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Entrevista con el delegado zero (subcomandante insurgente Marcos)

«Oaxaca, muestra de experiencia organizativa»

Fuentes: Surda Colectivo Latinoamericano

A fines de noviembre pasado, el delegado Zero, Subcomandante insurgente Marcos, concluyó en el estado de San Luis Potosí la primera parte de la otra campaña, que arrancó el 2 de enero de este año en Chiapas. Poco después de concluir la gira por la República mexicana -un vasto recorrido de más de 45 mil […]

A fines de noviembre pasado, el delegado Zero, Subcomandante insurgente Marcos, concluyó en el estado de San Luis Potosí la primera parte de la otra campaña, que arrancó el 2 de enero de este año en Chiapas. Poco después de concluir la gira por la República mexicana -un vasto recorrido de más de 45 mil kilómetros, multitud de reuniones con miles y miles de mexicanos- el vocero del EZLN, en una extensa e ilustrativa conversación con el redactor, realizó un balance de este esfuerzo, definido como de abajo y a la izquierda; analizó los sucesos ocurridos en México durante los últimos meses: la descomposición del Estado mexicano, el proceso político que culminó con la imposición de Felipe Calderón en la Presidencia, las represiones desatadas por los gobiernos federal, estatal y municipal en contra de los pueblos de San Salvador Atenco y Oaxaca, y de las experiencias organizativas de estos y otros movimientos que surgen a lo largo y ancho de la patria de Juárez, Zapata, Villa y Flores Magón.

Asimismo, en la entrevista exclusiva para AMATE, Marcos compartió su nueva visión de la nación que recorrió de cabo a rabo; habló de sus encuentros y descubrimientos al reunirse con los mexicanos y chicanos que viven al norte del Río Bravo, y reveló diversas facetas de su personalidad. Por ejemplo, sus gustos musicales, sus sueños y sus pesadillas, su respeto y admiración por el comandante de la Revolución cubana Ernesto Che Guevara, y de su paso por varias ciudades californianas, incluidas San Francisco y Los Angeles, donde experimentó de cerca el racismo y la discriminación.

La Otra Campaña, los de abajo y los de arriba
-Con tus experiencias de los últimos meses en el viaje que hiciste por México en esta primera etapa de la otra campaña, ¿cómo caracterizarías el proceso en su conjunto? ¿qué constantes lograste identificar en ese recorrido tremendo que hiciste por el sur, por el centro, por el norte y más allá, si incluimos aquí a ese «otro» México que ahora ya palpaste más de cerca y que es el que existe cruzando el Río Bravo? En alguno de tus escritos te referías a «ese espejo fragmentado», a «ese rompecabezas». ¿Para ti ahora está más claro, más armado, cómo lo ves?

-Mira, las cosas comienzan la víspera, como todo. Cuando el EZLN lanza la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, hace una apuesta y está dispuesto a jugarla solo. Es decir, el EZ piensa que las críticas que le hace a la clase política iban a provocar que mucha gente que antes estaba cercana se pusiera en contra. La izquierda radical en México había mantenido hacia nosotros una actitud de desapego, de escepticismo y de crítica por nuestros acercamientos con la izquierda institucional, en ese entonces el PRD. Por eso pensábamos que íbamos a tener que salir solos y que en el camino encontraríamos a toda esa gente que no había podido acercarse directamente a nosotros sino a través de mediaciones, o simplemente nos conocía a través de la prensa, de toda esta parafernalia mediática que se daba periódicamente respecto a lo que estaba pasando en las comunidades zapatistas. Ya en las reuniones previas de agosto y septiembre de 2005, después de la Sexta Declaración, nos encontramos con que estas organizaciones, grupos y colectivos de la izquierda radical reciben bien la Sexta, aunque tienen una serie de dudas sobre hacia donde se encamina el EZLN, y si la iniciativa no será sólo un pequeño o gran rodeo para volver a pedir interlocución con la clase política. Entonces, las reuniones preparatorias sirven precisamente para aclarar eso, que la Sexta significaba la formalización de la ruptura del EZ con la clase política actual y el abandono de todo intento de interlocución. Y así comienza este periplo con acompañamiento, un viaje que pensábamos íbamos a hacer solos. A lo largo del recorrido, la visión de la comisión sexta respecto a la otra campaña se va modificando paulatinamente. Es decir, nosotros habíamos previsto que existían ciertas condiciones de marginalidad y de explotación, de agudización de las contradicciones sociales en todo el país, pero no al grado del que fuimos encontrando. También pensábamos que los esfuerzos de resistencia y rebeldía eran más dispersos y más ausentes, ya que al ser movimientos o grupos que no son conocidos mediáticamente, sólo son conocidos en su región. Entonces, en ese trayecto empezamos a ver que la crisis que hay abajo es mucho más profunda de lo que pensábamos y que no tiene absolutamente nada que ver con la que se presenta a nivel de la clase política y el discurso mediático de las grandes corporaciones noticiosas, no sólo las de México sino también las mundiales.

Este voltear hacia arriba que nosotros decíamos que había que evitar, había provocado que la clase política se viera en un espejo y se empezara a creer lo que estaba diciendo de si misma. Si recuerdas es lo que le ocurre al gobierno norteamericano en Vietnam. Cuando empiezan a montar todo un sistema noticioso de que van ganando, llega un momento en el que se la creen y empiezan a operar como que van ganando esa guerra, hasta que la pierden. Entonces, cuando los medios de comunicación comienzan a llenar el vacío que en México provoca la clase política -nosotros pensamos que empezó con Ernesto Zedillo, pero se agudiza con Vicente Fox- ocurre que los medios son los que marcan la agenda nacional de la discusión, y el qué hacer se basa en el impacto mediático. Entonces, en este esfuerzo de los medios de comunicación por ser poder, ya no el cuarto poder, sino ser también gobierno, se desentienden de la realidad y sólo voltean a verla en medio de la catástrofe, la natural o la social, o la catástrofe política a la que responden con hechos represivos.

En el recorrido nos empezamos a dar cuenta que también hay mucha más fuerza, resistencia y experiencia organizativa, incluso previa al EZLN, que llevan mucho tiempo, desde antes al alzamiento, que no eran conocidas y que tienen no sólo experiencia sino también triunfos -en la situación actual el sobrevivir ya es un triunfo pero no me refiero a ese- y que han conseguido demandas a lo largo de sus luchas. Cuando va avanzando la otra campaña, viene el ataque a través de la clase política y de ciertos medios de comunicación. Es este descontento, esta incomodidad de que aparezca otro jugador en el juego político, uno que no respeta las reglas, y tan no las respeta que ni siquiera juega en esa cancha, sino que empieza a jugar en otra cancha. El EZLN trata de aprovechar los ecos del impacto mediático que tuvo, que evidentemente no tienen comparación a los primeros años, para que la gente se acerque y empiece a preguntar y a recibir la respuesta de qué se trata esto. Cuando llegamos al D.F. después de ese caracol que hacemos en torno al centro del poder del gobierno en México, ya tenemos lo suficiente para decir que el país está al borde de desaparecer si siguen los programas económicos prevalecientes en la actualidad.

En ese sentido, si revisas el recorrido notarás que el discurso se va modificando, y esto es así porque vamos descubriendo la radicalidad del México de abajo y tratamos de alguna u otra forma de resolverla, de hacernos un eco, y de empezar a buscar la salida. Allí empieza a gestarse esta propuesta de nosotros y decimos que en el sistema capitalista, que es el que nos afecta, el problema no es sólo el gran propietario sino también el moderno capataz en que se ha convertido la clase política, y no sólo los funcionarios de gobierno sino la clase política en su conjunto. En algún punto del viaje me refería yo a lo semejante que es la clase política en México, al sector de la nobleza en una monarquía, un grupo de gente que hace ruido, hace faramalla, vive y no tiene ningún trabajo útil para la sociedad, y ya no digo para los pobres, para la sociedad en general.

Represión y resistencia
En mayo, cuando se da el golpe en Atenco, esta represión que ahora se reedita en Oaxaca, la Comisión Sexta y el EZLN se enfrentan a una situación. Podíamos hacer como si no hubiera pasado nada, o hacer la denuncia y seguir adelante. Ya antes, cuando delineábamos lo que iba a ser la Sexta Declaración, habíamos previsto que pasaran cosas como estas y ya habíamos tomado la decisión de que no podíamos hacer como que las agresiones eran para otros, teníamos que reaccionar como si el golpe fuera para nosotros porque ya éramos compañeros. En lo que fue una valoración errónea, en el caso de Atenco no pensábamos que iba a tardar tanto la liberación de los detenidos y que era posible conseguir pronto la libertad de los compañeros con movilizaciones fuertes desde un inicio. Al principio parecía que sí lo lograríamos, porque de los casi 200 detenidos salen como 170 a raíz de las primeras movilizaciones, pero quedan 33 que todavía no podemos sacar. Además de esto, nosotros pensamos que había que darle la señal al resto de la otra campaña, en México y al norte del río Bravo, de que esto tenía que ser diferente. Si desde determinado punto del arranque de la gira habíamos dicho que si se tocaba a uno nos tocaban a todos, eso era lo mínimo que teníamos que hacer, ¿No?

Esta decisión sirvió para que se probara la posibilidad organizativa de la otra en los lugares donde habíamos pasado. Nosotros confiábamos en que era posible hacer acciones de solidaridad nacional -internacional no nos preocupaba tanto, porque de por si sabíamos que los grupos estaban pendientes y dispuestos a movilizarse- y ver la estructura de la otra en los estados del sureste, del sur y del centro de la República. Así, las otras se planteaban ahora otra forma organizativa que no fuera sólo recibir a la Comisión Sexta, porque lo que pasaba es que si hacían los conglomerados y las articulaciones organizativas cuando llegábamos, y se desarticulaba después de que nos íbamos. Entonces, se trataba de demostrar que estos núcleos organizativos no dependían del EZLN o del paso de la Comisión Sexta.

También sirvió para ver que en el norte había otra campaña que no dependía de la presencia de nosotros tampoco, o de que hubiéramos pasado, porque hubo movilizaciones en lugares donde ni siquiera habíamos pasado, donde todavía no hemos pasado, porque todavía falta que vayamos al norte del Río Bravo.

Por otro lado, en un segundo aspecto, nos sirvió para que nosotros pudiéramos dar un cale de las distintas fuerzas, de sus ideas, de sus propuestas que se mueven adentro de la otra campaña. Estas reuniones plenarias fueron útiles para ver las distintas posiciones que no habíamos detectado todavía en las reuniones preparatorias. Entonces, cuando llegamos a Atenco nos detenemos, hacemos este mal cálculo de que la gente va a salir pronto y queda este como stand by que nos sirve a nosotros para reflexionar sobre lo que ha pasado y empezar a conocer otras cosas que se mueven dentro de la otra campaña. Cuando vemos que va a tardar más, o sea que no iba a ser en el sexenio de Fox cuando saldrían nuestros presos, porque está el proceso electoral dijimos no, pues lo que tenemos que hacer es un relevo. No desatender Atenco, precipitar la salida del resto de la comisión sexta, que se supone saldría hasta que (el delegado Zero) acabara el periplo. Se decide que se sacara un grupo, adelantarlo, dejarlo plantado y que el delegado Zero acabara el norte. Pero entonces pasa lo de las movilizaciones después del 2 de julio y pensamos que también había que estar pendientes de eso, porque un hecho represivo o algún giro que ocurriera en torno a esa movilización ciudadana que se dio en contra del fraude nos hubiera forzado y nos hubiera agarrado en algún otro lado. Es hasta que ya se ve que queda como queda, que el movimiento ciudadano en torno a López Obrador empieza a ceder espacios, sobre todo por la dirección de su clase política, cuando decimos ya es el momento, tenemos que hacerlo antes de que termine Fox, para poder tener un balance previo al inicio del nuevo sexenio.

-En ese sentido, durante el recorrido pudiste conocer y experimentar lo que diferentes grupos que forman la otra son capaces de hacer, los planteamientos que tienen, sus trayectorias. Y en esta red que mencionas debes haber percibido que hay nudos, o tal vez eslabones si nos referimos a una cadena, en donde algunos están tal vez mas amalgamados, mas sólidos, o como contrapartida, más frágiles. ¿lo alcanzaste a notar, o lo ves más o menos homogéneo?

-No, se alcanzan a ver diferencias en estos nudos o núcleos, y eso de alguna u otra forma lo señalamos en el recorrido. Pero la diferencia no está ni en su decisión, ni en su historia, ni en su experiencia de lucha, porque en eso si hay una situación común, sino en su conciencia de identidad. Estos grupos son más concientes de su diferencia y de su trayectoria y por lo mismo más, como te diré, más escépticos respecto de un movimiento nacional, porque su experiencia ha sido que los movimientos nacionales, partidarios o de cualquier tipo, tienden a subyugar esas identidades, esas diferencias, y a jerarquizarlas de otra forma. En esos nudos las diferencias son marcadas por la conciencia de identidad. Aquí entra esto que plantea la Sexta, que dice yo soy yo y estoy aquí, algo muy fuerte y muy claro respecto a lo que pasa en el mundo y respecto a lo que pasa en el país. En ese sentido, estos núcleos ven con cierto escepticismo lo que se va a hacer, porque siempre estuvo la desconfianza esta de que si no se iba a caer otra vez en el juego de la clase política, en este caso con el movimiento postelectoral de López Obrador. Pero esos nudos son identificables así. No se si me brinco a otro tema pero por ejemplo, en el caso de los compañeros y compañeras al norte del Río Bravo está muy marcado y muy rico, es como si fuera un arcoiris diferente que está al otro lado. Uno pudiera pensar, como lo hacen algunas organizaciones que están dentro de la otra, que el papel de la gente que está al norte del Río Bravo es el de solidarizarse con lo se haga en México, o regresarse a México, o de plano ser ya gabacho, por ponerlo de ejemplo. Pero no. En este caso, lo que aprendimos nosotros, y creemos que con nosotros la otra campaña es que no, que es una identidad propia, no son sólo mexicanos que tuvieron que emigrar, son mexicanos y mexicanas que han construido su historia y su identidad allí, y están concientes de ello y eso permite que sean un nudo de esa red y nos permite a nosotros decir que sí, que esa frontera la brincamos y no porque nos hayamos brincado allí en Sonoíta, en Sonora, sino que la otra la brincó a la hora en que tendió sus puentes y que pudo unir esos nudos con el resto de la red en el país.

-Mencionaste que encontraste ciertas reticencias, rechazo tal vez, o hasta prejuicios en cuanto a conceptos como organización, como estructura. ¿Crees que eso prevalece todavía, o que la delegación sexta pudo ser una especie de catalizador para, efectivamente, armar una estructura nacional, ahora transnacional con la inclusión del México al norte del Río Bravo, con los fines especificados en la Sexta?

-Mira, nosotros vimos tres grandes tendencias y éstas todavía prevalecen. Esto tiene que ver con la cultura organizativa de los tres sectores: uno es el de organizaciones, grupos y colectivos con estructuras centralizadas o representativas, incluso verticales. Así es como funcionan, es como han crecido, es como han tenido sus logros, es como han resistido, y es como existen pues. Por otro lado está la experiencia organizativa sobre todo de jóvenes y de artistas, o de los que hacen trabajo cultural, sobre todo en los medios alternativos, que tienen otra cultura organizativa que es la de la horizontalidad, y la tercera gran vertiente es la de los pueblos indios, en donde se dan estas construcciones del consenso. Esta representatividad horizontal se da igual en los pueblos indios del sureste, como del norte, o como del centro y de las dos costas de México. En los tres sectores está la desconfianza mutua, de si la otra campaña va a ceder a cualquiera de esas tres instancias. Pero bueno, en el caso de los pueblos indios no es tanto, porque la mayoría de la gente de la ciudad no comprende cual es esa estructura. Pero digamos que los grupos que están por la horizontalidad temen que la otra campaña se convierta en una estructura centralizada, vertical, representativa, y a su vez los grupos con tradición organizativa más tradicional temen que la otra campaña se convierta en una asamblea donde no haya ningún acuerdo, o se divague, y que sea imposible ya no sólo los consensos sino incluso las votaciones, o sea el llegar a acuerdos. Y el reto que tiene la otra, no sólo el EZLN, es como cumple su palabra de que haya espacio para los tres, que estar en este movimiento anticapitalista y de izquierda signifique que cedan en su identidad, que dejen de ser lo que son. Ese es el gran reto, y para eso es la consulta, todavía falta que esa definición básica se de. Y eso va a significar que mucha gente se va a tener que ir de la otra, porque no se va a sentir representada, pero también va a significar que mucha gente que no ha entrado va a entrar, porque la otra va a empezar a tener el perfil que necesita.

Durante el principio parecía que el EZLN estaba buscando su propia red, crecer, pues, y crear un movimiento de solidaridad nacional, incluso al norte del río Bravo, y que la forma en la que el EZLN trataba de combatir el vacío que tiene en los medios era salir y crear sus grupos de solidaridad en cada lado. Pero conforme vamos avanzando en la gira, empezamos a combatir eso. No se trata de apoyar al EZLN, sino de que cada lucha tenga su lugar y su representatividad en esta red compleja -que no sólo es horizontal, tiene grados de profundidad, según ciertas regiones- que es la otra campaña. El problema es ese. Aunque esa definición ya se dio, quiero decir, no es la otra campaña del EZLN, es la otra campaña que construyamos entre todos. Ya sabemos lo que no es, ahora falta decir qué sí es, y que el chicano de Chicago, el indocumentado de San Antonio, Texas, el pescador de Baja California, el maya de Yucatán, el base de apoyo zapatista, o el obrero de la industria minera digan la otra campaña y digan lo mismo, pero todavía no lo dicen. Bueno, debieran decir cosas diferentes pero con un puente común.
Entonces resulta que para unos la otra es una etapa, para otros es una estación de tránsito hacia otra cosa. Voy a ponerte un ejemplo. Organizaciones políticas de izquierda, qué dicen, qué piensan (incluso ya se fueron unas), que la otra campaña es el tránsito hacia la construcción del Partido Revolucionario, y que va a ser una forma en la que se empiece a hacer la discusión, se depure, y de allí salga el partido, el partido de izquierda, y por supuesto sería el suyo, el de los que están planteando esto. Pero entonces otros dicen no, la otra campaña en realidad es una situación coyuntural que permitiría generar un movimiento que forzara a la clase política a atender las demandas sociales. En toda esa primera parte, grupos supuestamente radicales decían que la otra campaña debía ser como el contrapeso que obligara a López Obrador y al PRD a correrse a la izquierda. Otros piensan que no, que es una instancia a lo bestia, nacional que, como somos muchos, le tramite a alguien el certificado de la tierra, le de el apoyo, como si fuera una instancia de gestoría, pero brutal, así muy grande, y con la ventaja mediática que tuviera el EZLN o Marcos. Y otros, que están haciendo la pregunta fundamental, ¿en qué me ayuda a mí, en mi lucha, en mi identidad, en mi proceso, ser parte de la otra campaña? Esa es la que, nosotros pensamos, debe pesar. Y debiera ser que el obrero de la maquila en Puebla hablara igual que el obrero de la maquila en Tijuana, y el obrero de la maquila en Yucatán, pero le agregara su demanda propia. Es lo que nosotros decimos, no sólo basta con escuchar a la gente, tiene que ser tomada en cuanta. No basta con que digamos, bueno pues escuchamos a los mayas, escuchamos a los yaquis y escuchamos a los chicanos. Esa palabra de cada uno que efecto produce en la otra, que lugar tiene. Ese es el reto de la otra.

-Bueno, entre otros retos, diría yo. En uno de tus textos más recientes, tú hablabas de la creación de espacios para la participación de todos, algo que evidentemente ocurrió en este año y picó a partir de las preparatorias y la plenaria de agosto y septiembre de 2005, y la gira en si que acabas de concluir. Pero en la quinta parte de los peatones de la historia, tú ya haces una reflexión, así lo interpreto, en cuanto a que si no fue un error esta indefinición, la falta de un marco de referencia para irle dando cuerpo a algo que, por su misma dinámica, necesita una estructura para sacar un plan nacional de lucha, por ejemplo.

-Nosotros pensamos que fue benéfico porque esa indefinición nos obligó a escucharnos y a conocernos. Había antes de la otra, o a lo mejor todavía, muchos prejuicios, juicios previos sobre realidades que no se conocen. Cuando tú no conoces algo y te hablan de ese algo, tomas espontáneamente lo que está a la mano. Entonces, si te dicen comunistas, pues se comen a los niños, anarquistas, se la pasan drogados y borrachos, pueblos indios, están pidiendo limosnas en las esquinas, homosexuales, te quieren violar en cualquier lado, lesbianas, usan bigote, no se, cualquier cosa, pues. Entonces, como esta indefinición se estaba dando, obligaba a que nos escucháramos. y entonces sí, que hablaran las lesbianas, que hablaran los homosexuales, que hablaran los pueblos indios, que todos se presentaran. Y así se empezó a crear dentro de la otra campaña una conciencia de si misma que todavía no se traduce en una forma organizativa pero ya los lugares comunes que se manejan en la cultura en México -y yo digo que hasta en el mundo- se fueron rompiendo. Y no se trata del nivel de tolerancia de que tú digas, ah, los inditos que graciosos, o que bonito hablan los homosexuales porque tienen buen sentido del humor. No, sino conocer el dolor de ser una cosa, y otra, y otra, de cómo se lucha por reconocer el ser de cada uno. Nosotros decimos que la otra campaña en esta primera etapa, en este año que llevamos, consiguió que aprendiéramos a respetarnos, aunque todavía falta conocernos mucho, todavía más.

Oaxaca: lecciones y enseñanzas
-En más de una ocasión te has referido a Oaxaca, un pueblo que por una diversidad de razones ha resistido ya seis meses de embate en donde les han echado todo, a pesar de que ha sido un movimiento si bien contestatario, eminentemente pacífico. Esta resistiendo, si bien a un alto costo. Una veintena de asesinados por la Policía Federal Preventiva, por sicarios y porros, un montón de heridos, 200 detenidos. A eso le sumamos lo que ocurrió en Atenco y en otros puntos del país, la derechización en el gobierno. Con todo esto, cómo ves lo que está ocurriendo en Oaxaca, desde la perspectiva de la resistencia y de la organización popular, por una parte. Y por la otra, no percibe Marcos, el delegado Zero, el EZLN, que esto que ha ocurrido en Atenco, que ocurrió en Oaxaca, se viene a nivel nacional y que se puede golpear ya más directamente a la otra y a ustedes mismos. Es decir que pueda venir una ola represiva más amplia.

-Bueno, mira, el caso de Oaxaca es sintomático en dos sentidos. Uno es que sí, en efecto, son sólo las desgracias las que nos hacen voltear a vernos a nosotros mismos. Y la otra campaña trata de no sólo ver el dolor sino la estructura organizativa. En agosto, septiembre, cuando estábamos consultando con ciertos grupos si se reanudaba la gira, hablamos con compañeros de la Otra en Oaxaca, y una compañera indígena nos decía: «Nos van a golpear, nos van a reprimir, pero la experiencia organizativa que construimos no se va a acabar en la cárcel ni en la muerte. Y no lo hubiéramos podido conseguir de otra forma, hasta antes ya duramos tanto. Y la experiencia organizativa nos ha llevado a enfrentar los problemas y a imaginar el mundo que vamos a poder construir luego, porque el mundo no va a nacer -decía ella- de lo que está pasando en Oaxaca sino de lo que pasa en todas partes». Esa es la experiencia, las formas de relacionarnos entre nosotros, de ver de otra forma la relación de mando frente al gobierno, porque los oaxaqueños lo desafiaron y lo siguen desafiando no importa cuantos golpes les den, y también empezar a construir entre nosotros relaciones de solidaridad que no había, mas que el que se construyó en las calles y en el campo de Oaxaca, no hay que olvidar esa parte.

Porque si están los golpes, están los muertos como en cualquier movimiento, pero ya está esa experiencia que pocos movimientos pueden reivindicar.

Si hubiera habido represión en la movilización contra el fraude electoral de López Obrador hubiera habido muertos y presos y todo eso, pero no hubiera dejado ninguna experiencia organizativa. En el caso de Oaxaca si la deja, en el caso de Atenco también, aunque es como respuesta a su experiencia organizativa que se da el golpe. En el caso de la actitud que tenga el arriba con el de abajo, habría que ver también este manejo del lugar común. Como decirte, así como la izquierda no es homogénea, la derecha tampoco, hay tendencias, hay grupos, rivalizan, se pelean y el gabinete de Calderón es una muestra de eso, los problemas de Calderón con Manuel Espino en el PAN son otra muestra de eso, es la disputa por el partido Acción Nacional por el Congreso, por la conducción del Estado mexicano, porque Calderón representa al panismo tradicional histórico, no al Yunque. Al yunque lo representa Espino, y ambos trataron de colocar sus alfiles dentro del gabinete. Y así como se cuela Francisco Ramírez Acuña (a la Secretaría de Gobernación), se cuela Alberto Cárdenas Jiménez (a la Secretaría de Agricultura), ambos panistas y rivales entre si. Se cuela la gente de Gordillo, se cuela la gente de Fox, y siempre, el que no cambia es el gabinete económico. Allí sí, de plano, no tienen madre decimos nosotros, porque lo demás va a cambiar pero esto va a seguir igual. Entonces, la actitud del gobierno respecto de un movimiento social siempre va a ser la respuesta represiva. Eso no cambia con el PRI, ni con el PAN, ni cambió con el PRD en la Ciudad de México, o en Zacatecas o en Michoacán, por mencionar tres estados gobernados por el PRD. Entonces, de que si la derecha está en el poder, o que la derecha llego al poder, en verdad la derecha nunca se ha ido en México. La izquierda llegó a tener destellos en la parte institucional pero nunca se presentó como una alternativa. Y esa misma izquierda institucional mutó su actitud, en la relación de mando-dominio y obediencia, a la derecha. O sea, me obedeces porque soy el mando, y sólo acepto atenderte como un solicitante, como un subordinado, y ya veo si te doy, pero no es que sea mi deber. Te digo esto porque nosotros no nos estamos planteando un cambio de gobierno, sino un cambio en la relación de mando, estamos tocando el punto fundamental aquí. No se trata de quién está gobernando, sino que el que gobierna tiene que obedecer al pueblo, eso es la democracia. La democracia es que el gobierno obedezca al pueblo, que es el que manda. Por eso es gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Pero ahora no, no importa cual sea el espectro social, el gobierno manda. Puede ser buena onda, puede ser tolerante, pero siempre va a ser un gobierno que de orden, y tu sólo tienes la posibilidad de obedecer o de desobedecer, o obedeces lo que te dice el gobierno o no le haces caso, o lo desobedeces y lo desafías. Nosotros decimos, si los pueblos se organizan según sus modos, tiempos, lugares, etc. la pertenencia ideológica del partido que esté en el gobierno cambia completamente de jerarquía, ya no importa tanto, cambia el peso de los partidos políticos, el peso de la clase política, el peso de los medios masivos de comunicación, porque cambio la relación de dominio. Entonces ya la forma de salir adelante no es ser candidato y ser funcionario público, sino es la organización de la gente que está abajo. Nosotros vemos que es ese el acomodo previo que se está dando en la clase política, y en este movimiento de Andrés Manuel López Obrador y del Frente Amplio Progresista, que ahora resulta que eso fue una etapa y ya, que ya no hay que seguir insistiendo en lo del fraude, que hay que ver para adelante, y ver para adelante es el 2012. En el gobierno no cambia nada, y nosotros pensábamos que ganaba López Obrador, pero que no iba a cambiar nada en lo fundamental. De hecho ninguna de sus propuestas se refería a los desaparecidos, o a los presos políticos, o a la militarización, ya no digas en México, sino en Chiapas. Entonces, esta amenaza de la represión existe, está operando, a veces alcanza el impacto mediático como Atenco y Oaxaca, pero en la cuenta que hacemos y en lo que vimos está por todas partes, a veces ni siquiera institucional, sobre todo en la zona de la huasteca y en otras partes de la provincia, es a través de paramilitares. Nosotros decimos que la única forma de prever eso es esta red que nos permita responder.

-¿Prever o contrarrestar?
-Me refiero a esto que decías de una represión a lo bestia, nacional, simultánea, y todo eso. Prever esa para contrarrestar los golpes que nos están dando aislados sería lo otro. Nosotros vemos que si pudiera levantarse esta red para prever esta represión masiva, no sólo la haría muy costosa en términos políticos, la haría imposible en términos militares y policíacos, sería lo que pasó en Bolivia, en Ecuador y en Argentina, sin discutir el resultado posterior. No hay ejército que pueda frente a eso, ni ejército ni policía, y mucho menos en México.

-En este sentido, se pueden identificar dos vertientes. Esta última que tú mencionas y otra que no se puede obviar y que está en el aire. En otros tiempos se diría que ante la violencia del estado, a la violencia reaccionaria hay que enfrentarle la violencia revolucionaria. Puede que hoy en día suene a cliché, pero allí está. Por otra parte, ¿tú percibes que en México ese tipo de movimientos pacíficos a lo Bolivia, a lo Ecuador, en donde la presencia indígena es la que pesa, es posible?

-Nosotros pensamos que es la única posibilidad. Mira, hubo dos grandes golpes a la movilización civil y pacífica y de aliento al radicalismo armado. Uno fue la represión contra Oaxaca y el otro es el movimiento postelectoral de López Obrador que terminó en nada, en rabia, en frustración, en tristeza. Ese es el caldo de cultivo de la radicalización, y por el otro lado, en el caso de Oaxaca, pues ya ves, a la hora de los golpes, ellos tienen las armas y nosotros tenemos palos y piedras o machetes. Entonces, esas dos circunstancias es de prever que aumenten la plantilla, como dicen los militares, o sea el número de miembros de las organizaciones armadas en México. Hacerlo en Oaxaca significa decirle a la gente «ellos tienen la razón», los grupos armados que se mueven allí, que son el EPR, el ERPI, varios grupos que se mueven mero en Oaxaca. Vaya, el trabajo de concientización y reclutamiento te lo hizo la Policía Federal Preventiva. Y por otro lado, en el caso de haber generado tantas expectativas en la lucha electoral también les sirve de argumento. Entonces, estos grupos dicen, ya ven no es por allí, y aquí se plantea esa falsa disyuntiva, o lucha electoral o lucha armada. Y como siempre, el EZLN llega de malora a decir no, la disyuntiva es falsa, no es una cosa u otra, y nosotros decimos la única posibilidad de salir adelante y dar expectativas a la gente, pero que sea incluyente, es la otra campaña. Porque si hay algo en los dos extremos es que son excluyentes. En la lucha electoral sólo uno llega al cargo y sus amigos llegan a los puestos, y toda la demás raza se queda esperando a ver si le van a dar algo. En el caso de la lucha armada, igual. Sólo llegan los que pueden, los que aguantan, los que tienen los conocimientos, incluso la condición física o social para hacerlo, porque, por ejemplo, si tienes familia no la vas a dejar botada.

En cambio, lo que está planteando la otra campaña es, ni lucha armada ni lucha electoral. Una movilización civil, pacífica, donde cada quien tenga el lugar para participar. Pero a diferencia de los movimientos previos en torno al zapatismo, que eran movilizaciones o actividades muy creativas, muy abiertas en esto que llamamos la sociedad civil, eran de apoyo a la demandas de los derechos y cultura indígena, de apoyo al EZLN, o de alto a la represión contra las comunidades indígenas. ¿Pero, dónde estaba el lugar de esa gente que se movilizara para sus demandas? No había. Y lo que esta planteando la otra campaña es que este es el lugar. No se trata de que los chicanos se solidaricen con las comunidades zapatistas, sino que luchen por sus propias demandas, con el apoyo de las comunidades zapatistas. Por eso en el periplo, en varios puntos, las comunidades zapatistas fueron las que mandaron el apoyo para dar esta señal, no estamos pidiendo apoyo, lo que estamos pidiendo es ser compañeros, y como compañeros estamos dispuestos a apoyarlos, y así fue lo del maíz para Cuba, fue el maíz para el Batan, en Querétaro, para Yerbabuena, Colima, y ahora un tanto de despensa para la colonia Blanca Navidad, en Nuevo Laredo, para trabajadores de la maquila, indocumentados en potencia, ya que varios están allí para ver a que horas van a poder cruzarse al otro lado.

-Entonces, ese sería, como dijiste, el reto, de que todo esto se articule y se cimbren las estructuras por vías pacíficas, boicots, o algún tipo de acción que realmente incida. Hay un artista, León Chávez Teixeiro, también de extracción obrera, que decía: si podemos lograr que los compas electricistas hagan una acción y paralicen cierta industria, esa es una vía. ¿Esa es la perspectiva que tú ves?

-Esa es la perspectiva, nosotros podemos hacer eso. La otra campaña pudiera hacerlo, el problema es, ¿Qué sigue después? ¿Sigue la Argentina de los piqueteros, o la Bolivia de Evo Morales? Tenemos que empezar a trabajar eso. No puede ser que al término de este movimiento, después de que se pueda crear ese paro general, indefinido, hasta que caiga el gobierno, resulte otro gobierno sin un cambio en la relación de mano. Que a la caída de Huerta no quede Carranza, por dar un ejemplo, o que a la caída de Bush no quede Al Gore. Por eso nosotros decimos que el plan nacional de lucha no debe ser decidido por una camarilla ya en el poder o como una propuesta electoral, debe surgir de la gente como parte del proceso organizativo. Es decir, vamos a tumbar al gobierno, vamos a paralizar, para qué, para que yo qué. Órale, que diga el trabajador de la industria eléctrica sí lo hago, sí bajo el switch, pero ¿para qué? O si hacemos la huelga general de pagos por el alto costo de la industria eléctrica, qué, luego me van a cortar o me van a reprimir, o sea, ¿porqué me voy a arriesgar? ¿cuál es la apuesta? Tú me dices, arriesga tu vida, tu trabajo, tu libertad, tus bienes, tu vida por muy gris que sea, pero, ¿qué gano yo? Aquí es donde decimos, no pues ganas lo que tú quieras. No se trata de llegar con un programa y decir tal cosa, o que nosotros hiciéramos en las montañas del sureste mexicano el programa sobre la ley migratoria en Estados Unidos para los indocumentados. No, debiera construirse allá en esa realidad. Igual sobre las agresiones a la lengua española en la Unión Americana, a la cultura, incluso al físico. Entonces, el movimiento debía darle la respuesta a eso y darle la respuesta al indígena tzeltal en la selva Lacandona, y al cora en Nayarit, y al kiliwa en Baja California, y al maya en Yucatán, y al joven darketo o punketo, o al colectivo anarquista libertario, a cada quien, la otra debía tener su respuesta y su lugar. Es este el mundo donde quepan todos los mundos, no es una consigna, es un mundo en donde yo quepa. Yo, con mi demanda y con mi vida digna y mi respeto.

Lo que es vida digna para el chicano en Los Angeles es diferente a lo que es vida digna para nosotros en las montañas del sureste mexicano, pero ambos estamos hablando de respeto. Nomás que ustedes lo sienten de una forma y nosotros de otra. Para ustedes va a significar una cosa y para nosotros otra. Pero nosotros decimos que nos respetemos, eso es lo que queremos. Y que nos dejen en paz, tranquilos, y ya vemos si tenemos tele o no tenemos, o si vemos o no vemos. Nosotros pensamos que empiezan a cambiar muchas cosas pero lo fundamental es eso. Nosotros decimos hacer eso y prever, porque entonces el gobierno cae porque cae. A diferencia de otros presidentes, Calderón entra sin ninguna legitimidad. Pero hay un movimiento que dice sí, que caiga Calderón y me pongo yo, que es el de López Obrador, y si no se puede pues en el 2012 nos vemos en las elecciones. Con la declaración de López Obrador que dijo no pues ahora hay que organizarnos bien para que no nos pase lo que nos pasó en julio lo que está diciendo es vámonos al 2012.

Nosotros decimos no. Sí, vamos contra Calderón, contra él, y contra todos, también contra Amalia García, en Zacatecas, también contra Marcelo Ebrard en el Distrito Federal, también contra Arnold Schwarzenegger en California, y así en cada lugar, vamos contra todos, contra ese estorbo, contra ese soldado del neoliberalismo que es el funcionario público. Vámonos sobre todos, no sobre los de un partido sino sobre toda la clase política. ¿Y luego qué? Nosotros decimos ahí entran sus demandas, y por eso tiene que construirse otra relación. Así como pasó en las comunidades indígenas que empezó a construirse otra relación, como dentro de la otra campaña empezó a construirse otra relación. Y esa relación hay que normarla: una nueva constitución.
«Ni hegemonizar ni homogenizar, reto de La Otra»
«México no acaba en Tijuana»
Los medios alternativos, columna vertebral del movimiento, estima Marcos

Raymundo Reynoso /II
Los Angeles, diciembre de 2006 (AMATE).- El 16 de septiembre del año pasado, en el Caracol zapatista de La Garrucha -Resistencia hacia un nuevo amanecer- se realizaba la primera sesión plenaria de La Otra Campaña. Acudió al acto buena parte de la plana mayor de la Comandancia General: Ramona, Susana y Esther, David, Tacho y Zebedeo. También Moy, quien hasta antes de ese día era conocido por su rango de mayor, y que al reaparecer en la escena después de varios años de bajo perfil era presentado por Marcos como el Teniente Coronel Moisés. Ante más de mil adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, y un número equis de observadores, simpatizantes, indecisos y orejas, tocó a Moisés anunciar que de acuerdo a los planes delineados en la Sexta, el EZLN enviaría al Sup, ahora como delegado Zero, a recorrer los 31 estados y el Distrito Federal de México, «para escuchar a la gente sencilla y humilde que lucha».
En esa oportunidad, el teniente coronel Moisés explicó así la movida:

 

«[…] es nuestro deber cumplir de explorar al terreno por donde vamos a llevar a nuestros compañeros y compañeras de nuestros pueblos, así somos nosotros los militares, siempre hay quien va de vanguardia. Vanguardia le decimos a quien va adelante y ve qué hay adelante del terreno que no conocemos todavía y su tarea el que va de vanguardia es detectar qué hay; si es terreno pantanoso, pedregoso, espinal y otras situaciones que observe la vanguardia y eso nos informa para saber qué hacer y cómo hacer. Nosotros sabemos que ustedes entienden la vanguardia por el que va a dirigir, o los que saben cómo se debe luchar o el que manda y que son los únicos y que tienen razón y los que saben más y mejores y que por lo tanto son los principales… nosotros no lo entendemos así, la vanguardia para nosotros es así como ya les dije, es quien va a conocer el terreno, para nosotros terreno no conocido y que es necesario ir en ese terreno para avanzar la lucha, ese trabajo nos toca a los militares, la exploración del terreno…El trabajo para la vanguardia de exploración del terreno sobre La Otra Campaña le ha tocado al compañero Subcomandante Insurgente Marcos. Será el primero en salir y atrás de él vamos también nosotros, turnándonos para hacer el trabajo…»

Marcos, anunció Moisés, saldría desarmado. Óiganlo bien -dijo- nuestra iniciativa es política y democrática, no de balas; el compañero Subcomandante Insurgente Marcos va a salir sin armas, nuestra lucha es de palabras y de ideas».
El EZLN, su comisión sexta, su delegado Zero, mantendrían inalterable esa premisa. Como contrapartida, y a lo largo de 2006, el gobierno mexicano desató una campaña de hostigamiento, agresiones, violaciones y represión en diversos puntos del país: San Salvador Atenco, Estado de México, Michoacán y Oaxaca, por mencionar sólo tres casos que ocuparon horario estelar en radio, televisión y las primeras planas de la prensa dominados por el establishment político y económico, tanto el nacional como el internacional.

 

En este entorno, lo que en principio sería un recorrido de seis meses – de enero a junio- se convirtió para Marcos en un tour de force que se extendió hasta fines de noviembre. El delegado Zero, en la primera parte de la entrevista que concedió a AMATE, explicó algunos pormenores en torno a los sucesos mencionados arriba, y las acciones que se delinearon durante su inesperada estancia en la Ciudad de México.


Ahora, en esta entrega, Marcos comparte sus reflexiones en relación a su recorrido por el norte de la Nación Mexicana, detalla su percepción sobre las diversas fuerzas que inciden en La Otra y retoma un aspecto que entrevistado y entrevistador abordaron a lo largo de la extensa charla: sus encuentros con mexicanos y chicanos que viven, trabajan y luchan al norte del Río Bravo. Es decir, el «otro México».

 

El reto, ni hegemonizar ni homogeneizar
-A lo largo de tu recorrido, y después de los innumerables encuentros que tuviste con las Otras debes haberte topado con grupos que esgrimen premisas divergentes, tal vez hasta confrontacionales, y esto es hasta cierto punto predecible. ¿Qué dices al respecto?

-Esa es una tendencia que hay en todo movimiento, incluso dentro de La Otra Campaña. Hegemonizar y homogenizar. Es decir, mi idea es la que vale por sobre las demás. Por ejemplo, si nosotros dijéramos que lo más importante son los pueblos indios, entonces o todos se hacen indígenas o pasa lo que en los Balcanes, es decir, la guerra de razas. O, igual, mi idea hegemónica es que deben ser los obreros, aquí sólo hay obreros y campesinos y no importa si eres mujer, si eres anciano, si eres homosexual, lesbiana, o indígena, y tienes que entrar en ese aro. Y entonces tratar de uniformar. Esa lucha, esa tendencia está dentro de La Otra, como también se da en cualquier movimiento, y La Otra Campaña tiene que estar luchando continuamente contra esto. Por eso nosotros decimos que cada quien conquista su espacio dentro de La Otra y lo defiende. Te doy otro ejemplo. Alguien nos platicaba con cierto desencanto, no recuerdo si fue en Ciudad Juárez o en Tijuana, que escuchó que alguien de México, al llegar los del norte del Río Bravo dijo «ya llegaron los gringos», pero en realidad era la chicanada. Agrégale a eso que hablan como hablan, el español chueco o hablan mucho inglés. El comentario iba en el sentido de que este movimiento es de mexicanos, no de los gabachos, pero sin reconocer que no son gabachos, son paisanos. O ponle, incluso la gente güera que llegaba pero que está en otra pista, no en la pista del American Way of Life, sino en la construcción de una alternativa también en la Unión Americana. Ese comentario, «aquí solo estamos los mexicanos y México se acaba en la frontera», es un síntoma de hegemonía y homogenización. Por eso yo decía en Tijuana, dónde empieza México y dónde termina. Porque en la reunión alguien dijo bienvenido a Tijuana, donde termina México, y yo dije momento, porque aquí hay gente de todos lados, que va más allá.

 

Entonces, nosotros pensamos que lo que hay que promover en La Otra es un debate rico y una exposición de ideas lo más que se pueda. Que hablen los anarquistas, los comunistas y que expongan, que se muestren, que no haya ni izquierdistas ni todas las

tendencias que hay de closet, sino que se muestren, y que cada quien diga éste es mi espacio. Y para que renuncie a ser hegemónico y a tratar de homogenizar La Otra Campaña se necesita al otro, el otro existe, reconocer al otro, para que los heterosexuales renuncien a ver a los homosexuales y a las lesbianas como gente a la que hay que desconfiar. Y estas son palabras de un indocumentado de Chicago, que decía yo soy homosexual y pues su demanda no era para el gobierno norteamericano. «Yo le demando a mis compañeros -nos decía- que me tengan confianza. Es mi preferencia sexual pero eso no quiere decir que los vaya a traicionar o que sea inestable políticamente hablando».

Estos son lugares comunes que usa la izquierda en México, yo creo que mundialmente, pero en México yo lo sé. No hay que confiar en los homosexuales o en las lesbianas porque son raros también políticamente. Y en otra parte, en Nueva York, un indocumentado o un chicano, no me acuerdo bien, decía está este problema, entre nosotros no nos tenemos confianza por que tenemos diferencias sexuales. Entonces, hay que reconocer al otro, hay que reconocerlo como compañero. Y eso va a significar, temporalmente, renunciar a la hegemonía. Porque abriéndose el espacio se va a dar la lucha por la hegemonía entre las diferentes posiciones de izquierda. Entonces va a resaltar, por ejemplo, que lo que debe desaparecer el Estado, o que debe estar una dictadura del proletariado, o que debe ser un gobierno de transición democrática. Todas las propuestas que se presenten van a tratar de decir, esto es lo que tiene que ser. Cuando ese momento llegue, debiera haber dentro de La Otra, dentro de este movimiento que tenemos, la suficiente riqueza cultural y de análisis como para que se decidiera desde abajo qué, qué onda.

 

-Los mexicanos, digamos, de afuera, participaron con entusiasmo en la consulta zapatista de 1999. Al menos en Los Angeles más de 30 mil paisanos respondieron a las cinco o seis preguntas que se incluyeron en el cuestionario de la consulta que se hizo aquel año. Igual, llegaron en números significativos a la marcha de los 1,111, en el 97. Y si nos vamos más atrás, está ampliamente documentado que desde 1994 los mexicanos que viven en Estados Unidos han hecho sentir su presencia en una diversidad de acciones, proyectos y apoyos en torno al movimiento zapatista. Pero como que todavía se percibe una cierta lejanía -y no nos referimos a la geografía, al final de cuentas tú ya lo experimentaste, de como la raza recorre esas rutas de aquí para allá y de allá para acá constantemente- en cuanto a la identificación y aceptación plena de, utilizo tus palabras, «esa entidad que crece con identidad propia al norte del río Bravo, el Otro México», que por cierto es el título de una canción de los Tigres del Norte. ¿Qué dirías tú? ¿Ha habido una lejanía, o incomprensión? Tú dijiste hace rato la palabra desconfianza. ¿Es real la percepción?

-Mira, nosotros estamos aprendiendo y pensamos que junto con nosotros está aprendiendo La Otra. Conocimos identidades que no conocíamos y estamos aprendiendo a escuchar el esto soy y aquí estoy de esas identidades. Nuestro contacto con comunidades mexicanas y chicanas al otro lado antes de La Otra Campaña era en qué nos ayudaban, si para difundir, si para hacer campaña de acopio, si para conseguir cosas, ¿no?

 

Pero nunca había sido tan formal o tan seria la presentación. Porque siempre era que tú me dijeras, bueno pues yo puedo contactarte con tal grupo, o puedo hacer una campaña o puedo hacer la denuncia en el Congreso norteamericano, pero no estaba esto de que este soy yo, estoy aquí, esta es mi historia y estas son mis aspiraciones y este es mi sueño. No estaba esta historia contada por cada quien. O sea, yo soy mexicano, o soy chicano o soy indocumentado. Tengo otra realidad, otras aspiraciones y mi sueño es este, y mi sueño no es sólo que tú vivas con dignidad y paz en las montañas del sureste mexicano, es que yo tenga esto y que seamos compañeros.

Y entonces nosotros empezamos a descubrir que así como hay un arcoiris en los pueblos indios, también hay un arcoiris de lo que es el otro México al norte del río Bravo. Por ejemplo, la disputa por el nombre, ¿somos chicanos o somos mexicanos? O de que si se trata de una realidad aparte o si es el mismo tronco que tendió su raíz hasta allá, o si ya se trata de otra vida y otro mundo. Por ejemplo, la situación del indocumentado, si va a estar con los dos pies en los dos lados, en la Unión Americana y de donde salió, porque sigue con esto de las remesas y además va a visitar. Nosotros no podemos hacer como el gobierno, nosotros decíamos sobre esa raza, está cabrón, porque tienen el peso de la economía norteamericana y de la economía mexicana, o sea, los que están trabajando del otro lado sostienen las dos economías. En el caso de México todavía les ayuda un poco el petróleo pero en realidad son las remesas ahorita las que llevan mano. Pero nosotros no podemos reducirlo a un aspecto económico, hay una realidad allí, un dolor, hay una resistencia y hay que reconocerla y nosotros pensamos que esta gira es apenas el inicio para romper con esa distancia.

Nosotros nos sentíamos más cerca de Los Angeles que de algunas colonias de la Ciudad de México, pero al revés no. A lo mejor, para muchos de los mexicanos del otro lado Chiapas estaba igual de lejos que Irak o que Vietnam, y en ese sentido no importaba conseguir dólares para las comunidades indígenas o para los refugiados en el Medio Oriente. Y nosotros pensamos que ahora que empezamos a aprender a decir compañero, compañera, estamos acortando esa distancia, y la estamos acortando abajo. Pero tiene que ver mucho con que haya un contacto directo, personal. Nosotros decimos hay que ir al lugar donde se reúnen, donde trabajan, aprender su modo. Nosotros batallamos menos porque el espanglish se parece mucho al espatzeltal. Pero falta ese conocimiento directo. Si el EZLN puede ser el puente interno, ya no para que el resto del país o del mundo conozca a las comunidades indígenas, sino para que el resto del país o del mundo se conozca asimismo, abajo, por donde está, con un pretexto que sea un pasamontaña, o una lucha indígena, y una montaña que queda lejos y cerca dependiendo de cómo la vea uno, sería fregón.

-Dices que ahora tienes un conocimiento más directo y más cabal de la raza al norte del Bravo, en contraste con lo que ocurrió en años anteriores o en etapas previas, que era fragmentado, unidimensional. Mencionaste ya a mexicanos, a chicanos, a indocumentados. Pero ese componente al que también hiciste alusión, los estadounidenses, los internacionalistas, ¿Cómo los ves insertos en todo esto que has venido describiendo?

 

-Lo que nosotros vimos allá, es que en muchos de ellos, los que conocimos directamente, están en el trabajo de acompañamiento de la lucha en su país, pero no aparece todavía el de su propia demanda. Es decir, mi historia (la de los estadounidenses) es que apoyo a los chicanos, a los indocumentados. Yo recorro el desierto y dejo agua para los que están cruzando, o yo les doy asesoría legal cuando tienen problemas. Pero todavía sigue faltando su identidad propia -como anglos o no sé cómo les digan allá- y sus demandas, que deben ser también propias. Yo creo que todavía no encuentran el lugar dentro de La Otra. Pienso que están diciéndonos, de una u otra forma, no es mi lugar este, yo soy de otro país, de otra realidad, mi lugar es la sexta internacional, allí sí podemos encontrarnos y contar. Nosotros tenemos la esperanza de que sea esto, porque si faltó.

Puede ser que el ambiente estaba así, se estaba discutiendo el tema del México al norte del río Bravo. Estos compañeros y compañeras pues decían, sí, yo lo acompaño, yo le ayudo, yo enfrento este problema de este lado. Y ya quien soy yo, como veo la Unión Americana, su cultura, su cultura democrática, el racismo que se percibe no sólo con respecto a los que vienen del sur del Río Bravo, sino mero adentro; sus propios problemas, que no sean los reportes periodísticos o lo que sale en los medios de comunicación, o lo que Hollywood dice de si mismo cuando le dan sus arranques de autocrítica, eso falta todavía. Ojalá sea en la sexta internacional donde se dé esto, porque sería muy chingón que pudiéramos construir una relación de compañeros, y que pudiéramos, no sé, mandar maíz a la Universidad de Berkeley, o algo que fuera al revés, que ellos dijeran pues no, (los indígenas) no son gente necesitada, son seres humanos que están luchando, y si nosotros como estudiantes tenemos este movimiento y nos reprimen, pues también ellos nos van a apoyar. Fíjate, esto casi no se conoció, más allá de sus organizaciones, pero nosotros lo intentamos con Mumia Abu- Jamal, y Leonard Peltier, nosotros nos solidarizamos con ellos y exigimos que cancelaran sus órdenes de ejecución, pero acciones como estas todavía no se reflejan en el resto.

Háblanos sobre el sistema político mexicano, su franco proceso de descomposición, y como repercute en el «Otro México».

-Nosotros pensamos que el proceso electoral provocó una especie de imagen holográfica de México que no corresponde a la realidad. O sea, el proceso electoral y la lectura que de este hicieron los medios, simuló un país dividido -así como la frontera y la migra simulan dos países, en el caso de Estados Unidos y México- y esta polarización jaló la atención de la gente en el mundo, con este cuento de que el norte es azul, y el sur es amarillo, igual que este cuento de que el problema de los indocumentados son únicamente los papeles y no toda la cultura de racismo y las condiciones de trabajo que deben enfrentar. Una indígena indocumentada de Nueva York nos cuenta y dice, este, es que a mí me golpea mi marido no puedo hacer la denuncia, necesito los papeles porque si no me deportan. Ahí esta el problema, la cultura que hace que a esa mujer la golpeen. Todas esas cosas como que no se plantean. Otro: el movimiento que hace poco sacó a las calles (en Estados Unidos) a más de un millón de inmigrantes, en los medios se plantea como un problema de política migratoria, y se reduce a que si hay muro o no hay muro, o si hay papeles o no hay papeles. Pero que hay de toda la cultura que nos estuvieron platicando los trabajadores del otro lado, la cultura de represión, de despojo de la cultura y de la identidad histórica o nacional, de explotación, de represión, y que, como nos contaron los chicanos y mexicanos que ya tienen papeles, luego resulta que ni así la libran. Y qué pasa con los que nacieron allá pero también acá, por sus raíces, por su cultura, su lengua, su color, hasta su físico. Pues son de acá. Todas esas cosas están ocultas. Y en realidad lo que descubrió La Otra Campaña es que no es cierto, el norte no es azul ni amarillo, el norte es como cualquier pare de nuestro país cuando se mira hacia abajo.

Pero esta misma atención que provocaron los medios ahora dice, hay que mirar arriba, a ver que va a hacer Calderón, y todo eso, y no hay que mirar abajo. Nosotros decimos que La Otra Campaña tiene que prepararse para un vacío peor que el que recibió durante el proceso electoral y arriesgarse, a través de la otra red que se está construyendo todavía, a apostar todo, a darse a conocer y a comunicarse a través de los medios alternativos. Por eso si nosotros en Palenque dijimos que la columna vertebral de esta etapa iban a ser los medios alternativos, porque van a ser la forma en que nos vamos a poner en contacto unos con otros, pues ahora esto va a seguir todavía.

Y en el caso de los compas y las compas que están al otro lado del río Bravo, va a ser fundamental. En este sentido, esta chamba de ahorita nos va ayudar mucho, pero todavía es sólo de un lado. Nosotros necesitamos saber que hay del otro lado. A lo mejor podemos cruzar como wetbacks, o podemos seguir viéndonos en la raya. Pero si ustedes también hicieran el esfuerzo de contarnos su historia, y dijeran, como no puedes venir porque esta la border patrol y la Condoleezza (Rice, Secretaria de Estado) hay están estos materiales, este video, estos libros, esta historia, donde has de cuenta que te vas a meter a mi casa, a mi centro de trabajo, al file donde está trabajando toda la raza y allí nos vas a ver.

¡Queremos que quieran que los conozcamos, pues! Yo digo, pues si hay en las tiendas de solidaridad de la Unión Americana videos de las comunidades zapatistas, que chingón sería que en las comunidades zapatistas hubiera videos de las comunidades del Otro Lado.

Entonces, así vemos las cosas a grandes rasgos. Arriba van a seguirse viendo en su propio espejo. Por nuestra parte, el papel de los medios alternativos, de la gente que trabaja allí sigue siendo fundamental. Fíjate, en un lugar, no me acuerdo dónde fue, me estaba yo peleando con los organizadores porque los medios no habían llegado y ellos decían ya hay que empezar. Pero, decía yo, no, ellos son más importantes que yo. La Otra Campaña ahorita no depende de Marcos , depende de ellos, de los medios alternativos. Suponte, aunque yo los oiga, lo que va a hacer que su palabra llegue lejos son ellos, por eso hay que preocuparse que estén ellos. Yo a lo mejor no estoy, pero nomás pones una foto o una imagen de esa de cartón para que se puedan tomar la foto y ya. Pero lo que van a hacer ellos no lo va a hacer nadie. Y nosotros pensamos que esa etapa se alarga y se empieza a cruzar ahora con esto de la consulta, con las definiciones básicas, y luego, cuando se creen los grandes nodos, cuando se vaya plantando la Comisión Sexta en la siguiente etapa, cuando salgan los demás comandantes y nos vamos repartiendo para estar más tiempo, no permanente, pero si con periodos más largos de tiempo en cada zona -en lugar de pasar uno o dos días en cada lugar- ora sí, en la siguiente etapa tardaremos seis meses, en el noroeste, por ejemplo, y allí veríamos los estado del noroeste, y mientras otra comisión está en los estados del norte, y otra en el noreste, y otra en el centro y así nos repartimos, y la posibilidad de comunicarse entre un nodo y otro siguen siendo los medios alternativos.

Ahora, en el caso del otro México, esto que pasó en Tijuana, en Ciudad Juárez, y en Nuevo Laredo, de brincar la frontera aprovechando la tecnología, nosotros pensamos que hay que seguirlo haciendo. Hay que buscarle. Que toda esa creatividad, ingenio e imaginación que nos hizo a nosotros agradecer a los que están del otro lado en toda la primera parte de nuestra vida pública, o sea del alzamiento hasta antes de la Sexta, pudiera ser también construir allí, no se me ocurre como, pero pienso que ese es el trabajo de ustedes, ora si que ahí está la chamba.

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