituciones de los derechos humanos a velar por la realización de las elecciones en Bolivia, único proceso que garantizará al pueblo a tener la oportunidad histórica de realizar cambios sustanciales para los bolivianos», exhortó Flores. Y para ello delineó los principales objetivos del futuro gobierno. «La nacionalización de los hidrocarburos y la Asamblea Constituyente, son dos de los diez programas que el MAS tiene para su pueblo», dijo.
«Nuestra mayor responsabilidad será refundar el país. Bolivia será para los bolivianos y todos juntos podremos aplicar nuestro programa de gobierno para conducir al país hacia su nuevo destino».
Para ello el MAS ha elaborado su programa de gobierno que recoge  urgentes demandas populares: nacionalización de los hidrocarburos y gas, ley de austeridad estatal, ley tierra productiva,  ley para autonomías e impulsaremos un plan de desarrollo productivo, garantizaremos  la educación y cultural, la seguridad ciudadana y soberanía nacional . «Una ley contra la corrupción e impunidad, castigará también a los responsables que durante años han usufructuado el Estado para su propio provecho», añadió.
Flores dice no estar asustado de los riesgos que se esconden. «El MAS es un instrumentos político de muchas organizaciones populares. Es el pueblo mismo que hoy se levanta y sabrá defender su voto», reitera desechando aquellos rumores que la prensa derechista maneja en sentido que podría repetirse un triple empate en el Congreso Nacional a la hora de definir el futuro político del país.
Puntualizó que las encuestas sólo pretenden manipular la preferencia ciudadana. «Han tratado siempre de minimizar nuestras reales posibilidades». Recordó así que estas  encuestas en elecciones hasta ahora efectuadas en el país situaron siempre al MAS frente a un porcentaje menor. «Cuando dijeron que sacaríamos apenas el 1%, conseguimos más del 3 y cuando vaticinaron un 4 por ciento, crecimos más de un 20 por ciento. Estos son los resultados de nuestro avance.», agregó.
«El 18 de diciembre sí no triplicamos las actuales estadísticas que la propia derecha admite, lograremos sobrepasar el 40 por ciento y con ese resultado no podrá repetirse un triple empate congresal», reafirmó.
«Evo Morales será el presidente de los bolivianos, y esta realidad, la derecha y Estados Unidos,  no quieren admitir. No tenemos miedo, tenemos el apoyo del pueblo y el compromiso internacional de los países vecinos, europeos , asiáticos e inclusive de algunos países de África que han manifestado su confianza en nuestro proyecto y en el proceso democrático de nuestro país», agregó.
¿No tiene usted temor  que se repita lo sucedido con el gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP), de 1983?
«No. Aquel histórico momento del pueblo boliviano fracasó porque el gobierno de Hernán Siles Zuazo estaba sostenido por un frente de alianzas, y el MAS no lo es.  Somos una fuerza que no sufrirá las consecuencias del pluripartidismo».
Evo Morales no es del agrado de Estados Unidos. ¿Cómo se manejará esta situación; especialmente la parte económica?
«Ya nuestra candidato a la vicepresidencia Alvaro García Linera dijo muy claro «No permitiremos nunca más que la embajada norteamericana nos sople al oído lo que tengamos que hacer. Somos un país digno y  soberano, y  por eso nuestros recursos naturales volverán a ser nuestros», aclaró.
Retomando el asunto de la nacionalización de los hidrocarburos, existen sectores sociales que dicen que no hay nada que nacionalizar sino aplicar la ley, ¿qué opina al respecto?
«La nacionalización  quiere decir recuperación de todo cuanto hoy está en manos de las transnacionales. Queremos emprender la industrialización de nuestros hidrocarburos, se aplicará una dura política de fiscalización a todas las empresas transnacionales para evitar defraudación para favorecer al pueblo y poder exportar nuestros productos. Este será un largo proceso, pero hay que hacerlo y para esto contamos ya con el  compromiso del gobierno chino que ofrece una inversión  de unos 3500 millones de dólares de este rubro».
Y finalmente expresó su indignación por el desabastecimiento artificial de gas licuado que en las últimas semanas se han originado en varias ciudades bolivianas. «Hacia la Argentina y Brasil existen tendidos de gaseoducto que garantizan el flujo, pero hacia las principales ciudades apenas hay unas precarias cañerías, sin capacidad de abastecimiento local».