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No a otra «reforma» educativa, sí a una revolución cultural

Fuentes: Rebelión

Somos millones quienes apoyamos y confiamos en el potencial de la Cuarta Transformación para seguir haciendo historia. En lo educativo, no seamos de como aquellos que se improvisan una «Reforma» Educativa como para salir del compromiso (como ha pasado eternamente con los malos gobiernos entreguistas), para que quede sólo en eso, en una «Reforma» Educativa. […]

Somos millones quienes apoyamos y confiamos en el potencial de la Cuarta Transformación para seguir haciendo historia. En lo educativo, no seamos de como aquellos que se improvisan una «Reforma» Educativa como para salir del compromiso (como ha pasado eternamente con los malos gobiernos entreguistas), para que quede sólo en eso, en una «Reforma» Educativa.

En México, claro está, a los poderes fácticos nunca les ha interesado, ni les interesará, que el país alcance su libertad educativa, no está en sus intereses incrementar la inteligencia mexicana ni que México llegue a ser una potencia mundial. ¿Evidencia? La educación en México es un chiste, no es gratuita, es de mala calidad, hay demasiados niños pobres que pasan hambre, hacen falta escuelas, los libros para «educar» a México son escritos por apátridas, a miles de jóvenes se les niega la universidad, la educación es parcial y excluyente y no hay una estrategia nacional de largo alcance.

Y es que la educación es clave, en otras palabras, la educación es lo más importante para salir del atolladero (económico, político, social, cultural) en que se encuentra el país. De un plan nacional de educación, del sistema educativo depende: que el mexicano vaya en búsqueda de su identidad, que los mexicanos sean capaces de pensar con sus propias cabezas, empaparnos de nuestra cultura, conocernos a nosotros mismos, dar forma a nuestra mexicanidad, que tengamos claridad sobre nuestro propósito de aquí a cien, doscientos, trescientos años…

La educación será la base para encontrar un sentimiento nacional que convenza a todos, y tomar control de nuestro destino como nación, como raza, como mexicanos. Una transformación nacional donde removamos el autoodio, la falsa idea de: blanco igual a «superior» y moreno igual a «inferior». Ni más ni menos, quitarnos el yugo yanqui.

En lo general, coincidiendo con la idea de José Vasconcelos, «maestro de la juventud», el mexicano debe proponerse una gran tarea, desarrollar sus propias teorías, crear su propia ciencia, su propio sistema educativo, único y superior al de cualquier otro país, ponernos una meta grande para ser libres a nivel nacional, para jugar un rol importante en la unificación de Nuestra América Latina y para ser líderes a nivel mundial. Que México sea activamente un ejemplo de unificación, diversidad y visión para el mundo. Y fortalecer así, no sólo a México sino a la América Latina.

México requiere, pues, un sistema educativo que enseñe a definir de forma clara y contundente: ¿Qué es la Patria Mexicana? No se necesita de una «Reforma» Educativa más, lo que los mexicanos anhelan es vivir, ser libres, ser independientes, ser felices. No queremos que cada seis años se siga dejándole al pueblo una «Reforma» Educativa hueca. El mexicano quiere y debe dejar en la historia universal, una marca que perdure por siglos. Llegar a ser fuertes, tan fuertes como para derrocar imperios.

Sí a una revolución cultural.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.