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Presidente de Bolivia plantea en la ONU superar el capitalismo para enfrentar amenazas que acechan a la humanidad

Arce-Bolivia
Fuentes: Rebelión

El Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia participó en el 77 Período de Sesiones de las Naciones Unidas, donde manifestó que ese foro «debe permitirnos seguir fortaleciendo el multilateralismo para enfrentar de manera más efectiva, las nuevas y viejas amenazas que acechan a la humanidad».

En la ocasión, Arce declaró que, «hoy nos encontramos frente a una crisis capitalista múltiple y sistemática que pone cada vez más en riesgo la vida de la humanidad y del planeta», que es preciso identificar «el origen de un sistema que reproduce la dominación, explotación y exclusión de las grandes mayorías, que genera concentración de riqueza en pocas manos y que prioriza la producción y reproducción del capital antes que la producción y reproducción de la vida».

El mandatario realizó sus planteamientos de manera enumerada a la asamblea de la ONU:

1. Declarar al mundo zona de paz. Privilegiar el diálogo entre las naciones a través de la diplomacia de los pueblos. El multilateralismo es el único mecanismo que representa un sistema de respeto entre los Estados, independientemente de su poderío económico o militar.

2. Sustituir la construcción de armas de destrucción masiva por una justa compensación a los pobres del mundo. Hoy, 9 países reúnen 9.705 ojivas nucleares; 9.440 de ellas se encuentran en reservas militares, listas para ser usadas.

3. Contra la mercantilización de la salud, «proponemos sistemas universales de salud».

4. Programa global de soberanía alimentaria en armonía con la Madre Tierra. Otra manifestación de la crisis del capitalismo es la crisis alimentaria. Sólo el 2021 un total de 828 millones de personas fueron víctimas del hambre.

5. Reconstruir las capacidades productivas de los países de la periferia, golpeados por la irrefrenable lógica concentradora del capital. «Por eso es que hoy debemos regirnos por los principios de solidaridad, complementariedad y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Hay que aliviar la deuda externa de manera que nuestros países puedan implementar soberanamente políticas sociales integrales y sustentables. Hay que cambiar las condiciones de intercambio que hoy siguen beneficiando sólo al norte. En el caso de Bolivia, no aceptamos ni aceptaremos imposiciones del Fondo Monetario Internacional. Nos orientamos por el principio civilizatorio del Vivir Bien que emerge desde nuestras raíces indígenas originarias».

6. La crisis climática requiere responsabilidad, solidaridad, armonía entre los seres humanos y la naturaleza, y no usura. Los países que tienen la capacidad de cambiar sus patrones de producción y consumo no tienen la voluntad política para hacerlo. «Para revertir la crisis climática debemos resolver las contradicciones del modelo capitalista».

7. La nacionalización del litio para beneficio de los pueblos y la transición energética. «No queremos que, al igual que otras riquezas, el colonialismo y el desarrollo capitalista lo usen para beneficio de unos pocos y el hambre de los pueblos. Rechazamos todo tipo de injerencias y desestabilización de la democracia en nuestro país con el afán de controlar el litio. Según lo manifestado por la comandante del Comando Sur de EEUU hace un par de meses, el llamado ‘triángulo del litio’, ubicado en América del Sur, conformado por Bolivia, Argentina y Chile, se encuentra en la mira de EEUU. Pero no somos fichas de tablero de ajedrez; somos pueblos que trabajan día a día para salir adelante y tenemos todo el derecho de decidir sobre nuestros recursos naturales».

8. De la nacionalización a la regionalización de la lucha contra el narcotráfico. «Seguir poniendo el énfasis en la oferta y no en la demanda sólo ha servido de pretexto para la militarización y para el despliegue internacional de la guerra contra las drogas. Esto afecta a los campesinos del sur y deja en absoluta impunidad a los grupos criminales, nunca identificados en los países que consumen masivamente».

9. Fortalecer los mecanismos internacionales para un trato preferencial para los países sin litoral. «Todos los países mediterráneos o enclaustrados, enfrentamos graves dificultades en su acceso al mar y el aprovechamiento de sus recursos. Todos los países tenemos el derecho de usar el espacio oceánico. Está demostrado que los países sin litoral estamos doblemente afectados; tenemos costos más altos en las importaciones de productos y nuestro desarrollo se ve obstaculizado. Mi país nació con mar, sin embargo, en la actualidad es un país enclaustrado, obligado por las circunstancias del pasado a enfrentar múltiples barreras. Esperamos que, más temprano que tarde, el diálogo y la diplomacia puedan triunfar para reparar las injusticias de una guerra impulsada por intereses capitalistas y construir así un mejor futuro entre pueblos hermanos».

10. Ampliar nuestra visión restringida de los derechos humanos y democracia.

11. Solidaridad intergeneracional y preocupación universal por las personas mayores que edificaron con su trabajo la casa de la juventud actual.

12. Declarar el decenio de la despatriarcalización para luchar contra toda forma de violencia hacia las mujeres y niñas. «A nivel global, nos preocupa de manera específica la violencia que sufren las mujeres y niñas indígenas empobrecidas. El patriarcado es el sistema más antiguo de opresión, que se complementa con el colonialismo y el capitalismo. Estamos por la construcción de relaciones recíprocas, por una vida libre de toda forma de exclusión, dominación, explotación, discriminación y violencia para toda la humanidad y nuestra Madre Tierra».

13. Rechazar las sanciones unilaterales. «Es inconcebible que todavía se apliquen medidas unilaterales con el objetivo de doblegar gobiernos a costa del hambre y sufrimiento de sus pueblos. Un ejemplo es el bloqueo criminal que sufre Cuba de parte de Estados Unidos y que pone en riesgo la vida de millones de personas».

14. Ratificar plenamente la Carta de las Naciones Unidas y el principio del multilateralismo. «El Estado Plurinacional de Bolivia y su revolución democrática y cultural, apuesta con optimismo a superar la actual polarización de la arquitectura mundial y superar el orden capitalista que nos ha metido en una carrera vertiginosa, peligrosa, ilimitada de consumismo, que pone en riesgo a la humanidad y el planeta».

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.